
No hay nada en Elvira Sastre que haga pensar que estamos ante un fenómeno de masas. Sus libros se venden por decenas de miles, las editoriales se pelean por sus derechos y en América Latina se ha convertido en una estrella con recitales abarrotados y guardias de seguridad. No está nada mal para una chica de veinticinco años que nació en Segovia y se crio entre bibliotecas y bancos solitarios, siempre con un libro en la mano.
Su madurez es prodigiosa, algo que se percibe en su escritura pero también en su manera de abrir la puerta, invitarte a entrar y llevarte al salón. Ni una sola señal de alerta, ni una pregunta esquivada. Desde su casa del barrio madrileño de Arganzuela repasa los últimos cinco años de su vida —cinco años que serían cinco décadas para cualquier otro— con una pausa envidiable. Quizá sea timidez, quizá sobria genética castellana.
Sería absurdo decir que las redes sociales no han ayudado a Sastre a convertirse en un referente internacional pero también es justo aclarar que el propio fenómeno la ha llevado a compartir portadas y prejuicios con muchos otros escritores sin el mismo talento. Puede que todos vendan cuarenta o cincuenta mil ejemplares en un momento dado, pero no a todos les llama Chus Visor para que formen parte de su catálogo. Puede que la facilidad que tiene Sastre para entender el entorno, para entender su realidad, para separar a la chica que escribe poemas en su cuarto de la chica a la que persiguen los fans en las ferias del libro sea la clave de su éxito. Cualquier otra persona se habría vuelto loca hace tiempo.
El mérito, según ella, es de sus padres y de su entorno más cercano, que le recuerda todo el rato que lo que hace no tiene nada de excepcional. «Recuerda que eres mortal». Hay estrellas fugaces y explosiones con una prolongada onda expansiva. El caso de Sastre, sin duda, parece ser el segundo.
¿Cómo empezó todo? ¿Qué lecturas, qué vivencias te incitaron a convertirte en poeta?
Desde bien pequeñita siempre fui muy lectora. Mis padres siempre han leído, siempre ha habido libros en casa… Eso te contagia. Y, luego, hubo un punto de inflexión hacia la poesía en el instituto, cuando estudiamos a Bécquer y a la generación del 27. Recuerdo que en el libro de lengua ponían los poemas al final, así que en clase estábamos dando sintaxis y yo me iba a las últimas páginas a leer. Empecé a ir a la biblioteca con mi padre, a coger libros, descubrí a Juan Ramón Jiménez, a Antonio Machado… y de ahí a Cernuda, Aleixandre, que usaban un lenguaje que yo entendía mejor, me llegaba más. De todos modos, el gran paso para dedicarme a la escritura fue cuando leí a Benjamín Prado y dije: «Joder, yo quiero escribir así».
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«Me fastidia que me den más oportunidades o me destaquen por ser mujer o por ser joven»
Podrían darle oportunidades por ser un ancianete de 80 años.
Somos lo que somos. Nadie se libra de ser y estar en el mundo de alguna forma.
Luego, estos mismos son los que van a glorificar las identidades más allá de la igualdad. Cuotas y eso.
Si d toda esta entrevista, eso es lo único con lo q te quedas y destacas… vaya nivel q tienes eh Maximo…
Tengo más o menos su nivel, Jot. Presuntuosa la entrevista (no la joven) y presuntuoso usted, con eso me quedo.
Cosas que pasan por ponerle lupa a gente tan joven.
«Somos lo que somos. Nadie se libra de ser y estar en el mundo de alguna forma. Luego estos mismos son los que van a glorificar las identidades más allá de la igualdad. Cuotas y eso…
Cosas que pasan por ponerle lupa a gente tan joven «¿esta forma presuntuoso de escribir es de Juan Manuel de Prada? No, de un tal Maximo que ya en el nick demuestra su humildad…
A ver, Jot, cada uno se llama como se llama…
Gracias, por cierto, por compararme con De Prada. mejor un catolicón recio que un liberal lábil o un posmo chichirivaina.
Con lo de posmo chichirivaina me desarmaste! Mucho mejor tus comentarios que toda la entrevista, Máximo! jajajajja muy divertido!!
En parte somos lo que leemos, quizás sería aconsejable refrescar sus lecturas con un poco de poesía juvenil en lugar de tanta lectura pedantes.
