Cine y TV

Radiografía de un fotograma: La niebla

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¡Hay algo en la niebla! ¡Hay algo en la niebla!

Supongo que esto mismo le ocurrirá a bastantes más personas: tengo una relación ambivalente con el género de terror. Por un lado suele aburrirme bastante y enfrentarme a una mala película de miedo me produce mucha más desidia que hacerlo, por ejemplo, a una película de ciencia-ficción. Aunque parezcan géneros muy relacionados, lo del terror me inspira mucha más pereza. Veo con más interés una película mala de ciencia-ficción que una medianita de terror. No por nada, sencillamente se trata de una preferencia personal. Así que cuando supe que se había adaptado una antigua novela de Stephen King a la pantalla —novela que aún no he leído; tampoco es que esté entre mis prioridades, aunque albergo curiosidad— no me sentí muy entusiasmado. Y ello pese a saber perfectamente que varias de sus novelas han dado pie a interesantes películas. Está El resplandor, desde luego, una obra maestra… pero bueno, es Stanley Kubrick. Está Cadena Perpetua, gran película, aunque no es de terror (si no me equivoco, también La milla verde partía de un argumento suyo). Está Carrie, otra joya del cine de horror, muy buena. Están la interesante Misery, la inquietante It, la morbosamente divertida Christine, la turbadora Los niños del maíz

Marcia
La gran Marcia Gay Harden, bordando el papel de mujer abominable en «La niebla».

Pero el escritor ha sido tan prolífico y ha vendido tantos derechos a los estudios que por fuerza tenían que terminar emergiendo algunas buenas películas de entre todo el montón de adaptaciones de su obra (que se cuentan, literalmente, por decenas). Porque también hay una inmensa cantidad de bodrios cinematográficos que llevan el nombre Stephen King impresos en alguna parte de la carátula. Quizá por esto último, cuando apareció La niebla confieso que no las tuve todas conmigo: un grupo de personas que quedan atrapadas en un supermercado, unos bichos extraños que los acechan desde el exterior… todo sonaba demasiado standard, y el aspecto general de serie B (digna, pero serie B) de las primeras imágenes fijas que pude ver no me insuflaron más ánimos. Craso error. Como dice la canción: no puedes juzgar un libro por su portada.

Sin embargo, sí empecé a juzgar la película por un aspecto más bien superficial: el póster que la anunciaba. Me pareció un poster interesante. Sí, sé perfectamente que es una estupidez, y que un buen cartelista puede conseguir que un espanto de film resulte atrayente hasta el punto de arrastrarnos a verlo, pero lo cierto es que el diseño tenía un no sé qué decimonónico, un guiño a H.P. Lovecraft que me llamó la atención y que parecía dar a entender que existía un trasunto sugerente envolviendo todo el concepto. Aunque después me desinflé de nuevo al ver el trailer: no era un trailer afortunado, francamente. Hacía que la película pareciese lo que podía haber terminado siendo —un rutinario y ramplón ejercicio de género— y me engañó completamente. Estuve a punto de desestimarla por completo. Supongo que algunos comentarios positivos de personas conocidas me impulsaron finalmente a darle una oportunidad. O quizá es que estaba aburrido y no se me ocurrió otra cosa.

Pero un buen día decidí echarle un vistazo, repleto de escépticos prejuicios y  convencido de que a la media hora, como mucho, acabaría completamente asqueado, harto de tópicos, lugares comunes y convencionalismos.

