
El movimiento sufragista norteamericano propició el cambio social más importante de la Edad Contemporánea. Por primera vez, una organización femenina luchó por conseguir derechos políticos que situasen a las mujeres en una posición igualitaria junto a los hombres. A mediados del XIX y dentro de los grupos abolicionistas de la esclavitud, las mujeres llegaron a la misma conclusión: si estaban reclamando activamente la libertad de los esclavos, era natural que también pidiesen sus derechos como ciudadanas y no simples propiedades de los varones blancos. La mujer no podía votar, afiliarse a un partido, carecía por sí misma de dinero, no podía firmar un contrato de trabajo, montar un negocio ni ocupar un cargo público. Todas sus decisiones habían de ser supervisadas por el padre, marido o hermano mayor.
La razón de la inferioridad femenina emanaba del dogma religioso y las interpretaciones que los sacerdotes hacían de la Biblia. Según las Escrituras, la mujer fue creada en segundo lugar; por tanto, era un escalón inferior en el esquema del universo. Además, había sido la causante de la caída en el pecado. En la era de las Luces, librepensadores como Rousseau (Emilio o de la educación, 1762), o ya en el XIX, como Tocqueville (La democracia en América, 1835-40) seguían afirmando que el lugar de la mujer tenía que ser única y exclusivamente el doméstico, para contribuir a la armonía política. Ella sería la salvaguarda de la moral y el orden en la democracia, pero siempre dentro de la casa.
La nueva ciencia tampoco era proclive a la igualdad. Sin llegar a los extremos de los biólogos racistas, las obras de Charles Darwin, que derrumbaron el mito bíblico del origen del hombre, seguían empecinadas en distinguir al varón con una serie de aptitudes superiores a las que poseía la mujer, además de afirmar un grado mayor de evolución en los blancos frente a negros u otras «razas».
La neoyorquina Elizabeth Cady conocía la figura de la filósofa Mary Wollstonecraft (madre de Mary Shelley), quien en 1792 había escrito una obra fundamental para el pensamiento feminista, su dura crítica de Rousseau en Vindicación de los derechos de la mujer. Cady, seguidora de las ideas del filósofo John Locke, defendía la soberanía de los pueblos y la igualdad de los seres humanos. En 1840 se casó con Harry Stanton, activista del abolicionismo. Ese mismo año, la pareja acudió a Londres para participar en la primera Convención Mundial Antiesclavitud. Allí Elizabeth conoció a Lucrettia Mott, quien ya había organizado varios congresos de mujeres abolicionistas en Filadelfia. Alguna de estas reuniones terminó con la quema del local y el intento de linchar a quienes participaban. En Londres, las dos descubrieron que su opinión valía entonces lo mismo que la de los esclavos: aunque podían asistir a las reuniones, se les prohibía hablar en las asambleas o votar las ponencias. Era necesario organizarse en un movimiento femenino para exigir el voto.
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Excelente síntesis, delicioso relato. Gracias
Como complemento puede ser interesante comparar con la trayectoria del sufragismo británico del período, menos místico y más politizado.
http://despuesnohaynada.blogspot.com.es/2015/11/zorras-metalizadas-ii-las-chicas-son.html
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Me llama la atención como en este tipo de artículos se repite una y otra vez una narrativa sin pensar un par de minutos en lo que se está diciendo.
Por ejemplo, según el artículo «La razón de la inferioridad femenina emanaba del dogma religioso y las interpretaciones que los sacerdotes hacían de la Biblia.».
Esto no encaja con un par de hechos: 1) La inferioridad de la mujer ha sido una constante en todas las sociedades, no solo las occidentales 2) Precisamente ha sido en las sociedades occidentales donde los derechos de la mujer han aparecido en primer lugar. Si la inferioridad de la mujer deriva de las interpretaciones de la Biblia, ¿como es posible que la mujer fuera inferior en sociedades no cristianas? ¿y como es posible que fueran precisamente las sociedades cristianas las primeras en reconocer los derechos de la mujer?
Simplemente, no cuadra. Y no es tan dificil darse cuenta: basta detenerse a pensar un momento.
Gracias por haberte parado a pensar ese momento tan universal. Es que una se pone a escribir en plan reduccionista y ya no sabe lo que se dice :-)
Que se diga que la Biblia es una de las causas de la inferioridad de las mujeres en la sociedad, no quiere decir que se trate de la única causa ni que estemos hablando de todas las sociedades, sólo de la occidental.
En occidente los derechos de las mujeres han triunfado en contra del cristianismo no gracias a el.
Repasa las encíclicas de Pío XI por poner un ejemplo.
Desde el s. XVI la Biblia, junto con las armas, colonizó América, África, Oceanía y parte de Asia. En los lugares donde la Biblia no se impuso como dogma tienen otro libro muy parecido donde las mujeres salen igual de malparadas. Los derechos de las mujeres han triunfado gracias a la educación y la organización de las mujeres. Repasa mi artículo, por ejemplo.
Pienso que aqui hay que hacer un par de aclaraciones:
1.»En los lugares donde la Biblia no se impuso como dogma tienen otro libro muy parecido donde las mujeres salen igual de malparadas»
Grace, me gustaría que nos dijeras de qué otros libros son ésos de los que hablas. Que yo sepa el feminismo no fue inventado en Occidente sino que su existencia se remonta a la noche de los tiempos y existe en todo el mundo. Lo único es que las feministas occidentales aparecen más en los medios que las demás.
2.»si estaban reclamando activamente la libertad de los esclavos, era natural que también pidiesen sus derechos como ciudadanas y no simples propiedades de los varones blancos»
Las sufragistas americanas apoyaron el movimiento antiesclavista por sus propios intereses eso quedó claro cuando la «National American Woman Suffrage Association» no dejó a las mujeres negras participar en la convención de 1903 o cuando intentaron impedir que Ida B.Wells (periodista, editora, socióloga y sufragista afroamericana) desfilase con ellas en la marcha del sufragio de la mujer de 1913.
Este artículo para ser más políticamente correctos debería llamarse la biblia de la mujer blanca porque lo que es a las demás mujeres no las representa para nada.
El feminismo, como organización de protesta por los derechos civiles de la mujer, nació en Europa en el s. XIX y tuvo sus precedentes en la la Ilustración del XVII-XVIII, en una corriente filosófica de hombres blancos. Sobre la consideración religiosa, antropológica y cultural de la mujer como igual al hombre o incluso superior, existe una historiografía muy amplia que se remonta a las primeras civilizaciones de la humanidad.
Las sufragistas eran mujeres blancas y de clase media alta. Por apoyar o no a las mujeres negras el movimiento terminó dividiéndose en en dos grupos. En las luchas por el poder siempre hay armas arrojadizas. La esclavitud fue una de ellas. Pero todo eso está en el artículo. Yo seguiré admirando a Sojourner Truth.