José Manuel Gómez Benítez (1950) es uno de los abogados penalistas más brillantes de España y, desde 2006, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Complutense de Madrid. En diciembre pasado, cesó como vocal del Consejo General del Poder Judicial, mandato en el que denunció por corrupción al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo, Carlos Dívar, que tuvo que renunciar a su cargo.
En su juventud militó en el PCE y en el tardofranquismo fue juzgado y encarcelado por asociación ilícita y propaganda ilegal —en dos ocasiones— por el Tribunal de Orden Público, lo que le valió el sobrenombre de «el Bravo». Ya en los ochenta, intervino como acusación en el caso de la colza y también contra el juez Pascual Estevill. Llevó la defensa de Pilar Miró y ha sido abogado de Felipe González y de Baltasar Garzón, entre otros. En 2006, participó junto a Javier Moscoso y Jesús Eguiguren en la última negociación que el Gobierno español mantuvo con la banda terrorista ETA. Tras su paso por el CGPJ, ha vuelto a la Universidad, en cuyo despacho nos recibe para hablar de justicia, terrorismo, corrupción y otras cuestiones de interés general.
Usted es abogado y catedrático y hasta hace un mes ha sido vocal del Poder judicial. ¿De verdad la justicia es igual para todos y los españoles somos iguales ante la ley, como asegura el rey y repiten la mayoría de los políticos?
A veces la propia ley impone la desigualdad. Por ejemplo, la mayor parte de los políticos no tienen que pasar por un juzgado, como cualquier ciudadano, cuando están imputados, sino por un Tribunal Superior de Justicia o por el Tribunal Supremo. Tal vez esto ayude a entender lo de la politización del Consejo General del Poder Judicial, que nombra a todos los magistrados del Tribunal Supremo y a la mayoría de los componentes de las salas penales de los Tribunales Superiores de Justicia. Pero, aunque no fuera así, es difícil mantener que todos somos iguales ante la ley si algunos —precisamente los que hacen las leyes— se reservan un fuero especial. Naturalmente, también esos tribunales tienen que aplicar la misma ley y de forma igual a estos aforados, pero, entonces, ¿por qué a ellos se la tiene que aplicar un tribunal superior? Se dice que esto se hace para evitar que sean sometidos a procesos penales arbitrariamente, pero ¿acaso solo estos tribunales son garantía de que no se inician procesos penales arbitrarios? ¿Por qué los demás ciudadanos no tenemos derecho a esa misma garantía en un país en el que cualquiera puede presentar una querella como acusador popular y en el que la interpretación de la ley ha impuesto que sean admitidas a trámite sin un trámite previo que impida, precisamente, las imputaciones arbitrarias? Los diputados y senadores deberían reformar la ley que les concede un trato procesal desigual, precisamente a ellos, entre otros, si pretenden no ser vistos como privilegiados por los ciudadanos.
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Sí, pero cuando ya se hayan agotado todas las vías legales y los cínicos que siguen ahí, jodiendo, se limiten a sonreír y mirar para otro lado sin hacer absolutamente nada, insisto… ¿Qué es lo que LA GENTE tiene que hacer…?
La gente podría dejar de votar a corruptos, ladrones e incapaces, para empezar.
Estás presuponiendo que hay un partido político libre de corruptos, ladrones e incapaces y que – lo que es el verdadero problema – todos los españoles lo van a reconocer como tal y se pondrán de acuerdo para votarlo en masa más allá de ideologías.
No esperes de pie, por si acaso.
Se puede empezar por no votar a los mismos de siempre (a los dos de siempre) y comprobar qué tal lo hacen los otros. A lo mejor te sorprenden para bien. A lo mejor no, pero es complicado que lo vayan a hacer peor, la verdad.
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Eso de que este señor es «uno de los penalistas más brillantes de España» seguramente se lo ha dicho él mismo al entrevitsador. Se trata más bien de un profesor de penal, volcado en el asesoramiento y la prestación de servicios al PSOE. A cada uno lo suyo.
Y por eso mismo critica duramente el bipartidismo y el intervencionismo de la política en la justicia. Curiosa capacidad de mediatizar la lectura por los prejuicios ideológicos.
Siempre echo de menos en estas entrevistas a esta clase de gente el «¿y que podriamos hacer?» despues del «¿que esta pasando?».
El personaje es interesante pero por alguna cosa que dice «asoma un poco la patita». Gallardón le parece muy mal, pero su reforma, que reduce a la mínima expresión los vocales que cuentan en el CGPJ (a solo 5, los que componen la Permanente – obviamente controlados por quien yo me sé- , los demás vendrán a votar el viernes lo previamente cocinado por los anteriores), le parece muy bien. Quizás por lo mal que le fue antes con la anterior fórmula , con la que no pudo colocar a casi ninguno de sus amigos cátedros o abogados en las altas magistraturas. Normal que guarde tanto rencor a las asociaciones en particular y a los jueces en general.
Otra cosa que causa pasmo, por no decir hilaridad, es que se vanaglorie del supuesto «acierto» de Moliner, al que popularmente conocíamos todos como «la chacha gallardona», pese a su talante supuestamente progresista (eso de los talantes es una estupidez, al final se sirve a quien te pone en el cargo, aunque sea de extrema derecha, auténtica ideología de Gallardón como finalmente se comprobó).