Y bien, después de media hora encontré que sí, que había bastantes tópicos, lugares comunes y convencionalismos. Era una película de terror de esas en que la gente se queda atrapada en un supermercado, pura convención y pura fórmula, no vamos a negarlo. Y sin embargo, no pude despegarme de la pantalla hasta el final. Estaba progresivamente fascinado por la narración y todos mis prejuicios iniciales se fueron diluyendo lentamente. El motivo era claro y sencillo: aquello estaba fantásticamente bien hecho. Con los mismos recursos con los que otro hubiese fabricado una mediocridad, el director Frank Darabont se las arreglaba para construir un valiosísimo recurso, una escalada constante de tensión que te atrapaba minuto a minuto y que difícilmente podía haber captado y reflejado el decepcionante trailer. La película, por una vez, era infinitamente mejor que su anuncio. Estaba hilada con mimo artesano, sin permitir que la emoción o la incertidumbre rodasen por el lado opuesto de la pendiente. Iba capturando emocionalmente al espectador, valiéndose de secuencias de diversos tipos: acción, terror con bichos, terror psicológico, suspense hitchcockiano, y un aura muy Lovecraft que desconozco si está tan presente en la novela, pero que desde luego impregna todo el metraje. Todas ellas funcionaban, cada una a su manera, y no desentonaban entre sí. Todas parecían coherentes. Todas encajaban bien el argumento y lo hacían a su debido momento y de la forma indicada.

El argumento es sencillo: en el típico pueblo estadounidense donde suelen suceder siempre estas cosas, un variopinto grupo de personas están comprando en un supermercado cuando ven cómo una extraña niebla empieza a cubrir el lugar. De repente aparece un hombre ensangrentado gritando “¡Hay algo en la niebla!” y les conmina a cerrar las puertas. A partir de ahí, el grupo de gente duda entre salir o permanecer adentro, mientras junto a ellos vamos descubriendo poco a poco cuáles son las extrañas amenazas que se esconden en la bruma. A medida que las cosas empeoran, en el interior del supermercado la angustia va en aumento y crece la tirantez producida por los roces entre individuos de diversas mentalidades, hasta el punto de desencadenarse serios incidentes.

Laurie Holden
Laurie Holden un poco menos abominable

Los personajes, podría decirse, son bastante estereotipados y poco profundos, aunque las interpretaciones son, por lo general, bastante adecuadas y en algún caso incluso brillantes. Pero eso importa poco en este tipo de film, donde las secuencias deben trabajar en pos de crear expectación y no de desarrollar caracteres al detalle, lo cual resultaría innecesario. Hay mucho de Alfred Hitchcock en esta película (Los pájaros, fundamentalmente) y tampoco el maestro inglés se caracterizaba por desviar siempre sus energías narrativas a la descripción de los protagonistas, aunque La niebla lo hace todavía menos. Sí, hay personajes-tipo, hay cierta superficialidad psicológica, cierto maniqueísmo y cierto aire de irrealidad pero… ¡es una película de terror! Su objetivo no es retratar concienzudamente a los personajes; su objetivo es construir una situación alucinante de congoja creciente. Lo relevante en esta película es, precisamente, la manera en que transforma una ubicación perfectamente cotidiana en el escenario de una pesadilla, transformando —de paso— a algunos seres humanos en monstruos y a otros en héroes, mientras son todos ellos acechados por los monstruos del exterior.

La película empieza de manera convencional, pero el aparentemente inane arranque del film es como la calma previa a la tempestad: cuando nos damos cuenta, los extraños sucesos que tienen lugar en torno al supermercado empiezan a clavarnos en la butaca. Cierto es que la trama se desencadena con algún momento más bien regular —la secuencia del tentáculo, por ejemplo, que no es mala pero no termina de funcionar al 100%— pero a partir de ahí la cosa no deja de mejorar, y pese a la presencia de bichejos de todo tipo (buenas animaciones; sí, se nota que son CGI, no son perfectas, pero cumplen bien su papel y no arruinan para nada la atmósfera) lo que termina imperando es un horror abstracto en el que uno no sabe si lo peor son las amenazas sobrenaturales de la niebla, o las oscuridades que van surgiendo en determinados seres humanos. Hay algunas secuencias de sustos, otras de monstruitos e incluso algo de “gore” (poco, pero bien hecho) pero como decimos lo que realmente predomina son los resortes psicológicos. El director es extraordinariamente hábil jugando las cartas de siempre y consiguiendo que creamos estar ante un juego diferente.

