Ciencias

Aquellos años locos de la ciencia

Solo cabe esperar, y desear, que los políticos más responsables de nuestras democracias cuenten con los medios y con las personas preparadas para analizar los escenarios posibles y asesorarles en la toma de decisiones. ¿O acaso les ocurre como a Felipe II, rodeado de aficionados mientras Vieta trabajaba para sus enemigos? (Antonio Córdoba)

En la década de los 80, un grupo de científicos treintañeros aterrizó como delicados elefantes en una cacharrería ministerial. Seguramente con ingenuidad y sin darse cuenta de cómo se las gastaban allí, empezaron a armar una estructura impecable, moderna, abierta y por lo que se está viendo, muy difícil (pero no imposible) de destruir, de cuyos frutos vive aún la ciencia en España. Cada vez que pienso en lo difícil que es que salga bien una carambola política, me asombro de lo que lograron hacer estas personas, que de repente se encontraron en el recién creado Ministerio de Educación y Ciencia, el MEC, allá en tiempos de Felipe González.

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EFE – José María Maravall hablando con Felipe González y Alfonso Guerra

Mucho se está hablando en los últimos tiempos sobre la ciencia en España, su difícil situación, su deriva hacia el desastre, el éxodo de los científicos. Por eso cada día me urgía más escribir este texto, pero al mismo tiempo era cada vez más difícil transmitir emociones positivas y evitar caer en la nostalgia de aquellos años, los años locos de la Movida, de los punks, del cine (también el español), de la explosión de creatividad, de arte, de  sexualidad y de vida nocturna en la joven democracia española «éramos simplemente un puñado de gente que coincidió en uno de los momentos más explosivos del país» (Pedro Almodóvar), en los que también la universidad y sobre todo la investigación española, vivieron un momento extraordinario.

Con este artículo quiero describir, sin entrar en muchos detalles y sin melancolía, cómo se consiguió hace unos 30 años el despegue de la ciencia en España, rendir un pequeño homenaje a los protagonistas y agradecerles que fueran tan ingenuos, osados, honestos, valientes e inteligentes. También me gustaría que sirviera para animar a los jóvenes a utilizar sus energías, su ambición y su optimismo para no dejar de intentar conseguir lo que crean necesario para la realización de sus sueños.

Durante la década de los 70, sobre todo en la última mitad, la necesidad de una transformación en ciencia (y en otras cosas) en España se hizo evidente. La presión de muchos investigadores de prestigio y jóvenes que se habían formado en otros países y los cambios políticos, abrieron las puertas y las ventanas por las que entró el aire fresco que muchos estaban esperando. En este escenario confluyeron factores clave que hicieron posible las reformas fundamentales: el acceso de científicos a puestos decisivos, el apoyo político a sus ideas y un suficiente respaldo económico para la implantación de sus propuestas. La creación de instituciones y organismos para evaluar y financiar las actividades científicas con prácticas internacionales acabó con la tradición de asociar el poder a los cargos de universidades y organizaciones científicas obsoletas, para dirigir los recursos a los investigadores más activos. Esto provocó el arranque de la ciencia española.

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18 comentarios

  1. Un artículo inspirado, lúcido, necesario, imprescindible en los tristes tiempos que corren. Para recuperar la memoria y el ánimo. Para sentirse orgulloso de esa panda de científico-elefantes en la cacharrería española. Gracias Victoria.

  2. Manuel de Leon

    De lectura obligada para todo el mundo! Enhorabuena a la autora!

  3. Es que nos han repetido hasta la nausea lo malos y lo corruptos que fueron los gobiernos socialistas en contraposición con ese gran modernizador que fue el que dicen mejor presidente de la democracia (que hay que joderse con la afirmación).
    De lo que no se acuerda nadie es del color gris rata que tenía este jodido país en los primeros ochenta y de la mugre que acumulaba después de siglos de supersticiones y oscurantismo.
    Y a eso quieren que volvamos.

  4. Pepe Ramírez

    Interesante.

  5. Javier S. Tangil

    Sugestivo artículo que, aunque escrito sin melancolía, como dice la autora, hace sentir una cierta añoranza. Aún sin pertenecer a la comunidad científica entusiasma saber lo que hicieron aquellos hombres por la ciencia.

