Sociedad

La maldición de la superviviente

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Natja Brunckhorst en Yo, Cristina F., 1981. Fotografía: Solaris Film / Maran Film / Popular Filmproduktion / CLV-Filmproduktions / SDR.

Berlín, 10 de abril de 1976.

David Bowie abre el concierto de su gira Isolar con el tema «Station to Station». En los primeros acordes, mientras suena de fondo el sonido de los trenes, se proyectan imágenes de Un perro andaluz. La famosa escena en la que una joven deja tranquilamente que le corten el ojo provoca la catarsis, mientras la voz de Bowie se derrama:

I must be only one in a million
I won’t let the day pass wihtout her
It’s too late…

Entre el público, Christiane, de trece años, se envuelve en una especie de melancolía plástica, sobrepasada por aquella canción que es al mismo tiempo una profecía y una crónica de los hechos. Después del concierto, se inyectará heroína por primera vez.

A diferencia de Bowie, que debido a la cantidad de cocaína que consumía en esos días no recordaba casi nada de aquellos tiempos, ni siquiera la grabación del disco que contenía esa canción, Christiane sí lo recuerda absolutamente todo, con la lucidez cruel con la que recuerdan los niños.

La historia que conmovió a Europa

En 1978 Christiane es llamada a declarar como testigo en un juicio contra un hombre que pagaba a menores con heroína a cambio de sexo. Allí conoce a Kai Hermann y Horst Rieck, periodistas de la revista Stern, que estaban trabajando en un reportaje sobre los efectos de las drogas en los adolescentes. Un tema que en aquel momento estaba rodeado de muchos tabúes, y para el que era complicado encontrar fuentes fiables dispuestas a dar información. Lo que empezó como una entrevista de dos horas se convirtió en un trabajo de documentación de dos meses, una serie de artículos que se publicaron primero en la revista Stern y que más tarde se recopilaron en un best seller traducido a quince idiomas cuyo título original fue Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (Los niños de la estación del zoo). Por esos misterios insondables de la traducción de títulos, en español se llamaría: Yo, Christiane F. Hijos de la droga.

La historia de Christiane es el testimonio en primera persona de su infancia y su tierna adolescencia. Comienza cuando llega con sus padres desde Hamburgo para establecerse en Berlín Oeste hasta los quince años, en el momento mismo del juicio de uno de sus clientes por abuso de menores.

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6 comentarios

  1. Gracias por traer del recuerdo esta tremenda historia y gran película que fue Yo, Cristina F. Tan buena, como real. Ya podría alguna editorial de aquí reeditar el libro para los que no tuvimos la ocasión de leerlo.

    Supongo que en Alemania seguirá editado, pero aquí nada de nada. Aunque siempre se puede aprender alemán … :)

  2. Una madrugada de comienzos de los 90, recién llegado a casa y con más ganas de comerme un bocata y ver la tele que de acostarme, en La 2 (no sé si ya se llamaba así o aún era RTVE 2) emitieron esta película y me fascinó. Hablamos, insisto, de comienzos de los 90. No era fácil repetir la experiencia si no la habías grabado en video, no se encontraba en VHS, ni en venta ni en alquiler, no existía internet para bajarla y durante años viví con el recuerdo de aquella gran película.

    Luego ya en tiempos más contemporáneos, me pasó una de las cosas que más odio: volví a verla y ya no me impresionó lo más mínimo, supongo que la tenía demasiado mitificada y me pareció aburridísima. Empecé a investigar sobre la protagonista real del film y descubrí que como siempre, ella vivió la segunda parte de la película en su propias carnes y sin espectadores. Los auténticos culpables de esa debacle son ni más ni menos que los buitres de Stern que no desaprovecharon un minuto al lado de su nueva «creación» y le dejaron disfrutar de una vida de rockstar de tercera fila en lugar de hacerle ver que era el momento de usar su popularidad para el bien, el suyo y el de los demás.

    Pero nadie le ayudó y dejaron que siguiera cayendo al abismo. A eso, sumémosle que probablemente tenga una personalidad adictiva y ahí tenemos otra leyenda de pacotilla disfrazada de glamour. Nunca he entendido ni entenderé el supuesto glamour de los junkies. Destrozan su vida y la de todos quienes les rodean, no tiene nada de agradable. La de personas con un gran futuro por delante que murieron por culpa del jako, la de grandes bandas que se han separado por culpa de la heroína, la de grandes artistas que en su juventud cuando aún tenían grandes cosas que decir, murieron con una jeringuilla en el brazo. Hasta Sid Vicious era un chaval inteligente y talentoso hasta que la jeringa llegó a su vida y se convirtió en el berzas que ha pasado a la historia.

    En fin, gran artículo.

