Cine y TV

Un caballo triste

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BoJack Horseman (2014-). Imagen: Netflix.

Bojack Horseman es una serie sobre un caballo con cuerpo de humano que no consigue ser feliz. Pasa en Los Ángeles, como la mayoría de historias sobre el vacío del éxito. Los personajes se mueven entre el humor absurdo digno de una peli de porretas y el drama personal asociado a las relaciones modernas, muchas veces castradas y solitarias. El consumismo chabacano y el hipsterismo infantil son las dos corrientes sobre las que circula este mundo. La mitad de los personajes de Hollywoo, el barrio de famosos donde transcurre la serie, son animales antropomórficos que parecen actuar casi como los humanos. Es la mejor serie de dibujos animados después de Los Simpson.

Bojack, el protagonista, entra en la corriente de antihéroes alcohólicos y drogadictos que ha dado la ciudad de Los Ángeles, pero, al contrario que en la mayoría de casos, la serie no glorifica al personaje. Bojack fue el actor principal de una sitcom que tuvo bastante éxito en los noventa, pero, desde ese momento, no ha hecho más que cagarla, sentirse solo y beber mucho. Bojack no mola, al contrario que el Henry Chinaski de Bukowski o Hank Moody en Californication. No creo que nadie quiera ser Bojack, ni aún en sus mejores momentos. La admiración se sustituye por la comprensión, un poco tenebrosa, por ese sentimiento de que no es tan difícil que puedas acabar siendo así de miserable. Bojack es ese amigo un poco desgraciado e insoportable que, en el fondo, sabes que se esfuerza y te cae bien, pero al que solo verás hundirse.

Al protagonista lo acompañan varios personajes que, al empezar la serie, podríamos dividir entre los complejos que tienen un drama interior y los simples que no paran de hacer tonterías. La gracia es que, a medida que pasan los capítulos, vamos descubriendo que los payasos tienen, como todo el mundo, una parte oscura, pero no se dejan arrastrar por ella. Los ejemplos más claros son Todd, el compañero de piso (humano) de Bojack, y Mr. Peanutbutter, un labrador que ha tenido una carrera en la televisión casi copiada a la del protagonista. La otra cara, la cara amarga, la representan Bojack y también Diane, su biógrafa americano-vietnamita y novia de Mr. Peanutbutter. Los dos son parte de esa espiral de infelicidad y frustración de los que tienen expectativas muy altas y a la vez muy bajas de sí mismos, de los que creen que deberían ser felices e importantes, pero, a la vez, piensan que no lo merecen. En este grupo también entraría Princess Carolyn, una gata de color rosa, agente y exnovia de Bojack, que huye de la oscuridad interior dedicándose obsesivamente a su trabajo, sin apenas espacios en los que pueda notar el sufrimiento de la soledad.

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10 comentarios

  1. Pingback: Un caballo triste – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE

  2. Hola, Javier:

    Permíteme que te diga que esta serie es buena pero decir que es la mejor después de Los Simpson… Justo ahí he tenido que dejar de leer un momento para hacer esta aclaración.

    Las 6-8 primeras temporadas de Los Simpson fueron muy buenas, pero después la serie se ha vuelto casi irreconocible, fagocitada por su gran cantidad de episodios, que han desembocado en falta de ideas y humor repetitivo.

    Sin embargo, si te gustan este tipo de series para adultos, te recomiendo que veas dos que probablemente te gusten y que son aun mejores que las dos que citas en este artículo: Ugly Americans y Rick and Morty.

    La primera es una crítica sobre la inmigración, la diversidad humana de todo tipo, la convivencia y la sociedad, ambientada en una Nueva York en la que viven todo tipo de criaturas junto con los humanos. La segunda es una parodia loca sobre Regreso al futuro, con universos paralelos y un espíritu alucinado de ciencia ficción y humor absurdo que la hace irresistible.

    Me encantaría ver algún artículo publicado sobre estas series en el futuro.

    ¡Gracias!

  3. Donde estén Hora de aventuras, la miniserie Más allá del jardín o Futurama y su secuela espiritual Rick y Morty, que se quiten los caballos estos.

  4. Nadie habla de Archer? Me parece mejor. Quizas no es tiene tanta profundidad de tematica, pero tiene unas bromas internas muy buenas y que mantienen coherencia durante 7 temporadas. Ademas no hay tanta critica facilona que no aporta ninguna solucion a nada pero que es tan frecuente en internet.

  5. Quim Navarro

    Me parece absurdo criticar a Bojack Horseman porque existen otras series de grandísima calidad. Qué manía con meterse con algo para ensalzar otra cosa. Archer es muy buena, los Simpsons fue GENIAL durante muchas temporadas (pocas series pueden decir eso), Rick y Morty es otra burrada encantadora, Hora de Aventuras, Más allá del Jardín, Futurama…

    Todas son buenas y fantásticas y cada una de ellas tiene una personalidad marcada y un humor y un estilo propios. Bojack también. Y alabo este texto de Javier precisamente por hablar de qué hace tan especial a esta última. Porque a mi también me parece una de las grandes genialidades de la animación para adultos de los últimos años. Y espero ver más, Ugly Americans no la conocía y ahora pienso verla.

    Pero es que además de todo esto también estamos disfrutando de grandes series más familiares capaces de hablar de temas que hace poco serían tabú o que no se tendrían en consideración con los niños. Series como We bare bears que es entrañable incluso con personajes que llegan a ser muy muy cínicos en ocasiones.

    Celebremos todas estas magnas obras sin usar unas para minusvalorar otras. ¡Celebremos que más que nunca la animación tiene vida y fuerza!

  6. He visto casi todas las series que mencionais, y les recomiendo otra que estan pasando ahora en Netflix (también hay varios capitulos o escenas sueltos en el tubo) Se llama Animals, es muy pequeñita, pero.. ufff!!

  7. Pingback: Un caballo triste | Barcelona era una fiesta

  8. Para seguir echándole caldo de pollo al debate. Me ha gustado esto que han sacado en Democresía.

    «La serie, con toda la acidez e hilaridad que ha sido capaz de recopilar durante sus cuatro temporadas, encierra una gran miseria, que no es otra que asistir a la descomposición moral de esta estrella antropomórfica cuyos orígenes arraigan en una ausencia de afecto materno y una carestía de padre».

    http://www.democresia.es/democultura/series/bojack-horseman-camino-de-redencion-para-un-caballo-alcoholico/

  9. Pingback: Sin aliento - Jot Down Cultural Magazine

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