Por cierto lo de católico recio a su manera pq por lo q sé criticaba los divorcios y al final ahí lo tenemos divorciado él también, todo coherencia.
Presuntuoso, Jot, presuntuoso y enterado.
Jamás he leído una novela de De Prada, Sus artículos sí, por eso conozco su postura política, que no comparto, pero, como he dicho, que prefiero a la de cualquier posmoderno líquido o a la de cualquier neoliberal monstruoso . Sus cuestiones de bragueta (por usar una expresión que él emplea), es decir, personales, ni las conozco ni me interesan.
Como se ve que usted es un Petronio contemporáneo, me dirá que tengo el cerebro frito por leer la poesía de Houellebecq, las novelas de Carrère, el Manual… de Berlin, o El bar… de Moehringer, por citar algo.
Sucio.
Como las calles de una gran ciudad.
Como las ropas de un vagabundo.
Como las manos de un psychokiller.
Como el alma del Presidente de los Estados Unidos de América.
Como los deseos de un pederasta.
Como la parte de atrás del Paraíso.
Como un corazón en descomposición.
Como el cráneo de un suicida que acaba de apretar el gatillo.
Como las venas de un yonki.
Como las trece monedas de plata que cobró Judas el Iskariote.
Sucio.
Eso es.
Completamente sucio.
Y ya basta. Agur.
También llevo años leyendo al señor De Prada en sus artículos de el Semanal y, reconozco, q aunque sus escritos son de una pedantería insufrible, me cae bien la verdad, al menos es valiente.
Su poema sobre la suciedad que por lo que veo es de Rafael Calero Palma no m llegan del todo, sólo 2 versos me parecen buenos («como la parte de atrás del paraíso», «como el cráneo de un suicida que acaba de apretar el gatillo»)
En relación a la suciedad conozco algún verso que creo q le pueden gustar :
-«Sucia de besos y arena me la llevé del río»
-«Rozaré ser el de antes sin que estallen sucios copos en su boca»
-«El sexo que no es sucio es sólo una caricia»
-«No hay crimen más sucio que el amor, siempre desaparecen las pistas del culpable… a pesar de las huellas»
-«Sucia la pena cantando debajo de una sonrisa»
¿Qué le parecen, le gusta algún verso?
Saludos y disculpe el tono.
Limpio! Como una amputación mecánica. Limpio! Como un tiro entre ceja y ceja. Limpio! Como un triple de Michael Jordan. Limpio! Como una pantalla a la que acabas de retirar la película. Limpio! Como un prolongado eructo tras un agradecido festín. Limpio! Como unos bolsillos a final de mes. Limpio! Como la siega. Y en definitiva, limpio, como una patena.
Sí, están bien, sobre todo, el primero.
Saludos.
Cómo normalmente, Jotdown haciendo una entrevista muy amena a gente muy interesante del panorama actual.
Me ha encantado demasiado. Elvira ha sido inspiración para mí desde hace años y aúnque mi vida no ha sido tan larga siento sus poemas como si hubiese vivido cada segundo. Es lo que transmite, experiencias. Es además hermosa la manera en la que se refleja en esta entrevista, tres autores cada uno hablando en su lenguaje… Simplemente maravilloso. ¡Felicitaciones!
Muy buena e interesante entrevista.
Ya quisiera tener uno de sus libros, soy de Perú y aún no llega aquí pero lo poco que hay en la web me encanta. Un éxito. Felicitaciones.
No es por quitarle méritos, pero sigo desconfiando de la poesía 2.0 urbanita.
Y sigo esperando un artículo sobre Pablo García Baena.
Es que Baena ya está consagrado y muerto, lo que es lo mismo que decir que dará pocas visitas a esta página de parte de gente joven.
Sobre este fenómeno de los poetas tuiteros, dentro de unos buenos años, cuando toda la morraña complaciente y aduladora del lector ocasional de bajo criterio se haya desecho como un azucarillo aguado, leeré a quien merezca la pena y se siga recordándo por su calidad y no por su número de seguidores. Seguidores probablemente sin lecturas a sus espaldas y por tanto sin un criterio y gusto literario propio. Al igual que la mayoría de estos “escritores”. Me hace gracia que mencione a Pynchon. Más allá de su referencia en Los Simpsons, me gustaría saber cuantas de sus novelas ha leído. Siento ser tan suspicaz pero es que esta gente es todo fachada e intensidad mal entendida.
