En el ojo de la tormenta
Hace unos días Antonio Martín publicaba un texto en su muro de Facebook augurando tormentas en el universo editorial español, e instantáneamente provocaba una tempestad de reacciones entre personas cercanas al sector y también entre las que lo miran desde algo más lejos. En Entrecomics hacían reverb a su pesimista visión del futuro de las viñetas y los comentarios de aquella entrada en la web acabaron convirtiéndose en un interesante debate en el que firmas del mundillo discutían la raíz de la crisis del sector, las obligaciones del crítico, los supuestos falsos panoramas proclamados y algo de criptografía amateur para tratar de aclarar lo que Martín quería decir exactamente y a quién señalaba tan fuerte. E incluso, a causa de esto, un par de habitantes del mundo del tebeo (David Rubín y Manuel Bartual) decidieron ponerse transparentes y se lanzaron a hablar con datos reales y calculadora sobre sus ventas en el mercado, en unas tribunas con la forma de extensos textos publicados en Guía del cómic (aquí Bartual, aquí Rubín).
Martín comenzaba bien su discurso y probablemente lo más importante que se puede extraer del mismo se encuentra en esa primera parte que alerta sobre el desmoronamiento de la estructura editorial. El problema viene cuando por la puerta del Bloq Mayús parece querer reprochar a cierto sector (¿la crítica?) o a alguien en concreto (un ¿gurú? en sus propias palabras) el padecer una ceguera ante la situación (“…los teóricos más especulativos y que van de gurús no hacen sino maravillarse de lo bien que a sus ojos va todo. De las excelencias de la novela gráfica y todo eso”) y lamenta que entre tanta alabanza a la calidad actual de autores patrios se ignore la situación económica decadente. Quizá el problema en realidad sea ese, que Martín parece considerar que el crítico, el gurú o cualquier analista de la vertiente artística de una obra tiene el deber de evaluar la valía de la misma teniendo en cuenta la situación empresarial del momento. El tejido editorial se destruirá, se reinventará, desaparecerá o sobrevivirá, pero cualquier cosa que ocurra será un asunto aparte, más ligado a una crisis económica que al hecho de que alguno que tiene como trabajo analizar la calidad de una obra no nos haya recordado con un neón luminoso que las cosas están muy mal. O quizás Martín no se ha expresado bien. De todos modos el caballero continuó la partida de ping-pong dialéctica en su Facebook hasta que consideró, más o menos, que era mejor darla por finalizada.
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Vamos a ver… Ya sabemos que en TODOS los artículos y entrevistas, hay siempre, en última instancia , un fín mercantil agazapado, por más que se pretenda adornarlo con filosofía y- o datos históricos. Pero quizá esto les haya quedado demasiado evidente, ¿no creen? La sensación es que nos han querido colar prácticamente un quiosco entero por la cara.
Ah, y «El Albino» es una decepción más que probable; Sánchez Abulí y su misoginia acostumbrada, pierden muchísimo cuando no van del bracete con Jordi Bernet . Además, alguien debió pensar que había que fomentar la venta de lupas por medio de su lectura, en una edición para liliputienses.
¡O para águilas, je,je,je!