Fotografía: Begoña Rivas

Creció junto a una estación de ferrocarril que sigue añorando. Una patria, la de la infancia, a la que siempre regresa. Es esa nostalgia la que ha convertido en un género periodístico en sí mismo. Pedro García Cuartango (Miranda de Ebro, 1955) desembarcó en El Mundo en 1992; tras más de veinte años siendo el editorialista de Pedro J. Ramírez y tras una dolorosa separación, una carambola del destino lo convirtió en director del periódico en mayo de 2016. Fue un nombramiento «en funciones», pero Cuartango ejerce de director sin coletilla. Lo que no ha hecho es trasladarse al despacho que por cargo le corresponde: «no lo voy a hacer, prefiero seguir en el mío porque me gusta estar en contacto con la redacción. Yo soy periodista, todo lo demás es adjetivo». Lo cierto es que en las distancias cortas parece un periodista sacado de las novelas negras que tanto le apasionan.
El Mundo ha publicado una información en la que se explica que un juez de la Audiencia Nacional, José De la Mata, ha incorporado al sumario del caso Pujol unas notas del comisario Villarejo en las que se menciona una negociación entre el CNI y Pujol para que este no revelara información sobre el rey Juan Carlos, que supuestamente tendría una cuenta relacionada con la trama Gürtel. Datos que vuelven a poner de relieve que hay una guerra entre el CNI y la Policía. ¿Qué papel están jugando El Mundo y los medios de comunicación en esa guerra?
No quiero jugar ningún papel y me da mucho miedo dejarme utilizar por eso que se llama las cloacas del Estado, pero en este caso lo que publicamos son hechos relevantes. Unas notas redactadas por el comisario Villarejo en las que se acusa al CNI de encubrir a Pujol y esas notas han sido incorporadas al sumario sobre los Pujol, y en el fondo de todo esto está la famosa cuenta «Soleado», en la que según algunas fuentes tendría depositado dinero el rey Juan Carlos. Yo creo que son hechos relevantes, hechos de interés público, hechos objetivos y lo que nosotros tenemos la obligación es de informar sin tomar partido, pero también sin dejarnos manipular por las cloacas del Estado.
Cada vez que se habla de las cloacas del Estado aparece el nombre de Villarejo.
Sí, pero yo no le conozco personalmente ni he tenido ninguna relación con él ni directa ni indirecta. Yo lo único que hago es informar. Efectivamente, parece que este comisario no sé si está resentido o no está de acuerdo con la gestión que está realizando la cúpula de Interior y parece que está labrando algunos documentos.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Pingback: Pedro García Cuartango: «Cuando publicamos los SMS de Bárcenas perdimos lectores» – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE
Pingback: Pedro García Cuartango: «Cuando publicamos los SMS de Bárcenas perdimos lectores»
«(…) me da mucho miedo dejarme utilizar por eso que se llama las cloacas del Estado (…)»
Deja de leer.
Lanza el ordenador por la ventana.
Me gusta lo que dice y me lo creo.
Los hermanos falangistas a los que les quieren quitar la calle son los García Noblejas. García Morato fue un aviador.
El poso q deja esta entrevista es parecido a la q hizo evole cn cebrian, muy buenas preguntas y respuestas en ocasiones demasiado cinicas y poco creíbles.Pese a todo,nteresante entrevista.
Pingback: El problema es el clickbait - El Reverso
Que joya de entrevista y de entrevistado. Un síndrome de Estocolmo en toda regla.
Me recuerda por qué jamás he comprado un ejemplar de El Mundo, además de visitarlo rara vez en la edición digital.
El siguiente podría ser el que hace los editoriales de El País que, seguramente, además de ir a manifestaciones en sus años mozos, se dedica al humor en los ratos libres (y en los que no lo son tanto).
Nacho Torreblanca, jefe de políticas en la UNED.
Lo mismo digo.
