Guns N’ Roses: la última gran banda (y II)

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«Yo tan sólo quería tocar en una banda de rock. Ninguno de nosotros pensó que un día estaríamos tocando más allá de Los Ángeles. Te aseguro que éramos gente realmente simple y que no había manera de prepararnos para el éxito. La única faceta de la estrella del rock que conocíamos era el colocarnos. Ya antes nuestra forma de vida era muy extraña y, cuando empezamos a tener éxito, esa forma de vida fue sencillamente a peor. Volvimos de la gira, todos nos compramos casas… y empezamos a colocarnos todavía más. Antes de la gira no teníamos dinero, pero al volver nuestras cuentas bancarias estaban rebosantes y todo el mundo quería vendernos drogas, armas y toda clase de cosas increíbles» (Izzy Stradlin)

Esta es la segunda parte de la historia de Guns N’ Roses, de cómo pasaron de vivir en las calles a llenar estadios y de cómo el éxito terminó descomponiendo el grupo y poniendo la vida de varios de sus miembros en peligro.


Agosto de 1988. El primer LP de los Guns N’ Roses, Appetite for destruction, ha llegado al número uno de las listas mientras ellos giraban como teloneros de The Cult, Iron Maiden y Aerosmith. El repentino éxito del disco se ha producido de manera bastante insólita y repentina cuando ya parecía que no iba a llegar a ninguna parte, nada menos que un largo año después de su publicación. Pero a finales de aquel verano las ventas se cuentan ya por millones a nivel mundial y todo lo que los cinco jóvenes músicos habían soñado mientras ensayaban y vivían juntos en un garaje de Los Ángeles parece a punto de hacerse realidad. Sin embargo descubren que el estrellato era algo para lo que no estaban preparados. El dinero y la admiración de millones de individuos es sólo una de las caras de la moneda; la otra cara traerá sorpresas inesperadas y bastante desagradables. Entre otras, el incesante acoso periodístico: un grupo que meses antes había sido completamente ignorado por los medios iba a convertirse en un valioso material con el que confeccionar titulares escandalosos. Una noticia o una portada dedicada a los Guns N’ Roses pasó a ser en uno de los recursos más socorridos de los periodistas de medio mundo. El grupo iba a convertirse, literalmente, en “carnaza” para la prensa.

Muerte en Donington

En aquel verano del 88 los Guns N’ Roses viajaron a Europa por primera vez para tocar en el festival británico Monsters of Rock, celebrado en Donington, en el Reino Unido. Los Guns se sentían muy excitados por la oportunidad: ninguno de ellos había pisado jamás el extranjero, excepto Slash, que había nacido en Inglaterra y había pasado allí sus primeros cinco años de vida (aunque después nunca había regresado). Era un momento especial: su primer concierto fuera de su país, ante una gran audiencia, justo cuando se estaban transformando en un fenómeno internacional. Ni siquiera eran cabezas de cartel en el festival, pero eran sin duda la banda más esperada y el público británico les recibió con tanta o más histeria que el americano. Un triunfo anticipado.

[Enlace: Axl Rose en una entrevista previa a su actuación en Donington, cuando aún se mostraba algo tímido frente a las cámaras y su ego aún no se había descontrolado. Aunque lo mejor es el final, cuando la entrevistadora pregunta a Izzy Stradlin “y tú, Izzy, ¿no vas a decir nada?”: Ver vídeo]

donington
Donington 1988: desde el escenario Izzy y Axl contemplan con preocupación el caótico comportamiento del público.

Los chavales que acudían a Donington —la irreductible turba de metaleros ingleses de los ochenta— constituían un público complicado. Las peleas eran algo común, así como los lanzamientos de objetos a los grupos que no eran de su agrado. Pero los Guns tenían al público de su lado, eran la sensación del momento y su concierto comenzó ante una multitud exaltada completamente entregada de antemano. Mientras tocaban, los cinco músicos vieron desde el escenario cómo se abría un hueco circular en el mar de espectadores, lo cual significaba que un grupo de ellos había caído al suelo y corrían el peligro de ser pisoteados por la fogosa muchedumbre. Preocupados, los Guns detuvieron el show, pidieron que se rescatara a los que habían caído y apelaron a la tranquilidad. Incluso el usualmente conflictivo Axl Rose apeló a la serenidad a través de su micrófono. Cuando el embrollo parecía resuelto, volvieron a tocar. Pero el público seguía fuera de sí (algunos veteranos de aquel festival describirían después el ambiente durante la actuación de los Guns como “una locura”) y el incidente se repitió un par de veces más, obligando al grupo a volver a detener el concierto. Asustados por lo que estaban viendo, los Guns N’ Roses decidieron tocar varias baladas para tranquilizar el ambiente. Al finalizar el show Axl se despidió del público con un elocuente “¡intentad no mataros!”. Los músicos caminaron hacia el “backstage” y pasaron junto al puesto de enfermería, donde vieron a varios chavales sangrando como producto de peleas y tumultos. Pero nadie parecía herido de gravedad. Pensando que ahí había quedado todo y que el cómputo final era triunfante —la mayoría del público y la crítica consideró su concierto lo mejor del festival, por encima de algunos pesos pesados del heavy metal que encabezaban el programa— se encaminaron al aeropuerto para emprender el regreso a los Estados Unidos.

Horas más tarde, mientras estaban esperando para embarcar en su avión, el manager Alan Niven deambulaba con el rostro desencajado en una mueca de aflicción; parecía casi a punto de llorar. Los “gunners” le preguntaron qué le sucedía y fue entonces cuando conocieron la noticia: poco después de haber terminado su concierto, mientras se esperaba la actuación del siguiente grupo, alguien en el público de las primeras filas había visto lo que parecía una mano sobresaliendo del barro. Empezaron a oírse gritos de terror. La mano pertenecía al cadáver de un joven espectador que había muerto pisoteado por la multitud y estaba semienterrado en el fango. Casi al instante se descubrió otro cadáver en idénticas condiciones, que sólo pudo ser identificado por la familia gracias a sus tatuajes. Eran las víctimas de los tumultos que los Guns habían contemplado con preocupación desde el escenario. La prensa y TV británicas se hicieron inmediato eco del suceso y automáticamente culparon al grupo de las muertes, acusándoles —falsamente— de no haber interrumpido el concierto para detener la escalada de violencia. La noticia llegó instantáneamente a Estados Unidos y al resto del mundo. Los medios de comunicación fusionaron los términos “Guns N’ Roses” y “escándalo” y ya no dejarían de hacerlo en lo venidero. Aunque por una vez se les acusaba de algo de lo que no eran culpables, los “gunners” —les gustase o no— iban a convertirse en un filón mediático durante los siguientes años. Los cinco músicos regresaron a su país con la tragedia en mente. Estaban horrorizados y abrumados por los sentimientos de culpa:

«Lo que cualquiera escriba o diga sobre el incidente no podría hacernos sentir aún peor. Está pesando mucho sobre nosotros. No nos importa una mierda el que los medios quieran convertirnos en las cabezas de turco. Pero esto es algo me va a perseguir el resto de mi vida. » (Duff McKagan)

«Lo que más me hunde es que, quien quiera que fuese, estaba de pie… encima de alguien. No puedes estar de pie pisando a alguien y no darte cuenta de que está ahí. Están tan preocupados de sí mismos y son tan egoístas que tenían que estar cerca del escenario, aunque alguien fuese a sufrir por ello y tuviese que morir bajo veinticinco centímetros de barro» (Slash)

…bienvenidos a la jungla.

Hemos llegado a la cumbre, y la cumbre está vacía

Tras la repentina y descomunal eclosión de su éxito, el grupo estuvo durante muchos meses casi totalmente alejado de los escenarios, aunque su aparente inactividad no impidió que su fama siguiera creciendo como la espuma. Era casi como una nueva “beatlemania”: se hablaba de ellos en todas partes, ocupaban portadas en todo el mundo, la televisión no dejaba de mencionarles con cualquier motivo (generalmente incidiendo en sus facetas más turbulentas), las radios emitían sus canciones constantemente. Musicalmente les empezaban a llover los premios y los elogios, pero en la faceta personal el grupo estaba viniéndose abajo.

Duff
Duff McKagan sirvió de inspiración para la cerveza favorita de Homer Simpson.

Ahora que estaban ganando dinero a espuertas ya no necesitaban convivir en un tiradísimo almacén y cada uno de ellos pudo comprarse una buena casa. Pero también podían comprarse más y mejores drogas para llenar el inesperado sinsentido de su nuevo estilo de vida. Todo cuanto habían conocido hasta entonces era el tocar música, beber y colocarse. Ahora, en los periodos en que estaban sin tocar, ¿qué les quedaba? Sólo beber y colocarse. El alcoholismo de Duff McKagan pasó a un estadio más grave. Tenía veinticuatro años y su hígado era ya el de un anciano a punto de abandonar la tierra. Había aumentado su consumo mínimo de vodka de una a dos botellas, que más tarde se convertirían en tres. Duff, literalmente, no pasaba un minuto del día sobrio. Llegó a tener una botella de vodka en la mesita de noche para poder beber nada más despertar. Su colega de borracheras, Slash, solía apodarle públicamente “Duff, el rey de la cerveza”. De hecho, el creador de una nueva serie de televisión llamó por teléfono a Duff y le pidió permiso para usar su apodo como marca de una cerveza ficticia que aparecería en la serie. El tipo se llamaba Matt Groening y su nueva serie se titulaba The Simpsons.

