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Donde digo que te quiero Laura Valero

el retoLa primera vez que conocí a Laura Valero lo que más me impresionó de Laura Valero fue su boca. Qué boca, me dije. De esas bocas que no puedes mirarlas sin imaginar tu polla dentro. Tengo debilidad, lo confieso, por las mujeres que tienen ese tipo de boca. Me impresionó además su aire resuelto, su potencia física y su contundente manera de estar en el mundo. Y una humedad que le asomaba a los ojos, y sus pechitos de adolescente.

La segunda vez que conocí a Laura Valero, sin embargo, lo que me fascinó de ella por sobre todo lo demás fueron sus tetas grandes y pesadas, de pezones anchos, oscuros y encrespados, y que había tenido que vencer muchos obstáculos, muchos, para poder llegar a un estado de libertad que le permitiera enseñarme y enseñar orgullosa sus prodigiosas tetas; porque no estábamos solos cuando Laura Valero me enseñó las tetas. Quedé prendado de sus tetas esa es la verdad, y me dije, lo recuerdo perfectamente, tengo que escribir algo sobre esas tetas.

La tercera vez que conocí a Laura Valero lo que me dejó maravillado fue su carácter libérrimo. Qué libre qué mujer tan libre nunca había conocido una mujer así. A los dos minutos de conocernos ya estaba besando a una amiga mía que me acompañaba cuando conocí por tercera vez a Laura Valero. Y no mucho después se inclinó con una magnífica sonrisa de mujer libre y se puso a chuparme la polla. Una mujer que sonríe de esa manera segura y desprovista del menor asomo de culpa, de esa manera poderosa, cuando se dispone a chuparte la polla, es sin duda una mujer excepcional. Y su boca qué sabia, mucho más sabia que Hegel o Kierkegaard, francamente. Ya sé que no quedo bien diciendo esto, pero las cosas como son.

La cuarta vez que conocí a Laura Valero fue en una exhibición de arte en el barrio de Gracia y llevaba un traje de látex y unas botas de tacones plateados y la boca muy roja, y quedamos al día siguiente para que la fotografiara mi amigo Pedro Portal, que estaba de visita en Barcelona. Y eso hicimos, y Pedro le hizo unas fotos magníficas bajo el olivo, y en la piscina, a Laura Valero. Algún día pondré en algún sitio las fotos, y verán ustedes que las nalgas le salen del agua, tan blancas y sobre todo tan tiernas que dan ganas de comérselas.

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5 comentarios

  1. «gente que […] tal vez consiga ser un poco más libre después de conocer a mi Laura».

    Un poco, sin duda. Poquísimo, me atrevería a decir. Una ínfima parte de la libertad a la que un ser humano puede aspirar, ya que el sexo pertenece a la esfera privada. La catarsis para ser libre es mucho más compleja y amplia que aquella en la que soltamos las riendas y nos corremos. Esta última es fácil. La primera, no. No sé por qué te leo si sé que me voy a enervar con la visión que tienes del mundo.

  2. Laura Valero existe… sólo tienes que seguir buscando..

  3. salporlaventana

    Para Victor Abreu y su fantástica Laura Valero.

    Supongo entonces que entenderás , por que Silvia Plath antes de suicidarse dejó preparada la leche con galletas para sus hijos ¿quizás ya no podía ser laura???

    ¿has visto la imagen de la canción «smiles» compuesta por Charles Chaplin, de un niño amamantándose de una regadera? (Tiempos Modernos)

    A mi me hace libre el conocimiento, y bueno, de vez en cuando y para que veas que no estoy enfadada, algo de esta triada : «lefa-caballo-rocoto». te deja sin palabras, el cerebro se apaga y sonríes. Claro que sonríes…Victor.

  4. Gertrude Stein estaría orgullosa de Vd. y de su prosa.

  5. Cubano y nescritor Juan Abreu:Vivo en La Habana y tras veinte años de periodismo independiente ejercido con integridad, expulsado como profesor de Historia del Mined en 1990, con prohibición de ejercer el magisterio por “propaganda del enemigo”, a mis 64 años de edad carezco de salario, jubilación, todo recurso económico y asistencia de ningún tipo por parte de O.N.G. o de espacios que me publicaban a diario (y ahora no) y de quienes hoy me publican.
    ¿Podría ayudarme con encaminarme a una editorial o agente literario que pudiera interesarse en mi novela y cuentos?
    Peno por ganarme el pan con mi trabajo, lo cual a disidentes y opositores nos lo veda la Dictadura.
    Adjuntaria- escueta reseña de mi novela “El Evangelio según los sicarios”, humorismo, ironía y temas muy serios, universal y cubana, Herodes – Castro. En mensaje para editores o agentes literarios, con referencia a mis dieciocho premios en cuento y narrativa, dos series humorísticas, etc.
    Parece que los cubanos no son buenos con otros cubanos, espero Ud. les lleve la contraria. Gracias.
    Jaime Leygonier Fdez. [email protected]

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