La teoría de la conspiración basta por sí sola para dejar de comprar – si alguna vez se hizo, no es mi caso – El Mundo. Un periódico que se inventa algo tan grave no merece mas que el mayor de los desprecios.
Respuesta a la pregunta nº3:
«Nosotros nos fiamos de fuentes policiales».
Respuesta a la pregunta nº4:
«Tenemos que desconfiar de los aparatos policiales».
O dicho de otro modo: cuando tenemos un informe falso que sirve para enmierdar a un nacionalista, «nos fiamos de las fuentes policiales» pero cuando la policía nos dice que Podemos no está haciendo nada raro «tenemos que desconfiar de los aparatos policiales».
Me pregunto si ha sido capaz de decir eso en una misma entrevista sin reírse.
Una pena, porque se aprecia que Cuartango es un buen periodista y podría hacer de verdad lo que predica que hace. Entrevista interesante que, sin embargo, peca de honestidad cuando el informador da pruebas de que sus fobias políticas le dan cancha para mentir en su medio y tragarse lo que haga falta aunque sea sospechoso de falsedad.
Me ha gustado mucho la entrevista. Lo que dice el entrevistado es otro cantar. La respuesta referida a la cuenta corriente de Trías es escalofriante y deja claro que la veracidad de la información «exclusiva» no es lo fuerte de «El mundo»
me da mucho miedo dejarme utilizar por eso que se llama las cloacas del EstadoJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAAJAJAJJAJAJAJA
Tiene cara de buen tipo este señor…no obstante su figura refleja que ha tenido que comerse varios sapos a lo largo de su carrera profesional, me imagino que es irremediable cierta prostitución periodística en función de la linea editorial del periódico, especialmente si éste está en manos de una «estrellita» con dudosos objetivos como Pedro J. Ramírez. En la medida en que estos grupos de comunicación perteneces a entidades privadas, nunca van a tener la independencia necesaria para cumplir con su deber, esto es, hacer de contrapeso al poder político y empresarial con una información veraz e imparcial. Ya hemos visto en lo que se ha convertido el grupo Prisa (¡Cebrián!, ese hombre…).
Pero lo que me lleva a publicar este comentario es el tan cansino tema de la memoria histórica (desastroso parche) y la guerra civil: vamos camino del centenario de la conflagración cainita que tantos cientos de miles de muertos se cobró, sumiendo al país en una dictadura de cuarenta años, en una zona oscura de atraso a todos los niveles que aún hoy estamos pagando.
Muy clarito y en román paladino: es de necios creer que vamos a superar nuestras diferencias sin abordar de manera madura y responsable el conflicto y sus consecuencias, así pasen no uno, sino diez siglos. Creer que basta con esperar a que desaparezcan las generaciones que vivieron en primera persona el conflicto para superar nuestras diferencias, es de pusilánimes. La táctica de esconder la cabeza como las avestruces solo le funciona al Sr. Rajoy para mantenerse en el poder, pero no para resolver conflictos larvados cuyas consecuencias se dejan sentir en el rabioso presente.
Hasta que en este país se levanten las fosas y se desentierren las cunetas, y se ponga negro sobre blanco el número de víctimas y sus verdugos, hasta que no haya una reconciliación sincera y mientras los cachorros en forma de hijos y nietos de los franquistas sigan ostentando puestos de poder y hagan uso del mismo para perpetuarse en el nepotismo, este país seguirá respirando por la herida, le pese a quién le pese.
Las excusas para no afrontar este desafío son tan peregrinas como pueriles: abrir heridas (¿cómo abrir algo que nunca se ha cerrado?), remover el pasado, traicionar el espíritu de la transición (necesaria, pero a todas luces fallida)…
Qué cansina la equidistancia, las «componendas» intelectuales para equiparar a ambos bandos, a las dos Españas resultantes… en lugar de ser honestos y llamar las cosas por su nombre. Nadie (al menos yo, desde luego) va a poner ningún impedimento a que se desentierren todos los restos mortales de Paracuellos del Jarama, ni que se explique con pelos y señales lo que allí ocurrió y quiénes fueron los responsables directos, caiga la figura y la memoria de quién caiga (Sr. Carrillo) o las tropelías cometidas por el bando republicano contra personas e instituciones eclesiásticas y cualquier tipo de desmán o crimen cometido en aras de la defensa de la democracia establecida. La revisión y la reparación debería ser completa, objetiva y honesta: si es preciso, contando con asociaciones, organismos e historiadores extranjeros e imparciales.