La película tiene sus derivas, desde luego: hay, por ejemplo, una feroz crítica al fanatismo religioso —crítica que yo desde luego comparto—, un fanatismo que si bien puede parecer presentado de manera exagerada en el film (o no, visto el mundo en que vivimos), pese a todo está defendido con admirable competencia por la genial Marcia Gay Harden, que hace un papel inolvidable de iluminada psicópata y que es lo mejor a nivel interpretativo de La niebla. También sorprende el protagonista, Thomas Jane, cuyo personaje parece insulso en un principio —el típico héroe que es buen padre, buena persona, buen vecino… ¡repelente!— pero que va ganando enteros conforme avanza el film (y al final, hay que decir, se sale con la suya en unas difíciles escenas que bien podrían haber quedado ridículas). Lo mismo para la preciosa Laurie Holden, que también le da cierta solidez al típico (y a menudo ingrato) papel de MILF separada y atractiva que sirve como contrapartida del héroe (tranquilos, nadie se atragantará con un romance, ¡todo lo contrario!) y que al final también convierte su personaje en un punto de interés, pese al escaso material de partida que el guión concede a los personajes. Hay otros actores secundarios igualmente efectivos, y sólo algún que otro parche (el actor que interpreta al soldado joven, por ejemplo), pero el reparto es, en conjunto, más que aceptable.

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El sugerente cartel de «La niebla»

Y después está el otro gran personaje de la película: la propia niebla. Incluso cuando ya hemos visto con nuestros propios ojos algunos de los horrores que encierra, el suspense y el misterio en torno a la niebla continúan intactos durante toda la película. ¿Por qué? Porque tenemos la sensación de que, cada vez que aparece algo nuevo de entre la bruma, es más aterrador que lo anterior. El film logra provocarnos la sensación de que la niebla siempre encierra algo más, algo que no aún podemos ver pero cuya presencia deducimos. Por ejemplo, al ver cómo algunas de las monstruosidades son devoradas por monstruosidades aún mayores, lo cuál nos hace preguntarnos ¿cómo será la monstruosidad mayor?

Y después está la criatura del final… no diré nada más por no reventarle el desenlace a quien no haya visto todavía la película. Pero sí puedo decirle que es probablemente uno de los bichos más impactantes y sobrecogedores que habrá visto usted nunca en una pantalla, y eso que no llegará a verlo del todo bien, y que aparece solamente durante unos segundos. Quienes lo han visto ya saben a qué me refiero. Es la clase de monstruo que solo necesita hacer acto de presencia para conseguir que los espectadores contengan el aliento, fascinados. Todo como resultado de una magnífica dirección y montaje, y de un uso inteligentísimo de los efectos especiales.

La niebla es, pues, una película de terror con todas las de la ley, aunque tiene sus elementos de ciencia-ficción. La verdad es que, en esencia, la historia podría ser calificada ciencia-ficción desde un punto de vista conceptual, pero está combinada con el terror de Lovecraft y presentada bajo el formato inequívoco del cine de terror. Es una película acertadamente incómoda cuando ha de serlo, pero no abusa. Tiene sus momentos de displacer. Incluso puede llegar a resultar deprimente. No es un jolgorio de película, desde luego. Y no la vea usted mientras cena, a poco que le disgusten a usted las alimañas raras. Pero si le gusta a usted el cine de suspense, o bien el de terror o bien la ciencia-ficción oscura y con mucho bicho desagradable, o bien las tres cosas a la vez, no se aburrirá ni un minuto. Se lo digo yo, que no soy un fan del género.

Para mí fue una grata sorpresa en su día, y no perdió ni un ápice de su encanto cuando la volví a ver algunos años después. No digo que sea una de las grandes obras de la historia del cine, no, pero es una de las mejores adaptaciones que se han hecho de la obra de Stephen King (que supongo estaba a su vez estaba homenajeando, o copiando, a Lovecraft) y desde luego es una de las grandes películas de terror de los años recientes. Véala. No importa qué clase de terror le guste a usted: en La niebla están prácticamente todos. Excepto, claro está, algunos miembros del gobierno.

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37 Comentarios

  1. Dadan Narval

    Una buena película con un final tan valiente que merece un aplauso al terminar de verla.

  2. Vi la niebla poco antes de ver esa infame película de Shyamalyan con tintes ecologistas que es El Incidente, en este caso Darabont le dió sopas con onda al rey de los finales inesperados.
    Creo que con el paso del tiempo La niebla será considerada un grande del género, quizá no a la altura de «el Resplandor», pero sí en un top 10

  3. ‘La niebla’ es la mejor película de terror desde ‘Alien’ y ‘La Cosa’. Su montaje original en blanco y negro le da un «toque especial». Actores fantásticos y un final de los que no se olvidan.
    Ya es una de las grandes.

  4. Ignacio Paniagua (mini-spoiler)

    Coincido en tu ambivalencia en cuanto a las películas de terror y a la pereza de ver una mediocre. Sólo vi La Niebla por recomendación de un amigo y lo cierto que me costó aguantar hasta que llegó el desenlace final. Me costó entre otras cosas porque me jodió sobremanera que se rompiera el misterio de la niebla a los 15 minutos de metraje. Poco le hubiera costado al director haber prolongado el misterio acojonante de la niebla sin poner un maldito tentáculo. El desconocimiento de la niebla (los aullidos de los que se adentran en ella para huir) sugiere un terror mucho mayor que la materialización de lo que existe en ella. En resumen, los tentáculos y bichos podían esperar. En cambio el personaje de Marcia Gay Harden liderando la «des-civilización» de la mayoría del grupo de vuelta a los instintos más básicos y la atmósfera de histeria y desconfianza que genera me encantó y con eso fui tirando. El final me dejó gratamente sorprendido, ¿hasta cuándo mantener la esperanza?

    PD. Después de verla me enteré de que el director tuvo muchos problemas con la productora porque entre otras cosas deseaba filmarla en blanco y negro y, quién sabe, a lo mejor sin tantos tentáculos.

    • Estoy contigo. Se me hizo pesada, justo por eso de desvelar el misterio a las primeras de cambio y quizá también porque la vi con expectativas después de leer unas cuantas buenas críticas. Y es que viendo los comentarios del resto, estoy empezando a dudar si hablamos de la misma película.

    • A mí me molestó la secuencia del tentáculo, que se antoja muy postiza (quizá en la novela quedaba bien, no sé), pero nollegó a sacarme de la película como a ti, porque a fin de cuentas los elementos hitchcockianos siguen estando presentes.

      De todos modos, sí, es posible que Garamond hubiese querido evitar lo del tentáculo, y que desde arriba no se lo hubiesen permitido, como con lo del ByN. Estas cosas funcionan así; quien paga, manda. Lo digo porque la posterior secuencia de la polilla sí tiene todo el aspecto de haber sido concebida como la primera presentación de los horrores de la niebla, y funciona mucho mejor que lo del tentáculo. Pero esto ya es elucubración mía, tendré que averiguar si Garamond ha dicho algo al respecto.

  5. La mejor película de terror puro que ha dado lo que llevamos de siglo. Tal cual.

  6. Muy buena película por saber captar realmente la atmósfera de terror, su mayor problema como dicen por aquí es quizá ser demasiado gráfica y tener momentos más dignos de una monster movie que de «terror serio».

    King y Darabont intentan darle un toque lovercraftiano que se queda en bien poco y que llega a parecer que realmente no comprenden en que se basa el terror del genio de Providence.

    P.D: Coincido en que el final es muy bueno, y totalmente made in Darabont…pero quizá no es necesario el «segundo final», es como darle demasiado mascado todo al espectador, si hubiera sido más sugerido y menos gráfico hubiera acojonado bastante más, ya que eso no es terror sinó horror.

    • Entiendo tus críticas, las comparto sólo parcialmente.
      Por un lado, es una monster movie en toda regla y no creo que pretenda hacer creer que no lo es. Eso sí, hay referencias a Hitchcock y a Lovecraft, pero son eso, referencias o recursos. Es lo de la botella medio llena o medio vacía: en lugar de verla como una película de «horror serio» contaminada con monstruos, la veo como una película de monstruos mejorada con «horror serio».

      Es cierto que no capta bien el toque Lovecraft, pero tampoco creo que lo pretenda, es que es difícil hacerlo sin terminar adaptando directamente un relato de Lovecraft.

