Monsters: alienígenas, bombas, muros y romances

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Estrenada en el 2010, había escuchado y leído tantas opiniones contradictorias sobre esta modesta producción británica que, honestamente, no sabía qué esperar. Aplaudida en algunos festivales, abucheada en otros; bendecida por la crítica pero denostada por muchos espectadores que llegaban a afirmar haberse sentido estafados, mientras que otros acusaban a estos de no ser lo suficientemente maduros para apreciar la película… en fin, un cúmulo de señales a cada cual más confusa, capaz de desanimar al más voluntarioso. Algunos alababan lo mucho que Gareth Edwards —hasta entonces autor de cortometrajes que distribuía en la red, y que escribió, dirigió, filmó y creó los efectos especiales personalmente— había conseguido con un presupuesto bastante reducido, e incluso decían terminar emocionados tras visionar el film. Otros habían sufrido un Via Crucis de tedio, lamentándose por la casi total ausencia de acción y divertimento. ¿a quiénes creer? Difícil. Lo que es seguro es que unos y otros hacían comparaciones de lo más variopinto con películas como District 9, Cloverfield, Independence Day, La guerra de los mundos, Parque Jurásico. Al final, el que una película de bajo presupuesto hubiese despertado reacciones tan contradictorias y enconadas mientras la crítica la alababa casi sin reservas me hacía temer lo peor.

Para mi sorpresa, después de haber visto el film me doy cuenta de que en realidad, ¡puedo entender a ambas partes! Monsters es una película engañosa: la gente acudía a verla esperando un tipo determinado de cine y se encontraban con algo completamente diferente. Uno de los principales problemas fue que los trailers publicitarios mentían miserablemente. Habían sido montados para engatusar a un público aficionado a los “flicks” de acción, para crear la impresión completamente errónea de que nos hallamos ante una película repleta de momentos trepidantes en la que veremos soldados enfrentándose a monstruos extraterrestres y otras secuencias de parecido corte. Creían que, como parece indicar el título, es una película de monstruos en toda regla. Sin embargo, quien se acercó a verla esperando encontrar secuencias trepidantes, luchas y tiroteos, se llevó el chasco de su vida. Es lo que sucede con la publicidad engañosa, que no suele dejar muy buen sabor de boca.

Porque Monsters es, sí, una película de ciencia-ficción que tiene como telón de fondo la presencia de unos monstruos alienígenas. Pero cualquier parecido entre el largometraje y los trailers anunciadores resultó ser pura coincidencia. En la publicidad se habían incluido los pocos momentos movidos de la película, con un montaje premeditadamente concebido para el engaño. No es una película al estilo de La guerra de los mundos, ni siquiera de District 9, quizá la comparación más obvia. Es algo muy diferente. Es, en primer lugar, una “road movie” romántica en la que los dos protagonistas —el chico y la chica, nada nuevo— reflexionan sobre los errores de sus propias vidas y van descubriendo que tienen mucho más en común de lo que pensaban. También es una película política, repleta de metáforas y moralejas diversas sobre el mundo en que vivimos. Y, sobre todo, no es una película de marcianos al uso: es lenta, intimista, con escasas secuencias de acción y suspense…. tan escasas que no compensará a quien esté buscando precisamente eso. Como decimos, el trailer es básicamente un embuste, y sin embargo, eso no significa que la película que hay detrás no merezca la pena.

El argumento es bien sencillo: dos norteamericanos, un fotógrafo y la hija del millonario dueño de la editorial para la que él trabaja, están atrapados en México y buscan la manera de retornar a los Estados Unidos. Porque resulta que todo el norte de México ha sido invadido por unas criaturas alienígenas que, según los avatares de su ciclo reproductivo, obligan a cerrar los accesos a la frontera estadounidense durante largos periodos de meses. La pareja protagonista se topa con toda clase de obstáculos en su huida a la desesperada y finalmente se verá abocada a atravesar la “zona infectada” repleta de monstruos.

