
Me lo he pasado muy bien leyendo Maneras de ser periodista, la exquisita antología de columnas de Julio Camba sobre su oficio, que ha editado bellamente Libros del K. O, con póster y todo. El antólogo y prologuista, Francisco Fuster, ha distribuido las seleccionadas proporcionadamente en tres apartados: «En primera persona» (doce), «Sobre el proceso de escritura» (seis) y «Gajes del oficio» (doce). Pero las treinta se leen seguidas, porque las columnas de Camba vienen a ser todas lo mismo. En el buen sentido, y en el malo.
El éxito del librito está en que uno va después a leer más columnas de Camba. Últimamente se ha editado bastante, pero yo lo he hecho en los libros que tenía a mano de Austral: Páginas escogidas, Alemania, Sobre casi nada y Sobre casi todo. (Estos dos últimos los ha reeditado ahora Renacimiento, con prólogos de Juan Bonilla y de Felipe Benítez Reyes, respectivamente). También he picoteado en otra antología que vi en la biblioteca: Maneras de ser español (Ediciones Luca de Tena), que toma su título de una columna del propio Camba y que, extrañamente, no se menciona en esta de Libros del K. O. (quizá para hacer friendly al columnista; y al antólogo y al editor).
El caso es que he terminado cansándome de Camba. Cansancio que ha sido fecundo, porque me ha hecho volver a las columnas de Maneras de ser periodista desde otra perspectiva: tomándomelas en serio. En la que quizá sea la más celebrada —y que abre esta antología—, «Mi nombre es Camba», el autor termina pidiendo que no se le tome nunca completamente en serio. Y añade: «Ni completamente en serio ni completamente en broma». Yo me he permitido desobedecerle en lo primero en mi lectura posterior. Y el libro ha adquirido tintes kafkianos.
Camba vivía el columnismo como una condena que lo hacía profundamente infeliz. Su desgracia se incrementaba por el disfrute que producía en los lectores el resultado de su sufrimiento. Como el payaso triste, sus quejas movían a risa. Se pensaba que formaban parte del espectáculo, cuando estaban diciendo la verdad. Hay tanto talento en Camba, un talento que no se manifiesta en peñazos de gran autor sino en piezas alígeras como burbujas de refresco, que lo que produce es envidia y no pena. Del lector puro a los lectores que son también escritores (y no digamos columnistas), se tiende a querer ser Camba o a escribir como él. Craso error.
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Un matiz: el hecho de no citar la antología «Maneras de ser español» no tiene nada que ver con mi intención de presentar a Camba de una forma o de otra. Es todo mucho más sencillo: en esa nota breve nota editorial que precede a los textos de «Maneras de ser periodista» solo se citan las obras de Camba que han sido reeditadas a raíz del cincuenta aniversario de su muerte, conmemorado en 2012. Esa antología es de 2006. En su momento escribí un ensayo – copio el enlace debajo – sobre las reediciones que se han hecho de Camba en las últimas décadas y, por supuesto, citaba ese libro y otros muchos, sin tener en cuenta la imagen que ofrecen de su autor:
http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=4260
Por lo demás, coincido en que Camba puede llegar a cansar si se abusa de él, como sucede con todos los escritores. Sin embargo, estas antologías tienen la innegable ventaja de que no obligatorio leerlas de un tirón ni una detrás de otra; las columnas son independientes y se pueden leer espaciadas en el tiempo o intercalando otras lecturas.
Sí, pero echo en falta la mención de ese otro título no cuando se citan otras antologías, sino cuando hay referencia al título de la suya. Aunque hay una alusión cuando dice que la ha titulado «empleando una fórmula cambiana». En cualquier caso, es una cuestión muy secundaria. Lo he mencionado solo por puntillosidad. En cuanto a lo otro: efectivamente, es como ud. dice. Y ese supuesto defecto de Camba parte de la virtud que tienen las columnas de que incitan a que se lean más columnas de Camba (virtud que se refuerza en las personalidades compulsivas). Gracias por su nota y un saludo. (Y felicidades por su antología).
