Arte y Letras Literatura

¿Puede la fantasía salvar a la novela en la década que viene?

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Fotografía: Sam Greenhalgh (CC BY 2.0).

El 5 de febrero de 2019 fue un día peculiar en las librerías de Nueva York. El autor de estas líneas lo pudo comprobar en persona. Aquel día muchas librerías del noroeste de Brooklyn —centro de la vida literaria de la ciudad desde hace tiempo— colocaron en posiciones privilegiadas de sus establecimientos montones de ejemplares de una de las novedades literarias más esperadas de la temporada. El goteo de lectores ávidos por hacerse con su preciado ejemplar se prolongó toda la mañana. Pósteres promocionales en los escaparates. Aire generalizado de gran evento literario. La situación no era inédita, ni mucho menos. La maquinaria promocional de los Big Six —los seis grandes grupos editoriales americanos— todavía puede crear grandes hypes todas las temporadas y estar a la altura de las circunstancias: colonizar portadas, colonizar expositores, convencerte de que necesitas leer la novedad de turno.

Lo curioso del caso del 5 de febrero, lo que hizo que la situación chocara al autor de estas líneas, era el libro que estaba siendo promocionado en las librerías de más prestigio de la ciudad. Se trataba de Black Leopard, Red Wolf, la cuarta novela de Marlon James, autor jamaicano afincado en Nueva York que hace cinco años se convirtió en el niño mimado de la crítica literaria y del público «exquisito» con su novela A Brief History of Seven Killings, una intriga político-criminal a la manera de James Ellroy basada en el asesinato de Bob Marley. Lo chocante no era el autor, sino la novela en sí. Black Leopard, Red Wolf es una novela de espada y brujería. La pretenciosa (y decididamente elitista) intelligentsia literaria neoyorquina estaba acudiendo en masa a comprar un libro de ochocientas páginas lleno de brujas, demonios, combates con espadas y arcos, ogros, elfos oscuros y una banda de héroes provista de parecidos estructurales con cierta Compañía del Anillo.

Quiero incidir una vez más en esto. Black Leopard, Red Wolf no es una novela con toques de fantasía. No es una novela literaria que hace uso de recursos de género. No es una novela especulativa «de ideas». No es realismo mágico. Que eso triunfe entre el lector «serio» es mucho más común. Philip Roth escribió una novela de ciencia ficción. Margaret Atwood, Salman Rushdie, Murakami, qué sé yo. Joder, hasta John Updike escribió una novela de ciencia ficción. Black Leopard, Red Wolf no es ninguna de estas cosas. Es el primer volumen de una saga fantástica pura y dura, sin disculpas, sin coartada, sin doble fondo metafórico. Es lo que ese mismo lector «serio» hace diez años habría considerado el equivalente en forma de libro a las palomitas con mantequilla.

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8 comentarios

  1. Agustín Serrano Serrano

    Personalmente, disfruto, por ejemplo, con autores como Carrère, el mismo Amis, Víctor del árbol y tantos y tantos…a la vez que lo hago con Rothfuss, -este muy recientemente-, Sanderson, Martin, aderezado todo con King, Tolstoi, Escohotado, Le Guin, Delibes, Knausgard, Ellroy, de todo una barbaridad, porque debo parar ya, incluso conmigo mismo.

    Tal vez lo mío sea un trastorno de personalidad, (bibliófila), céntuple.

    Muy buen artículo, aunque algo corto.

  2. No tiene nada que ver con la fantasía. Es un tema racial. Pasó con NK Jemisin y pasó con Jordan Peele. En cuanto sale un autor negro medianamente decente, el mundillo cultural yanqui se vuelca en convertirlo en el Gran Acontecimiento de la Década. A NK Jemisin le han caido tres premios Hugo a la mejor novela seguidos, algo que ni los grandes del género como Heinlein, Asimov o Clarke lograron conseguir. Silverberg tuvo palabras críticas al respecto y le llamaron de todo.

    Da la impresión de que Marlon James es la última iteración de este fenómeno. No tiene nada que ver con el género ni con la fantasía de espada y brujería: podría escribir fantasía como podría escribir novelas románticas sadomaso.

  3. Muy interesante el artículo y la reflexión, muchas gracias.

    Personalmente lamento la falta de tiempo material para leer todo lo que me gustaría. No obstante, siempre es de agradecer incorporar títulos y autores que desconocía a la que, por el número de horas al día que le dedico, es ya la inabarcable lista de lecturas pendientes. Y no es la única, hay otra de cine por ejemplo. Hace tiempo decidí descartar una lista de series, no tiene sentido, nos están bombardeando. Y hablando de bombardeos, me da un poco de repelús que las grandes editoras opten por ese método con determinados títulos, o autores, procuro no guiarme mucho por ellos y no perder de vista lo que se ha escrito en el pasado. Como digo, el tiempo es limitado.

    Un saludo

  4. Es lo que veo con las series de televisión actuales y las que vienen: una en la Tierra Media, una en Poniente, una de Geralt de Rivia, otra de la Materia Oscura y entre medio Chérnobil, que es ultrarrealista, pero por eso mismo es de fantasía-terror-ciencia ficción.

    Una notable excepción es la gran literatura del Cono Sur: Borges, Cortázar, Casares y Quiroga, por nombrar a los más conocidos, cultivaron orgullosamente el cuento fantástico y de terror: «El Aleph», «La noche boca arriba», «La puerta condenada», «La invención de Morel» y «Juan Darién» están entre lo mejor del cuento en castellano de todos los tiempos y lugares.

  5. Hablando de fantasía, me permito hacerles una recomendación: «Kings of the Wyld», de Nicholas Eames. Para los que echamos de menos a Pratchett, nos ofrece una historia de espada y brujería que hará las delicias de los más roleros, aderezada con una buena dosis de humor. Todo un descubrimiento para mí. Espero que la publiquen pronto en castellano para que pueda llegar a más gente.

    • Tergiversador de Enredos

      Me apunto la recomendación, y como amante de la Sword&Sorcery y devoto apasionado de Sir Terry Pratchett (que Om lo tenga en su gloria) te doy mis más sinceras gracias.

  6. Pingback: ¿Por qué los académicos tienen miedo a los dragones? | Revista Contrapunto

  7. La literatura fantástica se abre paso, poco a poco, y no solo en papel. Sus adeptos son inasequibles al desaliento. Sin ir más lejos, este mes se ha publicado en las tiendas de apps de Android y Apple la actualización número 27 de la app Tentacle Pulp, especializada en relatos cortos de fantasía, terror y ciencia ficción. Autores como Diego Salcedo, Malena Salazar Maciá, Yoss, Milos de Azaola y muchos más pueblan sus actualizaciones. Y eso es solo la punta del iceberg. ¡Saludos!

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