
El primer encuentro con los dos miembros de Un Pingüino en mi Ascensor, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, casi me cambia las prioridades de la entrevista. Porque llegó primero Mario Gil (1962), que en realidad en su día llegó segundo al grupo, y cuenta que lleva ocho días sin comer. Ocho. Y casi sin beber agua. Y que le quedan siete días más así. Pensaba que eso era imposible y por un momento me planteo dedicar las preguntas a este misterio de la ciencia. Resulta que se somete a un régimen drástico asesorado por un médico de acupuntura coreano. Me asombra que no se caiga allí mismo al suelo y temo que desfallezca durante la entrevista. Pero no, como si nada. Es más, esta particularidad le dota de un notable sosiego en la conversación. Luego llega el Pingüino propiamente dicho, José Luis Moro (1965), quien empezó en solitario con el grupo en los ochenta, un fenómeno inclasificable de un tipo con un organillo Casio y mucho morro. No se sabe cómo acabó luego con Mario Gil, que no tenía nada que ver con él y venía de grupos totémicos de la Movida como Paraíso y La Mode. Tras estar medio desaparecidos, en los últimos años disfrutan de un segundo buen momento de fama, con unos conciertos divertidísimos. José Luis llega con la noticia de que se ha muerto Manolo Tena. Mario lo conocía. Y así empieza la conversación.
Mario Gil: El primer single que hice yo en mi vida, en los estudios Eurosonic, en Madrid, el single de Paraíso con «Para ti» y «La estrella de la radio», lo produjo él. Ya habíamos tocado juntos porque ellos presentaban su disco de Cucharada, El limpiabotas que quería ser torero, y les hacíamos de teloneros. A veces tocaban también ellos antes de nosotros, éramos muy amigos. Y fue a raíz de eso que el tío se interesó por Paraíso, que le parecía muy interesante, un buen proyecto.
¿Por qué «Para ti» se convirtió en una especie de himno de la Movida?
M. G.: No lo sé. El tiempo engrandece las cosas, tengo que decirlo. Fernando acertó en los clichés de los temas, al escribir la letra, y con el tiempo se ha ido engrandeciendo todo, como los discos de La Mode, que ahora me adoran y tal, pero tampoco era para tanto.
José Luis Moro: ¡Era una canción preciosa, joder!
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El apocalipsis final
nos pilló en un macrofestival
rodeados de bebedores de agua mineral.
La brigada 666
perseguía a los diyeis
rodaban cabezas y vinilos de dramanbeis.
Tu me miraste y yo te miré
mientras satán nos hacía puré
tenías razón
debimos ir a la gira de OT.
Las criaturas del averno
arrinconaban al moderno
nunca se vió tanta melenita en el infierno.
A lucifer le vi después
junto al stand de Radio 3
torturando a un grupo de Burgos que cantaba en inglés.
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Son genios XD. Gracias por todo, Pingüinos.
Solo me casaría por dos razones :: por los 15 días de vacaciones en el curro y por intentar que estos dos señores tocasen el día de mi boda y se quedasen a la fiesta :___)
Ojalá no me hubiese pillado tan joven sus comienzos para seguirles cual grupi a todos sus conciertos. Pero nunca es tarde si hay un pingüino de por medio.
Grandes!
Arzobispo Makarios es uno de mis himnos forever.
Hice un viaje de ocho horas con un compañero de trabajo con una cinta vuestra, vuelta y vuelta. El tipo quería matarme pero al final le gustó. Es lo que pasa cuando te dan por el culo, al final te acostumbras y pagarías por ello.
Un abrazo.