Slash, por su parte, también estuvo fuera de control durante aquellos años. Su consumo de alcohol y heroína le convirtió en una completa calamidad humana. Solía vérsele en los clubs de Los Ángeles mendigando dinero para copas y drogas —aferrado a sus viejas costumbres callejeras pese a que ahora ¡era millonario!— y más de una vez le encontraron completamente inconsciente, desprovisto de sus botas y demás pertenencias, que alguien le había robado mientras yacía sin sentido. Sufrió frecuentes sobredosis, a menudo en casas ajenas, poniendo a sus anfitriones en un serio compromiso además de poner en peligro su propia vida. Llegaba a desmayarse sobre su plato mientras cenaba en algún restaurante, ante la boquiabierta mirada de todo el mundo. Slash era básicamente un deshecho y quienes le conocían de cerca sólo se preguntaban cuánto tardaría en morir.

Por si alguien pensaba que el alcoholismo de Slash y Duff era un invento de la prensa, ambos acudieron completamente borrachos a una importante entrega de premios —los American Music Awards— retransmitida en directo para todo el país. Era el primer gran reconocimiento de la industria musical hacia los Guns N’ Roses, donde se les concedieron dos premios; Slash y Duff subieron al estrado a recogerlos tambaleándose visiblemente y balbuceando ante los micrófonos. En ambas ocasiones los discursos de agradecimiento de Slash (quien, literalmente, no sabía hablar sin decir “fuck”, “fucking” y “shit”, especialmente cuando tenía que sobreponerse a su timidez para hablar en público) fueron cortados rápidamente con una cortinilla musical. Sus tacos televisados se hicieron célebres y Slash, de hecho, tiene el honor de ser el responsable de que las retransmisiones televisivas norteamericanas tengan un retraso de siete segundos respecto al verdadero directo. En el mismo evento, durante la rueda de prensa posterior, Slash y Duff comparecieron ante las cámaras todavía cubata en mano y completamente ebrios, hablando entrecortadamente y a la vez, mientras los periodistas contemplaban atónitos el espectáculo (no se puede negar que Slash y Duff resultaban bastante hilarantes estando borrachos; parecían los típicos melenudos descerebrados que aparecen en algunas comedias estudiantiles americanas). La excusa de ambos para justificar su embriaguez fue decir que no sabían que les iban a dar un premio ni que estaban nominados (¿qué!?) y que por eso habían querido disfrutar de la fiesta…. como si no fuese ya de dominio público que ambos iban siempre borrachos a todas partes.

[Enlace: la cómica aparición de Duff y Slash ante los medios en los American Music Awards, balbuceando y hablando al mismo tiempo. Sabiendo la tragedia que el alcoholismo supuso para ambos, sobre todo para Duff, puede considerarse una escena triste en el fondo, pero francamente resulta difícil no reír contemplándoles porque son como dos carismáticos personajes de dibujos animados… en uno de los premios, llegaron a subir al estrado ¡cogidos de la mano! He de admitir que lo paso en grande cada vez que les contemplo en acción: VER VÍDEO]

Durante los largos meses de parón, el batería Steven Adler estaba tan desesperado por la inactividad que incluso llegó a pedir trabajo como ayudante de gira al grupo Great White (¡una estrella del rock que salía en las portadas y que estaba ganando fortunas, pidiendo trabajar como “pipa” para un grupo mucho menos conocido que el suyo!). La idea, obviamente, no tenía ningún sentido así que Adler, que se había mantenido alejado de la heroína, terminó sucumbiendo al aburrimiento y empezó a chutarse también. Se dejaba ver por Hollywood disfrutando de su nueva fama y sumergido en una fiesta continua. Con los años, Steven Adler sería el “gunner” con más problemas en dejar las drogas y recuperar un estilo de vida normal.

Steven Adler
Los problemas con las drogas provocaron la expulsión de Steven Adler. Años más tarde, Izzy comentó lo hipócrita que resultaba haberle echado cuando el consumo masivo de drogas era "la principal actividad del grupo"

Los Guns N’ Roses intentaron empezar a grabar su siguiente disco, pero Axl no solía aparecer por el estudio y Steven Adler sencillamente no estaba operativo: a menudo era incapaz de mantenerse erguido en el asiento de su batería a causa de sus constantes “colocones”. Los demás empezaron a considerar la idea de echarle (excepto al parecer Izzy Stradlin, quien comentó años después que le había parecido absurdo expulsar al batería por drogadicto cuando el consumo de drogas era “la principal actividad de nuestro grupo”). Sea como fuere, los Guns salieron de su ostracismo para actuar en el festival benéfico Farm Aid, que Willie Nelson y Neil Young organizaban en favor del sector agrícola estadounidense, sumido en una honda crisis. Guns N’ Roses eran ya la banda más grande del momento y accedieron a tocar dos canciones para la causa. Pero, según la versión de Steven Adler, Axl decidió cambiar el repertorio sobre la marcha anunciando, sobre el mismo escenario, que iban a tocar Down on the farm (“la única canción sobre granjas que conocemos”), un viejo tema punk de los británicos U.K. Subs. Todos en el grupo se sabían la canción… excepto Steven, quien sentado tras su batería escuchaba cómo tenía que tocar una canción que ni siquiera había oído. Era, según Adler, la forma de Axl Rose de hacer que la pifiase delante de todo el país y así tener una buena excusa para expulsarle de la banda. La jugada no salió: Adler, aterrorizado, pidió ayuda a Duff McKagan (“¡Duff! ¡Duff! ¿Qué hago?”) y el bajista se acercó a él y le indicó el tempo de la canción: “simplemente haz esto: bum, bum, bum”. Steven Adler, ayudado por el instinto, sacó el tema adelante. Los Guns sonaron como un trueno, atacando la canción con su característica energía: Axl vomitó la letra con un falso acento británico y el grupo hizo una gran actuación. Aunque Steven Adler salvó la cara en aquella ocasión eso no impidió que fuese finalmente expulsado. El Farm Aid fue la última vez en que los Guns N’ Roses originales se juntaban sobre un escenario. En opinión de muchos —incluido el propio Izzy Stradlin— tras la expulsión de Steven Adler los Guns nunca volvieron a sonar igual.

[Enlace: el festival Farm Aid, la última canción que la formación original de los Guns N’ Roses interpretó sobre un escenario. En la filmación, antes de empezar a tocar el tema y si uno se fija bien, puede verse al fondo cómo Duff e Izzy le dan alguna indicación al batería. Duff también parece decirle algo al finalizar el solo de Slash, cuando la batería tiene que parar y también se acerca a indicarle el final de la canción. Una poderorísima actuación, el canto del cisne de los Guns ‘N Roses originales y el repentino fin de una banda que sólo aguantó íntegra un año de éxito… “good fuckin’ night!”: Ver vídeo]

Tras el despido de Steven, ficharon a un batería mucho más profesional, Matt Sorum, quien pese a su evidente superioridad técnica sobre Adler nunca consiguió reproducir el “feeling” original de los Guns N’ Roses. Steven Adler era un batería mucho más limitado, pero por algún motivo tenía el pulso correcto para la música del grupo: sus ritmos tenían más “groove”, eran más orgánicos y bailables que la seca perfección de metrónomo de Sorum.

Axl Rose se apodera del cotarro

Con Mick Jagger
Compartir escenario con los Rolling Stones supuso para Izzy Stradlin cumplir el sueño de toda una vida. Mientras, Axl Rose tomó buena nota del sistema dictatorial impuesto por Mick Jagger en su banda.

Axl Rose seguía siendo el único “gunner” que no tenía grandes problemas con las drogas o con el alcohol, pero eso lo compensaba el hecho de que tuviese problemas con prácticamente todo lo demás. La fama disparó sus neuras a niveles absurdos y comenzó a rodearse de terapeutas, consejeros, chamanes y mediums, mientras desarrollaba una extraña relación de amor-odio hacia la prensa y sus volátiles cambios de humor empezaban a dinamitar la imagen pública —ya de por sí mala— de la banda, causándoles serios dolores de cabeza a sus compañeros. Empezó a adquirir la infame costumbre de elegir el momento menos indicado y el lugar menos preciso para soltar los trapos sucios delante de todo el mundo. Por ejemplo, cuando los Guns N’ Roses recibieron una oferta única: telonear a los Rolling Stones en el largamente esperado retorno del legendario grupo británico, en cuatro conciertos seguidos que tendrían lugar en el Coliseum de Los Ángeles. Un verdadero sueño: los Guns,l en su propia ciudad, iban a telonear a unos de sus mayores ídolos.

