Monográficos Música

Pequeña guía del universo P-Funk

funkadelic

En la historia del funk existen tres nombres básicos: James Brown —que inventó el estilo—, Sly Stone —que lo reinventó dándole nuevas formas— y George Clinton, líder de la inagotable factoría P-Funk y responsable de muchos de los grandes momentos de la música de los setenta. Al timón de sus dos bandas insignia, Parliament y Funkadelic (dos grupos formados por los mismos músicos que eran como las dos caras de una misma moneda) y también en su papel como productor y mecenas de multitud de grupos menores y proyectos en solitario de sus músicos, George Clinton hizo del P-Funk una institución, uno de los pilares básicos de la música negra y una perenne influencia en un sinnúmero de bandas de funk, hip-hop y rock. Todo ello aderezado con mucho humor, un gran sentido del espectáculo y un constante caos de fiestas, drogas y descontrol.

¿Qué es el P-Funk? Es la abreviatura de Parliament-Funkadelic o, si lo preferimos, de «pure funk». Pero además es un mundo aparte. Hablamos de calaveras gigantes que fuman porros enormes en escena; platillos volantes que aterrizan en mitad de concierto; un guitarrista que actúa vestido con unos pañales; otro guitarrista que lleva sombreros gigantes; canciones con nombres enrevesados y estúpidos; letras irreverentes repletas de alusiones a las drogas y el sexo sucio; discos de retorcimiento churrigueresco con títulos de doble sentido y mucha, mucha diversión en sus espectáculos en vivo. Estas son sólo algunas de las credenciales del universo P-Funk: una comunidad de músicos que durante la década de los setenta puso patas arriba la escena y se convirtió en el primer grupo de artistas negros cuyas giras eran capaces de llenar estadios en los Estados Unidos, sin necesidad de formar parte de ningún festival. La comunidad P-Funk estaba a medio camino entre la empresa musical y una comuna de hippies colgados: suena contradictorio, pero sólo podía ser así con un movimiento surgido por obra y gracia del inigualable George Clinton.

George clinton
George Clinton: el mundo hubiese sido un poco más aburrido sin él.

Clinton había comenzado su carrera en grupos de doo-wop, pero a finales de los sesenta dejó atrás la música tradicional y empezó a interesarse por el rock de Jimi Hendrix, Cream o Frank Zappa. Para formar su propio grupo, Clinton se había fijado en el modo que James Brown dirigía su banda, como una especie de ejército en que James era el líder. El “Padrino del Soul” ejercía como férreo dictador tanto en el aspecto musical como en el económico: controlaba completamente todo aspecto de sus giras, desde cada nota que se tocaba sobre el escenario (solía multar a los músicos que cometían errores) hasta cada pequeño gasto que se hacía en los hoteles, e imponía una disciplina militar sobre sus empleados. George Clinton pensó que aquella estructura piramidal era un acierto empresarial —no en vano James Brown fue uno de los primeros músicos en tener un jet privado— pero optó por no imitar las conductas autoritarias y dejar total libertad a los suyos tanto en el aspecto musical como en el estético y personal. Gracias a ello atrajo a su banda a varios de los antiguos empleados de James Brown, que habían abandonado al Padrino cansados de su estricta rigidez y el ambiente de constante presión laboral que suponía tocar en su banda. Nombres tan relevantes como el bajista Bootsy Collins, que había tocado en éxitos como Sex machine, el saxofonista Maceo Parker o el trombonista Fred Wesley, dejaron el grupo de James Brown y se unieron al loco proyecto de George Clinton. Bajo la batuta de Clinton encontraron un ambiente muy, muy diferente: la fiesta era continua y cada músico podía experimentar lo que le diese la gana tanto dentro como fuera del escenario. George era el líder indiscutible y realizaba multitud de funciones (componer, producir, organizar, cantar, ser el director visible y “frontman” durante los conciertos) pero no se comportaba como un tirano. A su lado los músicos podían dar rienda suelta a su creatividad; eso terminó dándole al P-Funk un sonido único.

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6 comentarios

  1. Félix García

    No es por enmendar la plana, líbreme Bootsy, sólo para dejar testimonio de la humana diversidad: mis discos favoritos de Parliament son Chocolate City y Motor Booty Affair, con sus odiseas submarinas. Clones y Mothership siempre me parecieron más flojos, ya ven ustedes.

    El resto del artículo está lleno de pistas interesantes. Gracias

  2. Pingback: Pequeña guía del universo P-Funk

  3. Hola, Félix.

    Yo no diría que “Clones…” o “Mothership…” son flojos en absoluto. Eso sí, como discos en conjunto quizá también prefiero los que tú mencionas, pero en los discos citados están los temas con más gancho inmediato para cualquier tipo de oyente y creo que son más asequibles como iniciación al sonido de Parliament, especialmente para aquél que no esté familiarizado. Canciones como “Do that stuff” o muy especialmente “Give up the funk” son los anzuelos ideales con los que introducirse en la discografía de Parliament. De hecho, mucha gente no sabe quiénes son George Clinton o Parliament pero reconocen al instante una canción como “Give up the funk”: si los hits les sirven para interesarse por el P-funk, bienvenido sea. Un saludo.

  4. Javier Merino

    «El techno es un gran error, como si George Clinton y Kraftwerk se quedaran atrapados en un ascensor y solo tuvieran un sintetizador para hacerles compañía».

    Una frase que ya ha pasado a la historia salida de los labios de Derrick May, ese señor al que le dio por crear el sonido Techno allá por principios de los 80 (sin olvidar obviamente al gran iniciador Juan Atkins, y a los otros dos señores, Kevin Saunderson y Eddie «Flashing» Fowlkes). Lo que quiero decir con este comentarios esq la influencia del P Funk no se acota solo al hip-hop o a la música rock. El sonido P Funk tuvo una enorme influencia en el Techno, primeramente porque es un sonido salido de la misma ciudad en la que se desarrolló Funkadelic en su segunda etapa: Detroit. Es más, uno de los grandes «chamanes» del sonido techno, Mike «Mad» Banks, capo y líder espiritual del colectivo Underground Resistance (seguramente el colectivo electrónico con mayor personalidad de toda la historia) llego a ser miembro de las bandas Parliament/Funkadelic.
    Un saludo y felicidades por el artículo, sois de lo mejorcito de la red.

  5. El gran crítico Robert Christgau hizo una excelente revisión del legado discográfico de Funkadelic. Adjunto el enlace por si a alguien le interesa echarle una ojeada:
    http://robertchristgau.com/xg/bl/funkadelic-08.php
    Saludos y enhorabuena por la entrada!
    Iago López

  6. Cootsy Bollins

    De lo mejor que le ha ocurrido a la música. Parliament y Cameo son grupos mayores, es un género muy infravalorado. «Funkentelechy» es uno de los mayores temazos de la historia, no solo de P-Funk. Y mentar a Hendrix y Zappa en el artículo es clavarlo.

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