
Contó Ian Gibson que cuando los victorianos tramitaron en el siglo XIX la legislación contra la homosexualidad no tuvieron en cuenta el lesbianismo porque nadie se atrevía a explicarle a la reina en qué consistía. Es curioso, porque si ha habido un país obsesionado con el sexo en este mundo ese ha sido la España católica, especialmente durante el periodo franquista, pero parece que el pudor británico caló mucho más hondo que nuestra cegadora luz de Trento. Tal vez el tabú se deba a que fue uno de los países civilizados que más tardaron en abolir los castigos corporales en la escuela. Hasta 1986 estuvieron flagelándose las posaderas en los colegios. Culpa y rectitud están en el ADN nacional británico, con todas repercusiones sexuales en el individuo que acarrea semejante cóctel. Y lo prueba el hecho de que si yo, un humilde españolito lector de prensa, tuviera que pensar qué es lo que más me ha impactado a lo largo de toda mi vida de la actualidad llegada del Reino Unido, no fue ni la guerra de las Malvinas, ni los terribles años de Thatcher, los atentados del IRA o la clonada oveja Dolly; para mí el Reino Unido se traduce clara e inequívocamente en el manantial de un fenómeno concreto: los escándalos sexuales de políticos.
Nuestros eximios representantes no es que se corten un pelo a la hora de romper a follar con quien se tercie, pero por una cuestión de discreción y vergüenza, no pocas veces de la ajena, sus escarceos no se airean. La doble moral está tan asentada en estas tierras latinas que echarle en cara a alguien algo así es hasta contraproducente. Trasquilado salió, por ejemplo, el socialista Miguel Sebastián cuando le sacó una amante a Alberto Ruiz Gallardón en un debate televisado previo a unas elecciones municipales a la alcaldía de Madrid. Aquí estas cosas pertenecen al terreno personal de cada uno y si trascienden es porque los affaires contienen problemas más importantes que el sexual. Como el caso del senador Casimiro Curbelo, por ejemplo, que se llevó a su hijo a un puticlub madrileño donde organizó un altercado con evidentes síntomas de embriaguez y terminó agrediendo a un policía. El problema no era que gustara de irse de putas, sino el abuso de poder. O el de Javier Rodrigo de Santos, ultracatólico concejal de Urbanismo del PP en Palma de Mallorca, que se metía noches toledanas de cocaína y chaperos, de siete en siete, gramos y chavales. Y su afición no hubiera trascendido de no ser porque los servicios los pagaba con la visa del Ayuntamiento y dejó un cargo de 50 804 euros, amén de que también se le acusó de haber metido mano a unos chiquillos de quince años que frecuentaban la parroquia donde su mujer era catequista. Su esposa le perdonó porque entendía según sus creencias que solo se trataba de una enfermedad y la sociedad alucinó un par de telediarios, pero luego siguió a lo suyo. A sus labores, a su paro y a sus deportes.
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Hombre, ese pais seria usa. Inglaterria es mas del puritanismo.
Es John Profumo, no Porfumo.
Depende de las texturas. Desaconsejó el sorbete.
Pero bueno, esto de la coprofagia no lo he acabado de entender nunca. Si comes mierda, ¿no te mueres ni nada? ¿Puedes engullir zurullos y seguir alegremente con tus vicios? ¿O es que los ingleses ya se han habituado a lo largo de los siglos? Ya no sé lo que pensar, dios mío… ¡Me veo venir una noche de insomnio!
Excelente redacción.
¿Excelente? Pero si parece un 4/4 con dos blancas (mi, sol) desde la primera hasta la última frase.
Cada religión segrega sus propias miasmas. Esto es puro protestantismo, no lo pueden evitar.
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No se, no se,,, esa comparación España-Reino Unido,,, no creo que aquí no nos quedemos cortos, en eso de los escándalos sexuales,,, solo que lo llevamos de otra forma. Actualmente tenemos el culebrón del Rey emerito con la nórdica Corinna Larsen (eso de las nórdicas de lo 60’s caló fuerte en todos los niveles, no solo con A. Landa). Pero tenemos el afer del peridista P.J.R. con la mulata en plan sado (no es político pero de profundas conexiones políticas, trampa aprobechando sus gustos,, sino no se entiende),,, Aquí ciertas prácticas son para el Populus, más merecedor de una medalla que de una reprobación,, siempre expresando con envidia por lo privado, mientras que en público se condena con la boca pequeña cuando se viene uno en la obligación,,,,
El autor parece conocer bien el mundo vicioso pero en política parece escorado y poco objetivo. Los años de Thacher no fueron terribles fueron lo que necesitaba Gran Bretaña para reconducir la deriva laborista que llevaba directamente a la ruina del país. Además del mérito de género por ser la primera mujer en imponerse como primera ministra, sus políticas fueron la base de la actual economía europea y copiadas por los países más punteros de Europa. O es que Merkel no es una de las primeras seguidoras de aquella pionera.
La continuidad del proyecto de la mujer de hojalata, terminó como el rosario de la aurora , a la vista esta …… Chile era el ejemplo…estamos de carallo , el ser objetivo no es fácil ……
No, no lo es. ¿Tiene usted alguna tontería más que objetar?
Y Bienvenida Pérez? Dónde está?