Sólo una (maniática) puntualización a esta estupenda reseña de Montano. La primera edición de ‘La ciudad automática’ no es de 1933, sino de 1932, y la estancia en la ciudad es anterior. Sabemos que Camba y Lorca coincidieron en Nueva York y que llegaron a conocerse a través de Federico de Onís. Eso sí, sus visiones de la ciudad son completamente distintas: si Camba está atravesado de ironía, Lorca lo está de desesperación. A Camba, en cierto modo, la ciudad también le espanta, pero de otro modo distinto pues utiliza el filtro del humorismo, de la distancia. Para Lorca esto era radicalmente imposible.
Muchas gracias! No conocía esos datos, en especial el de que Lorca y él se encontraran en Nueva York. Mi próximo libro de Camba (que, definitivamente, ya tengo ganas de leer) será sin duda el de «La ciudad automática».
Por cierto, quiero aprovechar para enlazar aquí varios artículos sobre Camba que me gustan mucho (así hago una miniantología de artículos sobre Camba; y animo a los lectores a que enlacen más):
MANUEL JABOIS:
«El selecto fracaso de Camba»
http://www.manueljabois.com/2012/02/el-selecto-fracaso-de-camba.html
«Váyase tranquilo, Camba»
http://www.manueljabois.com/2010/03/vayase-tranquilo-camba.html
JORGE BUSTOS:
«El extraño triunfo de Julio Camba»
http://sumacultural.unir.net/201303129638/el-extrano-triunfo-de-julio-camba
«El formol delicioso de Julio Camba»
http://www.revistadelibros.com/blogs/vitrinas/el-formol-delicioso-de-julio-camba
ARCADI ESPADA:
«¡Cuidado con Camba»
https://docs.google.com/document/pub?id=14_DOqp1Dctgk5KG4PH7dhvw3wO_LRUzy-3YixzBKack
JUSTO SERNA:
«Julio Camba»
http://blogs.elpais.com/presente-continuo/2013/09/julio-camba.html
Pingback: Mis lecturas de la semana (especial Julio Camba) | Barcelona era una fiesta
Y también está, naturalmente, la reseña de «Maneras de ser periodista» que escribió aquí la semana pasada Isabel Gómez Rivas (¡miniciclo Camba en JotDown!):
http://www.jotdown.es/2013/11/maneras-de-ser-camba/
Buena reseña. Hace un par de días leí este pequeño texto, que me gustó mucho, y me parece que casa bien aquí.
http://camabarca.blogspot.com.es/2013/08/camba-punetas.html
¡Qué bueno, N.! Gracias! Muy atinada la reflexión de Cioran, y el comentario posterior del autor del post.
Qué bueno encontrar columnistas que lean por ti. Siento como que ya me he hartado de Camba y de Cioran –gracias al autor del post de N.– y a la vez estoy deseando leerlos.
A ver Pablo, todo en su justa medida. Acabo de leer el excelente artículo de Montano acordándome de la cita de Cioran que había escrito en mi blog hace unos meses, y bueno, alguien más se ha acordado. Yo es que creo que el nihilismo de ambos se expresa de distinta forma, pero a la larga empacha menos Cioran; él mismo se echaría unas risas con esos arrebatos de desesperación vistos a posteriori. La imagen del payaso triste para definir a Camba no exacta; la verdad es que es el payaso que no puede dejar de hacer gracietas y de estamparse una tarta en la cara. Está condenado a ser simpático, ligero, irónico.
En el señor Montano la voz en primera persona no está justificada, hay un protagonismo que no se corresponde a sus méritos como escritor (que no se le conocen).
Seguro que usted sí está bien meritado para hacer una apreciación tan gratuita e intencionada en este foro.