Pero el primero de los cuatro conciertos se convirtió en un espectáculo esperpéntico cuando tras un par de canciones Axl dijo ante el público y las cámaras que si “ciertas personas” en el grupo —refiriéndose sobre todo a Slash— no dejaban la heroína, aquella sería la última actuación del grupo. Lo soltó así, en directo, ante miles de espectadores, sin que sus compañeros supieran una palabra de antemano. Nunca antes en la historia del rock de estadios alguien había aireado trapos sucios de aquella manera sobre el mismo escenario. Incluso Mick Jagger aludió a ello durante la posterior actuación de los Stones, dedicándole irónicamente una canción a Axl diciendo “chaval, cierra la boca”. Eso sí, si Axl Rose pretendía robarle las portadas a los Rolling Stones en su esperadísimo retorno la verdad es que lo consiguió, aunque a sus compañeros de grupo no les hiciera ninguna gracia. Pese a la amenaza del cantante de disolver el grupo aquel mismo día, las cosas se arreglaron y los Guns tocaron las tres fechas restantes (de no haber cumplido su contrato hubiesen tenido que pagar una millonada en concepto de indemnización a los Stones). Axl e Izzy incluso salieron a acompañar a los Stones durante el cuarto y último concierto: algo que nunca se habían atrevido a imaginar durante su adolescencia en la pueblerina Lafayette. Para Izzy Stradlin, particularmente, tocar con los Stones y ensayar en el camerino con Keith Richards era la culminación del más absurdo de sus sueños.

Axl Rose
El tiburón Axl dándole un bocado a una rosa... una perfecta metáfora de lo que hizo con el grupo.

Durante esos cuatro conciertos, Axl Rose observó el funcionamiento interno de la legendaria banda británica y se percató de cómo Mick Jagger controlaba hasta el último detalle de las giras en plan dictador. Rolling Stones eran una empresa en la que Mick Jagger era el jefe mientras el resto —incluido Keith Richards— ejercían como simples empleados. Esa visión dictatorial del negocio así como la grandilocuencia que rodeaba las giras de los Stones marcaron profundamente a Axl: decidió que eso era lo que él quería para los Guns N’ Roses. Cuando los Guns viajaron a Brasil para participar en el megafestival Rock in Rio, el cantante llevó a cabo su plan para controlar definitivamente al grupo. El concierto en Brasil era uno de los más grandes de los Guns hasta la fecha: un público de centenares de miles de personas, cobertura televisiva mundial, ¡no podían fallar!… sólo que justo antes de salir a tocar Axl apareció ante sus compañeros con un contrato en el que, básicamente, se le cedían a él todos los derechos de propiedad de la marca “Guns N ‘ Roses”. Les dijo sencillamente que o firmaban todos aquel papel o él no salía a cantar. Eso, a minutos de empezar el concierto, con los rugidos del público de fondo y con el enorme nivel de estrés que se experimenta justo antes de un acontecimiento de esa magnitud. Sus compañeros no podían creerlo, pero pensando que era una mera bravuconada, empequeñecidos por la presión del momento, sin saber muy bien qué clase de documento era aquél y pensando solamente en que era urgente salir a tocar y cumplir con su actuación, firmaron. Pero no, no era una bravuconada. Era un contrato cuidadosamente redactado por los abogados de Axl. Su cantante les acababa de apuñalar por la espalda, acababan de cederle la propiedad exclusiva del grupo. Axl ya era un nuevo Mick Jagger, tal y como había querido.

No sería, ni mucho menos, la única jugada de Axl a sus compañeros en aquello tiempos. Cuando se publicó un disco recopilatorio con canciones antiguas y algunos temas acústicos, titulado G N’ R Lies, Axl Rose se empeñó en incluir la canción One in a million, cuya letra era bastante peliaguda debido a sus alusiones despectivas hacia negros, inmigrantes y homosexuales. Aunque el cantante insistía en que había que interpretar aquellas frases en su contexto, todos en el grupo se oponían a que la canción fuese publicada. Podía haber estado bien como canción irónica si hubiesen seguido siendo una banda desconocida de Los Ángeles, pero ¿ahora que tenían a toda la prensa mundial detrás se iban a arriesgar a ofender a miles, incluso millones de personas? ¡Mala idea!

slash y su madre
Slash junto a su madre, una de las muchas personas de raza negra ofendidas por la letra de Axl Rose en "One in a million". El guitarrista se sintió dolorosamente avergonzado por todo el asunto.

Pero Axl, como ya empezaba a ser costumbre, se salió con la suya. Mediante su habitual mezcla de chantajes y manipulaciones, consiguió que sus compañeros accediesen a editar One in a million a cambio de incluir una nota aclaratoria en la carátula del disco. La nota era una especie de disculpa previa por si a alguien le ofendía la letra de One in a million y se aclaraba que el grupo no era ni racista ni homófobo. El propio David Geffen, jefazo de Geffen Records, era homosexual y de hecho había sido una de las primeras celebridades americanas en salir públicamente del armario. Pero como es obvio una nota en letra pequeña no iba a servir de nada si la prensa decidía convertir la controvertida canción en noticia. Y, claro, la prensa la convirtió en noticia. El escándalo fue considerable —especialmente por la inclusión del término racista “niggers”— y más aún cuando el recopilatorio, que era el primer disco que publicaban desde Appetite for destruction, llegó también al nº1 de las listas. Mientras Axl seguía justificando la letra de One in a million e insistiendo en que estaba siendo incomprendida, el resto de los Guns se sentían penosamente avergonzados cada vez que el grupo era acusado de racismo, homofobia e intolerancia. Slash —que es medio negro, por si alguien no se había dado cuenta— fue quien peor lo pasó. Habló por teléfono con su madre —que era no medio, sino completamente negra— y ella sólo le dijo que no había oído la canción (después, el hermano pequeño de Slash le dijo que en realidad su madre sí había escuchado One in a million pero que había sufrido tal shock que no había sabido qué decirle a su famoso hijo). El guitarrista no sabía dónde meterse; él, que había sufrido racismo en la escuela, estaba ahora en las noticias porque su grupo era acusado de despreciar a los negros, a su propia sangre. No menos abochornado estaba Duff McKagan, uno de cuyos hermanos estaba casado con una mujer negra. Axl empezaba a hacer las cosas “a su manera” y a sus compañeros ya sólo les quedaba seguir sintiendo vergüenza ante sus madres, sus hermanos, sus cuñadas y básicamente ante todo el resto del planeta. Empezaba la Era de Axl.

La gira más caótica de la historia

En 1991, la aparición del segundo LP del grupo, Use your illusion (cuyo título, al igual que el de Appetite for destruction, procedía de una ilustración que le gustaba a Axl) volvió a sacudir las listas de éxitos. Los dos discos dobles, Use your illusion I y Use your illusion II coparon los dos primeros puestos de las listas de ventas estadounidenses y fueron también un gran éxito en el resto del mundo. Guns N’ Roses, el grupo que tres años antes malvivía en un almacén californiano, eran ya oficialmente una máquina de fabricar dinero. Aunque la crítica no fue benevolente con los Use your illusion y a muchos fans les descolocó la grandilocuencia del “doble disco doble”, buena parte del poder y la energía de su música seguía estando allí. Sólo se echaba de menos el groove de “Steven Adler”. Ni siquiera la inminente explosión de Nirvana y el “grunge” afectó el estatus de Guns N’ Roses como banda más grande de la Tierra

Axl detenido
A Axl, los disturbios de San Louis le costaron una detención y un juicio, como durante su adolescencia en Indiana.

Eso sí, cuando decidieron volver a salir de gira —por primera vez como cabezas de cartel— Axl Rose se las arregló para seguir haciendo del nombre del grupo un sinónimo de caos y titulares escandalosos. Su personalidad irascible, su creciente megalomanía y la incapacidad para contener sus impulsos incluso en mitad de una actuación empequeñecieron las hazañas del que hasta entonces había sido el más imprevisible “bad boy” del rock sobre un escenario, Jim Morrison. La lista de incidentes relacionados con aquella gira es espectacular. Axl no se conformaba con llegar siempre tarde a los conciertos (a veces dos horas tarde, a veces tres, a veces cuatro…) sino que en ocasiones se largaba del escenario por cualquier motivo, se pegaba con alguien del público, lanzaba largos monólogos entre canción y canción  insultando a su “enemigo de la semana”, se enfrascaba en ridículas peroratas en las que desgranaba sus traumas y neuras del momento ante la perplejidad del público, y básicamente se encargaba de garantizar un titular escandaloso en cada ciudad que pisaban, ante la desanimada resignación de sus compañeros.

El incidente más célebre tuvo lugar en San Louis. Axl Rose, al parecer, ya estaba de malas antes de empezar el concierto. Durante el show, mientras tocaban Rocket queen y Axl berreaba el estribillo con su característico tono chirriante, vio a alguien en las primeras filas que llevaba una cámara. De repente Axl empezó a decir por el micrófono: “¡Agarrad a ese tipo! ¡Cogedle eso! ¡Cogedle eso! ¡Yo lo cogeré, maldita sea!” y se lanzó en plancha (literalmente) hacia donde estaba el individuo. Mientras el resto del grupo seguía tocando —no era la primera vez que veían a Axl lanzarse al público— hubo un intercambio de golpes. Otra cámara grabó el incidente, aunque no se ve la pelea en sí, sólo a Axl pegándole en la cara a un tipo que le dice algo mientras vuelve al escenario. Una vez sobre las tablas de nuevo, el cantante hizo que el grupo parase de tocar y dijo: “gracias a la mierdosa seguridad, ¡me voy a casa!”, estampando el micrófono contra el suelo y largándose del escenario. En un primer instante el público se quedó frío, porque el golpe del micrófono había sonado casi como un disparo (y ya sabemos que en los Estados Unidos uno nunca puede estar seguro de que efectivamente no haya sido un disparo). Sin embargo, Slash se apresuró a aclararlo: “acaba de estampar el micrófono. Nos vamos de aquí”. El grupo desaparece del escenario.