Se echa un poco de menos que un periodista habitualmente crítico con el poder como el señor Yoldi no le repregunte algo incómodo cuando realiza afirmaciones como «A mí me quisieron echar del Consejo no por lo de Dívar, que también, ya que muchos vocales le veían las orejas al lobo, sino, sobre todo, porque a muchos les molestaba que me opusiera sistemáticamente a la perpetuación de sus malas prácticas». Es evidente que si otros vocales también veían las orejas al lobo sería porque no estaban limpios: ¿ por qué entonces este señor de insobornable integridad no los denunció también? ¿O es que él también tenía que ocultar algo?
PD: por cierto, el único Presidente elegido sin interferencia política de ninguna clase no es Moliner, pactado por PPSOE, como siempre, con placet de Gallardón, que le tuvo como su perrito dócil, pues no abrió el pico mientras perpetraba una horrenda reforma del la LOPJ. Fue don Federico Carlos Sainz de Robles, Presidente del primer CGPJ , órgano cuyos doce vocales judiciales fueron escogidos íntegramente por jueces y entre jueces, por primera y única vez en la Historia. Es decir, ese desafortunadísimo órgano solo funcionó cuando se eligió como no le gusta a don José Antonio. ¿Qué curioso, eh?
Perdón, (…) a don José Manuel , que no don José Antonio. Aunque no me guste el personaje no tengo derecho a «rebautizarle».
Una vez más lo que está claro es que las intervenciones del Sr. Gómez Benítez no dejan indiferente al personal. Quienes hemos seguido su trayectoria hemos podido comprobar que nada le ata, de ahí el coraje para decir lo que piensa y actuar en consecuencia, algo que no solemos ver en la sociedad actual.
Nuestra memoria más reciente y como cargo público nos lleva a sus denuncias en el CGPJ: el intercambio de cromos en los nombramientos y las famosas semanas caribeñas junto con los viajes a costa del erario público de su Presidente. Pero no podemos olvidar algunas de sus actuaciones como letrado: sentó al Sr. Botín en el banquillo, -amen de la actuación del tribunal que le sentenció-, lo que le supuso el rechazo institucional de la Universidad Carlos III, donde tenía su cátedra pese a que parte de su minuta, por voluntad propia, fue a parar a la misma, como quedó de manifiesto en el artículo de prensa “Togas para Banqueros”, o su implicación en el Comité de Ayuda al Tíbet al presentar una querella contra varios altos cargos chinos por el exterminio del pueblo tibetano, donde el gobierno de España- en aquel momento el PSOE en el poder- comenzó a poner los vetos a la jurisdicción universal.
Evidentemente, está más que acreditada su profesionalidad, aunque nunca llueva a gusto de todos, y así quedó puesto de manifiesto en su entrevista para acceder como vocal al CGPJ por el Sr. Federico Trillo, visto el currículo que presentaba.
Por ello, pese a su talante progresista es un hombre libre que actúa conforme a sus principios, sin necesidad de escorarse en una siglas ni medrar en política donde tenga que obedecer las instrucciones que el partido de turno le dicten. Tal vez, el desencanto social que atravesamos podría superarse con un gobierno de tecnócratas para no tener que estar sometidos al bipartidismo y a las mediocridades de las “miembras” y de los “caldos caseros con huesos de cerdo y no de vaca”. Necesitamos personas como el Sr. Gómez Benítez y de esta manera otro gallo nos cantaría.
Impresionante «el coraje» para querellarse contra varios altos cargos chinos. No mostró el mismo «coraje» cuando el juez Ruz le preguntó quienes habían sido sus interlocutores en la negociación con ETA y se negó a contestar porque le habían amenazado; claro que los chinos quedan un poco más lejos y no suelen andar por Europa pegándole tiros a juristas…
Bueno, bueno… ¡No pondría yo la mano en el fuego sobre ese último párrafo!
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-«El gobierno de Zapatero consiguió que ETA estuviera más de tres años sin matar…»
Falso: Zapatero ganó las elecciones en Marzo de 2004; ETA no mataba desde el 30 de Mayo de 2003 (a Bonifacio Martín, policía nacional), y no lo volvió a hacer hasta el 30 de Diciembre de 2006 (Diego A. Estacio y Carlos A. Palate), así que no estuvo «más de tres años sin matar» durante el gobierno de Zapatero.
-«Después de la ruptura volvieron a matar, pero muy esporádicamente…»
Ah, bueno, muy esporádicamente; total, nada, sólo doce muertos más hasta Marzo de 2010, a pesar de la negociación en la que participó el entrevistado junto a Moscoso y Eguiguren.
Lee uno el encabezado y realmente se destroza al entrevistado: abogado de camara de la socialistada y de ahí al CGPJ, órgano que la ultima vez que chequeé no es más que un redil de enchufados por políticos para influir.
Deberíais tratar mejor a los entrevistados.
Interesante entrevista estimado Tetxo.
No parece muy imparcial este juez. La justicia en España es una vergüenza: completamente politizada y sectaria.
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