«¿tuviste que vencer muchos prejuicios al respecto: chica joven, millennial, homosexual…?»… Nada más «mainstream» que estos parámetros a día de hoy. Me llamaría más la atención si fuera hombre de 45, hetero, casado… y tuviera esta fama. Lo de la poesía de las redes es lo que es: mucha gente joven la consume más que la lee. Se comparten versos, como ya se ha apuntado mucho componente de efectismo y postureo. Al menos es joven y puede seguir profundizando en la poesía. Pd: lo de las jam de poesía, mejor ni tocarlo. ¿Qué será lo próximo, las rave poético-pastilleras? Saludos.
Es la primera entrevista a Elvira que me gusta de todas las que he leído. Elvira siempre responde de una forma muy natural en sus entrevistas, otra cosa es que los entrevistadores no se vayan a las preguntas «milenials» o de «armario» de manera chusca.
Es de agradecer que el gran Guillermo Ortiz nos regale una entrevista amena, tranquila y natural. Alejada del morbo pero sin dejar de pasar por la vida y obra de Elvira de la manera más respetuosa posible.
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Es alucinante cómo se evita en todo momento a lo largo de esta entrevista la palabra «lesbiana»
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Pues francamente me alegro del éxito de esta mujer, sea lesbiana o no, tenga hijos o no, o sea millennial o no. Hay mucha gente de todas estas condiciones y no por ello somos capaces de hacer relevantes, así que algo tendrá. Sí que discrepo con ella en lo de traducir poesía, dedicándome sobre todo a la traducción profesional de manuales técnicos, tengo el más absoluto respecto por traductores literarios y aquellos que se atreven con la poesía. Exigen si duda el mayor nivel de competencia, no solo del idioma del que se traduce, si no del propio idioma nativo. Me parece el perfil de esta mujer precisamente adecuado para traducir poesía, porque más que traducir es reescribir, recrear, y en el resultado final será tan bueno como el traductor que lo haga. Imagino que quien haya leído poesía traducido por diversos autores sabrá de lo que hablo.
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«Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.»
Este pseudoejercicio «poético» da vergüenza ajena y viene a señalar el pobre panorama literario español (¿y mundial?) y no porque no existan por ahí verdaderos monstruos, sino porque quizás no interesa publicarlos (o entrevistarlos). Dice que no puede dejar instagram porque quizás se olviden de ella y su lugar lo ocupe otra persona; así, se está definiendo como producto susceptible de ser consumido en base a modas superficiales y caprichosas, porque eso son esta gente, productos utilitarios «creados» en masa para la masa. Que hoy en día la dificultad y exclusividad del arte sean demonizados por toda esta caterva de bobos en aras de una igualdad rasera y garbancera, que todo sea poesía, en último término nos lleva a que nada lo es, he aquí uno de los laberintos sin salida de la posmodernidad. Por otra parte, sus referencias (quitando lo manido de Bécquer por ejemplo) a Marwan y Luis García Montero, verdaderas fuerzas tumorales del concepto de poesía, acólitos de la experiencia prosaica y futil, estúpida y plana, me termina por confirmar mis intuiciones. La poesía debiera ser misterio, evocación, y todo este movimiento experiencial es su asesinato utilitarista y pragmático, su prostitución, en suma: la muerte espiritual de toda la humanidad. «Hacia prados celestes emigran las palabras» decía Tristan Tzara, hoy «En lodazales digitales se ahoga el Verbo».
Por último, el amor, el sentimiento más universal; bien es cierto que, sin él, quizás la literatura a lo largo de la historia se vería reducida a un número significativo, pero por favor, tras varios milenios de escritura ¿acaso no debería alguien pensárselo mucho para traer al mundo otro «poema» anodino acerca del amor?
Y ahora sí, termino; y me pregunto si su proceso «creativo» consiste en escribir clichés en prosa que luego desmembra arbitrariamente en una suerte de disposición en versos según lo que a ella le parece o le sale sola esa calumnia «versada» que no es más que una prosa vulgar cogida con alfileres.
Tengo que aclarar que no tengo nada contra ella personalmente y que me tomaría un café tranquilamente escuchando lo que tiene que decir, pero esta sobredimensión del personaje y su «obra» me parece una aberración intolerable y aunque sé que no sirven de nada estos arranques de bilis contra lo intrascendente, a mi me apetece cagarme en ello.
Gracias y un saludo a todos.