      El final me gustó, pero admito que es opinable y que había otros posibles finales tan buenos o mejores, por ejemplo el original de la novela. Eso sí, coincidirás conmigo en que lo del último monstruo es uno de los momentos más impactantes de una película de terror o CF en años.

  7. José M. Rebollo

    Como curiosidad, la película había sido ideada para ser en blanco y negro. De hecho en la edición especial puede verse con esa opción y verdaderamente sale ganando en un aspecto: los efectos especiales. El aspecto de serie B se convierte en un completo homenaje a las películas de terror de los 50.

  8. Es justo recordar aquí este post de Cristian Campos con su particular e interesante visión de la película.
    http://elpandemonium.org/2011/08/25/¿pero-estamos-hablando-de-la-misma-pelicula/

    Ojo, spoilers a mansalva!!!

    • No coincido mucho. Creo que en estas películas con trasfondos abstractos siempre se puede hacer «cherry picking» e intentar hábilmente encajar varios elementos cuidadosamente escogidos en alguna interpretación que nos guste. Pero eso no implica que la película esté dando ese mensaje realmente.

      Por ejemplo: «La invasión de los ladrones de cuerpos» fue interpretada, a un mismo tiempo, como película pro-comunista y anti-comunista. Lo mejor es que si tomabas determinados elementos del film, ¡las dos explicaciones parecían poder encajar! Hasta que Don Siegel dijo que él no había visto nada de aquello mientras lo filmaba, que era solamente una película de terror y no había nada de política en ella (que no la hay, salvo que la quieras buscar).

      Así que no soy muy de buscarle los tres pies al gato en películas donde los autores no han pretendido dirigirme a una interpretación determinada. Entiendo, y suele ser un buen criterio, que cuando una implicación parece demasiado sutil es que quizá no se pretendía implicar nada y que me lo estoy imaginando. Piensa que para cualquier crítico, articulista o comentarista es tentador intentar «apropiarse» la película creando una explicación propia.

      Por ejemplo (SPOILERS a partir de aquí)

      Si el film no hubiese optado por cambiar el final, y hubiese dejado el final original (la Tierra está completamente cubierta por la niebla y no hay nada que hacer, nadie se salvará), toda supuesta connotación religiosa queda borrada de un plumazo. Los soldados que se suicidan lo hacen porque saben que no hay salvación posible. Toda explicación en torno al concepto de fe resulta repentinamente absurda, ya que no habría forma de encajar una supuesta utilidad de la fe en la historia.

      • Cristian Campos

        Emilio, felicidades por el artículo.

        SPOILER

        Respecto a lo que dices acerca de las implicaciones demasiado sutiles: estoy de acuerdo… a medias. Precisamente el hecho de que Darabont cambiara el final de la película con respecto al del original es una señal clara de que se ha pretendido darle un matiz a la historia que no estaba en ese original. Y partiendo de ahí, de la evidencia de que el que retoca algo establecido lo hace con alguna intención, no por el puro placer de retocarlo, es inevitable llegar a la conclusión de que La niebla está en realidad hablando de la fe. No de la fe cristiana, sino de la fe en sentido amplio. Un creyente lo llamará «fe» y un ateo «esperanza», pero estamos hablando en definitiva del mismo estado de ánimo. Del no rendirse jamás, de la confianza en el futuro, del positivismo, etcétera. De ahí el castigo final al protagonista. ¿Qué otra interpretación cabe, si no, de ese final? Es que si esa no es la interpretación del mensaje de la película, ¿cuál es? «Vale, ha asesinado a su hijo por no esperar unos segundos, qué putada. Pero estas cosas pasan».

        Lo del infierno, el apocalipsis y demás reconozco que quizá es rizar el rizo de la interpretación. Pero en lo de la fe no cedo: eso es así como que el agua moja.

        • Gracias, tu interpretación también era interesante.

