Deportes

La Gran Esperanza Blanca (I)

Jim jeffries vs Jack Johnson, la batalla de las razas (foto: DP)
Jim Jeffries vs Jack Johnson, la batalla de las razas (foto: DP)

Usted habrá escuchado y empleado muchas veces la expresión «la gran esperanza blanca». Posiblemente sepa que tiene su origen en el mundo del boxeo, donde ha sido empleada a menudo como frase hecha: durante un tiempo hubo tantos campeones negros que cualquier púgil prometedor de raza blanca era etiquetado como tal. Pero es algo más que una expresión genérica; tiene toda una historia detrás que quizá mucha gente no conoce pero que es una de las más importantes desde que existe el boxeo profesional, incluso diría que desde que existe la competición deportiva moderna. Una historia que nos remontará a principios del siglo XX. El 4 de julio de 1910, día de la Independencia de los Estados Unidos, iba a convertirse en una fecha clave: se enfrentaban las dos mayores leyendas pugilísticas de la época. Un blanco, Jim Jeffries, hasta entonces invicto. Y un negro que venía arrasándolo todo a su paso tanto dentro como fuera del ring, Jack Johnson. Fue el primer púgil afroamericano al que se le permitió disputar el título mundial de los pesos pesados.

Hoy resulta difícil  imaginar el impacto que tuvo aquel combate en la sociedad estadounidense, así como su seguimiento internacional en un tiempo donde los medios de comunicación de masas se encontraban aún en pañales. Fue el primer evento deportivo calificado como «del siglo» porque estaba en juego mucho más que un título deportivo. Estaba en juego la dignidad de dos razas, o así lo veían entonces. Su repercusión extradeportiva, social y política, probablemente ha sido igualada únicamente por el campeonato mundial de ajedrez de 1972 que jugaron Bobby Fischer y Boris Spassky. Basten algunos datos: en pleno 1910, cuando no existían televisión ni radio, tuvieron que ser fletados nada menos que quince trenes especiales para llevar hasta Reno —capital de Nevada, donde iba a celebrarse la pelea— a todos los aficionados deseosos de comprar una entrada. Aunque veinte mil afortunados lo consiguieron, muchos otros miles se quedaron deambulando por las calles de la ciudad y tuvieron que seguir los acontecimientos del combate mediante el boca a boca. Era tal el grado de tensión reinante antes de la pelea que los asistentes fueron registrados en busca de armas e incluso fue prohibido el consumo de alcohol en previsión de incidentes graves. Existía la seria posibilidad de que Jack Johnson, el púgil negro, sufriese un atentado y muchos se preguntaban si saldría vivo de un recinto donde el 100 %  del público iba a ser blanco y mayoritariamente racista. En el resto de los Estados Unidos la gente siguió la pelea como podía: dado que no existía retransmisión radiofónica, recurrían a cualquier medio a su alcance. En Nueva York, por ejemplo, una multitud de treinta mil personas (¡más de las que se reunieron en el recinto de la pelea!) se congregó en torno a un teletipo de la calle Broadway para ir conociendo el desarrollo del combate. Toda la nación estaba en vilo y otros muchos otros países seguían muy de cerca los acontecimientos mediante las primitivas comunicaciones intercontinentales. Y eso no fue todo. Al finalizar la pelea estallaron disturbios de tinte racial en más de cincuenta ciudades estadounidenses. Hubo por lo menos una veintena de muertos, amén de cientos de heridos, a raíz de conocerse el resultado de la contienda. Todo por un combate de boxeo. La filmación de la pelea, que empezó a exhibirse en salas de cine, fue la película más taquillera en la breve historia del cine estadounidense hasta el estreno de la superproducción El nacimiento de una nación, del grandilocuente director D. W. Griffith. Háganse una idea de la magnitud del evento.

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17 comentarios

  1. Pingback: La Gran Esperanza Blanca

  2. Brillante como siempre.

  3. Pingback: Bitacoras.com

  4. Joder! Son las tres de la madrugada, no me puedes dejar a medias.
    muy bueno

  5. Francisco Martín

    No entiendo como no está petado de comentarios. Maravilloso artículo.

  6. Buenisimo como siempre. Por favor no nos tengas un mes esperando a la continuacion!!

  7. Estupendo. Y ahora tengo que elegir entre consultar qué diablos pasó, sin más, o esperar y disfrutar de tu estupenda descripción. Pero, esperar… ¿cuánto?

    Me temo que me podrá la curiosidad, maldita sea.

  8. Gran historia. Otra de las que me maravillo leyendo en esta revista.

    Solo un detalle: la alfalfa es pariente del haba y el garbanzo, una leguminosa, no un cereal como el trigo y la avena.

    Saludos.

  9. Gran historia. Espero que llegue pronto la continuación.
    Un saludo

  10. Articulazo si señor…..

    esa segunda parte en breve… por favor!!

  11. juan carlos

    bueno, acabaréis al artículo algún p… día! quiero saber cómo acaba sin tener que recurrir a la wikipedia!

  12. Pingback: La Gran Esperanza Blanca (y II)

  13. Pingback: La Gran Esperanza Blanca (y II) | Mediavelada

  14. Un articulo fantastico, dicho por alguien al que el boxeo le importa entre poco y nada. Enhorabuena

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