En el backstage cunde la histeria. Se intenta que Axl acceda a volver y terminar el concierto, pero el cantante se niega. El público espera fuera, gritando. Entonces, viendo que no tenía nada que hacer para convencer a Axl, el promotor del concierto comete el error de su vida: enciende las luces, signo de que el espectáculo definitivamente ha terminado, para que el público se dé por enterado y abandone el recinto. Y sí, se dieron por enterados: viéndose privados del espectáculo, los chavales de San Louis se volvieron completamente locos. Habían soportado retrasos y el maltrato de algunos “seguratas”, y todo ¿para qué? ¿Para que su grupo favorito desaparezca sin darles el show por el que habían pagado? Había llegado la hora de vengarse. Los espectadores invadieron el escenario y lo destrozaron todo, haciendo retroceder al cuerpo de seguridad y a los policías que fueron llamados como refuerzo. Causaron cuanto estropicio pudieron en el edificio y siguieron con el tumulto en el exterior, enfrentándose con los antidisturbios. Los propios Guns N’ Roses tuvieron que esconderse en un vehículo, agachándose en los asientos, para poder abandonar sanos y salvos el recinto, cosa que hicieron de milagro. El caos se apoderó de las inmediaciones del recinto y la noche se saldó con veinte detenidos y sesenta heridos, además de cuantiosos daños materiales y todo el equipo técnico de la gira de los Guns hecho añicos (tuvieron que anular varios conciertos posteriores mientras buscaban a toda prisa material de repuesto). No hubo muertos de milagro. Pero sí hubo titulares y el asunto apareció en los noticiarios de medio mundo. Y todo iniciado por Axl Rose.

En días posteriores, Axl reunió a los demás miembros del grupo y a todo el personal de gira en una cena. Pidió disculpas por su comportamiento en la gira, por los disturbios de San Louis, por sus constantes retrasos, achacando su comportamiento a las presiones a las que se veía sometido y a sus problemas personales. Prometió cambiar. Todos le aplaudieron. Las cosas parecían arreglarse. La semana siguiente el grupo reanudó la gira… pero a la hora del concierto, Axl no estaba allí. Pasaron diez minutos, veinte, treinta, una hora… Slash, Izzy y Duff se miraban cabizbajos en el camerino. A Matt Sorum, que tenía más experiencia profesional que ninguno de ellos, se lo llevaban los demonios e incluso se le oyó amenazar con pegarle una paliza a Axl. Nada había cambiado y nada iba a cambiar. Para bien, al menos.

[Enlace: las surrealistas —y por qué no admitirlo, espectaculares— imágenes de Axl Rose lanzándose al público en Saint Louis. En el minuto 1:15 puede verse la cara de sorpresa de Izzy en plan “¿qué demonios pasa? Cuando Azl empieza a vociferar repentntamente”: Ver vídeo]

El principio del fin: Izzy abandona

«Un día, mientras no estaba todavía drogado, pensé “Izzy, algo va mal. La estamos cagando”.Axl ni siquiera estaba haciendo su trabajo. Los otros estaban tan drogados que no pude conseguir ni que se aprendieran algunas versiones. Podríamos haber tocado versiones cada vez que esperábamos a que Axl apareciera en el escenario y así haber entretenido a los chicos del público. Pero no. Pusimos un solo de batería. ¿Hay algo más aburrido que un solo de batería? Y luego todo lo demás: lo de Donington, cuando dos chicos murieron durante el concierto. ¿Qué coño significa eso? ¿Es eso el rock n’ roll? ¿Estar esperando en el aeropuerto y leer en el periódico que ese chaval ha muerto durante uno de tus conciertos? ¿Dónde está la diversión de tocar cada noche en estadios y organizar un tumulto en San Louis porque tu cantante está jodido?» (Izzy Stradlin)

Izzy
Izzy Stradlin fue el único que supo abandonar la mala vida a tiempo y aprovechar su fortuna para viajar, ejercer sus hobbies y vivir tranquilamente con su novia y su perro.

Hasta ahora no hemos hablado de la evolución personal de Izzy Stradlin tras el éxito y hay un buen motivo para ello. No siguió el camino de alienación de sus compañeros, o no durante mucho tiempo. Remontémonos de nuevo a 1989: Izzy protagonizó un último incidente sonado cuando viajaba en avión completamente borracho: le entraron ganas de orinar pero el servicio estaba ocupado. Montó una trifulca —algo inusual en él—, insultó a las azafatas y meó en un rincón del compartimento de pasajeros. El piloto hizo un aterrizaje de emergencia a mitad de trayecto (un rockstar que consigue detener un vuelo comercial, ¡no está mal!) e Izzy fue detenido nada más pisar tierra, aunque finalmente se le puso en libertad condicional. Eso sí, debido a sus antecedentes pesaba sobre él un serio aviso: era su última oportunidad. Una tontería más —una pelea, una trifulca, ser sorprendido con drogas— e iría de cabeza a la cárcel.

Izzy tuvo una revelación. Ahora tenía éxito y se había hecho rico, pero estaba tirando su vida al vertedero e incluso estaba a punto de ser encarcelado. Dejó la heroína y el alcohol. En las etapas de inactividad del grupo, mientras los demás se drogaban, él viajó a Europa intentando alejarse de las tentaciones de Los Ángeles. Durante la gira del Use your illusion no quería viajar en el avión privado del grupo —que era lógicamente un reducto de vicios varios para sus compañeros— y se alquiló un autobús de gira propio en el que viajaba tranquilamente con su novia. No se quedaba de fiesta tras las actuaciones y se marchaba temprano para poder hacer actividades durante el día o simplemente visitar las ciudades por donde pasaba el tour. Había sido el primero en consumir heroína y había introducido en ella a sus amigos, había ejercido como camello durante varios años, pero ahora estaba cansado de tanta mala vida. Empezó a ver las cosas de otra manera. Ya no estaba contento con el grupo, con el ambiente de conflictos y drogadicción. Incluso le fastidiaban cosas del nuevo disco, como los arreglos pomposos de algunas baladas o el tener que aprenderse los diez minutos de Coma,  un épico tema compuesto por Slash que tenía una compleja estructura: nada menos que diez minutos repletos de constantes cambios. Y lo peor era la conducta de Axl. Como el propio Izzy decía, cuando ya no estaba drogado, las dos o tres horas de espera antes de cada concierto se hacían muuuy largas. Escuchaba al público rugiendo “¡Bullshit! ¡Bullshit!!” a través de las paredes del camerino y siempre estaba temiendo que se desencadenase otro tumulto: una tensión constante difícil de soportar estando sobrio. A Izzy no le gustaban los tumultos estilo Saint Louis. Como él mismo dijo: “no quiero volver a salir en la CNN“.

Axl
Digámoslo así: la fama no ayudó a hacer de Axl Rose una mejor persona.

Para colmo Axl le citó a una reunión con los abogados de rigor. Le dijo que ahora tocaban en estadios y que tanto Axl como Slash corrían de un lado a otro, dando espectáculo a las masas, mientras Izzy seguía inmóvil, como cuando tocaban en clubs. Eso mermaba, según el cantante, el show que ofrecía el grupo. Quiso que izzy firmase un contrato donde básicamente perdía dinero e influencia porque su aportación sobre el escenario era menor (¡Axl se lo estaba diciendo al hombre que había compuesto el 80% de la música del grupo!). Izzy estaba atónito. La tensa reunión acabó entre gritos e Izzy se negó a firmar. Aquello era más de lo que el segundo guitarrista y principal compositor de Guns N’ Roses podía soportar. Le costó tomar la decisión de dejar el grupo: empezó por negarse a aparecer en el primer rodaje de un videoclip de gran presupuesto para la balada Don’t cry (helicópteros, rascacielos, escenas dramáticas de la vida de Axl… nada que ver con la sencillez de sus videos anteriores). A Izzy, la pretenciosidad de aquel videoclip le parecía ridícula y no quiso formar parte de ello, así que envió una carta avisando de que no asistiría al rodaje (de hecho en el videoclip aparece un cartel que dice “¿Dónde está Izzy?”). La carta también decía que sólo “quizá” seguiría de gira con los Guns N’ Roses. Aquello sonaba a amenaza de abandono y Axl empezó a llamar por teléfono a Izzy una y otra vez, intentando convencerle para que se quitase la idea de la cabeza. No funcionó. Dos semanas más tarde Izzy anunciaba que dejaba los Guns N’ Roses, tras haberlo meditado mucho e incluso haber considerado la idea del suicidio porque estaba abandonando el grupo de su vida, lo que era en realidad lo único que había conocido en sus veintinueve años. Los Guns N’ Roses lo eran todo para él, pero Izzy no podía más:

