Deportes Política y Economía

No hay negocio como el negocio de los deportes (II)

hemsworth and bruhl face off in rush
Chris Hemsworth (James Hunt) y Daniel Bruhl (Niki Lauda) en Rush, 2013. Imagen: Entertainment One.

(Viene de la primera parte)

Cuando se enteraron de que quería ganarme la vida con los coches me dijeron unas cuantas cosas: jamás. Las carreras son para playboys y diletantes. Para personas frívolas y cabezas huecas. El apellido Lauda siempre aparece junto a políticos y economistas. No en portadas de revistas. 

(Fragmento de Rush, 2013, Ron Howard)

¿El nombre de los Lauda al lado de una marca de tabaco? Como explicaban en Mad Men hay extraños motivos para que la gente siga fumando a pesar de saber que mata. Igual que para conducir en coche de carreras, sobre todo en algunas disciplinas. El problema de Lauda terminó en gran parte del mundo en 2003. La legislación en Europa, cuna de la mayor parte de los circuitos y grandes premios, acordaba eliminar la publicidad de alcohol y tabaco en eventos deportivos. Para dar tiempo a la adaptación, la prohibición sería efectiva desde el verano del año 2005. ¿Qué hizo Marlboro? Seguir patrocinando a Ferrari incluso con más de 100 millones de euros al año. Es cierto que una «tradición» así cuesta hacerla desaparecer. Marcas como Phillip Morris, Lucky Strike, Mild Seven o Rothmans llevaban desde la década de los años setenta patrocinando equipos campeones como McLaren, Williams, BAR-Honda, Lotus, Benetton o Renault. Cientos de millones cada año llegaban a los garajes y fábricas para desarrollar la tecnología de conducción más avanzada y los monoplazas más rápidos. ¿Qué pasó de 2005 a 2010? Marlboro siguió, de manera sutil pero eficaz: adiós al nombre, bienvenida al código de barras o incluso simplemente al color rojo. Por no hablar del patrocinio de otros aspectos que estaban directamente en el coche. Incluso Bernie Ecclestone, el patrón del invento, se dedicó a buscar circuitos en países nuevos donde no se penalizara la publicidad de tabaco. Estaba clara la importancia de estos patrocinadores que, como decía el experto en neuromarketing Martín Lindstrom, buscaban asociarse a los valores de la Formula 1: innovación, tecnología, velocidad, frescura, emoción, riesgo. ¿Es Red Bull una empresa que vende 6800 millones de latas de bebida, que le reportan más de 6000 millones de dólares en 171 países de todo el mundo; o es una empresa de contenidos, que nos cuenta historias sobre la Formula 1, deportes extremos y mucho más, para vender después productos tales como merchandising y latas de bebida? ¿No son acaso, en este mundo moderno, todas las compañías empresas de medios?

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

4 comentarios

  1. El deporte como juego, como competición y como reflejo de la vida.
    La mayoría de los cachorros mamíferos, aprenden las actividades que les van a resultar necesarias en su fase adulta y establecen sus jerarquías en el grupo, a través del juego.
    Luego compiten con otros seres de su misma o de diferentes especies en la carrera por la supervivencia.
    El premio sería la propia conservación de la vida a modo individual, el sexo como medio de perpetuación genética y la mejora de la especie en último caso.
    Quizá el deporte no sea más que un reflejo de la lucha por la vida y un medio del ser humano para enaltecer sus propias gestas.
    Por cierto que, a un cincuentón como yo, le ha resultado muy gratificante y esperanzador que un gran deportista llamado Carlos Sainz, haya vencido por tercera vez el Dakar a sus 57 años, demostrando que el talento no es una cuestión de edad.
    Ojalá que el mercado laboral tomara nota y no considerara como deshechos a los trabajadores que se quedan en paro con dicha edad.
    Son estas proezas las que levantan pasiones entre el público, las luchas de competidores en igualdad de condiciones, la superación y tantos otros valores con los que nos sentidos identificados.
    El factor humano es lo que debería primar en el desarrollo de las competiciones deportivas y, dada la homogeneidad de nuestras capacidades, junto con una reglamentación que favorezca la igualdad de oportunidades, dará lugar a una alternancia y a una indeterminación en los resultados que se produzcan, lo cual le da más valor a las victorias y aumenta el interés de cara a los espectadores.
    Cuando dicho interés se masifica, el deporte se convierte en espectáculo y las victorias adquieren mucha más relevancia, entrando entonces en juego intereses económicos que lo van alejando de sus valores originales.
    Cuando el dinero toma el protagonismo, todo queda prostituido, quedando desplazado el factor humano por otros más lucrativos.
    La fórmula 1 es un buen testigo de ello, donde hemos podido asistir a la pérdida de intervención de las capacidades del piloto, en favor de las del coche, lo que da lugar a que consigan victorias los que disponen de mejor material, en lugar de los que tienen más calidad de pilotaje.
    También provocan largos periodos de dominio abrumador por parte de algunas escuderías que disponen de mayores avances tecnológicos, muchas veces conseguidos de maneras poco honorables. Lo cual deriva en una carrera tecnológica sin fin, que dispara los costes y la aleja de su supuesta utilidad en la aplicación de sus avances a los vehículos de serie.
    La tecnología como doping, uno de los grandes males del deporte.
    Al final, lo previsible del resultado y la devaluación deportiva de la victoria, termina por aburrir al espectador, cayendo las audiencias y la credibilidad del campeonato.
    Entre todos la mataron y ella sola se murió.

  2. El problema de fondo es: demasiado y demasiado pronto. No todos saben gestionar, en la veintena, las enormes cantidades de dinero que se generan. Y no es fácil cambiar eso. Los jóvenes siempre serán jóvenes, para bien o para mal.

    • Si le sumas a la juventud ser, en la inmensa mayoría de los casos, analfabeto funcional, pues ya tienes la tormenta perfecta.

  3. burro pobre

    Mucho criticar a los deportistas de élite, pero que el resto de los mortales no nos quedamos a la zaga en cuanto a estupidez en el manejo de las finanzas. Ejemplos tenemos a millones en la España antes de la crisis, solo que nadie se dio cuenta hasta que no habia manera de pagar las dos casas o el bmw tan bonito (porque para que comprarse un renault megane). O ahora con todos esos que estan casi en los treinta y van siempre con el dinero justo, a pesar de tener un trabajo estable y un sueldo que les permita ahorrar.

    A los que le toca la loteria y a los deportistas les excuso porque viven en una burbuja que te nubla el sentido. Lo que no entiendo es lo de los pobres con actitud de ricos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*