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Málaga: un plan chestertonianamente sencillo

Málaga

El Nota: Ya, un fantástico plan, Walter, es de un ingenio acojonante, perfecto, funcionará como un reloj suizo…

Walter : Eso es, su belleza radica en su sencillez, si el plan fuese demasiado complicado podría fallar todo, si hay algo que aprendí en Vietnam…

El Gran Lebowski (1998)

Una de las preguntas que jamás debe hacerse en un concurso con premio es «Enumere elementos de tipismo turístico de Málaga y su bella Costa del Sol», porque no responder sería de nota. Cada vez que, en una conversación, sale a relucir mi ciudad, normalmente el interlocutor indica, cargado de nostalgia, «Ay, Málaga…¡Qué bonita! Yo veraneaba en Nerja…¡Qué playas!» o «¡Qué bueno está el pescaíto frito en Pedregalejo!». O qué graciosos los burros-taxi de Mijas, qué imponentes las Cuevas de Nerja, qué sobrecogedor el Tajo de Ronda, qué animado Puerto Banús, qué sabrosos los espetos, Picasso, el vino de la tierra, la Vega de Antequera, las pasas de Cómpeta, la Semana Santa y otras fiestas de guardar, qué bien se lo pasaron en la feria ( «mucho calor, eso sí»), en una remembranza dulcificada en la que se terminan mezclando episodios de Verano Azul, José Luis López Vázquez en bañador al borde de la piscina del Hotel Pez Espada, unas vacaciones en Calpe y la Tomatina de Buñol. Málaga es víctima o beneficiaria de muchos de los tópicos que la hacen imán de turistasy, como en un wéstern, suena a una película que ya hemos visto.

Precisamente esa sensación de deja vú convierte a Málaga en una gran desconocida —para todos y, especialmente, para los propios malagueños— rodeada de imágenes tópicas extraordinariamente impermeables y fijadas en el imaginario colectivo. La Costa del Sol aparece como una secuela del desarrollismo con suecas, señores con bigotillo al borde del pasmo y tipismo simple, que continúa en un decorado de imanes para la nevera con la silueta de un toro de Osborne, carteles anunciadores de Paellador, colonias organizadas de establecimientos para la venta de yogur helado y una ración de chanquetes chinos. La noche canalla de Torremolinos, con un Frank Sinatra detenido por la Guardia Civil y jugando a ser el último de la Brigada Lincoln, por lo desconocido, o la belleza de la catedral, el Torcal de Antequera, la Sierra de las Nieves, las calas de Maro o la plaza trasera del Museo Picasso, por insoslayables, nos pasan desapercibidas, a propios y extraños, al ser demasiado accesibles o visibles. Como en La carta robada de Poe, puede que no veamos lo que está oculto, pero seguro que pasa desapercibido lo que es evidente, hasta que un día te equivocas de calle y te encuentras 500 años de artesonado mozárabe esperándote.

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18 comentarios

  1. Las carreteras en la provincia de Malaga si estan bien, pero espero que a vosotros os duela tanto como a nosotros (Almerienses) que no tengamos la autovia por la costa AÚN que una ambas ciudades y no tengamos que pasar por Granada.

    Por lo demás genial artículo y maravillosa Málaga, siempre me siento como en casa allí.

  2. La patria chica y Jot Down unidos. No puede gustarme más esta revista.

  3. No funciona el enlace a la web del Caminito del Rey, pero me parece una «antiguia» bastante completa. Dan ganas de ir.

  4. Uhmmmm!
    Tengo la fortuna de ser miembro de una de esas sociedades secretas del gazpachuelo.

    Buen artículo!

  5. ¡Un artículo genial!

    La verdad es que me has descubierto algunos lugares que desconocía de Málaga, ciudad en la que resido desde hace más de un lustro, y que merece la pena descubrir. Tomo buena nota tanto de esos como de otros que, pese a conocernos, todavía tengo en la lista de pendientes. :)

    Gracias por todo y cuando quieras te invito a un sombra (que no veas la mala que tuvo la forma en la que descubrí los nombres de los cafés en la ciudad :)).

    Saludos.

