
Verdadera historia y descripción de un país de salvajes desnudos, feroces y caníbales situado en el nuevo mundo América, desconocido en la comarca de Hesse antes y después del nacimiento de Cristo, hasta que hace dos años, Hans Staden de Homberg en Hesse, lo conoció por experiencia propia y cuyas características revela ahora por medio de la imprenta, ese fue el título —descriptivo aunque no muy escueto— del libro en el que Hans Staden narró su experiencia con los caníbales de América a mediados del siglo XVI. Como podemos deducir a él no lo devoraron, pero le faltó muy poco.
Pero antes pongámonos en antecedentes. La llegada de Colón a América supuso el primer contacto de los europeos con los taínos, que fue considerada una tribu pacífica y hospitalaria en oposición a sus enemigos los caribes. De estos feroces guerreros hostiles a los visitantes se decía que incluso se alimentaban de otros seres humanos y como el término «caribe» evolucionó por el uso de la lengua hasta pronunciarse «caníbal», dicha práctica que se les atribuía pasó a llamarse «canibalismo». En el año 1503 la reina Isabel la Católica dictó en relación a sus nuevas posesiones en el Nuevo Mundo que quedaba prohibida la esclavitud… salvo en relación con estos ingratos caribes, autorizando que «los puedan cabtivar e cabtiven, para llevar a las partes e islas donde quysieren, e porque los puedan vender e aprovecharse dellos sin que por ello caigan nin incurran en pena alguna».
Hecha la ley hecha la trampa, así que quién hubiera imaginado que entonces comenzasen a proliferar los testimonios y noticias acerca de la abundancia y peligrosidad de tales gentes. Algo que llevó a Bartolomé de las Casas a señalar precisamente que las denuncias de canibalismo solían darse en las áreas en las que los nativos ofrecían más resistencia a la colonización. Aunque si bien pudieron ser exageradas o utilizadas interesadamente para justificar la esclavitud y promover la cristianización, tales descripciones no eran meramente fantásticas y la antropofagia fue una práctica ritual relativamente común. Con ella a menudo lo que se pretendía era o buscar venganza, o bien apropiarse de cualidades (más adelante veremos que ha sido una idea recurrente en todas partes) como la valentía o la inteligencia de los enemigos. En ese sentido el antropólogo Claude Lévi-Strauss sostenía que la antropofagia es «el medio más simple de identificar a otro como uno mismo». Pero además de todas las interpretaciones simbólicas y culturales que podamos elaborar al respecto de esta en principio no muy respetable costumbre, la pregunta que inevitablemente se nos viene a la cabeza es: ¿sabe rica una persona?
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Me ha recordado a este relato extraordinario que leí hace algún tiempo también sobre canibalismo.
http://hyperbole.es/2012/06/un-alegato/
«Hace ya años que descubrí el canibalismo. De pequeña rechazaba los alimentos que mi madre me ofrecía porque en ninguno de ellos hallaba ese sabor particular que, sin conocerlo aún, es el único de mi agrado. Una textura tierna, casi viscosa, con un regusto ácido que no todos aprecian pero por el cual yo enloquezco (…)»
Delicioso artículo, pero me vais a permitir un pequeño apunte muy de Gordopilo: la iconografía de San Juan siendo hervido procede de una mala traducción de los evangelios, y dónde aparecía el «martirio en Porta Latina» se tradujo sencillamente como el «martirio en la tina» (lo de echarle agua caliente y hervir hasta que esté blandito ya tuvo que deberse a la imaginación de los autores medievales). Otro caso común de iconografía errónea es el de Moisés y los cuernos (hasta en el de Miguel Ángel aparecen), que una vez más es producto de un latín mediocre y no de que Doña Séfora hubiese aprovechado la afición de su marido a la escalada para otros menesteres.
Estimado Javier: muy honrado por tu apreciación de mi libro. Un abrazo
Sin hablar propiamente de canibalismo, Freud en «Tótem y Tabú» concluye que en un estadio primigenio las tribus adquieren las propiedades que buscan o desean del otro, usando pieles de animales por ejemplo.
La teoría de Strauss guarda mucha similitud con la de Freud.
«O bien apropiarse de cualidades como la valentía o la inteligencia de los enemigos»…
El Dr Lecter si que estaba jodido entonces eH!.
Estimado Joseph: En Totem y Tabú, Freud sí habla directamente del canibalismo, como de una práctica mágica llevada a cabo para apropiarse de las cualidades del enemigo; una de las variedades más frecuentes de la antropofagia. Un saludo
Saludos Manuel, hace años que no re-leo el libro y no tengo porqué no creerte, ya decía yo.
Y aunque no he venido aquí a hablar de mi libro, aprovecho para recomendaros mi última obra, tampoco apta para estómagos delicados: Los médicos de Hitler (Nowtilus). Un abrazo a todos
Aparte de las explicaciones ritualizadas que se apuntan aquí, recuerdo que el antropólogo Thomas Harris, puede que en Bueno para comer (no estoy seguro), apunta a que, en realidad, el canibalismo, rituales y significaciones mágicas al margen, tendría que ver, en realidad, con la escasez de fuentes de proteina animal en determinadas zonas. Viene a decir, y no sé, ojo, si lo que dice es un disparate, que no es casual que en todas o la mayoría de zonas en las que hay evidencias claras de práctica sistemática del canibalismo escaseen las presas de mediano y gran tamaño para el consumo humano. Visto así, la carne humana no sería sino una fuente proteínas especialmente valiosa y las razzias para capturar desdichados pertenecientes a tribus y pueblos vecinos no sería sino una particular forma de salir de caza. Insisto, puede no ser más que una disparatada interpretación de Harris pero reconozco que, al menos cuando la leí, no me pareció una locura… Who knows…
Rectificación: el autor al que me refiero es Marvin Harris. A saber con quién andaré mezclando…
Cocine carne humana y hace un mes que no falta carne humana en mi mesa. El hígado humano y los músculos femorales con manteca de barriga en RIQUISIMO
Nunca he probado carne humana, pero estoy tan loca por probarla, su hermosa textura, tan deliciosa y sabrosa. Quiero probar carne humana en este momento.
Practicar el canibalismo ha sido mi actividad favorita desde años.
Empecé por comer-me a mi novia, exquisita, un sabor único, una carne jugosa, con un sabor inigualable y una carne tierna, que se deshacía en la boca. Nunca volveré a encontrar la felicidad que experimenté el día que me la comí.
Para empezar con la preparación de su carne empecé por alimentar-la bien, comida saludable, nada de procesados y todos los productos de mayor calidad. El siguiente paso era matarla, no sabía cuando ni donde, pero lo que sí sabía que ya estaba lista y que aprovecharía cualquier oportunidad. La oportunidad se me presentó, ella recién salía de la ducha, el suelo era resbaladizo y teníamos un baño completamente de mármol, la empujé. El siguiente paso era la preparación de los ingredientes, fui a buscar unas verduras para preparar un salteado y un estofado, mientras la carne se cocía lentamente para conservar su ternura.
Por ahora llevo unas 23 personas, ya que me alimento solamente de carne humana, vegetales y frutas.
No me gusta la gente que tiene tatuajes, la carne sabe rara, puesto que contiene tinta, prefiero la gente sin tatuajes y con un cuerpo sano.
Recomiendo esta actividad tan sanadora y gratificante.
Queridos/as personas extrañas a quienes no conozco, les recomiendo comer carne de pollo e ir con un psiquiatra. Gracias