Una página de publicidad

Publicado por

clinton condom

En la página de Jot Down Magazine en la que se puede comprar la edición en papel hay un texto breve que describe el contenido de la revista. A lo largo de veintiuna líneas se habla de cosas tan importantes como el primer aniversario de la revista, la entrevista de Enric González a Pérez-Reverte o la lista de autores que contribuyen a la causa. Y sin embargo, solo hay ocho palabras en negrita que destacan por encima del resto: “no habrá ni una sola página de publicidad”.

Y es que incluso en Jot Down han entendido que a la gente la publicidad le molesta. En el mejor de los casos, le es indiferente: una encuesta de la agencia Havas Media revelaba el año pasado que a nadie le importaría si el 70% de las marcas desapareciesen.

Los departamentos de márketing y las agencias de publicidad se dan (nos damos) cabezazos en la pared para conseguir que a la gente le interese lo que las marcas ofrecen. “Engagement” es el último palabro de moda. Es decir, conseguir gustar en Facebook. Que compartan tus vídeos. Que descarguen tus aplicaciones. Que te retuiteen sin dudar.

¿Por qué a la gente cada vez le interesa menos la publicidad? La respuesta es doble: cada vez hay más y la gran mayoría de los anuncios son malos. Esto no es exclusivo de la publicidad, sino que sucede en cualquier disciplina creativa, sea el cine, la arquitectura o la fotografía. Tampoco es que sea muy complicado recordar una campaña publicitaria interesante. El problema es que por cada spot de Apple vs PC hay cincuenta de Leche Pascual. Por cada happening que monta Heineken, veintisiete mil folletos redactados en Comic Sans. Y así no podemos seguir.

La publicidad tiene que reinventarse si quiere seguir siendo pertinente. De lo contrario, se convierte en ruido. Se convierte en spam.

¿Puede la publicidad sobrevivir sin hacer anuncios? Sin duda. De hecho, lo mejor que están haciendo las marcas en este momento no son anuncios sensu stricto, sino cosas con un valor en sí mismas, con una utilidad. Piensen en el programa de correr Nike+. En la app para iPad de Marvel. En las películas de deporte extremo de Red Bull.

O, como dice mi colega John Willshire (@willsh), el futuro de la publicidad es el paso del “make people want things” al “make things people want”.

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17 comentarios

  1. raulrpolo

    Alguna vez me he planteado, sobre los anuncios de Leche Pascual (que me fascinan) que por fuerza tienen que ser mejores de lo que parecen. Mucho mejores, dado lo malos que son. Que simplemente al “target” de gente que compra leche le gustan ese tipo de anuncios. Y que por eso se vende tanto.

    Pero luego resulta que compro Pascual. Flipante.

    • adrimedia

      Gracias por el comentario Raúl.
      No me queda claro lo del “target que compra leche”. Yo creo que la leche es un producto de primera necesidad, en el que tu libertad de elección la determina la oferta de tu supermercado.
      La publicidad de Pascual es espantosa, pero es cierto que probablemente invierten en publicidad más que ninguna otra marca de leche pero, sobre todo, que se encuentra fácil en casi cualquier punto de venta.

  2. pablo

    Me ha encantado el artículo.

  3. Manuel

    Pues a mí a hay anuncios que me gustan. Pero siempre que no haya muchos que te saturen. Por eso celebré mucho en su día la decisión de las televisiones públicas de eliminar la publicidad. Ahora, con los problemas dinerarios, probablemente volverá (ya va volviendo subrepticiamente). Espero que lo hagan con un poco de idea y no saturen, seleccionen calidad de anuncios y no corten las películas más de una vez a medio metraje.
    Por otra parte, me alegro de que haya aparecido publicidad en Jot Down porque es garantía de continuidad en los tiempos de marejada periodística y económica que se viven.

  4. “El programa correr de la Nike”……lo que habría que hacer es correr a gorrazos a la Nike, leches.

  5. tifon

    se que no tiene absolutamente nada que ver… pero que mala esta esa puta cerveza.
    por otra parte lo cierto es que incluso con aquellos anuncios que me gustan muchisimo, la verdad es que no me influyen ni lo mas minimo a la hora de decidirme a comprar sus productos, y viceversa, creo que la gran mayoria de grandes marcas le dan un valor excesivo a la publicidad, me pregunto, si cocacola decidiese no gastar ni un duro en campañas publicitarias durante un año…. bajarian realmente sus ganancias???

