Música

Gallina vieja hace buen caldo (I)

Jerry Lee Lewis. Foto: Corbis.
Jerry Lee Lewis. Foto: Corbis.

… O cómo los pioneros del rock and roll se tuvieron que poner las pilas para no morir de hambre a finales de los sesenta

En octubre de 1957, con más de una decena de éxitos a sus espaldas (entre los que destacaban temas como «Tutti Frutti» o «Long Tall Sally»), el excéntrico Little Richard, tras vivir una epifanía, se retiraba del mundo de la música para convertirse en predicador. No se le volvería a ver el tupé en un escenario hasta 1962.

Al poco, en marzo de 1958, Elvis Presley era llamado a filas. Tras la instrucción militar fue destinado a Friedberg (Alemania) y no regresó a los Estados Unidos hasta 1960. Muchos pensaron que sería el final de su carrera artística pero lo cierto es que el Rey no dejó de vender discos a lo largo de esos dos años de ausencia, gracias a una milimétrica estrategia de marketing diseñada por su manager.

También en 1958, pero en el mes de mayo, el salvaje pianista de Louisiana Jerry Lee Lewis, responsable de clásicos como «Great Balls of Fire» o «Whole Lotta Shakin’ Going On», se casaba con su prima Myra de trece años y el escándalo hundía su carrera musical: pasó de cobrar 10.000 dólares por noche a hacerlo en garitos de mala muerte por 250 pavos. Su nombre no volvería a aparecer en serio por las listas de éxitos hasta 1968.

Al año siguiente, el 3 de febrero de 1959, se estrellaba cerca de Clear Lake (Iowa) el avión que transportaba al Big Bopper, al chicano Ritchie Valens y a la que probablemente fuera la figura musical más prometedora del momento: Buddy Holly. Esa fatídica fecha ha pasado a la historia como «el día que murió la música». Ah, el piloto también falleció en el accidente.

El 21 de noviembre de 1959, el promotor y disc jockey Alan Freed, conocido como «el padre del rock and roll» y una de las personalidades más influyentes de la industria musical, era despedido de la emisora de radio en la que trabajaba tras descubrirse que había aceptado dinero de algunas discográficas para que emitiera con mayor frecuencia en su programa determinadas canciones. Fue el llamado «escándalo de la payola», que terminó de eclosionar en 1962 cuando a Freed lo acusaron en firme de aceptar sobornos comerciales.

Y para despedir la década de los cincuenta a lo grande, en diciembre de 1959, el exitoso y prolífico compositor Chuck Berry, a su vez uno de los guitarristas más aventurados del momento, fue condenado a tres años de cárcel. El delito: haber contratado a una menor de edad para trabajar como recepcionista en su flamante club de St. Louis, el Berry’s Club Bandstand. Cuando Chuck Berry abandonó la prisión, en 1963, la escena musical había cambiado radicalmente.

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8 comentarios

  1. ¿Hay alguien ahí…?

  2. Andreas Baader

    Falta la muerte de Eddie Cochran, que falleció el 17 de abril de 1960 e influenció a Harrison y McCartney.

    Muy buen artículo.

    • Fran G. Matute

      Sí, claro, Eddie Cochran. Te podría decir que no lo he mencionado en el artículo porque, en el fondo, estoy hablando solo de sucesos que marcaron el final de la década de los 50 y Cochran, como bien apuntas, falleció en 1960… ;) Pero vamos, te confieso que pasé por alto su terrible accidente, del que por cierto se libró Gene Vincent y su ‘partenier’ Sharon Sheely.
      Gracias por comentar.

  3. Cide Hamete

    Muchas gracias por el artículo. Yo que soy un inculto musical he disfrutado como un niño con zapatos nuevos. Maravillosas canciones olvidadas por los niñatos de las radio fórmula, o como se llamen hoy en día

  4. Ramiro Quei

    Si alguno de los discos de Jerry Lee Lewis o de Ricky Nelson son tan interesantes como el Elvis in Memphis, será de agradecer haber leído este artículo!
    Podrías comentar algo de Johnny Burnette o de Bill Haley, por decir otro par de los músicos blancos que conformaron esa primera hornada de rock & roll.
    Enhorabuena por el artículo, Fran!

    • Fran G. Matute

      Muchas gracias, Ramiro.

      En la segunda parte del artículo hablaré de Little Richard, que sí creo que hizo a finales de los sesenta discos tan buenos como el «Elvis in Memphis». Lo que grabó Jerry Lee Lewis para Smash me parece todo soberbio, pero claro, es «solo» música country, sin demasiados aditivos. Ricky Nelson sí tiene un buen puñado de discos de country-rock sobresalientes.

      De Johnny Burnette se puede decir poco porque falleció en 1964.

      Y Bill Halley no está incluido en este artículo (ni en la segunda parte) más que nada porque él no hizo gran cosa por adaptar su sonido a los tiempos: lo poco que grabó durante la segunda mitad de los 60 fue más de lo mismo. Intentó vivir de las rentas, todo en plan ‘revival’. Me imagino, por tanto, que se murió de hambre… ;)

      Saludos.

  5. Creo que se le olvidó apuntar que Alan Freed fundó luego Los 40 Principales. También que se cambió de nombre y se puso Lassalle.

  6. Pingback: Gallina vieja hace buen caldo (y II) - Jot Down Cultural Magazine

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