«A veces la situación era grotesca; Axl abandonaba el escenario tras la segunda canción y yo pensaba “hey, ahora parecemos unos gilipollas estúpidos”. Pero aún no estaba decidido a abandonar, la música nos seguía uniendo. Slash, Steven, Duff y yo vivíamos muy cerca unos de otros y tocábamos mucho. Así que quise grabar otro disco y eso hicimos: era doble, o triple… ni siquiera lo sé. Tras la primera parte de la gira de Use your Illusion, Axl pretendió hacerme firmar un contrato que significaba que yo tendría menos influencia y ganaría menos dinero. No me lo podía creer. ¡Ese contrato venía de alguien con quien yo había crecido, joder! Siempre habíamos considerado Guns N’ Roses como un grupo de grandes amigos y ahora Axl me decía “son sólo negocios”. Así que, ¿por qué debería haber seguido? ¿Dónde estaba la diversión? Eso fue la gota que colmó el vaso» (Izzy Stradlin)

Axl Rose se enteró de la deserción en un lugar que es la perfecta metáfora del abismo abierto entre él e Izzy. Axl conoció la noticia mientras posaba con su nueva novia —la top model Stephanie Seymour— para la portada de la revista pija Interview. Muy significativo.

Aunque en su día casi nadie pensó que la marcha de Izzy era un final anunciado para los Guns. A muchos fans les molestó que Izzy fuese sustituido por un guitarrista bastante menos carismático como Gilby Clarke, pero Gilby tocaba correctamente las partes de guitarra de Izzy y el grupo siguió adelante con las giras. A fin de cuentas Izzy siempre se había mantenido en un segundo plano y el público identificaba a los Guns sobre todo con la imagen de Axl y Slash. Pero la realidad era bien simple: desde la marcha de Izzy los Guns N’ Roses no volvieron a publicar material original. Todo cuanto pudieron hacer sin él fue un disco de versiones, The spaghetti incident? Sin Izzy Stradlin no hubo más música de los Guns N’ Roses. Slash y Duff podían aportar dos o tres canciones por disco, muy buenas canciones de hecho, pero eso era todo. Y Axl sólo escribía baladas. La mayor parte de la música había provenido de Izzy. Él era el hilo conductor del grupo, quien le daba un toque clásico al rock de Guns N’ Roses, era el alma de la banda. Y ahora se había ido, condenando a los Guns a una muerte anunciada, pero al mundo le llevaría algunos años más darse cuenta de ello.

Dinamitando el prestigio

 «Mis hijos fueron a ver a los Guns N’ Roses a Wembley. Cuando volvieron, vestían camisetas negras y esos malditos pañuelos. Les pregunté qué parte del concierto les había gustado más. Mi hija Stella dijo que lo que más les había gustado era Live and let die. Entonces le dije:
—Oh, pero ¡yo escribí esa canción!
Y me respondieron:
—Sí, ya, papá. Seguro. Ahora cuéntanos otra.»  (Paul McCartney)

Slash
Convertido en el último gran "guitar hero", Slash se encargó de salvar la imagen del grupo frente a las continuas salidas de tono de Axl Rose.

Eran los reyes. Mientras existieron, los Guns N’ Roses nunca dejaron de tener éxito. Habían alcanzado ese estatus de dioses del rock que les hacía inmunes a las modas, como en su día los Beatles, los Rolling Stones, The Who, Pink Floyd o Led Zeppelin. El “grunge” no les afectó comercialmente —mientras que para otros grupos de hard rock significó verse condenados al ostracismo— y seguían midiendo sus fuerzas con los grandes poderes de la música pop: Michael Jackson, Madonna, etc. Eran intocables.

Pero Axl Rose se las arregló para perjudicar seriamente el prestigio que los Guns se habían ganado a base de poderío musical y escénico, y una actitud rebelde ante la industria. Decidió promocionar tres baladas consecutivas, creando una ridícula trilogía de videoclips que abochornaron a muchos de sus fans, mientras sus camaradas participaban en ello con servil resignación, la crítica se revolcaba por los suelos de risa e Izzy Stradlin lo contemplaba todo con tristeza desde el exterior. Aquellos videoclips eran cada vez más ridículos: secuencias de Axl casándose con una top-model en una lujosa ceremonia, llorando ante un ataúd, Duff y Slash brindando como si fuesen lords ingleses, Axl posando con delfines, secuencias de Axl con su psiquiatra… aquello no era precisamente lo que necesitaban los jóvenes fans del grupo para reafirmar su aprecio a la banda. La gente seguía escuchando su música y acudiendo a sus conciertos —los Guns N’ Roses podían hacer el ridículo con ciertas cosas pero no se habían vendido y su música seguía siendo poderosa— pero esa misma gente también tenía claro que Axl Rose se había transformado en un personaje decadente y estaba arrastrando el nombre de la banda por el fango. Cuando Nirvana triunfaron y el “grunge” se apoderó de la mentalidad juvenil, se puso de moda entre los nuevos adolescentes menospreciar abiertamente a los Guns y considerarlos unos dinosaurios pomposos y pasados de moda (la misma clase de desprecio generacional que los “punks” de finales de los 70 habían sentido hacia Led Zeppelin o Pink Floyd). La actitud cada vez más afectada de Axl sobre los escenarios y el contratar a coristas y secciones de viento hicieron que mucha gente dejase de considerarles “auténticos”. Incluso Mike Patton, cantante de Faith no More —que telonearon a los Guns durante un tiempo— se permitió el lujo de burlarse de ellos en plena gira hasta que un buen día Axl le amenazó en los camerinos y Patton depuso su actitud.

La relación entre Guns N’ Roses y el auge del grunge y el “rock alternativo” fue ambigua y problemática. Duff McKagan era de Seattle y había pertenecido a aquella escena, donde alguno de sus grupos había sido bastante influyente a nivel local, y de hecho tocó la batería para Pearl Jam en la primera visita de estos a Los Ángeles. Pero al público “grunge” poco les importaba esta conexión: para ellos, los Guns ya eran “lo establecido”. Inicialmente Axl Rose se interesó mucho por la música de Nirvana y quiso que fuesen teloneros de los Guns, pero Kurt Cobain rechazó la oferta y habló públicamente de los Guns con algunos comentarios más bien despectivos. Axl podría haber manejado bien el asunto, a fin de cuentas era Cobain quien se metía con él y no a la inversa, pero ¿desde cuándo manejaba bien los problemas Axl Rose?  En una entrega de premios encontró a cobain entre bastidores y se encaró con él en plan amenazante. Cuando la mujer de Cobain, Courtney Love, trató de mediar, el siempre simpático Axl le dijo a Kurt: “dile a tu zorra que se calle o la estampo contra el suelo”. Cobain, que podía ser bocazas pero era inteligente y estaba más que acostumbrado a tratar con individuos como Axl —a fin de cuentas eran sujetos como Axl quienes le habían hecho la vida imposible en su etapa escolar— simplemente sonrió y miró a su mujer diciendo: “cállate, zorra”, causando las carcajadas de todos los presentes, mientras Axl se sintió repentinamente ridiculizado por la ingeniosa salida de Cobain y se marchó enfurecido. Axl Rose y Kurt Cobain no estaban hechos para entenderse y habría más cruces de declaraciones. Paradójicamente, una de las últimas personas que hablaron con Kurt Cobain antes de su suicidio fue Duff McKagan, cuando ambos tomaron el mismo vuelo a Seattle y se sentaron juntos.

Guns y Metallica
Slash (gran fan de Metallica) presta su chistera a Lars Ulrich (batería de Metallica y gran fan de Guns N' Roses). Ya se encargaría Axl de arruinar la relación entre ambos grupos.

