
En el episodio VIII Luke Skywalker se oculta en el planeta Ahch-To. Hasta allí acude Rey con la intención de devolverle su sable láser y, si es posible, comenzar su entrenamiento como jedi. Luke, extraño y distante, rechaza formar parte de su idea y en un principio evade toda responsabilidad. Pero la memoria y la conciencia le obligan a tomar parte de una batalla que quería evitar. No la esperaba, encontraba paz en disimularse perdido. En una de sus primeras lecciones Luke lleva a Rey a un risco sobre un agua que ruge. Nos parece un antiguo lugar de oración, quizá un sitio de recogimiento para gente que no sabe quién es a pesar de ser todavía. Rey se sienta en actitud meditativa y cierra los ojos. Luke le explica qué es la Fuerza y cómo se puede llegar a ella. Habla despacio, con voz profunda que atraviesa la pantalla hasta llegar a nosotros. Desde el silencio tres palabras nos hacen eco en los tímpanos.
—Respira, simplemente respira…
La palabra respirar es compleja. Porque se ejecuta de forma inconsciente hasta que nos cuesta hacerla realidad. Es como parpadear pero con los pulmones. No resulta sencillo descubrir que aquello que hemos hecho fácil se complica despacio pero inexorable. Rey sobre la roca y con los ojos cerrados no intuye lo que hace. Pero está tomando aire, abriendo sus aletas nasales para enviarlo a través de su vía aérea hasta el último de los alveolos. Ignora que esto se permite por la presión negativa que provoca el diafragma y todos y cada uno de sus músculos intercostales perfectamente sincronizados. Después su alveolos, quién sabe si con la ayuda de midiclorianos, intercambian el dióxido de carbono y toman el oxígeno que será gasolina para el resto del cuerpo. Aire que después abandonará sus pulmones llevándose lo que sobra. Vía aérea que no se colapsa, a pesar de ser túnel que se vacía, porque se mantiene cierta presión al final de la espiración en su interior. Inspirar y espirar. Danza compleja que no aprendimos a bailar y que solo echamos de menos cuando comenzamos a tropezar sobre el escenario.
En el momento actual, enfrentados a la pandemia por el nuevo coronavirus (SARS-CoV2), tanto respirar como respiración se han convertido en protagonistas de las noticias. Se habla de los efectos de este virus sobre los pulmones y cómo puede provocar falta de aire. También se llenan las pantallas o las redes sociales de sanitarios dispuestos a encontrar una solución que nos permita poder seguir escuchando a Luke con la sensación de que podemos lograrlo. Es una carrera que nunca termina en la que el conocimiento sobre la fisiología de la respiración constituye una luz para muchas personas. Se usa una fuerza distinta que permite mantener los pulmones abiertos. Que no se derrumbe ese túnel, que haya una nueva esperanza.
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Muchas gracias por el artículo
A usted.
Alberto.
Simplemente genial encastrar temas de la cultura de masa con aquella científica. Y esa frase… «ya sabemos que la resistencia siempre se ha servido de tipos a los que nadie pregunta de dónde han llegado…», qué decir! Inspirada es poco. El eterno anonimato de los héroes cotidianos, de esos que a veces nos separan de ellos un saludo de conveniencia, como nuestros enfermeros y doctores de cabecera que están en primera línea. Desgraciadamente por estos pagos ya se han ido cuarenta. Mis aplausos, señor. Las precisas e incontrastables fórmulas físicas matemáticas me han siempre fascinado por ese poder que tienen de predecir lo que sucedió y lo que sucederá, pero me es divertido y hasta a veces horroroso saber que, de acuerdo a mis exiguos metros cuadrados de superficie de piel y haciendo los cálculos pertinentes, soportamos una presión atmosférica inmensa, y que si no fuera por ese pequeño músculo que bombea sin descanso para crear otra presión igual y contraria terminaríamos aplastados como globos desinflados. No creo en los milagros, pero nuestras existencias los rozan. Muchas gracias por la lectura.
Gracias por sus comentarios.
«Hay que ser Han Solo pilotando el Halcón Milenario para entregar la mercancía más importante que jamás habría imaginado.»
Muchas gracias por el artículo, de verdad sus palabras nos alientan, nos dan «la fuerza»…Quien escribe es neumologo de profesión, voy a compartir sus palabras con otros amigos y compañeros, internistas y especialistas en medicina crítica… En estos días aciagos donde nos ayuda tanto el poder esbozar una sonrisa.
Saludos desde México.
Muchas gracias César, de verdad.