  6. Como «joven» investigador (id est, doctorando que ya no vive en España y que va a tardar en volver, le guste o no) agradezco el artículo, tanto por animar a involucrarnos/involucrarse como por recordar que las cosas no surgen de la nada y que los gobiernos de los 80, aun con todas sus sombras, tuvieron también muchas luces y ésta es una de las que no se les puede negar. Sobre todo, como apunta «kilgore» después de la campaña de repetición ad nauseam del «éxito» y «brillo» de la etapa de cierto señor con bigote y su troupe, que nos dejó -amén del ladrillo- una ley para «captar talentos extranjeros» cuyo único resultado visible fue alimentar una inefable burbuja futbolística. Esta «magnífica ley» aparte, en lo que a investigación se refiere, se limitó principalmente a -por lo menos- no destruir lo recién construido, cosa que ni siquiera se puede apuntar en su haber, vistas las acciones presentes de los continuadores de aquella «troupe» que, en más de un caso -empezando por el señor de la barba- son los mismos que entonces.

  7. En un tiempo de Twitter, con mensajes cortos y taquigráficos, un artículo largo como este de Vito, tan deliciosamente escrito, es un descubrimiento. Casi diría una excentricidad, en el sentido de alejarse de una centralidad excesivamente poblada y llena de lugares comunes pero en el fondo vacía. Muchas gracias Vito por tu magnífico relato, fresco, honesto y sin rimbombancias. Y digo relato porque en estos tiempos parece ficción, ciencia ficción.

  8. PILAR PEDRERO

    Victoria, me ha encantado y no soy investigadora, pero para mi la Comunidad Científica tiene el encanto y la verdad que no tiene ningún político .
    Siempre besos………..

  9. jesus mogollon

    Precioso articulo, Victoria.
    Gracias.

  10. Pilar Moreno

    ¡Brillante! Victoria, muchas gracias por contarme una importantísima parte de la historia de este país que no me había contado nadie, sobre todo con el cariño y admiración con el que lo has hecho tu.
    Bss,

  11. Luis Blanco

    Gran artículo Vito!

  12. En lo que al artículo respecta, ya he dejado mi opinión al respecto. Ahora quisiera centrarme en la dirección electrónica que lleva al mismo y proponer a JotDown que, dado que por desgracia la «ñ» está marginada de la barra de direcciones, al menos otorgue al «rabito» de la misma su valor de letra y escriba «annos» en vez de anos. Si a algún/a lector/a la cuestión le parece intrascendente, que mire la barra de direcciones y encontrará la clave. Si en esta misma revista el «big data» puede contar cosas de nuestros culos, lo mismo hubo también algunos «anos locos de la ciencia». No me dedico a la urología, pero sé lo amplio que es el campo de la investigación y no me sorprendería poder leer algún día un artículo dedicado a «aquellos anos locos de la ciencia».
    Un saludo

  13. Julio Bravo

    Interesantísimo, ameno, clarificante y, sobre todo, muy oportuno. Gracias Victoria por este articulo.

  14. Beatriz Presmanes

    Una magnífica exposición amena y clara en un momento donde se necesita perspectiva para abrir horizontes a la gente joven, gracias porescribirlo Victoria

  15. Los que hemos crecido científicamente en este sistema reconocemos el gran valor que ha tenido poner los cimientos del mismo cuando lo que había eran las ruinas de una dictadura. Por eso nos apena y nos indigna que se ataque desde la política al sistema público de investigación. Cuando nos dicen aquello de «hacer más con menos», eso es precisamente lo que hemos venido haciendo en los últimos treinta años.

  16. AIDA INES LOPEZ

    Victoria:

    He disfrutado mucho leyendo tu artículo y me parece que es digno de ser incluído en la «Historia de la Ciencia» por lo minucioso, y clarificador de una trayectoria importantísima, desde muchos puntos de vista.

    Mi deseo es que «no caiga en saco roto» y que sirva de revulsivo para que nos empecemos a mover, todos ,y exijamos que no desaparezcan los logros conseguidos, con tanto esfuerzo, tanto en el ámbito científico como en el social, económico, laboral, etc.

    Un abrazo,
    Aída

  17. Me ha encantado el texto. Ahora está Wert y eso explica muchas cosas. Los catedráticos caciques sin capacidad de publicar siguen existiendo (y son catedráticos, ya digo). Su tiempo ha vuelto.

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