La zona de los despachos de Convergència i Unió en el Congreso es un largo pasillo más luminoso que la calle y de un ancho suficiente como para que Rompetechos dejara un coche atravesado sin tocar las paredes. “Cuando hicieron esta nueva parte de las Cortes el arquitecto dijo que lo había hecho así porque le dijeron que los diputados hacemos la mayor parte de nuestra vida en el pasillo. No sé de dónde se sacó eso”. Quien habla es Carles Campuzano, diputado nacional de CiU desde que Aznar ganó las elecciones. En su biografía personal pone que tiene 48 años, y en su biografía política que pertenece a un partido de corte conservador, cercano a la democracia cristiana, liberal y relativamente burgués. La edad no la aparenta y lo demás a duras penas. Apoyó la ley de matrimonio homosexual y la del aborto, se confiesa agnóstico, defiende la intervención del Estado para ayudar a salir de la crisis y, a diferencia de su jefe de filas, duerme en un hotel de dos estrellas cuando pasa por Madrid, más acorde con “los que tenemos un sueldo más modesto”.
Lo modesto no es sólo su sueldo, también su patrimonio. Compró un piso en el año 98 y aún debe gran parte del mismo, y los dos coches que figuran a su nombre son modelos normales que se encuentran en cualquier familia. Y eso que lleva en Convergència, el hermano grande de la coalición que es CiU, desde las juventudes, allá por 1982. Quizá por cosas como esas, y a pesar de haber sido el número cuatro en las listas por Barcelona delante de nombres como el de Josep Sánchez Llibre, su despacho sea el último del pasillo. Tras dos horas de conversación acabamos dibujando problemas y soluciones a la crisis en un papel. Bloguero, tuitero y rara avis política, es de los que pone su correo de GMail en su perfil público en el Congreso. De hecho esta entrevista, que tiene lugar en la cafetería del Congreso, se cerró a raíz de una discusión vía Twitter que murió en la polémica política sobre inmigración de su partido. Conservadora, le vine a decir. “Eso da para un café”, respondió. Dicho y hecho.
Qué mal queda ver el Congreso vacío ¿eh?
Sí, pero fíjate, mientras hablamos el Pleno está funcionando. Es lo que tiene formar un grupo parlamentario. Y cuando acabe esta conversación tengo que ir a terminar una interpelación que le hago a la ministra de Empleo, y tengo que ir a responder correos. De alguna forma lo que pasa en el Congreso es lo que pasa en el restaurante cuando te sacan el plato. ¿El trabajo del restaurador consiste en sacarte el plato a la mesa? No, servirte el plato en la mesa culmina un proceso que viene de mucho antes, desde decidir qué carta ofrece el restaurante hasta comprar en el mercado los ingredientes, cocinar la comida, poner la mesa… El debate en el Pleno acaba siendo el servir el plato en la mesa. Queda mal, pero lo que tenemos que conseguir es explicar que el trabajo parlamentario no consiste únicamente en estar en el Pleno, sino en trabajar con los representantes de los diversos sectores que vienen a verte, relacionarte con los medios de comunicación, quedarte en las reuniones internas que se hacen para ver acordar posiciones, en estudiar los dossieres, prepararte las intervenciones, las enmiendas, responder los correos electrónicos y las llamadas… Ese es el trabajo que yo hago los lunes, los viernes y los sábados. Igual que visitas, conferencias, charlas… Todo eso es el trabajo del diputado.
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Increible que este señor -de lo más decente que tiene CDC- esté en el mismo partido que Felip Puig.
Los socialistas valencianos también hablan de «Pais Valencià». Al menos así figura en el nombre de su partido.
Y la Batalla de Almansa fue en 1707.
Precisamente eso que mencionas es una de las causas actuales de su poco apego en la sociedad valenciana, aunque pueda parecer increíble.
Magnífica entrevista. Consigue mostrarnos a la clase política, en este caso al señor Campuzano, como alguien con quien se puede hablar en términos habituales.
Estoy cansado de ver entrevistas a políticos en los que el discurso es tan generalista y preparado, que no se pueden ver las verdaderas pasiones e intenciones del individuo en cuestión. Y sin estar de acuerdo en todo con el señor Campuzano, se agradece su honestidad. Así, si.
Desde la discrepancia, le traslado mi admiración y respeto a Carles que sigue siendo para mi, un político fuera de serie (en lo estrictamente de fuera y de serie) y con una pequeña corrección u observación, la UGT de Catalunya (sin cuestionar su fundamento Nacional de Catalunya) es un poco más añeja que las CCOO y se remonta al 1888 cuando Pablo Iglesias y otros, en la calle Tallers (Barcelona) fundan la Unión General de Trabajadores, por tanto, podemos hablar de «renacimiento» o «renaxença» del Sindicato tras la dictadura.
Una entrevista que felicito, por estar bien hecha y bien contestada, con honestidad y realismo.
Un saludo Carles.
Gran político!
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Si no fuera porque nos sabemos el papelito Campuzano parecería un gran político. Militante del partido de dónde dije digo digo Diego, siempre ofrecen la cara amable pero sabemos por dónde andan. Habla de Suecia como paradigma de lo que podría ser Cataluña con un mayor grado de autogobierno y las partidas presupuestarias en hacer un estado (región) más social siempre han sido muy exiguas; no me refiero en el contexto actual de crisis. En el 96, cuando dieron el gobierno a Aznar, teniendo la oportunidad de tener más competencias y más partidas presupuestarias, lo único que consiguieron fue una gran dotación para infraestructuras, mucha autopista cuando gran parte del accionariado de la empresa que tenía la concesión pertenecía a la familia Ferrussola.
Pone una cara amable y cuando llega a BCN los españoles son muy malos y sólo nos queda la independencia. Cuando están en Madrid piden con la boca más pequeña. Lo hacía Pujol, lo hacen Duran i LLeida y Mas y lo hará el siguiente que llegue; y también Campuzano, que en sus tiempos mozos lideraba campamentos donde la palabra España o español eran poco menos que un insulto.
Peter, reducir los réditos del acuerdo con Aznar a una gran dotación de infraestructuras es simplista e incierto. No voy a ser el mayor defensor de CiU, pero fueron ellos los que más impulsaron que el servicio militar dejara de ser obligatorio.
¿Y dices «El partido de dónde dije digo digo Diego»? Pues si. Como el 100% de partidos que en España han tenido representación parlamentaria.
Jordi, en el tema de la mili hay una media verdad. Tenían estudios en la mano que en los siguientes años necesitaban mano de obra barata, así se vió con el auge de la construcción, y la mili obligaba a derogarla o a traer mano de obra foránea.
Cierto, pero al menos el resto no dice con un intervalo de 4 horas y 600 km de por medio justo lo contrario.
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Esta es la profundidad intelectual, la firmeza en nuestra defensa y la creatividad de nuestros políticos profesionales… Menudo drama.
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