
Mónica G. Prieto es periodista de internacional. Ha trabajado con base en Roma, Moscú, Jerusalén, Beirut y Bangkok. Entre 2000 y 2005 estuvo en la redacción de El Mundo y era enviada especial a conflictos. El resto de su carrera ha sido freelance. Ha cubierto montones de guerras. Ahora ha parado porque sus hijos se lo han pedido, pero no descarta volver cuando pueda convencerles. Si alguien cree que el periodismo es cinismo y cariños con el poder, una charla con Prieto confirma al menos que hay excepciones. Lleva más de veinte años de carrera y sigue convencida de que el periodismo puede cambiar el mundo y que su papel es ayudar a montar sociedades mejores. Habla con una vehemencia celestial. Su bio de Twitter solo dice freelance journalist. Acaba de ganar el Cirilo Rodríguez, que premia a los mejores periodistas internacionales. Ha publicado en 2017, junto a Javier Espinosa, La semilla del odio. De la invasión de Irak al surgimiento del ISIS.
¿Querías ser periodista de conflictos de joven?
Sí. Tenía muy claro que iba a ser periodista internacional. Los conflictos eran un poco accesorios. A mí lo que me interesaba era asistir a la historia. Sacaba buena nota en Historia porque era muy estudiosa y me gustaba mucho.
¿En el instituto?
Sí. Me fascinaba leer de la Revolución francesa y me imaginaba cómo sería ver aquello, vivirlo. Estar en la Revolución rusa contra los zares. Era la única profesión que me permitía encauzar eso a un plano más práctico: no me gusta la faceta más académica, me gusta la acción. Otras corrientes que me atraían eran la antropología y la psicología: cómo se comportan los individuos bajo situaciones extremas. El periodismo internacional me permitía enlazar todos esos intereses.
La primera vez que lo probaste fue en los veranos de la universidad.
Fue en el segundo año de la universidad. Me salió la oportunidad de trabajar en Canal+ en primero de carrera. Era muy jovencita, pero era un momento periodístico en España en que las cosas funcionaban de otra manera. Buscaban un equipo de cuatro o cinco personas, yo encajaba en el equipo, me hicieron varias entrevistas y me contrataron. Esto me permitía tener autonomía para mantenerme y para pagar una cobertura. Ahí decido que quiero ponerme a prueba a ver si valgo. Era muy consciente de que tenía que aclararlo antes de meterme en una situación demasiado grave. Me busqué un conflicto de baja intensidad, que fuera en castellano, porque mi punto débil eran los idiomas, y me fui a Chiapas un mes y pico.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Metaperiodismo. Periodistas hablando de periodistas.
… coincido. Lástima que den por sobreentendidas cosas que si fueran mejor explicadas harían mucho más interesante la entrevista.
Pingback: “Somos neandertales con smartphone”
Una mujer del «demonio», como todo ángel de verdad.
Un fraternal abrazo.
Periodista con mayúsculas hablando de gentecilla machista, arrogante e ignorante con responsabilidades por encima de sus (in)capacidades que se creen profesionales. Una entrevista muy interesante y reveladora de en qué msnos estamos.
Es cierto, la guerra en Siria nos pasa desapercibida. Pueden ser muchas razones, una de ellas es que estamos demasiado preocupados con nuestros problemas más inmediatos, puede que en EEUU esté pasando lo mismo, y eso permite que ciertos tiranos, o aspirantes a serlo, campen a sus anchas.
Pingback: Red Corsaria #7: John Berger, mujeres punk y periodistas
Me ha gustado la entrevista, las respuestas traducen una persona inteligente y lúcida.En general muy buena entrevistada, sin embargo no logro entender cómo se puede faltar a la boda de un hermano simplemente pq te han invitado al palacio presidencial de Chechenia.
En Siria hay un señor masacrando gente, sí. Y deteniendo a IS y a al-Qaeda.
Parece que a veces algunos periodistas solo miran el lado humano desde una cara de la montaña.
Me leeré su último libro porque me interesa mucho el tema, pero no acaba de convencerme su versión de los hechos en Siria. Aunque en la entrevista no se ha hablado de esto si no del trabajo de periodista.
«Estar en la revolución rusa contra los zares», el zar abdicó meses antes de la revolución rusa.
La revolución rusa comenzó con la revolución de febrero donde si estaba el zar Nicolás y es cuando abdica, meses después en octubre es cuando sube al poder Lenin. En todo caso es evidente q lo q se intentaba destruir era el régimen de los zares q llevaba siglos en el poder. Por lo tanto no es una afirmación errónea.
Qué aburridos son los complejos.
Mónica G. Prieto es una de las mejores corresponsales que tenemos, una de esas periodistas íntegras, humildes, comprometidas y curtidas que representan lo mejor de la profesión, a años luz de tanto columnista de opinión sobre lo que sea. Se me ha hecho muy corta la entrevista. Los que la seguimos, sabemos lo que puede dar de sí. Gracias, en todo caso. Sus libros sobre Siria e Iraq, junto a Javier Espinosa, son imprescindibles para entender ambos conflictos.
Lástima que no se ahonde en esta entrevista más en un diagnóstico de una profesión en la actualidad en saldo. Con su experiencia y «nervio» seguro que daría una muy acertada visión global del nivel (des)informativo de los medios en España a los que no son del gremio (y desconocen cómo aquí todo huele a tufillo y cerrado).
Lástima que con tantísimo periodista de aquí reconocido internacionalmente sigamos copiando y pegando noticias, reportajes e investigaciones de medios extranjeros. Más barato decirle al becario que traduzca, copie y pegue que trabajar y pagar a profesionales por ello.
Que tenga que informarse uno de España a través de la prensa no foránea…
Buena entrevista, se le ve muy bragada, pero echo de menos mas sentido critico para con su profesión.
Aquí os dejo una buena reflexión: https://teatrapare.blogspot.com/2018/05/verdad-versus-realidad.html