Axl Rose también se ganó la enemistad con el otro gran grupo de rock del momento, Metallica. Una enemistad innecesaria, puesto que Slash era un gran fan de Metallica —a quienes escuchaba continuamente— y Lars Ulrich, el batería de Metallica, era probablemente el mayor y más entregado fan de Guns N’ Roses dentro de la propia industria musical. Pero de nuevo los cantantes de ambos grupos lo convirtieron todo en una guerra personal cuando hicieron una gira juntos. Un tour conjunto de Guns N’ Roses y Metallica era el acontecimiento más grande concebible en el rock de aquellos años. Y sucedió, pero no sin incidentes, Metallica pidieron tocar siempre en primer lugar, sabiendo que con los Guns podía ocurrir cualquier cosa: retrasos, anulaciones, disturbios. Y los divismos de Axl empezaron a cansar a James Hetfield, “frontman” de Metallica, quien apareció ante las cámaras burlándose de la lista de peticiones para el camerino de Axl Rose. El neurótico cantante no se lo tomó demasiado bien. En uno de los conciertos conjuntos, en Montreal, James Hetfield resultó quemado por la pirotecnia del escenario al poco de empezar el show y tuvo que ser llevado urgentemente al hospital. Sus compañeros explicaron la situación al público, diciendo que el concierto de Metallica no podría continuar, y la audiencia lógicamente lo entendió. Ahora tocaba esperar la actuación de los Guns, para la que aún faltaban dos horas. El promotor, desesperado, llamó a los Guns N’ Roses al hotel rogándoles que apareciesen antes para cubrir el hueco y evitar la espera. Todos acudieron a toda prisa al recinto: Slash, Duff, Gilby, Matt, las coristas, las trompetistas, los teclistas… todos menos Axl. Pasaron dos horas. Axl no aparecía. Pasaron tres. Axl no aparecía. Todos estaban desesperados. A las cuatro horas Axl se dignó aparecer. Empezó el concierto. Pero de repente se le cruzaron los cables, no le gustaba el sonido de uno de los monitores… y se largó del escenario. No habría concierto. Se organizó un auténtico caos. Como en San Louis, los chavales lo destrozaron todo: escenario, puertas y ventanas, coches de los alrededores, incluso quemaron coches de policía. Axl lo había vuelto a hacer. Como dijo más tarde James Hetfield, “yo me prendí fuego durante mi concierto así que él tenía que superarlo”. Dicho y hecho. Slash contó después que sentía tanta vergüenza que no pudo volver a mirar a los miembros de Metallica a la cara durante todo lo que quedaba de gira.

Por aquel entonces ya nadie en el mundo tenía una imagen positiva de Axl Rose. Se le parodiaba continuamente y las historias que protagonizaba resultaban cada vez más hilarantes. En uno de sus arrebatos de furia, intentó tirar un piano de cola por la ventana de su mansión. Resultado: el piano de cola se quedó atascado en la ventana y Axl tuvo que rendirse y llamar para pedir ayuda a su manager, creando una ridiculísima situación que era como la antítesis cómica de Keith Moon lanzando televisores desde su habitación de hotel (¿a quién se le ocurre intentar tirar un piano por una ventana?). Axl era “white trash”, un tipo sin educación que ocupaba una posición social muy visible que sólo ayudaba a poner de manifiesto sus numerosas disfunciones y su incapacidad para desenvolverse en sociedad. La gente seguía admirando a Slash y a Duff, pero había algunos seguidores que pensaban que los Guns debían deshacerse de su cantante porque terminaría acabando con el grupo. No les faltaba razón.

[Enlace: momento surrealista a más no poder. Axl Rose tirándole los trastos —infructuosamente— a la supermodelo alemana Claudia Schiffer, que seguramente estaba buscando la mejor manera de salir huyendo: Ver video. Mientras tanto, el talento de Slash con la guitarra servía para mantener el prestigio de la banda y entretener al público cuando Axl se marchaba de escena para sus rituales y descansos de rigor, por ejemplo con su sorprendente versión del tema principal de la película  “El Padrino”: Ver vídeo]

La gloriosa decadencia

Slash y Duff
Slash y Duff, totalmente ebrios en los American Music Awards. años más tarde pagarían las consecuencias de su kamikaze estilo de vida.

Como decíamos, los Guns nunca dejaron de tener éxito, aunque sus giras eran cualquier cosa menos rentables. Contratar a tantos músicos extra y a tanto asistente innecesario era un gasto elevado. Organizar lujosas “fiestas temáticas” después de cada concierto era otro gasto innecesario. Alquilar yates para dar fiestas era otro gasto  innecesario. Todo era decisión de Axl, pero todo se pagaba con los ingresos comunes del grupo. Tras más de dos años de agotadora gira, los Guns N’ Roses apenas habían hecho dinero con sus conciertos. En sus últimos shows volvieron al formato de quinteto y sólo así tuvieron algo de beneficio. En esa última época Gilby Clarke se accidentó una mano y se produjo un rayo de esperanza cuando Izzy Stradlin aceptó volver a tocar con los Guns N’ Roses en algunos conciertos. Pero los fans se frotaron las manos demasiado pronto: Izzy había puesto un precio, había participado en los conciertos correspondientes, había cobrado y se había vuelto a marchar. No quería involucrarse de nuevo en Guns N’ Roses y su apocalíptica rutina. Aquello fue un breve espejismo que por desgracia no se materializó.

Finalmente, la maquinaria se agotó por sí misma. Pasó el tiempo, publicaron el disco de versiones, pasó más tiempo, dejaron de actuar en directo y empezaron a grabar un supuesto nuevo disco, pasó más tiempo, no había noticias del nuevo disco, pasó más tiempo… sólo entonces la gente empezó a darse cuenta del incierto futuro de la banda: el único hombre que podía escribir música para sacar al grupo adelante, Izzy Stradlin, se había marchado para no volver. Slash y Duff no estaban en condiciones de aportar música. Axl estaba demasiado ocupado intentando tirar pianos por la ventana y yendo al psiquiatra.

Los excesos empezaron a cobrarse su precio. Slash sufrió sobredosis cada vez más graves; en una de ellas llegaron a encontrarlo tirado en mitad del pasillo del hotel, completamente azul, literalmente muerto. Su corazón estuvo parado durante varios minutos y sólo un milagro hizo que los médicos pudieran reanimarle con una inyección de adrenalina en el esternón (quien haya visto la película Pulp Fiction probablemente recuerde “esa” escena de la jeringuilla; pues lo mismo). Tras sobrevivir a semejantes experiencias, Slash se dio cuenta de que tenía que dejar la heroína, aunque tras su rehabilitación le quedaron secuelas, como un problema cardíaco que le obliga a llevar marcapasos hoy día. No menos grave e incluso más dramático fue el “aviso final” de Duff McKagan. Cuando había llegado a beber cuatro botellas diarias de vodka, intentó moderarse bebiendo vino, pero pronto llegó a beber diez botellas de vino diarias, combinadas con una fuerte adicción a la cocaína. Finalmente, tras los años de alcoholismo salvaje, su páncreas reventó, liberando ácidos gástricos sobre los órganos de su abdomen, que empezaron literalmente a quemarse (los únicos tejidos capaces de soportar esos ácidos son el interior del páncreas y del estómago). Duff se despertó en su cama presa de un agonizante dolor. No sabía qué le pasaba y a duras penas logró arrastrarse hasta el teléfono para llamar a su mejor amigo y susurrar “ayúdame, algo va mal”. Literalmente, sus órganos internos estaban siendo abrasados por el ácido. Su amigo llegó a la casa y le encontró tirado en el suelo, pensando que estaba muerto; Duff le oyó decir “¡Oh, mierda, finalmente ha ocurrido”. Pero fue llevado al hospital y tras pasar varios días en cuidados intensivos se le pudo salvar la vida. Los médicos fueron tajantes: si volvía a beber una copa más, simple y llanamente moriría. Duff dejó el alcohol; por eso sigue vivo hoy día.

El primer batería de los Guns, Steven Adler, también sufrió varias sobredosis y ataques cardíacos. Tras ser expulsado de los Guns N’ Roses se vio deambulando por la ciudad, teniendo que hacer cola en los mismos clubs donde antes se le había permitido el acceso directo debido a su estrellato. Su estilo de vida fue de mal en peor. La cocaína le produjo un ataque que hizo que, hoy día, Steven Adler tenga serios problemas para articular el habla. Los tres, Slash, Duff y Steven, siguen hoy vivos de milagro. Literalmente.

Axl se enfrentaba a sus propios problemas, esto es, su cerebro. Se encerró durante años en su mansión, saliendo sólo en ocasiones puntuales, como cuando tenía que acudir a un juicio porque su ex-mujer Stephanie Seymour le acusaba de malos tratos. Con el auge de Internet, pasaba horas y horas mirando todo lo que se publicaba sobre él. Empezó a obsesionarse con la grabación del nuevo disco de los Guns, disco que nunca llegaba y en el que estaba invirtiendo fortunas. Empezó a cambiar a los miembros de la formación. Metió como guitarrista a su amigo Paul Huge, a quien Slash y Duff odiaban porque lo consideraban un lameculos de Axl que había entrado en el grupo sin tener n idea de tocar. Con él grabaron una versión de Simpathy for the devil para la banda sonora de Entrevista con el vampiro, versión que no satisfizo realmente a casi nadie, ni siquiera a ellos mismos. La espera por un disco que no llegaba, la casi total ausencia de relación personal con Axl y la necesidad de una nueva vida hicieron el resto: Slash abandonó oficialmente unos inexistentes Guns N’ Roses en 1996 y Duff hizo lo propio un año después.

El resto es historia. Slash y Duff han formado varios proyectos, entre ellos los célebres Velvet Revolver. Izzy Stradlin sigue con sus discos de rock sencillo y directo, y con los años la gente ha terminado entendiendo cuál era su importancia en los Guns N’ Roses. Steven Adler sigue con su vida problemática y haciendo giras con Adler’s Appetite, una manera como cualquier otra de vivir del pasado, aunque suele fundirse cualquier dinero que sea capaz de ingresar. Axl Rose ha “reunido” a unos “nuevos Guns N’ Roses” en los que militan buenos músicos pero que son simplemente The Axl Rose Band. Ha editado finalmente el disco que estuvo mezclando y remezclando durante quince años y que cuya producción casi hizo que le embargaran los bienes, incluida su mansión. La calidad del disco en sí, Chinese Democracy, ya queda al gusto de cada cual; personalmente, a quien escribe nunca le ha fascinado. No es un mal disco, tampoco es un buen disco. Y una cosa es cierta: lleva el nombre de los Guns N’ Roses pero no suena a Guns N’ Roses y no es un disco de los Guns N’ Roses. Es un disco de Axl Rose en solitario, aunque la portada diga otra cosa.

