¿Tiene sentido buscar inteligencia extraterrestre? Para contestar a esa pregunta, lo primero es plantearnos si existen otras civilizaciones en la galaxia que emitan (o hayan emitido alguna vez) mensajes detectables con nuestra tecnología actual. Obviamente, si estamos solos en la Vía Láctea, SETI es una insensatez. Por el contrario, si estimamos que la galaxia está de bote en bote, sería insensato no intentar averiguar que se está cociendo a nuestro alrededor.
La cuestión, por tanto es: ¿Podemos calcular cuántas civilizaciones inteligentes, capaces de comunicarse y dispuestas a hacerlo hay en la galaxia? (Vamos a llamarlas CACs, Civilizaciones Avanzadas y Comunicativas) Ojo, esa comunicación tienen que ocurrir en un tiempo que nos permita detectar las posibles señales. Si una civilización en Alpha de Centauri (a cuatro años luz de aquí) estuvo emitiendo señales durante milenios («hola terrícolas, aquí alpha de centauri, les ofrecemos el secreto de la eterna juventud, la fórmula de la democracia universal y el antídoto para librarse de los economistas financieros, si están interesados, por favor, respondan») pero dejó de emitir hace, digamos, medio siglo, sus señales pasaron de largo antes de que nadie en el planeta Tierra estuviera escuchando (una pena). La ventana temporal, por tanto, es muy importante.
La ecuación de Drake es una sencilla fórmula que nos permite, en primer lugar plantear este cálculo (esta es la parte fácil). Utilizándola, es posible obtener órdenes de magnitud del número de CACs, pero como veremos, la incertidumbre en ese número es muy grande. La fórmula de Drake, por cierto, se llama así en honor Frank Drake, astrónomo, pionero de SETI y profesor en la Universidad de California en Santa Cruz, donde yo trabajé dos años como postodc, con una beca Fulbright (tuve la suerte de asistir a uno de sus cursos sobre SETI, que por cierto, se desarrollaba casi íntegramente en el bosque que rodea la universidad).
La fórmula en cuestión es bastante sencilla:
donde:
Número de civilizaciones tecnológicamente avanzadas, capaces de comunicarse y dispuestas a hacerlo.
Número de estrellas en la Vía Láctea.
La fracción de esas estrellas que tienen sistemas planetarios.
Número de planetas apropiados para la vida, por cada sistema planetario.
La fracción de esos planetas donde se desarrolla vida.
La fracción de esos planetas donde se desarrolla la inteligencia.
La fracción de esos planetas capaces de comunicarse mediante señales de radio.
El tiempo durante el cual la civilización emite señales al espacio.
La edad de la galaxia.
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Precioso.
Interesante artículo.
A mi entender es ciertamente optimista en cuanto a los cálculos del hombre se refiere.
No tengo gran idea lo advierto, pero si por un lado hemos llegado a predecir hasta el instante primero del Big Bang, pero por otro lados «leo» que lo que conocemos y nos rodea no es más que el 4% (materia) de la «realidad» que «suponemos» (lo físico, el resto sería materia y en su mayor parte energía oscura de la que no se sabe apenas nada)…
…personalmente no puedo llegar a otra conclusión de que cualquier cálculo o intento de… X, no es mucho más avanzado que lo que estimábamos cuando pensábamos que la tierra era el centro del Universo.
Lo mismo aplica a cualquier suposición que podamos hacer sobre como nos podríamos comunicar con el vecino de la galaxia X si existiera, etc.
Mi limitada lógica al respecto me indica que lo ideal sería descubrir en la medida de lo posible la existencia en un mayor porcentaje de lo que nos rodea, porque hacer estimaciones con un 4% conocido es… atrevido!
Joder, es fascinante hablar de estos temas, aunque no tenga npi! ;)
Si una civilización extraterrestre buscase inteligencia en nuestro planeta, se sentirían tremendamente decepcionados.
Fantástica comparación entre granos de arena en una playa y estrellas en una galaxia … que ya utilizó Carl Sagan en Cosmos.
¿Y? ¿ Te sientes mejor después de decirlo? Artículo precioso.
Me ha encantado esta entrada, gracias.
Un artículo muy veraniego en todos los aspectos.
Anhelante, tras la primera parte.
Gracias.
Fascinante inicio a lo que espero sea una serie de artículos apasionantes. Es sobrecogedor pensar lo altas que son las probabilidades de que haya alguien más ahí fuera (quizás debería decir del orden de 1) y lo lejos que parece que estamos de poder confirmarlo si la estrella más cercana se encuentra a 4 años luz. Me pregunto si, más que solos, lo que nos pasa es que estamos incomunicados…
Siempre es interesante ponernos a pensar, sea o no de modo científico.
Pero hay un nosequé en muchos artículos escritos por gente de ciencia, como un zumillo de arrogancia, que siempre me decepciona. Bien es cierto que hay otros escritos con humildad, pero no es el caso del mencionado Dawkins, por ejemplo. Lo que quiero decir, en la línea de lo expuesto un poco más arriba, de forma inteligente, por quien firma Daniel, es que si algo nos enseña la historia de la ciencia (al contrario de la historia del arte) es dónde se equivocaron los hombres de ciencia anteriores. La ciencia del futuro nos dirá dónde se equivocan los Dawkins o los Hawkins. Lo que, fuera de toda duda, me parece que no es trabajo de la ciencia es el adjetivar y medir si tenemos algo de especiales o de hijos preferidos. El que no tenga madre que levante el dedo.
Gracias a todos por vuestros comentarios. En general intento responder a cada uno pero esta vez vais a perdonarme por aquello de la vuelta al cole (y la terribe realidad de la España arruinada). Prometo seguir con la saga en breve.