          SPOILER

          Sin embargo, sigo discrepando. Interpretas el cambio del final de una manera, que ojo, podría ser la correcta, por qu´eno… pero a falta de una confirmación de los autores, no veo por qué ese cambio de final no podría deberse a meras cuestiones dramáticas. Lo cual también sería más correcto e incluso más probable, o al menos más ajustado a la «ley de parsimonia».

          Sea así o no, ya te digo, las relecturas arbitrarias son interesantes y entretenidas, pero eso: arbitrarias. No suelo llegar tan lejos (excepto cuando me obligan, como en «2001: una odisea del espacio»).

          Por ejemplo, una lectura que me consta es completamente arbitraria pero que se me ocurrió mientras veía el film era la de que la niebla sea en realidad un agente alucinógeno, y que todas la visiones, la sangre, paranoia, violencia y destrucción resultantes sea el resultado de esas sustancia que vuela por el aire. Me gusta mucho esa lectura, aunque entiendo que la película no pretendía transmitirla. Pero se ajusta a lo que se ve en pantalla, si entendemos que vemos la «realidad» a través de los protagonistas. Incluso con el final de los soldados, que han venido a poner orden (aunque el protagonista, aún colocado, ve cómo queman larvas y nidos).

          ¿A que encaja (bueno, habrá algún detalle que no, pero eso no arruina la idea, a todo se le puede buscar vueltas) y es interesante? Además, ese tipo de hecho ya sucedió una vez en una aldea francesa, donde sin avisar se hicieron pruebas con sustancias psicodélicas entre la población y hubo una oleada de incidentes tétricos en los que la gente veía bichos, se atacaban entre sí, etc. Prueba a volver a ver el film bajo esa perspectiva; se torna endiabladamente entretenido.

  9. Me encantó el final, pero los mosquitarros me hicieron pensar que estaba viendo Jumanji, the director’s cut para talluditos.

    • Pues a mí, la aparición de la primera polilla me pareció fantástica. Si no hubiese habido antes la innecesaria secuencia del tentáculo, hubiese sido una brillante presentación de lo que hay en la niebla.

  10. ¡Qué final, me dió un ataque de risa floja a la altura de la escena de Bourne confesando a la chica cuyos padres mató que «no se suicidaron»!
    Si no hubiesen rodado esos últimos momentos, al salir del coche, gran película, pero ahora ya no puedo olvidarlo y la película me resulta bufa.

    • Jajaja, sí, eso pasa. A mí me gustó el final, pero bueno, esto es cuestión de química y hay gente a la que ese mismo final se le atragantó o le pareció ridículo. Todo depende de la mentalidad de uno, del momento, lugar y disposición en que ve la película… de muchas cosas.

      Dentro de poco comentaré otra película donde la disparidad de sensaciones es todavía más extrema.

  11. tengo cariño a esta película, la vi sin ninguna expectativa y me dejó boquiabierto. el final es demoledor. La primera temporada de The Walking Dead me obliga a seguir la pista del director, pero sobre tengo pendiente ver el montaje en blanco y negro. A mi me parece un pequeño clásico ya!

  12. El personaje de Laurie Holden no está separada, su marido está fuera por trabajo, lo dice en algún momento de la peli.

    Además, sobre los efectos CGI, no habría estado mal que comentaras que ese sensible «cante» que dan es debido a que la película estaba pensada y fue grabada originalmente en blanco y negro granulado, donde evidentemente esos efectos quedaban muchísimo mejor disimulados.

    Pero bueno, da gusto ver como se le hace un merecido homenaje en forma de extenso artículo a una de las mejores películas de terror de los últimos 20 años, por lo menos.

  13. Mmmm… El artículo me ha parecido interesante, y es un hecho que el análisis lo haces simplemente a la película. Pero ese primer párrafo, cuando dices —novela que aún no he leído; tampoco es que esté entre mis prioridades, aunque albergo curiosidad—, hace que, en mi opinión, el análisis pierda cierto «valor» (sin ofender).

    No es por meterme en tu manera de trabajar, pero… ¿No habría sido mejor, por el hecho de «investigar» más sobre el tema a tratar, leerte dicha novela? Más aún por el hecho de ser bastante cortita, y sinceramente muy buena. Para mí, mucho mejor que la adaptación cinematográfica. Y con un enfoque diferente.

