
Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista Jot Down Smart número 15.
Desgarbado, falto de equilibrio, heterodoxo, de la forma de jugar de Julio Salinas (Bilbao, 1962) se ha dicho de todo. Su apellido llegó a ser un calificativo en las canchas de barrio cuando alguien metía un gol de aquella manera o fallaba uno claro. Sin embargo, siempre que tuvo minutos, metió goles. Algunos de ellos inverosímiles. Muchos, decisivos. Cuestionado desde los inicios y sometido a alguna que otra campaña de desprecio mediático, a la hora de repasar su carrera deja que sus números hablen por él. Registros que alcanzó, explica, por una sola razón: determinación y confianza en uno mismo. En esta temporada se cumplen veinticinco años de la Copa de Europa de Wembley, la primera en la historia del FC Barcelona. Dejemos que Julio nos cuente el relato completo.
Naces en 1962, barrio de San Adrián, en Bilbao.
Entonces era un barrio humilde, ahora está catalogado como barrio alto y es donde está situado el pabellón de basket de Bilbao y el frontón. En mi época no llegaba ni el autobús. Mi padre había nacido en Bilbao, pero mi madre era de Torrelavega (Cantabria) y llegó con dos años al Bocho. Vivíamos todos en un quinto sin ascensor. Creo que subir las escaleras todos los días nos hizo fuertes. El piso era de cincuenta metros cuadrados. Tenía dos habitaciones, un baño normalito, un salón y una cocina, donde hacíamos la vida. Teníamos una Telefunken con un canal, que era TVE. No teníamos UHF, si echaban alguna película que nos gustaba nos teníamos que ir a casa del vecino. Mis hijos ahora se ríen de esto y les digo que no son conscientes de todo lo que tienen.
Para ir a entrenar teníamos que ir en autobús y volver en tren. Antes de ir, pasábamos por la estación a buscar por el suelo billetes sin picar para la vuelta. Si no, teníamos que ir entre los vagones con cuidado de que no nos cogiera el «pica». Llevábamos una bolsa con todas las cosas llenas de mierda, porque las botas te las tenías que limpiar tú, o sea, mi madre, y era la hostia. La estación estaba en El Arenal y teníamos que ir hasta San Adrián andando. No había luz, era un descampado y por donde íbamos no pasaba nadie. Acojonaba.
Y todo esto sin que el Athletic nos pagara el transporte. Solo financiaba el de los de fuera. Yo, para sacar dinero, hacía cada sábado el reparto de una carnicería donde sacaba veinticinco pesetas por cada entrega más la propina que nos daban las señoras. También, cada jueves descargaba un camión. Como solía llegar a las cuatro de la tarde, muchas veces no iba al colegio para descargarlo. Y vendíamos lotería o directamente papel, que en aquella época se cotizaba. Hasta cobre he vendido. Nos buscábamos la vida en todo porque la paga de los abuelos no eran más que dos duros y, además de lo fundamental, teníamos vicios: las cartas, el futbolín y el billar, al que jugábamos con tres bolas y una caja de cerillas en medio y había que hacer veinticinco carambolas. Ahora veo a los niños con sus teléfonos móviles de mil euros y no sé ni qué pensar.
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El lugar en donde hacian la mili los del Athletic era el Garellano, no Arellano. Que era un cuartel que estaba en donde hoy está San Mamés.
La mili, los del Athletic, la hacían en Juan de Garay. Por puntualizar.
Julio Salinas siempre estaba ahi con sus goles.
Inmenso placer leer una entrevista de tan alta calidad en todos los aspectos: forma y contenido. Deja honda impresión de sinceridad. Felicito a los autores y a Salinas.
Mira Julio, nuestro grupo de amigos te llamabamos «el codos», porque era lo unico que sabias hacer, jugar con los codos . Ahora mismo no tendrias cabida en ningun equipo, solo te libraba que eras alto y que dabas muchos codazos, sin sentido pero muchos. Nunca me gusto ni tu futbol, ni ahora tu partidismo por el Barca cuando coemntas un partido, para ti solo existe el Barca, los demas son malos segutu. Y eso no es asi, tienes verdadero odio y rencor al Madrid y eso a la larga perjudica a la salud.
Bilis.
Antonio, ….deja el Larios
¿De qué le habría servido en los 80/90 tener un perfil de jugador del S XXI? Si para aquel fútbol más o menos valía, ¿qué más da? Al menos triunfó en la época en que le tocó vivir. Otros, sospecho que tú entre ellos, ni siquiera eso.
… a nadie le importa «tu grupo de amigos». A berrear al Marca.
«El codos» ha sido históricamente Fernandito Redondo, déjate de rollos.
Grande julio. Y a diferencia de otros lectores, encantado de escucharte en RNE, si vas con el barca estupendo, igual que amavisca con el madrid. La sal del futbol
Siempre nos acordaremos , de aquella mitica metedura de pata, nunca mejor dicho jejejej, pero siempre te hemos recordado con afecto Julio.
Esa infancia ha sido calcada a la mía y a la de muchos que crecimos en un Bilbao lleno de polución. Me encanta porque este tío no se calla nada y dicen las cosas como son. Lo de las chapas me ha matado, cuidado Julio, que no sé si es peor que lo de la play, jajaaj
Gran entrevista, a buen nivel entrevistado y entrevistador.
Salinas fue uno d los mejores delanteros españoles de los 80 y 90,quien lo niegue save poco d fútbol. Metió sobre 150 goles con un promedio de 0,40 x partido en la selección y en clubes como alavés, sporting o depor. Sabía explotar sus virtudes (olfato de gol, buena colocación, juego de espaldas, jugadas extrañas a trópico es) y tapar sus defectos (poca elegancia).
Nunca defraudó en los equipos q jugó y la verdad es q parece buen tipo.
Pedazo de entrevista. Gracias por la sinceridad Julio.
Por cierto, es verdad qué tus hijos se querían cambiar el apellido porque se metían con ellos en el cole jaja!!
Un autentico fenómeno. En Gijon dejo una huella imborrable. Cuando lo ficharon la gente no se lo creia, y lo de Bota de Oro era dicho con el corazón. Luego llegó el impresentable de Benito Floro y lo manda a Japón; la maniobra era Salinas a Japón, el Sporting fichaba a «paquete» Luna del Albacete, equipo que tenia una deuda con Floro de cuando lo entrenaba, el Sporting pagaba por Luna lo que no valia y el Albacete a su vez podia saldar la deuda con Floro y así el circulo de la mierda se cerraba. El fumbo es asín.
Enhorabuena por la excelente entrevista. Siempre me cayó bien, y no me gustaba al principio su fútbol, pero me sorprendían los goles, los que sabían me decían «tú mírate los números, fíjate en él en el área y luego me repites eso que acabas de decir». Después de leer cosas sobre su infancia, y sobre todo su trayectoria (muchas dan para libros, especialmente Arsenio Iglesias, la verdad)… pues me cae mucho mejor, todo un personaje, don Julio.
Los que sabían se equivocan, al menos un poquito. Salinas destacó en la liga española porque era más corpulento y fuerte que la mayoría de centrales; así que podía fácilmente hacerse un hueco en el área para rematar. Pero, cuando jugaba contra los defensas alemanes, italianos, ingleses, etcétera, ni las olía porque ellos lo ganaban en fuerza y corpulencia. No era hábil: no regateaba, no tenía una técnica depurada. Para colmo, ni tan siquiera regateaba. Un delantero limitado, solvente solo en ciertos contextos.
No hay que fijarse tanto en los números; hay que fijarse en el contexto y en el tipo de juego.
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