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Who is Sylvia?

Sylvia Beach en Shakespeare and Company

“… Sylvia tenía una cara vivaz de modelado anguloso, ojos pardos tan vivos como los de una bestezuela y tan alegres como los de una niña y un ondulado cabello castaño que peinaba hacia atrás partiendo de su hermosa frente y cortaba a ras de sus orejas y siguiendo la misma curva del cuello de las chaquetas de terciopelo que llevaba. Tenía las piernas bonitas, y era amable y alegre y se interesaba en las conversaciones, y le gustaba bromear y contar chismes. Nadie me ha ofrecido nunca más bondad que ella.”

Ernest Hemingway (París era un fiesta)

Estoy sentado en la Closerie des Lilas. La terraza es un enjambre y el mariscal Ney blande su espada de bronce. El camarero no se parece a Jean con su bigote de dragón, pero me sirve una cerveza como un tanque. Quiero ir a verla esta misma tarde. A Sylvia. Shakespeare and Company no está lejos. Sólo tengo que atravesar los jardines de Luxemburgo. No me han puesto aperitivo y acompaño la cerveza con una buena medida de observación bajo los árboles. Espero a ver pasar por el bulevar a Aleister Crowley, “el hombre más malvado del universo”, pero, mientras tanto, quizá esté por aquí, entre tantas cabezas la rubia angelical de Scott Fitzgerald, aunque no la distingo. Un distingué es como llaman en París a mi jarra de cerveza. Cuando me despido de la Closerie, el sol ya pinta de sombras a los clientes del café.

Dupuytren es una calle pequeña y empinada a la vuelta de la esquina de la calle del Odeón. En el número ocho ahora hay una tienda de productos de aromaterapia. Antes de que Sylvia montara su negocio había una lavandería donde Adrienne Monnier recordaba haber roto de niña, columpiándose, el cristal que dividía sus dos únicas habitaciones. Adrienne fue quien encontró el local cuando ambas se conocieron. Soñaban entonces con abrir una sucursal de La Maison des Amis des Livres, la librería de la francesa, en Nueva York pero, en lugar de esto Sylvia, ayudada y asesorada por su amiga, se decidió a abrir una librería estadounidense en París, donde los alquileres y el coste de la vida eran mucho más bajos.

El escaparate está enmarcado en madera, y veo a Sylvia dirigiendo a los hombres que empapelan las paredes con tela de saco. Desde el bulevar Saint Germain se acerca Charles Winzer, un amigo de Adrienne. Lleva bajo el brazo el cartel que ha pintado con el retrato de Shakespeare, el “socio Bill” como le llama ella, que Sylvia quiere colgar fuera, igual que una matrícula. También llegan los libros. Vienen de Inglaterra y de Estados Unidos en grandes baúles. Docenas de rossignols o saldos franceses junto a los Joyce, Keats y Pound por los que Sylvia suspira y que pronto pueblan el escaparate. En el interior, el expositor de revistas ya muestra los últimos números donde publican los jóvenes escritores: New Republic, Egoist, The Nation, Little Review, Playboy…; y decoran las paredes pequeños tesoros fotográficos: Walt Whitman ilumina  de azul con su mirada el pequeño local, como combatiendo la penumbra que emana Poe, siempre oscuro, a su lado. Oscar Wilde, con capa de terciopelo, parece divertirse con el asunto. Alguien me dice algo. Es un motorista bajo el casco. Estoy en medio de la calzada. Me aparto. Los botes de lavanda y de hierbabuena y el cartel de la marca han vuelto al escaparate: Aromaterapie, reza el letrero.

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30 comentarios

  1. artículo bestial!felicidades…

  2. Es la tercera vez que lo leo…de verdad que es maravilloso y me entran ganas de volver a París…

  3. Nora López

    Muy bien escrito, muy buena la información que aporta, además.
    Gracias a la otra Silvia que me mandó la dirección de este sitio.
    Somos muchos, parece, los que hemos amado a toda esa gente que se desplaza por las calles de París y por el artículo (menos a J.Joyce cuyo Ulisses compré con sacrificio a los 15 años y todavía no he podido leer) (y tengo más de 60!)
    Bellas las fotos.
    Gracias, autor….NORA

  4. Muchas gracias Alejandra, y muchas gracias Nora. Sus comentarios son regalos para este autor. Seguro que lo sabe, Nora, pero tiene el mismo nombre que la mujer de Joyce. Y ella tampoco leyó Ulises.

  5. Estupendo artículo, me ha encantado. Lo de los nazis, me recuerda a la persecución de la derecha valenciana a los que hablamos habitualmente valenciano. Véase instituciones como Acció Cultural del País Valencià o la emisión en esta Comunidad de TV3 (Uy perdón este último comentario no va con la editorial de la publicación upsss).

  6. Genial. Y me quedo corto.

    Espero leerle más por aquí. Gracias mil por tan magnífico artículo.

  7. Vicent, Ivan, son muy amables. Muchas gracias.

  8. Precioso. Deja una brasita de nostalgia al terminar, que es lo mejor que se puede decir, a mi entender.

  9. Estupendo. Saludos desde Brasil.

  10. Impagable información y fotos.

    Lo primero que leí de Hemingway fue ‘ Paris era un fiesta’ cambió mi forma de leer que ya venía cambiada por ‘Paris no se acaba nunca’ de Vila-Matas.

    http://planetamancha.blogspot.com.es/2011/01/paris-era-una-fiesta.html

  11. Maravillosa historia, narrada impecablemente. Todos mis respetos y gratitud al autor. Solo le falta la banda sonora!

  12. Una vez, en diario, preguntaban en qué libro nos gustaría vivir. Yo lo pensé, y sabía que era una mezcla entre The Great Gatsby y el cuento «El Perseguidor», de Cortázar. Un amigo me sugirió que incluyera París era una fiesta. Leo este artículo y tengo la sensación de que estoy viviendo en muchos libros a la vez. Maravilloso. Le añado de fondo un poco de jazz y es perfecto. Gracias.

  13. Pingback: Narrar mediante las viñetas | Jesús Villaverde Sánchez

  14. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | París huele a libro

  15. Pingback: Shakespeare and company, el templo de las letras | Algunas Plantas Raras

  16. Genial tu artículo, Mario. Estoy escribiendo precisamente mi tesina sobre los expatriados norteamericanos en el París de los 20 (Sylvia incluida), y tengo que decirte que me ha parecido un artículo brillante. No puedo parar de leerlo. Enhorabuena.

  17. La muerte y la doncella, el poeta y la muerte. Cuando la librería americana de París (Shakespeare and company) cierra sus puertas y las cosas de Nicanor Parra

    http://holdontightmarie.blogspot.com.es/2012/12/la-muerte-y-la-doncella-el-poeta-y-la.html

  18. Nos sumamos a las felicitaciones.

  19. Pues no puedo decir más que ENHORABUENA, me embarga la emoción. Magnífico!!!

  20. Pingback: Maneras de vivir - Jot Down Cultural Magazine

  21. Pingback: 'París huele a libro' - El Cercano

  22. Pingback: Cine este Sylvia? – Women R Us | Catchy

  23. Pingback: Cine este Sylvia? - Catchy

  24. Pingback: Episodio 2. SHAKESPEARE AND COMPANY – Libroteca

  25. Pingback: Leer es como soñar con letras. Librerias en Paris – Hugo A. Kliczkowski Juritz

  26. Pingback: Leer es como soñar con letras. 3era parte. Librerias en París – Hugo A. Kliczkowski Juritz

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