Pues bien, esta sencilla premisa, que durante los primeros minutos del film parece destinada a convertirse en una historia de aventura romántica de lo más manido, da lugar a una sorprendente cascada de reflexiones conforme avanza el metraje. Monsters empieza de la manera más tonta, convencional y poco prometedora. Pero va volviéndose progresivamente más inteligente conforma avanzan los minutos. Es uno de los casos más extremos de “menos a más” que he visto en mucho tiempo. No, no habrá apenas acción. Pero sí una lograda metáfora sobre la inmigración, cuando los protagonistas se ven repentinamente metidos en la piel de aquella gente que por un motivo u otro intenta marcharse a otro país. Para colmo, los EEUU están protegidos por un gigantesco muro anti-alienígenas, clara referencia al blindaje anti-inmigrantes que existe actualmente en la frontera. A la vez, Monsters es una poco disimulada crítica a la política bélica estadounidense y su costumbre de intentar “arreglar” las cosas a bombazo limpio más allá de sus fronteras: vemos cómo las autoridades estadounidenses y mexicanas atacan con efectivos militares las zonas por donde pululan los alienígenas, sin que parezca importarles demasiado los daños colaterales que pueda sufrir la población civil. También se reflexiona sobre la corrupción y desorganización de los países tercermundistas, cuyo caos social favorece el que gente sin entrañas exprima a sus sufridos congéneres. También se contrasta esa corrupción con la generosa sencillez de la gente común. Incluso se ironiza con la costumbre de los gobiernos de mentir a los ciudadanos, porque en alguna secuencia se deja caer claramente la idea —aunque nunca se llega a afirmar con rotundidad— de que los presuntos alienígenas pudieran ser en realidad la consecuencia de un experimento genético. Los monstruos extraterrestres podrían ser un invento que se les ha ido de las manos a los militares estadounidenses, quienes tal vez  querían separar definitivamente a los EEUU del molesto sur creando una zona casi intransitable, plagada por monstruos supuestamente llegados del espacio. Incluso hay lugar en la película para preguntarse sobre el papel de la prensa, para la que siempre es más rentable vender historias trágicas y anómalas que reflejar la parte positiva del mundo que habitamos.

Todas estas reflexiones y algunas más van siendo introducidas de manera sorprendentemente hábil durante la por otra parte tenue trama. En cierto modo, Monsters es lo que District 9 pudo haber sido y no fue. La película sudafricana comenzaba con un planteamiento muy interesante, pero iba diluyéndose en una trama de acción bastante ramplona, destinada a contentar a un público masivo. A mucha gente le gustó la película, pero a otros nos dejó la sensación de que se había desaprovechado una premisa prometedora solo por miedo a espantar a la taquilla. Al menos eso fue lo que me sucedió a mí: tras los primeros minutos, que seguí con atención (y más después de haber visto el fantástico cortometraje original) terminé sintiendo bastante desinterés, viendo cómo una película de ciencia-ficción pretendidamente seria era convertida en un genérico de aventuras.

En Monsters, sin embargo, ocurre todo lo contrario. La premisa inicial parece poco atrayente precisamente porque uno cree que va a ver una aventura disfrazada de ciencia ficción. Pero según se suceden las escenas el film va transformándose. Empiezan a aparecer nuevas lecturas, presentadas de forma progresivamente más interesante. Al final, incluso el título del film adquiere un sentido nuevo, cuando extraemos la moraleja de que los seres humanos son tanto o más monstruosos que las criaturas gigantes que tanto les aterran. Hemos visto a los seres humanos bombardear, extorsionar, manipular… incluso los dos protagonistas se sorprenden a sí mismos mintiendo y engañando a las que supuestamente son las personas más importantes en sus vidas, así que nadie está libre de pecado. Eso sí, nada de batallas contra los extraterrestres, aunque las pocas escenas de suspense están verdaderamente logradas.

Como podrá deducir el lector a estas alturas, efectivamente Monsters es la clase de film que uno termina amando u odiando, casi sin término medio. Unos se sienten fascinados, otros se aburren miserablemente. Yo me vi en el primer grupo, aunque admito que el romance central de la película podrá resultarles un tanto difícil de llevar a muchos espectadores. Por lo demás, es cierto que es un film lento y con poco movimiento. Pero es que en esta película la acción ha sido sustituida por la reflexión y por ello creo que resulta comprensible que muchos se sintieran decepcionados, empezando por el público más adolescente, que seguramente no entenderá nada de lo que ve en pantalla y se preguntará dónde demonios están las secuencias espectaculares. Y no lo pensarán por culpa suya, es que se trata de una película bastante adulta y “conceptual” pero se les había vendido como otra cosa. Otro detalle a tener en cuenta es el bajo presupuesto. Es una película de serie B, aunque la habilidad del director con los CGI y su buen gusto estético han sacado un enorme partido visual al dinero invertido, que es bastante escaso para lo usual en este tipo de films. Hay algunas secuencias de enorme belleza y sorprende muy especialmente lo espectacular de las localizaciones. Eso sí, no hay grandes actores —los dos protagonistas cumplen, pero no impactan— y el guión parece improvisado por momentos (de hecho así fue, y diversas secuencias fueron rodadas sobre la marcha según encontraban localizaciones ideales para filmar). Con todo, el resultado global es muy bueno, incluso diría que por momentos extraordinario dados los medios con que hicieron la película. Es ciencia-ficción de la clásica, de la de tono literario y contenido profundo, no de la destinada a entretener a los consumidores de palomitas. No es una película perfecta, ni una obra maestra, eso sí. Menos aún para los hispanohablantes: cuando se utiliza el español en el film, la cosa resulta trágicamente cómica (podrían haberse agenciado un buen traductor) y los mexicanos se sentirán inquietos cuando comprueben que el supuesto México es siempre México o que la fidelidad a los mapas es más bien escasa, con selvas y pirámides precolombinas donde no debería haberlas. Pero bueno, en España estamos acostumbrados a que el cine extranjero haga los retratos más absurdos de nuestro país, así que podemos decirles a nuestros lectores mexicanos que lo lleven con paciencia.