El primer concierto al que acudí fue de Greta; «teatro-rock» lo llamó el articulista del periódico que dio la noticia. Tocaban en el Alfil. Fui solo. Como tras comprar la entrada me quedaba un tiempo, me di una vuelta por los alrededores (ya sin pelas para tomarme una caña) y me crucé con unos tipos vestidos de negro, zapatos de punta, que parecían mafiosos de película; me dije, ¡como molan! Luego resultaron ser los músicos, que en principio tocaban así vestidos; con el paso de las canciones cambiaban el vestuario y acababan con mallas, boas, maquillaje, pelos de colores, y tal. Al final salía un transexual (o travesti, no pregunté) de dos metros de altura, vestido como Rita Hayworth en Gilda, que hablaba con Dios y le hacía callar. La música: brutal; a mí me sonó calcada al Rock N Roll Animal, lo cual iba claramente parejo a lo que se estaba viendo. El sonido: perfecto. El aforo: vacío (también era el primer pase, el de la tarde). Después de eso me empecé a interesar por la escena alternativa: Paraíso, Kaka, Nacha, Aviador… Pero nunca, nunca, (ni nacionales, ni extranjeros, ni con amigos, ni novias, ni cervezas, ni drogas) volví a disfrutar tanto de un concierto. Debe ser algo como el primer beso, el primer polvo, la primera vez que te rompen el corazón: irrepetible.
Me gusta venir a diario a vuestra web a ver que artículos nuevos tenéis, a quien entrevistais… y leo lo que me interesa. Algunas cosas me gustan más o menos… pero empiezo a estar mosqueado con la enesima entrevista sobre los 80 y la movida. Incluso si realmente el tema tiene tantísimo interés, ¿no hay nada que preguntar más allá de los tópicos que traen a colación los mismos nombres, los mismos lugares, las mismas fechas?
Me han encantado las batallas que han contado, la única canción que recuerdo de la primera cinta que me grabé de los 40 fue la de Benito Carrizosa.
Lo único que no me ha gustado es el rollo de Mario de estarse 15 sin comer, ¿quiere palmar o qué? Que vea lo que le pasó a Manolo Tena hace bien poco por hacerse caso de magufos newageros. Mario, tío, manda a tomar por culo al caradurista coreano y ponte en manos de un nutricionista de verdad!
Yo ya no me rasco pensativo la melena porque tengo ya 60 años cumplidos y no me queda casi pelo, pero… ¡como echo de menos todo aquello!
Me he descojonao. Gracias por ser naturales y divertidos. La anécdotas de Mario (el contrato, las litronas en Avilés, el pedal robado…) son geniales.
En el barco hay un blanco
un tal señor Botha
se marea bastante
siempre está echando la pota.
De puta madre todo.
Q buena la entrevista! Me reí a mandíbula batiente.
Muy buena entrevista. Yo estuve en el concierto de 2002 en la sala Macumba. El primero de pingüino al que fui. Épico!
Treinta años y al tiempo de leer la entrevista… resulta que yo sigo con el libro de Derecho Administrativo abierto por la página número tres. Bueno, es otro libro de derecho administrativo, no asustarse. Ahora la vecina de enfrente es internet. Gracias por los buenos momentos.
Por cierto, el mayor éxito del Pingüino en los 40 fue ‘Trabajando en la Carretera’ que llegó al nº4 (Perestroika fue nº9). El nº1 de La Mode fue con ‘Arte Moderno’ en 1985, no con «Lejos del Paraíso».
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Pues en «La sangre y la televisión» está una mis canciones preferidas, «Por la mañanita». Aunque reconozco que a mis hijos les parece demasiado romántica; ellos prefieren las de letras graciosas.
Qué cojones!!! Grandes tiempos de juerga y desmadre donde todo se relativizaba…
Joder, Mario está igual, más gordito pero el mismo careto. Me encanta, muchas veces cuando viajo en el tren o el bus, siempre llevo la música de La Mode o el Aviador y se me va el tiempo volando.Que tiempos.
Que la gente se cansó del rock urbano? Mentira y de jas gordas.Después de Leño llegaron Barricada,Los Suaves,el propio Rosendo en solitario,Extremoduro,Platero y Tú,Porretas,Ska-P,Boikot,Marea,La Fuga…etc.
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