Si no somos capaces de «reconocernos» en una bandera, en un himno, en un concepto de estado común, con nuestras particularidades y peculiaridades, que lejos de empobrecernos, nos enriquecen, arrastraremos sine die la desconfianza y el resquemor de nuestro pueblo.
No es momento de olvidar (!¡) como tantas veces se invoca, como si el olvido fuera algo a voluntad, que los recuerdos y la desazón no nos persiguieran en nuestros sueños… es tiempo de recordar y reparar, es tiempo de pasar página desde el reconocimiento de una historia y un pasado en común, que no podemos transformar a nuestra conveniencia.
Otros países han sido impecables en la revisión y establecimiento de un relato común, y en la protección del mismo: nosotros deberíamos estar preparados para hacer lo mismo.
Saludos,
Excelente tu comentario. LO suscribo totalmente. Enhorabuena
Si no pertenece a una empresa privada como va a hacer de contrapeso al estado? Siendo de titularidad pública? Menuda estupidez.
Además, porque los hijos o nietos de franquistas no podemos estar en el poder? Tienen que purgarme por qué mi abuelo tomase partido por una opción y no otra? Solo faltaría que una democracia aplicase ese baremo de limpieza de sangre, que atentaria contra los derechos humanos más básicos, pedazo de fascista.
En lo de reflexión, levantamiento de tumbas, reparación, etc. estoy de acuerdo.
Existen medios de comunicación de titularidad pública, vease RTVE o BBC, con desigual funcionamiento, por desgracia para nuestros intereses. Los medios de comunicación públicos deberían estar fiscalizados y se debería garantizar su ecuanimidad e independencia…sobre el funcionamiento del ente público español en los últimos años de gobierno del Partido Popular mejor no extendernos, día a día asistimos a su paulatina degradación y el cambio de criterio sobre quién y cómo debe dirigir la entidad da perfecta cuenta del problema al que nos enfrentamos (parece que el único logro de ZP fue el consenso general del buen funcionamiento de RTVE durante su mandato).
Los medios de comunicación privados son necesarios, independientemente de su linea editorial, vienen a complementar y a incentivar el buen funcionamiento del ente público, y es evidente que tienen que hacer cuadrar las cuentas para poder subsistir, hasta ahí no creo que haya discusión alguna. Tradicionalmente la manera de financiarse era mediante la venta de su producto a sus consumidores y la publicidad, pero el cambio de paradigma que ha traído consigo internet lo ha cambiado todo hasta laminar por completo el panorama que conocíamos con anterioridad, hasta el punto de que ha sido la gran vícitima de la crisis económica, que se ha cebado especialmente con este sector. Sin consumidores (o con consumidores habituados al «todo gratis», más refractarios que nunca a abonar por servicios que cree que pueden obtener gratis) y con una merma significativa de la publicidad, los medios de comunicación privados han tenido que reestructurarse, reducir plantilla (EREs) y adaptarse a un medio hostil, teniendo que echarse en los brazos de corporaciones que nada tenían que ver con el sector, y cuyos intereses nada tienen que ver con la independencia o la calidad, sino con la optimización económica (en el mejor de los casos) o con la defensa de intereses espurios (en la mayoría de las ocasiones).
Cuando un grupo de comunicación depende, por ejemplo, de un banco porque ha tenido que endeudarse hasta las cejas, automáticamente está secuestrado, y su capacidad como ente estabilizador y contra peso del poder político y empresarial es nulo… a esto me refería en mi primer párrafo del comentario anterior.