Para quienes no se solivianten con esta clase de detalles, Monsters es un estupendo film que compensa el esfuerzo de acercarse a él… siempre que sea usted de esos espectadores poco propensos a aburrirse. Verá usted magníficos encuadres de lugares sorprendentes, amaneceres espectaculares y bastantes secuencias de contenido humano apreciable. Quizá llegue incluso a emocionarse en algunos momentos, quién sabe. Y si no, seguro que tendrá material para la reflexión tras finalizar. Si se conforma con unas pocas perlas de auténtico “cine de marcianos”, decirle que son pocas pero muy apreciables. Eso sí, sea usted consciente de la clase de película de la que hablamos; aquí a nadie se le transforma el brazo en una pinza. Esto es más bien un film de ciencia-ficción que interesará a los aficionados a lo más clásico del género, y que curiosamente también podrá interesar a ciertas personas que no suelen disfrutar con la ciencia-ficción pero que se sentirán sorprendidas al ver el asunto tratado de una forma diferente a lo usual en el cine. Lo dicho, no es una obra maestra, pero sí una muy buena e inteligente película, denle una oportunidad.

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10 Comentarios

  1. Quizá me equivoco de medio a medio, pero este comentario sobre “Monsters” (que no he visto) me ha hecho recordar a “Stalker”, la inolvidable película de Andréi Tarkovski. Paisajes extraños, pocos personajes, un tono cada vez más simbólico… ¿Es así o no?

    • Hola. Entiendo que lo puedas deducir si no la has visto, pero no es exactamente así. “Monsters” no es tan abstracta ni experimental como “Stalker”. Creo que la mejor manera de resumir esta película es diciendo que es la versión adulta de “District 9”. Es decir, hecha para quien espere disfrutar más con ideas y metáforas subyacentes que con las aventuras de un tipo corriendo por ahí con un brazo de cangrejo.

      Pero es muchísimo más accesible que Tarkovski. Sin ser un flick de acción para todos los públicos, “Monsters” no es una película intransitable, ni mucho menos. No para cualquier espectador medianamente reflexivo, que debería poder sacarle jugo a este film. Es lenta y con poca acción, pero no tan árida como la obra del ruso. De hecho, creo que “Monsters” tendría bastante más repercusión si mucha gente que no suele ver ciencia-ficción se acercase a ella y la descubriese.

  2. También empecé preguntándome qué hacía viendo esta película y terminé absolutamente enganchado con ella.

    • Me alegra comprobar que otros han tenido la misma sensación. Me sorprendió mucho el cómo una película que al principio tiene pinta de ser muy cutre, puede sin embargo terminar resultando tan fascinante conforme avanzan los minutos.

  3. Maravillosa película. Gracias por la recomendación. Al releer el artículo tras verla, lo suscribo casi palabra por palabra. Por momentos parece una película documental, incluso yo hubiera incidido más en esta parte, explicando más cosas y recreándome en la situación. En cuanto al suspense, es poco, pero selecto. No hay monstruo que dé más miedo que el que apenas podemos ver. El único ‘pero’, los protagonistas, especialmente ella, que pone la misma cara bebiendo un tequila que enfrentándose a un extraterrestre de 15 metros.

  4. Está bien. Lo que más me gustó fue su originalidad en relación a como podría ser un contacto con alienígenas y sus consecuencias más previsibles.
    También estoy de acuerdo con la calificación de versión adulta de District 9, ya que recuerda mucho a ella ,salvando la seriedad con la que se ha tratado el posible escenario.

  5. Yo esperaba una peli de marcianitos y me encontré una maravilla, así que la típica excusa ‘me esperaba más acción’ me recuerda realmente a ‘la miel no está para la boca del burro’. Junto a Drive y Origen son mis 3 películas preferidas en los últimos años. Es poesía pura en su relación con la naturaleza, alegoría política, habla sobre personajes devastados, perdidos en medio de un mundo que se está cayendo a pedazos. Perdón por la comparación, pero si la hubiera filmado Malick o Nolan todo el mundo estaría pajeandose. La película es un lento, agónico increscendo que acaba en un final que a mí me parece insuperable. La llamada del fotografo en la gasolinera me hiela el corazón, la mirada perdida de la chica dice tanto con tan poco.¿imperfecta? Seguro, por eso es tan creíble, por eso es tan buena.

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