
En Aladdín tanto Genio como Abu, el mono que acompaña al protagonista en sus tropelías, están dibujados con cuatro dedos en cada mano mientras el resto de reparto formado por personajes humanos luce los habituales cinco por zarpa. Se trataba de una decisión premeditada para separar a los personajes más caricaturescos y cómicos del casting animado que se pretende más humanizado y formal, aunque en la misma Aladdín existía una curiosa excepción a dicha regla: el mercader que introducía la historia en la escena inicial vestía cuatro dedos por mano a pesar de ser humano, rompiendo de ese modo las propias normas de diseño de la película. Lo cierto es que tenía motivos razonables para hacerlo, porque en el guion original dicho mercader era en realidad Genio disfrazado, una sorpresa que aquel libreto revelaba durante el epílogo del film. Finalmente, la ocurrencia de que el comerciante fuese un genio camuflado se descartó de la película, pero a nadie se le ocurrió modificar el diseño inicial del personaje, provocando que el vendedor heredase un número de dedos prohibido para los humanos en aquella historia. La propia franquicia de Aladdín era consciente del bailoteo de dedos y se permitía alguna coña sobre el asunto: en uno de los capítulos de la serie televisiva, nacida a la sombra del film, Genio se veía obligado a añadir mediante magia un dedo extra a su propia mano derecha para activar un mecanismo en el que era necesario pulsar la huella de una mano humana.
Cuatro contra todos
Que existieran diferencias anatómicas entre los protagonistas de una misma historia no era una novedad para la factoría Disney. La primera película del estudio, Blancanieves y los siete enanitos, ya mostraba una desigualdad dactilar: tanto Blancanieves como el Príncipe, los personajes que físicamente tenían un diseño más humano y realista, estaban dotados de cinco dedos por mano, mientras que los siete enanitos, coprotagonistas de aspecto caricaturizado, tan solo poseían cuatro. Con Pinocho ocurría lo mismo, los personajes humanos gozaban de cinco dedos en la mano y el resto (Pepito Grillo, Gedeón o el Honrado Juan), de cuatro. El propio personaje de Pinocho resultaba revelador, porque tenía ocho dedos entre ambas manos cuando era un muñeco de madera pero diez cuando se transformaba en niño de carne y hueso.
La decisión estilística de diferenciar recortando falanges no era exclusiva de las películas Disney: en Los Boxtrolls todos los trolls empaquetados contaban cuatro dedos por cada mano y las personas, cinco, la misma desigualdad numérica que se daba en Planet 51 entre los marcianos y los seres humanos, en la serie Aaahh!!! Monstruos entre los monstruos y las personas normales, en Bucky O’Hare entre animales antropomórficos y los humanos, y en La liga de la justicia entre alienígenas y el resto del reparto. En Invasor Zim la cosa se pervertía con gracia al dotar a la humanidad de cuatro dedos y a los alienígenas de tres. Lo de Gravity Falls era curioso: sus fans suponían que el número de dedos de la mano diferenciaba a los niños (normalmente con cuatro) de los adultos (normalmente con cinco), pero en realidad los diseñadores de la serie sustraían o añadían dedos a los personajes por razones meramente estéticas. Decisiones que provocaron inconsistencias en el conjunto y salpicaron la serie de pequeños gazapos visuales como el dotar a un mismo personaje de cuatro dedos en una mano y cinco en la otra.
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Mi hijo me preguntó el otro día por ésto mismo. Tendré que buscar los micros en casa…
Las tortugas ninja tienen tres dedos en cada mano (y dos en los pies) cuando me di cuenta, de pequeño, me perturbó bastante.
Mientras leía pensaba «Si hablan de los Simpson tendrán que mencionar que Dios si sale con 5 dedos»… y justo en el último párrafo ¡zas! Jajajaja
Ese sí, lleva tilde, perdón jajaja
Sobre personajes con seis dedos, no podemos olvidar al capitán malvado en ‘La princesa prometida’.
El espadachín español, que pasa de secuestrar a la princesa a ayudar a salvarla, busca durante años justamente a un hombre con estos dedos, para decirle -y repetirle- la famosa frase:
‘Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir’