
Todos hemos tenido la experiencia de haber visto películas durante la infancia que nos dejaron un intenso recuerdo durante años, y que al revisitarlas en la edad adulta muestran más las costuras, pero no pierden su encanto. Hoy voy a hablar de una de esas películas. Me produjo un profundo impacto cuando era pequeño; hoy asumo sus imperfecciones, porque veo que quiere contar una buena historia y se queda a medias en el intento. Aun así, me sigue pareciendo digna de revisitar cada cierto tiempo. Y sobre todo, más allá de cuantificar sus aciertos y sus errores, quiero hablar de su importancia histórica en el desarrollo de la ciencia ficción cinematográfica, cómo contribuyó a modelar la manera en que películas posteriores diseñaron su imaginería. Y su papel fundamental en el desarrollo de los efectos especiales. Hoy poca gente habla de ella y muchos creen que La guerra de las galaxias o Alien crearon buena parte de su aparato visual de la nada o, en todo caso, imitando únicamente los efectos y ambientes de 2001: Una odisea del espacio. Cuando lo cierto es que Silent Running, la película a la que me refiero, es precisamente el asidero estético con el que directores como George Lucas o Ridley Scott pudieron escapar de la alargada sombra de Stanley Kubrick.
La ciencia ficción siempre, o casi siempre, ha sido el género que con mayor fuerza ha tirado del carro de la evolución de los efectos especiales en el séptimo arte. Otros géneros —fantasía, acción, terror, guerra y demás— también han puesto de su parte, incluso de manera más continuada, pero la ciencia ficción ha propiciado los saltos cuánticos y ha ejecutado las mayores piruetas casi en cada década, desde Viaje a la Luna de George Méliès (1902) hasta Viaje cósmico de Vasili Zhuravlyov (1936), pasando por Metrópolis de Fritz Lang (1927). A partir de los cuarenta, el género sufrió un hándicap crónico: en Europa tenía más prestigio, pero los medios eran escasos. En Hollywood era consideradas un divertimento superficial en el que no merecía la pena invertir mucho dinero. Se hicieron algunas películas con temáticas inteligentes incluso en mitad de la fiebre de la serie B cincuentera, pero quienes ponían el (poco) dinero las veían como productos destinados a sesiones matinales repletas de escolares, o para autocines repletos de adolescentes sin cerebro. Estas películas nunca contaban con un presupuesto comparable al de las superproducciones de otros géneros. En televisión la cosa era aún peor: series excepcionales como The Twilight Zone se hacían con cuatro duros. Lo mismo pasaba con Star Trek, cuyos guiones excedían con mucho los medios disponibles; los argumentos, aun pensados para un público juvenil, eran muy respetables. Y los actores, por descontado, eran enormemente carismáticos. Pero los efectos especiales… cómo olvidar aquella criatura alienígena que era un perrito con un disfraz surrealista que parecía salido de alguna tienda de todo a cien:
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Magnifico articulo, muchas gracias.
Yo fui uno de esos chavales que vio «Naves misteriosas» un sabado por la manhana en la tele a principios de los 80, debia tener 10 anhos o asi. Por alguna razon, nunca me olvide de ella y cuando llego internet y fue posible encontrarlo todo a un golpe de click, la busque, la encontre y la volvi a ver. No fue lo mismo, pero siguio siendo bonito.
… y esa carrera de cochecitos por la nave, inolvidable. Por cierto…: vaya titulito.
Excelente divulgación! También yo llevo recuerdos de mis primeras emociones con el cine de ciencia ficción. Ahora sonrío por esos años de inocencia en donde Flash Gordon,en un film de 1930 asomaba su cabeza fuera de su navecilla en medio del oscuro espacio… y el viento le hacía flamear la cabellera! Gracias por la lectura.
Emilio D. Gorgot, voy a releer todos tus artículos.
Necesito saber por qué me gustan tanto…y quizá en ellos halle la respuesta.
Salud y enhorabuena.
Muy buen artículo.
Sí que me impactó, el hecho de que fuera ciencia ficción y el protagonista llevara túnica provocó en mí de niño una especie de conversión.
Lo siento, el artículo es interesante y se nota bien documentado, pero la temática no me apasiona tanto, ni siquiera con la vista atrás de loa nostalgia setentera que tanto nos gusta.
La peli era, es y será, aburrida. Hubiera preferido que nos emocionará con títulos menos populares pero igualmente interesantes como Dark Star de Carpenter o Soylent Green o La Fuga de Logan si me apura, pero sinceramente, está historia carecía absolutamente de interés y ritmo, y a la postre uno va al cine a entretenerse, o eso pie sobre yo.
Coincido plenamente en lo expuesto y solo me hace reflexionar si con solo un millón fue capaz de hacer ese espléndido trabajo que habría ocurrido si hubiera dispuesto de un presupuesto mucho más olgado.En definitiva este hombre se merece este y mas homenajes.
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Cuidado Spoiler:
Pues me sumo al comentario de arriba. La visión de esta película un sábado por la mañana quedó en la mente retenida, sobre todo la escena final; el robot cuidando el bosque de la cúpula por el universo andante, con música de fondo; qué tristeza existencial. Muchas gracias por el articulo
Magnífico artículo. No sé por cual extraña razón hoy recordé esa película. Y su título me vino a la mente instantáneamente. Me marcó de pequeño, soy del 70, y recuerdo la vi en la salita de un amigo hijo de farmacéutico mientras su padre hacía guardia. Y recuerdo verla ensimismado, sabía que aquello era grande…o más bien lo intuía. Y heme aquí, dejando para la posteridad mi grato y respetuoso recuerdo de este gran film. Me sigue gustando la ciencia ficción (películas, libros, artículos…) más no sé por qué extraña razón Naves Misteriosas se quedó para siempre agazapada en mi memoria. Y me resulta muy grato leer que a muchos nos ha ocurrido lo mismo, que no está todo perdido y que somos una inmensa y silente minoría los que, a mi juicio, tenemos buen gusto. Y ya puestos, os cuento una anécdota: este pasado verano, mi hija Teresa, me llamó por el móvil de un padre que la fuera a buscar a un cumpleaños, se quería marchar. Estaba muy enfadada. Llegué a por ella y cuando subió al coche (tiene 10 años) le pregunté que había ocurrido: “Papá, después de la tarta pusieron la música, era todo regaetton, ni una canción de The Police o de los Chili Peppers”. Como dicen Faemino y Cansado “ole, ole, ole”. Buenas noches muchachada. Alfredo (Asturias).
Ni leyendo los comentarios me entero, esta película está perfectamente al nivel de star wars y odisea en el espacio, las naves tanto interior como exteriormente son increiblemente realistas y muy detalladas. Es 5 años anterior a star wars y no se nota por ningún lado ni el tiempo ni la diferencia de presupuesto, y por supuesto que a nadie se le olvide que la versión actual de la trilogía original fue renovada en los 90.
Esta pelicula es una de las grandes sobre las exploraciones en el espacio, hay muchas mas recordadas que esta como la infame y despreciable saga de star trek que incluso a finales de siglo siguió mostrando unos efectos especiales y escenarios de cartón y bajo nivel. Mismo se puede decir de cualquier serie de space opera.
La volví a ver ayer y creo que además de la lectura ecologista, se puede hacer otra lectura sobre la soledad humana. Sobre la soledad del idealista (o del fanático según para quién) más concretamente. Esa soledad que sufren los que se implican en alguna lucha por cambiar algo, equivocada o no, y son incomprendidos sistemáticamente por sus contemporáneos.
El protagonista de la película me parece inspirado por el Morel de Las Raices del Cielo de Romain Gallard, que es una de las primeras obras consideradas como ecologistas. Ambos protagonistas son anacrónicos y rechazados en su época, aunque curiosamente son los que acaban teniendo la razón final, punto que debería hacer replantearnos las consideraciones que tenenos sobre lo que es progresismo y atrasismo. Esta hipótesis sobre la influencia de la obra de Gallard no sería muy probable si hablamos del libro, pero teniendo en cuenta que John Huston hizo una adaptación en 1958 que sí es mucho más probable que no pasase inadvertida para Trumbull.
yo no incluiria blade runner y encuentros en la tercera fase porque no son ciencia ficción espacial
las sustituiría por silent running y star trek the motion picture