Al respecto de la herencia franquista, aquí nadie a hablado de purga, no se trata de un juego de espejos (franquismo-comunismo), o de «limpieza de sangre» sino de lógica y sentido común: ningún pero a que hijos o nietos de franquistas accedan a cualquier puesto en función de su meritocracia, puesto que las acciones de sus antepasados o su propia ideología presente no pueden empañar sus méritos. El problema es que precisamente son estás élites (deudoras del poder omnímodo de los ganadores de la guerra civil) los que se reparten aún hoy a dedo los puestos y cargos de mayor responsabilidad en las administraciones públicas y partidos políticos, cercenando una higiénica renovación tan necesaria para este país.
Tiene gracia que el entrevistador insista en los errores, meteduras de pata o equivocaciones publicadas por El Mundo, el único diario gracias al cual supimos de Filesa, del Gal, del dinero negro de Mariano Rubio, de Ibercorp, de as escuchas ilegales del CESID, de los fondos reservados y de mil escándalos más del social-felipisimo durante los años 90. En eso el entrevistador no insiste tanto, o no demuestra tener el mismo interés. Fue prácticamente el único periódico que destapó todo el hedor insoportable de aquel gobierno, mientras el aclamado El País no daba cuenta de nada de eso, o llevaba las noticias a la página par.
Y como destaparon 10 o 12 casos de corrupción grave (nadie lo duda: es su trabajo y lo hacen TODOS los diarios independientemente de su tendencia) eso ya es patente de corso para inventarse noticias?
Recordemos, por favor, que El Mundo es, hasta la fecha, el único medio de comunicación que insistentemente ha acusado como falsa una investigación policial y el resultado de un complejísimo juicio en una materia tan seria como terrorismo, sencillamente porque si se bajaban de la burra quedaría claro que habían mentido a sabiendas desde el principio.
Las graves falsedades de ese diario, que debilitaron a la justicia de manera irreparable, son dignas de cárcel. Y de momento nadie de ese medio ha pisado una celda por acusar a las FCSE de falsear pruebas, por ejemplo.
En referencia al detonante del 11M, El País sacó hace unos años en portada que fue planeado en Karachi en 2001 (mucho antes de Irak). Hubiera sido interesante mencionarlo…
En referencia al comentario de la entrevistadora, cuando dice respecto a Vallejo Nágera que «Todo el mundo debería estar de acuerdo en que ese hombre no puede tener una calle», me repatea cuando un periodista dice eso de «todo el mundo». La imposición de verdades absolutas es el primer paso hacia las ideas totalitarias (léase a Camps, Elogio de la Duda). En este caso en concreto, en JotDown ya se publicó un artículo sobre el autor de El juego de Ender, sobre la cuestión de separar el juicio moral del juicio estético, por eso me asombra la gratuidad de esa afirmación. ¿Prohibimos también a Dalí, Heideger, Schmidt…?
Por lo demás, la entrevista es interesante a medias. Parece ser que los periodistas nunca se equivocan… Hay que reeditar con urgencia a Revel.
Me ha gustado realmente la entrevista. Me ha gustado conocer en más detalle a este hombre. Aunque no me identifico para nada con sus planteamientos, me convence su auto proclamada honestidad… en parte. La frase que le citan a él mismo me parece la más reveladora y es, a mi modo de ver, directamente incompatible con la honestidad, sea periodística o de cualquier otra índole. Me refiero a esta sobre el periodista como profesión que dice suscribir totalmente «(…) a ser esclavo de algunos silencios y dueño de bastantes miserias (…)» En este sentido me viene constantemente a la cabeza que su periódico haya silenciado la reciente condena del Supremo a Marhuenda a pagar 30.000 euros por informaciones falsas.Este escandaloso ocultamiento a la sociedad cumple con los criterios de «silencio» y «miserias» que cita y que no pueden ser hechos desde la buena fe, como proclama tantas veces.