No sabemos si algún día se reunirá —de verdad— una formación a la que realmente podamos llamar Guns N’ Roses, pero, entretanto, sólo nos queda confiar en que el milagro ocurra aunque sólo sea durante una gira. Hay algo que sí sabemos: desde que los Guns clásicos se autodestruyeron, el trono generacional del rock está vacío. Han pasado más de veinte años desde la publicación de Appetite for destruction y no hemos vuelto a ver a una banda joven que llene los estadios y apabulle a toda una generación con un disco. Nirvana tuvieron el Nevermind, pero no era un grupo destinado a reinar: era un grupo pequeño que se hizo grande, el vehículo del talento de un individuo aislado, pero no era El Grupo. Las razones por las que el mundo del rock está huérfano quedan para otro artículo. Aquí, en este, sólo nos queda preguntarnos cuándo volverá a suceder algo así, cuándo surgirán unos nuevos Guns N’ Roses. Porque, hasta el día de hoy siguen siendo la Última Gran Banda.


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53 comentarios

  1. ¡Auténtica calidad!
    ¡Gracias por hacerme disfrutar!

  2. Gándalf

    Take me down to the paradise city
    where the Guns play rock
    and the girls are pretty.

  3. Gran trabajo sobre un gran grupo. Enhorabuena.

    Estoy deseando leer alguna teoría sobre por qué ‘ya no hay bandas como las de antes’ (creo que mis hijas van a hartarse de escuchar esa frase, snif…)

  4. Gracias por hacerme disfrutar tanto como cuando escuchaba una y otra vez Appetite for Destruction…

  5. Chris Moltisanti

    Bueno el artículo, un poco exagerado, y debería haber pasado por un editor; hay errores, anécdotas repetidas y lo traducido del inglés podría estar mejor.

    Le falta para llegar a ser como los de César Martín, un genio contando este tipo de historias, pero ha estado muy bien, me ha encantado poner los discos de Guns’n’Roses, bajar las luces de casa y tirarme una hora entretenido. Fui de los que siguió la carrera de los Guns desde el principio de todo y ha sido una hora nostálgica. Te ha faltado hablar de algo clave en su carrera: You Could Be Mine: Terminator 2 y sus efectos especiales nunca vistos + Guns’n’Roses… una de las últimas veces que vi cola para ver una película en el cine.

    • joaquin77

      César Martín y Popular 1, esa escuela de periodismo…. Lo que hay que leer.

      • viejotrueno

        ya, pero es que el artículo no va mucho más allá… bueno, vamos a reconocerlo, los gansanflores no dan para mucho más; yo creo que, efectivamente, con ellos muere el rock, como se dice al final, y lo hace con este grupo, caricatura excesiva y demente

  6. …..Impresionantes artículos, éste y la primera parte. A los que ya hace un tiempo que cumplimos los 30, nos ha traído un sinfin de recuerdos..larga vida a los Guns..

  7. Cojonudo. Esto es un reportaje.

  8. Pingback: Guns N' Roses: la última gran banda (y II)

  9. elrobotijo

    Un gran trabajo que me ha hecho pasar un buen rato. Pero podías citar las fuentes cuando fusilas pasajes de libros sobre la banda.

    Un saludo.

  10. McBein

    Un rayo de esperanza??? El año que viene, introducción en el RnR Hall of fame… Ni siquiera Axl tendrá huevos para presentarse con 5 mercenarios.

  11. todo el texto bardeando a axl , pelotudo si los guns fueron lo que fueron y es que todavia existen es en gran parte por su personalidad esa qe tanto criticas, anda a escuchar a justin bieber pelotudooo

  12. Armando

    Primera vez que entro a jotdown y me encuentro con este doble articulo sobre mi banda favorita. Gracias, de verdad

  13. Angoa

    Me jode leer este tipo de articulos porque como dice al final, hace 20 años que no hay una banda de rock con mayusculas, hay buenos grupos, incluso muy buenos grupos, pero como bien dice el articulo, falta El Grupo y si no sale mucho me temo que el rock ira languideciendo como le paso al jazz y al blues y quedando para minorias, ademas para el rock envejecer va a ser mucho peor, ya que su habitat natural son los grandes escenarios, los estadios o los locales abarrotados de gente joven dando botes y lo que le espera son unos pocos viejos dando saltos por la valentia que le den tres cervezas, para acto seguido tu señora te eche la bronca porque le estas dando demasiada tralla al marcapasos o se te va a salir la cadera de titanio, como dijo Lenny krawitz (o como se escriba) hace mas o menos 20 años «rock’n roll is dead»

  14. Gonzalo Ferrer

    es increible como sfrute tu historia, yo no soy de leer, pero me quede enbobado, es como si hubiese visto una pelicula…..exelente!!!

  15. Gomez Garcia

    )’:

  16. David DR

    Las fotos son geniales , debo confesar que algunas nunca las había visto: la de axl,izzy y mick es dinamita

  17. lastima que murieron

  18. tiempo como estos! ojala que vuelvan los verdaderos guns n’ roses en 2013 0 festejando en 2015 los 30 años de vida de la mejor banda realmente del mundo.

  19. Me encanto tu relato, la historia que pocos conocen, como dice alguien arriba fue como una pelicula, mejor que muchos documentales que yo he visto, te imaginas este relato si hiciera pelicula con la musica de los guns de fondo..dejas la caga!!!!, no queria que terminara el relato, excelente te felicito de corazon, por fin alguien logra darle al clavo en lo que uno como fan quiere saber, el detalle…espero algun dia verlos nuevamente juntos, nada es imposible en esta vida, un abrazo y felicitaciones.

  20. Perikorro

    Jodé, recuerdo aquel año 90 cuando pensaba que el futuro del rock duro (o jebi o como queráis llamarlo) estaba asegurado con Metallica y Guns ‘n Roses. No sabía que para entonces, ya había escuchado todo lo realmente reseñable de ambas bandas.

    Siempre noté un paralelismo, como una imitación, entre el dúo Axl-Slash y el dúo Jagger-Richards. Pero con la diferencia de que Jagger es un tío inteligente y Rose es un mamarracho. También tenía la sensación de que los Guns tenían una pose demasiado forzada, que iban de grandes estrellas cuando su discografía era bastante exigua. En definitiva, que me caían como una patada en el culo pero una cosa está clara, el Apetite es un discazo incontestable.

  21. Sr.Vacarro

    Magníficos los dos artículos, he disfrutado de lo lindo buceando en la historia de este gran grupo (al que ya le va tocando hacer alguna gira de reunión ¿no? ;)) Sin embargo he echado de menos alguna mención a L.A. Guns y Hollywood Rose, en las cuales cantó Axl Rose y que al fusionarse cuando éste ya cantaba en la segunda dieron lugar a Guns N’Roses. Axl formó parte de L.A. Guns durante una temporada, años antes de que sacaran al mercado el primer y homónimo LP en el que se dejaba patente una potencia y nivel de macarrismo parecida al Appetite. Una vez dejó este grupo en 1983, formó Hollywood Rose junto con Izzy Stradlin. Un par de años después, el genial guitarrista Tracii Guns, así como el bajista Ole Beich y el batería Rob Gardner, los tres de L.A. Guns, disolvieron el grupo y se unieron a Axl e Izzy (Hollywood Rose), de ahí el nombre de esta banda irrepetible e inimitable (l.a.) GUNS N’ (Hollywood) ROSES. ¡¡GUNS N’ROSES!!
    Que a Tracii Guns le pasara como a todos los que se han codeado con Axl Rose y se largara para seguir con su banda primitiva, también podría ser un síntoma de lo que luego pasaría con Izzy, Slash, Duff y Steven.

  22. pablo

    excelente documento, es una lastima, aca se alcara bien las diversas razones qe llevaron a una agonica muerte de una de las mas grandes bandas de rock ! :(

  23. Jefferson

    Me gusto mucho el articulo, me pareció muy completo, preciso e informativo con respecto a cosas que no sabia a pesar de que siempre he leído y visto documentales sobre ellos. Aun no he leído la primera parte, encontré este por casualidad. Es una lastima el final que tuvo Guns N Roses en definitiva fue la ultima gran banda y de haber durado un par de años mas con la alineación original o al menos con Izzy, seria catalogada sin duda y por muchos como la mejor banda de la historia, para mi lo es, Axl aporto cosas pero no era solo él sino todos en conjunto.
    Excelente articulo

  24. Paula

    Sinceramente me dio asco este articulo, además de criticar a uno de los mejores frontman de la historia en cada oportunidad posible, se aseguraron de hacerlo quedar mal cuantas veces pudieron. Estuve 20 minutos leyendo esto y en ninguna oportunidad se menciono el talento de Axl Rose o el carisma que tuvo, ninguna cosa buena. Y despues de quejan de porque Axl odia a los periodistas/prensa/medio? Un poco menos de hipocresia gente.
    Apartando eso, Guns N Roses, sin duda una de las mejores bandas que pudo existir.