    Un saludo

    • Hola. Bueno, eso sería como decir que para poder comentar «Lo que el viento se llevó» debería leerme también el libro original… francamente, ¿de verdad lo consideras necesario?

      Una película debe poder ser comentada como obra completa y autónoma. Analizada en sí misma y sin necesidad de referencia a las posibles fuentes (salvo, en su caso, para comparar la calidad de ambas o calibrar la fidelidad de la adaptación cinematográfica). De lo contrario, no veo qué sentido tendría que vendan una entrada para un film y que por el mismo precio no adjunten la novela original para leerla antes de la proyección. Yo vi «La niebla», la película, y esa obra —la de la pantalla— es la que comento aquí.

      Otra cosa sería un estudio más sesudo sobre los significados profundos, un análisis que pretenda ir más allá del mero comentario crítico. Como lo que escribí sobre «2001» en su día, por ejemplo. Allí expliqué la película y sí, usé el libro de Clarke como apoyo, porque en el libro se cuenta lo mismo pero de manera más explícita.

      Sin embargo, no es algo que quiera hacer con todas las películas ni que considere necesario. Lo hice con «2001» porque soy un ferviente admirador. Pero aun así, creo que se podría comentar «2001» sin recurrir al libro, aunque yo sí lo hiciera. Si alguien comenta y explica «2001» sin haber leído la novela (en la que hay información extra), me parece perfecto. Porque en la película está la información básica para explicar la historia, aunque sea bastante menos clara que en el libro. Si una película necesita de material extra para entender su significado, es que el director no ha sabido expresarse bien.

      No soy muy aficionado a las «historias multimedia» cuando se da el caso de que ninguno de los medios baste por sí mismo para entender la historia. Si veo una película, veo una película. Y comento la película que he visto. Especialmente en la ciencia-ficción se está llevando mucho lo de los «universos extendidos», material extra que supuestamente explica cosas que no están explicadas en la película, pero eso me parece una mera treta comercial que artísticamente es inválida, o tramposa, si prefieres.

      El día que lea «La niebla» en formato novela, quizá la comentaré también y compararé ambas versiones, lógicamente. Pero sobre todo comentaré la novela como obra separada y autónoma, que es lo que se supone que es. Un saludo!

  14. Disiento con la mayoría. No he leído el libro y vi la película en salas sin haber leído ninguna opinión de ella al respecto. Más que miedo, la película me dio risa.
    Los actores malísimos. Marcia Gay Harden está de vergüenza ajena, por lo sobreactuada de su interpretación y por ser el tópico de los topicazos. La escena en que sorprende a los protagonistas y suelta su discurso mientras bebe leche es de comedia tonta, al nivel de los Farrely. La conversión del pueblo y del personaje tosco (no recuerdo su nombre, la sufrí hace años) además de previsible, es forzada (valga la contradicción) sin que veamos ni sintamos los motivos que lo impulsa a convertirse en esa masa manipulable y de actos atroces.
    Lo único sorprendente es el final, pero aún así es feo y manipulador.
    Lo siento, pero no veo esa gran película. Me pareció una de las peores películas que me he tragado enteras en una sala de cine.

    • Estoy contigo, nulo interés, incapaz de creerme la peli ni meterme en la historia, todo sonaba a ya visto antes, desde la «evolución» de los personajes a la resolución de las escenas de confrontamiento con los bichos; para mí la peli se acaba en la escena del tentáculo, desde ahí no hay una sola sorpresa ni un momento en que la película se ponga de nuevo por delante del espectador. Las decisiones que hacen avanzar la trama son forzadas y arbitrarias, incluso el transgresor final me parecío gratuito. A mi juicio, The Mist es más aburrida que un episodio de Walking dead alargado.