    • joseluir

      Cocacola no es un líquido negro con exceso de azúcar gracias a la publicidad. Y a ti -lo siento mucho por tu ego- también te influyen los anuncios. Mira qué llevas puesto ahora mismo encima. Somos débiles.

  6. Hola, estoy escribiendo esto desde mi ordenador en la agencia en la que soy redactor, así que imagínate… Todo el mundo dice que la publicidad ya no influye, que ya no llega a la gente, pero tu le preguntas a un niño y será incapaz de decirte 7 plantas de su entorno, pero en cambio podrá nombrarte hasta 200 marcas o más… Lo que ocurre sobre todo en España, es que cada vez cuesta más hacer buena publicidad, cada vez cuesta más en los tiempos que corren apostar por un valor añadido. La calidad ha bajado alarmantemente. En estos momentos se hace impensable ver un anuncio español ganando en Cannes, y nuestra parrilla televisiva está completamente sobresaturada. Tras la desaparición de la publi en TVE, Mediaset y los suyos campan a sus anchas inundando de anuncios, por lo que cada vez pagan menos, nuestras pantallas.
    La buena publicidad, gusta, vende y enamora.

  7. Concha

    La leche Pascual está en los supermercados con todas las demás, generalmente es más cara. Yo la compro siempre y no sé por qué. Desde luego no por la publicidad. Probablemente porque fué la primera leche desnatada que utilicé. (?)

    • joseluir

      ¿”Desde luego no por la publicidad”? ¿”Fue la primera leche desnatada”? Me río por no llorar.

  8. La publicidad es veneno, se basa en el engaño, idiotiza a la gente, muestra comportamientos y argumentos falaces para justificar cualquier compra y generar cualquier necesidad ilusoria.
    Desde que la psicología forma parte del márketing éste se ha convertido en el mejor instrumento del capital para condicionar el comportamiento de la gente: individualismo, consumismo e ignorancia.

    Dejemos de hablar de si los anuncios son “bonitos” o “feos” y comencemos a pensar que fueron éstos quienes nos vendían las “fáciles” hipotecas que ahora nos han traído hasta aquí.

    Llega al insulto cuando instituciones financieras colaboran con bancos de alimentos para hacer su lavado de cara; con una mano “piden caridad para los pobres” y con la otra echan a la gente de sus casas.

    Y, mientras… vemos el dulce anuncio en la tele que demuestra lo bondadosos que son y lo que ayudan a la gente de este “desastre natural” de la crisis.

    Nos tratan como idiotas, y lo peor, es que nos hemos acostumbrado.

  9. Por cierto, muy flojo el artículo. Extraña en JotDown.

  10. Pingback: Hay frases que te animan el día. | Numeriza

  11. Estoy de acuerdo, me ha gustado mucho el artículo…
    Supongo que es algo que todos los que andamos en el gremio hemos notado pero no hemos encontrado el tiempo de contar tan claro como habeis hecho vosotros en este artículo,
    gracias por compartirlo, hay que pasar al siguiente capítulo.

  12. Pingback: Una página de publicidad. | Recolección de pensamientos

  13. Jesús Couto Fandiño

    Yo no sé lo que hará la mayoría de la gente. Pero si quiere que le explique por que a mi me molesta la publicidad, pues es muy sencillo.

    Antes, la publicidad intentaba hacerme conocer la existencia de un producto, y hacerme pensar que dicho producto era bueno en su categoria. Vale, un poco plasta, pero necesario en la sociedad en la que vivimos, que todos comemos de lo que otros compran.

    Pero ahora la publicidad lo que quiere es asociar emociones, virtudes, conceptos etéreos a una “marca” y que yo sea tan panóli de tragarmelo en vez de sentir asco cual si una prostituta me estuviese llamando “machote, ven, que te deseo”. Porque la Coca-Cola, por ejemplo, es un refresco. No es un puto sentimiento de amistad y amor universal o una fresca ironia de vivir o algo que me importe la mas mínima mierda apartándolo del concepto “el cubata con que lo quiere”. Porque un Audi o un BMW no me hacen un triunfador de la vida que esta por encima de los pobres palurdos que no pueden tener uno, ni un Volkswagen me hace un tio original y carismático, ni… nada.

    Son productos. Yo soy consumidor. Cada vez que intentan elevar el producto a una categoría superior, aparte de verguenza ajena, lo que siento es asco de que me traten asi, como un idiota que confunde las cosas tan básicas y se cree que toda su morralla es un sucedaneo de los valores, emociones y principios que deberia tener.

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