  25. Peperoni

    Estoy de acuerdo en casi todo…pero Sin Axl no hay Guns Roses, izzy es mi gunner favorito pero al César lo que es del César

    • Blanca

      Siempre me llamo poderosamente la atención lo mal visto que ha estado siempre Axl rose ,siempre como un villano del rock mientras Slash es adorado como héroe y víctima, axl es auténtico y genuino y un demente brutal.Pero ,el Rock trata de eso fundamentalmente, axl no es un simple músico! el es rock.Demoledor , subversivo, nihilista y demencial, y grotesco también . Donde la gente ve un cretino yo veo a un hombre con serios y graves desequilibrios psicológicos ., delirios paranoides diría

  26. Me encanto el articulo.. yo tuve el honor de conocer a slash en backstage, fue muy buena onda y ps la mejor experiencia que eh tenido yo pienso que aunque se reunieran los guns no seria lo mismo.. la voz de axl esta arruinada pero almenos podria morir en paz con ese final feliz :)

  27. Guns N’ Roses…música que merece la pena escuchar antes de morir!!! Saludos a todos los seguidores de esta banda!!!

  28. Appetite For Destruction…es toda una joya!!! Música que merece la pena escuchar por lo menos antes de morir. Saludos a todos los seguidores de esta banda!!!

  29. rocket

    Buen artículo en cuanto a ritmo y forma. Algunos fallos que cantan. Algunos huecos que no entiendo. Juicios de valor innecesarios. La historia de la banda se merece una tercera parte. Aunque esa sea la más difícil de documentar. Aún así, estoy de acuerdo, una de las mejores bandas de la historia, la mejor de mi historia y la última gran banda de rock n’ roll.

  30. «Axl Rose seguía siendo el único “gunner” que no tenía grandes problemas con las drogas o con el alcohol, pero eso lo compensaba el hecho de que tuviese problemas con prácticamente todo lo demás.»

    Creo que es la mejor frase que he leído sobre WAR en mi vida, jaja. Enhorabuena por este extraordinario artículo sobre la banda que cambió mi vida.

  31. tarsy

    Guns N´ Roses es la mejor banda que he conocido… no saben cuanto suplico porque se vuelvan a reunir, ojala hubiera un milagro de que axl rose se arrepintiera de todo lo que hizo y dijo de sus compañeros, que un día se decidiera a llamar a uno por uno para hacer las paces y dejar sus diferencias a un lado, que todo volviera a comenzar desde un principio, que en algún momento se diera la noticia que los originales Guns and Roses han vuelto.*. :)

  32. Juan Pedro Rolando

    «El repentino éxito del disco se ha producido de manera bastante insólita y repentina cuando ya parecía que no iba a llegar a ninguna parte, nada menos que un largo año después de su publicación».

    En cuanto David Geffen le apretó las tuercas a MTV… tachánnnn.

  33. Dyana Or

    De verdad me gusto mucho leer esto y pues no tengo palabras, lo que yo sabia de ellos era muy poco, pero ahora q lo se todo en verdad me impresiono. Solo quiero decir q esta banda nunca se va a comparar con ninguna otra y pese todos los problemas q ayan pasado seguira siendo inigualable en todos los sentidos.

  34. Que ridicules, absurdas palabras, solo expresas tus puntos de vista de cada situacion, November Rain patetica y ridicula???…Starway to haeven tambien lo es??? Cada Gran Banda tiene algo èpico…esta parte fue la de los Guns, la trilogia…y miren…Axl fue el de la idea…era el unico sobrio y…era el malo de la pelicula???…ver a un grupo de insoportables adictos no es poco???…Izzy y su caràcter dèbil???…debiò largarse el 88’…Chinesse un «no buen disco???»…es mejor de lejos que cualquier basura que saliò del 2000 en adelante…Axl tiene 150 millones si no sabias…y casi le embargan???…

  35. Pezado de artículo. Qué bien escrito y que difícil de encontrar algo tan sumamente bien hecho. Tienes que montar una franquicia de artículos. Te juro que me los leeré todos. Gracias.

  36. Ultima gran banda? Qué quiere decir con eso? Quién sigue en la fila? Amaral?

  37. Roberto Betto

    … muchas gracias por la nota, recorrí algunos años atrás donde nos emocionábamos con Paradise City, es una lástima completa saber lo que pasó con la última gran banda…

  38. Esto… ¿donde aparece Dizzy Reed? No me parece coherente que en este artículo se mencione a Matt Sorum y Gilby Clarke, y no se mencione a Dizzy Reed, que entró en la banda antes que ellos, y sigue en ella a fecha de hoy. A lo mejor se me está escapando algo, pero creo que al menos debería figurar alguna mención a él.

  39. Xosé

    Cojonudo artículo.

    Hay tanta pedantería en España que no se puede esperar otra cosa que críticas y correcciones entre los comentarios.

    Ha sido un verdadero placer rememorar aquellos grandes tiempos, enhorabuena.

  40. Franco Estebab

    Muy bueno lo único que no alagaste a axl en ningun momento no te digo que axl es el mejor de la banda pero axl ha tenido ideas muy buenas y izzy escribio buenas cnaciones pero todos los éxitos los compuso axl como se et Child of mine o november Rain o welcome to the jungle pero todos los de la banda son buenos músicos si no hubiesen estado o están en guns n roses todos critican al guns n roses de ahora pero son buenos músicos no son los rebeldes de antes que tocaban en todos los lados llenando estadios vestidos de negro que seguidos por todas las minas pero bueno son buenos músicos todos pero amo a la formación original muy buena nota saludo de argentina

  41. Aitor

    Qué artículo !. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto leyendo. Gracias.

  42. carolina

    El articulo es entretenido, esta bien escrito y se entiende con facilidad, pero definitivamente esta parcializado hacia el lado menos bueno de la banda.
    En conclusión el autor de este articulo no parece ser un admirador de guns and roses, mas bien no gusta nada de ellos.

  43. Bueno, pues más o menos están volviendo, a falta de Izzy ;-)

  44. roderick

    Hola. Yo creo que el trono de ultima gran banda deberia estar compartido con Def Leppard, quienes en 1987 lanzan Hysteria, el mismo año en que Guns and Roses lanza Appetite for Destruction. Ambos grupos dominan el escenario musical de finales de los 80, cada uno en su estilo: Def Leppard con su vertiente tirando mas hacia el pop y Guns and Roses decantandose por un estilo mas duro. Solo hay que tirar de hemeroteca para comprobar como Def Leppard llena estadios a reventar en cada uno de los 227 conciertos de la gira de 1988, con una puesta en escena innovadora (el famoso escenario circular In the round). Gustos aparte, la factura tecnica del album Hysteria es impecable e inigualable y por lo menos 15 años adelantada a su tiempo a nivel de produccion musical (gracias Mutt Lange), por no hablar de que nada menos que 7 de sus 12 canciones llegan a ser singles. Por otra parte, es cierto que Guns and Roses tenia un estilo mas arrollador y creo que habria servido mejor de engarce con la musica de los 90 y decada de 2000. Cada uno en su estilo, creo que son las 2 ultimas grandes bandas.

  45. Gran artículo, partes 1 y 2, había disfrutado de la música, por primera vez he visto la puerta abierta a la biografía de GnR, entretenido y altamente recomendable para gente interesada en la banda, aunque si eres un fanático/a te sabrá a poco; artículo no apto para mendrugos/as que no sepan valorar las cosas en su justo término.

  46. Pingback: Guns N Roses Arte | Chainable | Post

  47. Como dije antes estos dos artículos han cambiado mi vida muchas gracias…( aunque tío, te pasas con alx rose… Y ¿cual es tu problema con las baladas?).

  48. Will Manrique

    La firma de contrato sobre los supuestos derechos de GNR no fue en Brasil. Fue terminando la gira UYI en 1993 específicamente en el show de Barcelona, España. Después de ese show regresaron a Argentina para terminar la gira.
    Axl al ver a Duff y Slash muy metidos en su drogadiccion los pone a firman un contrato donde cedían de decisiones financieras y aspecto creativo de GNR pero sus acciones quedarían intactas, nunca los ex miembros han dejado de recibir dinero de GNR. Incluso de Chinese Democracy por tener acciones dentro de la marca.
    Tomado de los libros publicados autobiográficos de Duff y Slash
    Saludos. Muy buen resumen

  49. Magníficos artículos. Guns and Roses fue la última gran banda y como no surge otra comparable desde hace 20 años, creo que fue la última banda y que ahora sí el rock ha muerto, pues las preferencias musicales de las nuevas generaciones han sido captadas por otros géneros muy diferentes, como el reguetón.
    Sería interesante, si se concede atención a mi comentario tardío, propongo un artículo sobre el rock de los 90’s, que con GNR, Oasis, Metallica, Nirvana y otros, fue como una segunda psicodelia, un rebrote juvenil agónico.

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