
George Pelecanos es un autor norteamericano de origen griego nacido en 1957. Ha escrito decenas de novelas de detectives llenas de redención, masculinidad bien entendida y códigos de honor. También incluyen mucho basket y funk, coches molones y moralidad a espuertas. Pelecanos es, como sabe la mayoría del planeta, escritor y productor de cine y televisión. Sus dos trabajos más conocidos han sido las series de HBO The Wire y Treme. George Pelecanos sigue viviendo en el Washington DC que le vio nacer (incluso en el mismo barrio) junto a su mujer y tres hijos. Hablamos con él y comprobamos que el entusiasmo y la afabilidad no tienen por qué desaparecer cuando un artista alcanza la notoriedad mundial. Pelecanos ríe continuamente, y cada vez que echa la mirada atrás parece revivir aquellos instantes de éxtasis, gracia y gran expectación que configuraron su espíritu y su obra.
Me gustaría empezar hablando de tus orígenes: tu adolescencia, tus primeros empleos, el trabajo en la cafetería de tu padre, los años sesenta y setenta… Obviamente, mi deseo por entrevistarte nace de tu trabajo literario y televisivo, pero debo admitir que la guinda en el pastel la puso aquel brillante artículo autobiográfico que escribiste para The Guardian en el 2011.
Ya. Eso es mucho que explicar, como imaginas. Mi padre nació en Grecia y mi madre, aunque nació en Estados Unidos, también es griega, así que yo soy cien por cien griego. Mi padre tenía una cafetería en Washington DC, y yo empecé a trabajar en ella cuando tenía once años.
Más tarde tu padre sufrió un infarto, si no me equivoco.
Cuando yo tenía diecinueve años mi padre tuvo, en el mismo año, un ataque al corazón y cáncer, así que dejé la universidad para ocuparme del negocio familiar, de lo contrario mis padres lo habrían perdido. La razón por la que pude hacerlo era que había trabajado allí desde que tenía once años, y por consiguiente sabía cómo funcionaba. Algo que me influyó mucho en muchos sentidos fue, primero, ver a mi padre trabajando muy duro y dándome cuenta, ya de niño, de que eso era lo que un hombre debía hacer. Me proporcionó mi ética de trabajo. Y otra cosa que también me marcó fue el ambiente social del Washington de la época. Cuando empecé a bajar a la ciudad en autobús los disturbios de 1968 estaban aún muy recientes. Descubrí un montón de cosas solo con observar a la gente del autobús y contemplar cómo ardía la ciudad… Además, en la cafetería estábamos mi padre y yo, ambos grecoamericanos, y el resto de empleados —unos cinco— tras el mostrador, que eran todos negros; y al otro lado de la barra todo eran blancos con corbata. Y de fondo sonaba la música que emitía una emisora de soul, porque mi padre dejaba que los empleados pusieran la emisora que quisieran durante el día. Teníamos dos emisoras que radiaban soul, y como estábamos por debajo de la línea Mason-Dixon —Washington es el principio del sur—, la música soul que sonaba normalmente no era Motown ni soul del norte, era soul sureño. Era Otis Redding, y toda la escudería Stax/Volt…
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Me hace gracia la insistencia de Pelecanos en que el motivo de sus excedentes monetarios provienen únicamente del trabajo duro. Todo el mundo sabe, George, que el «trabajo duro» como tú lo llamas, no ha hecho rico JAMÁS, a nadie por sí solo. Ése es uno de los mitos que conviene fomentar para desorientar a la gente y que haya menos competidores a la hora de sacar tajada. Sí que hace falta trabajo duro, en efecto, pero es para urdir trapacerías, lamer culos y pensar como subir pisando las cabezas de los demás. Todo eso requiere una dedicación enorme, desde luego. Que nadie piense que por no tener muchos escrúpulos, la cosa es un camino de rosas porque hay muchísima competencia para ser el mejor «son of a bitch». Los otros, los que no se quieren ensuciar las manos, en casita con la manta a cuadros y tomando un caldito. ¡¡Pistaaa..!!
Algo de eso hay, efectivamente, pero no es menos cierto que quien no consigue nada en la vida se consuela pensando que lo de los demás es suerte o falta de escrúpulos.
Muy interesante la entrevista, por cierto.
El consuelo que encuentran ésos, es el reverso exacto del refrendo que creen obtener los otros a través de la fe en sus «cualidades» y el «trabajo duro». La vida sí que es dura y hay que agarrarse a clavos ardiendo para seguir tirando.
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«nadie contempla de veras la posibilidad de mudarse allí; da algo de miedo, y recuerda aún al salvaje Oeste»
What??
En este puto mundo los que no lamen culos porque no les gusta o no saben qué culo lamer, están jodidos. Trabajar duro…a otro perro con ese hueso.
JAJAJAJA !!! completamente de acuerdo. Un solo reproche ¿Porque llamarse «old boy?
¿Tener 94 años te parece suficiente motivo de peso?
Señor Amat,seguro que preferiria usted un lingotazo de Old Grand Dad con Donald R Pollock el de Knockemstiff,Ohio ,ese adalid de la esperanza.
Un respeto para Cormac McCarthy.
pd.
«Knockemstiff» de Donald Ray Pollock,traducción de Javier Calvo ,Prólogo de Kiko Amat.Buen libro.
Estoy totalmente de acuerdo en que la violencia es necesaria y no «a veces» sino casi siempre. Como ejemplo, hace unas noches tuve que subir a casa del vecino de arriba porque sus niños estaban jugando a pelota y el techo se me venía abajo. No era la primera vez que esto ocurría, o sea que el tipo ya estaba advertido, de modo que en cuanto abrió la puerta, le golpeé en el hígado con un directo, rematando en el rostro con un «crochet» de esos que tanto gustan por aquí a E. J. Rodríguez y a los aficionados al boxeo que son legión en Jot Down. Fausto, que así se llama el vecino, cayó como un saco de patatas, momento que aproveché para patearle los genitales ante el horror y los gritos de su mujer e hijos que habían acudido al lance. Lo dejé aquí porque no me gusta hacer sangre y lo mejor fue que no abrí la boca para decir palabra. Di media vuelta y bajé a casa sabiendo que el lenguaje corporal había bastado para poner las cosas claras. No he vuelto a oír nada desde entonces, incluso creo que se mudan a otro sitio.
¡¡Que pase el aire!!
El que entrevista opina demasiado.
Haremos que The Mangler le haga una visitita, ¿de acuerdo?
Enhorabuena por la entrevista, pero deberían haberle dado más importancia a las opiniones del Pelecanos que a las del periodista.
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