  3. El siguiente recuerdo tiene poco que ver con el drama de la protagonista de la que poco sabía, pero el lugar, Berlín, y el malestar de los jóvenes los unen. En los noventa visité la ciudad en enero, proponiéndome, para conocerla de alguna manera, viajar con el metro que inexorablemente me devolvería al lugar de salida siendo un trayecto anular, ya que mi alemán es inexistente como para pedir información. Fue un domingo, a las siete de la mañana, nadie en las calles, salvo los cinco bajo cero. Sentí un potente silbido a mis espaldas del cual no había dudas de que era para mí. Era un joven altísimo, rapado a cero, los brazos tatuados, y ¡en mangas de camisa!, que se acercaba decididamente. Imaginé lo peor, pero nada. Me dijo “yo soy” en español, alemán y en inglés y solo supe que se llamaba Dániel, y nada más. Luego nos intercambiamos cigarrillos, MS y Malboro, y continuó a contarme algo que lo llevó directamente a un llanto desgarrador. Cuando me abrazó comprobé su borrachera. Confieso que me emocioné. Nos despedimos cada cual en su lengua. Todavía hoy me preguntó qué historia me habrá narrado. Excelente artículo. Gracias.

  4. ¡Gracias!

  5. Clockwork Orange

    Buenas noches, yo pasé 10 años de mi vida enganchado a la heroína, desde los 18 hasta los 28…ahora voy a cumplir 52. Llevo 32 años sin consumir ningún tóxico de ninguna clase, lo dejé todo, drogas, alcohol y tabaco. Rehíce mi vida por completo, aunque las secuelas que te deja la droga en el cuerpo son de por vida, tengo Hepatitis C, y aunque hice un tratamiento y me da negativo en los análisis, yo se que tengo un daño en mi hígado y en mi cuerpo que arrastraré hasta mi muerte.
    La película es, sin duda, la que mejor refleja esa etapa de mi propia vida, todo lo que sale en esa película lo he vivido personalmente, excepto la prostitución, yo, afortunadamente, nuca tuve que recurrir a prostituirme para conseguir droga, Pero si tuve que recurrir a robar todos los días a diestro y siniestro, a pedir dinero, a trapichear, a vender poco a poco todos mis discos, ropa, etc., a robar a mis padres y familiares, a compañeros de clase, a todo el que se ponía por delante…
    Las escenas son totalmente lo más parecido a la vida real, el frío que se te cala en los huesos, los mocos que se te caen, el mono, el trajín con los que tienen tu mismo problema. La película es magistral, nada que ver con El Pico, que también la considero una buena película, pero en la que el tema político se introduce de manera que acaba siendo igual de protagonista que la propia adicción de los actores. Sin embargo, no siendo los protagonistas de Christiane verdaderos yonkis, la película refleja mucho mejor el problema que El Pico, en la que los protagonistas si eran yonkis (José Luis Manzano, el que hace de Urko, El Pirri, etc.).
    La historia de Christiane es mucho más parecida a la mía propia, probé la heroína a los 17 años, pero venía de un fuerte consumo de hachís, alcohol y otras sutancias como los tripis (muy de moda en aquellos 80s en España, porque podemos decir que los 70s en Europa fueron después los 80s en España, puesto que llevábamos un serio retraso temporal).
    Puedo afirmar que esta es la mejor película que se ha hecho sobre el tema, y el ambiente del Berlín de aquella época es brutal y magistralmente reflejado en la película.
    Nunca me canso de ver esta película y ahora disfruto intensamente viendo la serie que han creado para Amazon Prime Video, está también muy muy bien, marcando diferencias con la película original, cuenta la historia desde otra perspectiva, desde una visión actual, con medios actuales pero de forma también magistral. Os la recomiendo a tod@s y os recomiendo también no tomar ninguna droga, es algo que no es necesario para vivir y de lo que se puede prescindir perfectamente. Si tenéis que drogaros con algo que sea con la playa, viajando, practicando sexo, disfrutando de buenas comidas, viendo buen cine como este, leyendo, tocando música, disfrutando de buena música, etc…o sea viviendo…
    Aparte de eso la droga es ilegal y os vais a meter una gran cantidad de adulteración y mierda que es lo que más daño os va a hacer, más incluso que la propia droga…además de correr el riesgo de que la policía os persiga, de que la gente os mire mal y de que vuestra salud se vea en un serio riesgo innecesario.
    Yo fui un yonki y parte de mi vida está también todavía allí, al igual que Christiane, mis pensamientos vuelven una y otra vez al mismo lugar, vivo a más de 1000 kilómetros de la ciudad en la que viví todos esos acontecimientos, pero cuando vuelvo de visita, no puedo evitar pasear de nuevo por las mismas calles y lugares en los que todo ocurrió…y en los que ya no queda absolutamente nada de aquello, pero a los que me siento atraído como un imán…es inevitable…parte de mi vida quedó allí y parte de mi alma está todavía allí también.

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