Vivió siempre en el exceso constante, consumiendo su vida entre infinitas volutas de humo de cigarrillo. Escribía para exorcizar sus miedos, proyectando sus obsesiones contra un público al que en más de una ocasión confesó odiar. Hijo de inmigrantes rusos de ascendencia judía, su aspecto frágil y su escaso atractivo físico no le dejaron otra alternativa que convertirse en el mayor seductor de su generación, remedando su irrefrenable timidez con un carrusel de sonadas conquistas amorosas. Al estilo de un poeta maldito francés nacido con un siglo de retraso, Serge Gainsbourg (París 1928-1991) fue siempre un niño salvaje que a fuerza de mirarse en el espejo de Baudelaire acabó por revolucionar la chanson française, buscando alumbrar en cada canción sus propias Flores del Mal. Preso siempre de un deseo febril por sorprender, su historia es la del inesperado triunfo del talento: la del humilde pianista de bar que nació Lucien y murió Gainsbarre; y en cuyo tránsito lisérgico entre el anonimato y la celebridad acabó por convertirse en el mejor compositor que jamás alumbró una Francia ahíta de héroes populares.
Heredero directo del surrealismo francés más irreverente, su incontestable maestría en el manejo de la lengua francesa le permitió explorar las posibilidades de la composición a base de rimas imposibles, onomatopeyas y anglicismos, retorciendo y plegando las palabras sin descanso, buscando la perfección formal en estrofas inconclusas. Dotado de una gran sensibilidad artística, pasó toda su vida escondiendo su pudor poético detrás de una máscara constante de obscenidad y provocación, creando progresivamente un personaje que acabó por devorarlo. “La polémica que creo es el aire que respiro”, solía afirmar el hombre que se atrevió a revolucionar la música popular francesa con influencias venidas de otras lenguas y de otras músicas; hasta el punto que su versión de La Marsellesa con ritmos reggae casi le cuesta la vida. Verdadero maestro del último minuto, compuso álbumes enteros en noches frenéticas, componiendo a la misma velocidad con la que se bebía, semana tras semana, la noche parisina. Artista polifacético —compositor, cantante, actor y director—, sus más de treinta años de carrera dejaron no solo un sinfín de canciones memorables, decenas de películas infames y varias polémicas sonadas, sino también un recuerdo indeleble en un país que empezó odiando su estilo insolente y que acabó completamente rendido al personaje.
Serge Gainsbourg nació en realidad como Lucien Ginsburg, benjamín de una familia de refugiados asquenazíes que huyeron de la misma persecución antisemita que acabó encontrándolos bajo la Francia ocupada. El joven Lucien empezó cogiéndole afición a llevar la estrella de David amarilla cosida al pecho y acabó escondido en internados de provincia para evitar ser capturado por unas autoridades nazis que los buscaban. De padre pianista de bar, la única educación sólida que tuvo fue la artística, alternando academias de pintura en París con clases de solfeo, piano y composición en la casa familiar. Matriculado en Arquitectura, más tarde en Bellas Artes y finalmente en la Academia de Pintura de Montmartre, Lucien demostró desde muy joven un talento innato para el dibujo y la figuración, y pasó los años posteriores a la guerra entre lienzos, pinceles y modelos desnudas. Acomplejado por el ejemplo de los grandes maestros de la pintura, estaba permanentemente obsesionado con alcanzar un nivel de perfección imposible en cada uno de sus lienzos. Esta obsesión estética le llevó a negarse en redondo a vender sus cuadros, por el pudor que entrañaba el poner precio a su genio, lo que pronto le obligó a encadenar un sinfín de trabajos menores que le permitiesen costearse las telas.
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Adoro a Gainsbourg. Ya estoy impaciente por leer la segunda parte.
moi aussi
Therion haciendo homenaje a Baudelaire con su Les Fleurs du Mal y Gainsbourg con su composición dedicada a Brigitte Bardot:
http://www.youtube.com/watch?v=eHTF3BV-_1s
Para mi, sublime. Como todo el álbum.
Como hecho curioso me gustaría señalar que el riff que se repite durante todo Initials BB aparece en el Adagio de la Sinfonía del Nuevo Mundo, compuesta por Dvorak en 1893 (minuto 2:00 del vídeo http://www.youtube.com/watch?v=ETNoPqYAIPI).
Gainsbourg es uno de mis músicos favoritos, aunque está claro que se inspiró algo en Dvorak jaja. Salud.
Esperese usted a la segunda parte, no desvele acontecimientos… ;)
¿Para cuándo la segunda parte? Jejeje
Pues ya está lista, caballero. A ver qué le parece
Magnífico. Ya estoy ansioso por leer el resto de entregas. Saludos.
Lo que se debía reir Gainsbourg desde su casa viendo el vídeo de Les Sucettes!
Yo no conozco mucho sobre él, pero solo por este dechado de ironía y mala leche, merece la pena…
Estupendo artículo. Lo linkamos inmediatamente en Psycho Beat!
http://www.ivoox.com/psycho-beat-3-13-serge-gainsbourg-les-annees-pop-audios-mp3_rf_1833916_1.html
Se dice negarse en redondo, o negarse rotundamente, negarse en rotundo no. Escribe usted demasiado bien como para cometer este error. Perdón.
Tiene toda la razón del mundo… un desliz.
En cualquier caso le agradezco el cumplido, caballero
Yo creo que lo que peor le sentó a France Gall no fue el doble sentido de les sucettes sino darse cuenta de que antes le había hecho cantar Les petits ballons (las tetitas)
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¡Que gran nivel! ¡ Extraordinario buen gusto para comunicar!
‘Poupée de son’ es ‘muñeca de salvado’, que era de lo que estaban rellenas las muñecas de trapo, baratas, opuestas a las de cera, y aún más a las de porcelana. Además, naturalmente, pero sólo después, es ‘muñeca de sonido’.