  6. Como malaguita, tengo que sumar el el mítico pitufo a los desayunos, y la aparente contradicción con el «mitad doble». Y creo que la imagen del esqueleto pertenece a la cripta de los Condes de Buenavista que hay en la Victoria, nada que ver con la Catedral ni el coro … Enhorabuena por tan excelente artículo.

  7. Preguntanporti

    Gran trabajo. Me ha encantado de principio a fin. Una perspectiva diferente del siempre lo mismo. Enhorabuena y, con respecto al gazpachuelo (al igual que la ensaladilla rusa) dejemos que continúe su misterio, para que no acaben por convertirse en rancho.

    • Comparto tu preocupación porque el gazpachuelo acabe siguiendo la senda de la ensaladilla rusa que, salvo honrosas excepciones y notables incorporaciones, ha caido en las simas de las menestras congeladas.

  8. Gracias por los comentarios. Efectivamente, como apunta Rockzio, la foto del esqueleto es de la Cripta de los Condes de Buenavista, cuya visita recomiendo – una vez más – vivamente.

    El gazpachuelo sigue siendo un misterio para los visitantes. Para los locales el misterio reside en cómo un plato tan simple – «plato de duelo» – cuyo origen era hacer algo caliente y sabroso con un huevo, una patata, agua, un puñado de arroz y alguna chirla perdida, se cobre a quince euros el plato en algunos restaurantes.

  9. Una maravilla de artículo. Saludos de otro malagueño enamorado de Málaga entera.

  10. Salvo por los lugares concretos, parece que hablas de Málaga como se podría hacer de cualquier otra ciudad del sur español. Desde la acidez, pero sobre todo desde el amor incondicional. Más que agradable tu visita a una ciudad que aprecio con algo más que cariño a pesar de ser de territorio comanche (sí, soy sevillano), pero a lo mejor es por lo del cuarto de sangre malagueña que tengo.
    Saludos y a seguir así.

    • Hablar de una ciudad (cualquiera) sin señalar sus luces y sus sombras es hacer un folleto, que no era el caso. Tengo pendientes las visitas a Córdoba, Sevilla y Cádiz, como las más inmediatas, desde un idéntico espíritu de cariño, si, pero con las reservas oportunas.

  11. Solo un par de apuntes respecto a lo gastro, uno, el nombre del cocinero estrella junto a Dani es Jose Carlos no Jose Antonio, y la Taberna Uve Doble, es Uvedoble. Me han gustado sus palabras, salud.

  12. Rafa Soto Santos

    Soy madrileño, pero Málaga tiene algo especial, mi familia paterna es de allí y he veraneado mis 34 años allí, y he acabado comprandome una 2da residencia en la capital.

    Sus calles, su gente, su clima, a pesar del gran artículo, Málaga no es para leerla es para sentirla.

    Cuando en Madrid se empiezan a abrir panaderias con diferentes tipos de pan, en Málaga llevan años, con sus molletes de antequera, su Barra de Viena, sus pitufos…

    El desayuno es el rey, especialmente los churros, (tejeringos y madrileños), tiene gracia que Madrid sea una ciudad famosa por sus churros, cuando en el 99% de los bares te los sirven frios y hechos hace 3 horas.

    Vaya usted a una churreria en Málaga, y no las típicas como Aranda al lado del mercado central, cualquiera, en Lagunillas, Trinidad, y pida una ración, y sabrá lo que es un churro recien hecho y crujiente.

    La comida, es una gran desconocida para el turista, además del Gazpachuelo, que comentas en el post, nada como un buen puchero malagueño, tan diferente de todos los cocidos castellanos, y tan desconocido.

    De fritura, mejor no hablar, la mejor que se puede degustar….

    En fin, he disfrutado mucho con tu artículo, espero que mucha gente se anime a visitarla

  13. Yo añadiría algo que creo debería ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ni gazpachuelo ni vino ni tortas locas: camperos.

  14. Me ha gustado el artículo. Como dijo Manuel Alcántara «Malaga es aparte». Por cierto, la sillería del coro de la catedral es obra de Pedro de Mena, no de Pedro de Toledo. Saludos

  15. Menos mal que lo he leído ahora, si lo leo hace un mes, me vengo de Latam nadando.

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