  15. Jimmyjones

    Siempre he creido que el cine de miedo, el bueno de verdad, deberia terminar mal, o al menos dejarte con mal cuerpo, que al terminar, sientas que un pedacito de tu bondad humana se ha ido por el retrete.
    La niebla lo consiguio, la vi el agosto pasado, solo en casa, en un dia mas bien otoñal, la pusieron en tve y la vi enterita, cuando termino, me senti………desamparado, y sin embargo habia disfrutado, Darabont es un genio capaz de obras tan redondas y distintas como La Niebla o Cadena perpetua.
    Un aplauso por el articulo

  16. A mi me encanta, la ambientación es genial el bicho del garage esta algo mal hecho, pero el resto es genial!

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  19. Sawney Beane

    El final del libro es mucho más misericordioso con los personajes ( y con el lector ) .Suele ser siempre al revés .Que curioso no?no?

  20. Debemos haber visto películas distintas, porque La niebla que yo vi no es digna de reseña. Como mucho la para que la echen en Antena 3 un domingo por la tarde.

    La idea era buena (hay que ser muy malo para no sacarle provecho al recurso de la niebla en una peli de terror) pero el reparto hace que lo que pudo ser digno acabe en una paparruchada. A día de hoy, cada vez que con mi chico vemos a alguien que actúa muy mal evocamos los «Noooo.. nooooo» finales del protagonista. Es verdad que algunas interpretaciones no están mal, pero uno espera que el que lleva la historia sea el mejor.

    Supongo que la vi por la referencia de The Shawshank redemption y The green mile, pero al parecer Darabont ya estaba tirando para el lado de Walking dead (vieron el casting?), o sea: tomar ideas buenas y tirarlas por el retrete por no invertir en actores decentes.

  21. Roberto C.

    Si bien es una muy buena adaptación del libro, falta mucho más suspenso, eso que en el libro te sumerge y pone en la constante expectativa de ¿qué más hay en la niebla?.
    Buena elección casting para darle fluidez a los personajes principales y está de más decir de la interpretación de Gay Harden: a tono con los papeles que más le van.

    Buena pero podría haberse manejado mejor.

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  24. cautivodelmal

    Empecemos por lo «demasiado» negativo.

    En primer lugar, lo más obvio: es una película demasiado larga. ¿Eran necesarios 127 minutos?

    Por otro lado, y en sentido opuesto, es posible que Darabont enseñe demasiado pronto la patita de la forma física (y tentacular) que la niebla esconde, tal vez alentado por la facilidad que permiten a día de hoy las técnicas digitales. Y, sí, es una pena. ¿Acaso no se pierde una parte sustancial de la mística tan inherente a la serie B que respira la propuesta?

    Más allá de estas dos cuestiones, «La niebla» es una buena cinta de terror, basada en una novela corta de Stephen King. Merece la pena adentrarse sin miedo en ella pese a su fracaso en taquilla. De hecho, en ciertos círculos cinematográficos, tiene el marchamo de película de culto. Hay motivos para ello.

    Uno nunca está cómodo a lo largo del metraje. Esta sensación de desasosiego, angustia y claustrofobia mide muy bien la temperatura del horror que va calando en el espectador, sobre todo si es un amante del género. Las secuencias de acción, a las que Darabont se enfrenta por primera vez, están bien resueltas, al igual que las escenas de suspense. Pero donde la historia da todo su potencial es en los aspectos más dramáticos, en especial, en el estudio sociológico de la situación.

    Un grupo de personas queda atrapada en un supermercado, cuyas paredes y enorme cristalera aparecen a su vez rodeadas de una misteriosa, maligna y mortal niebla. Si bien ésta no penetra de forma material dentro del supermercado, si se arrastra con parsimonia en el interior de la psicología de los personajes, revelándose como tal mediante una serie de acciones viscerales del lado más oscuro del ser humano.

    Si Lovecraft nos advertía de ciertos colores que caen del cielo, King lo apuesta todo al blanco. Y la relación entre ambos escritores no es casual si atendemos al final de la película. No se lo pierdan. Por cierto, ese movimiento ascendente de grúa frente al protagonista. ¿no recuerda quizá al reverso tenebroso a aquel otro redentor que Darabont nos ofrecía en «Cadena perpetua»?

    En definitiva, «La niebla» no es nada del otro mundo… o tal vez sí.

    https://twitter.com/cautivodelmal

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