No es la primera vez que sucede. En las fábricas estadounidenses, y como práctica asentada desde los inicios de la Revolución Industrial, solo se contrataba a los obreros con herramientas de mejor calidad. El encargado, saliendo a la puerta, pedía a los candidatos que esperaban para cubrir cargas de trabajo puntuales que abriesen su caja, y evaluando a simple vista el interior decidía a quién contrataba y a quién no. Es una vieja costumbre en la selección de personal, que permite a un profesional con experiencia distinguir entre quién lleva tiempo en su sector, quién acaba de empezar, y quién conoce la regla principal del profesional independiente. La de que tus ingresos dependen de la calidad de lo producido, y del tiempo que hayas necesitado para crearlo. Tan importante como tu talento es la máquina empleada para conseguirlo.
Hoy este principio se ha trasladado a las nuevas profesiones. Y de manera específica a la creación de contenidos. Obligado a trabajar con vídeo, fotografía de alta resolución, CAD, conectividad extrema y movilidad, la estación de trabajo de este profesional tiene que contar con una pantalla de gran calidad, y alcanzar máximos en rendimiento y movilidad con poco peso. Las máquinas que reúnen estos requisitos suelen resultar poco asequibles, y esta es una de las razones que han hecho destacar al ASUS ProArt StudioBook Pro 17 desde su lanzamiento. Un portátil que fue diseñado mediante el consenso entre ingenieros y creadores de contenidos. Diseñadores, arquitectos, animadores, programadores, y también los menos convencionales youtubers, creadores de hilos de Twitter e influencers de Instagram colaboraron para transmitir a la marca las necesidades de su ecosistema laboral, altamente competitivo. Un entorno donde predomina la alta calidad de los resultados, y donde hoy es tan importante la propia capacidad de crear como el ordenador de que se disponga para hacerlo.
Empezando por el tamaño en que puedes visualizar tu trabajo. Este ASUS ha montado en un chasis de 15” una pantalla de 17”, con validación Pantone y tipo NanoEdge, que reduce el marco al máximo y cuyo revestimiento mate reduce reflejos molestos. Los ángulos de visión de 178° aseguran que los colores permanezcan vivos y brillantes desde cualquier ángulo. Es casi como trabajar con un monitor externo. Y ese mayor espacio en lo visual no sacrifica el poder guardarlo en la bolsa o mochila preparada para el portátil de tamaño estándar. Dispone de una combinación óptima para ejecutar tareas complejas en el menor tiempo posible y sacar el máximo partido a tus horas de dedicación: un procesador Intel® Core™ i7 y la tarjeta NVIDIA Quadro RTX™. Añadida su eficiencia energética, y la solución térmica mediante aletas de refrigeración, el ProArt StudioBook es uno de los pocos compañeros de trabajo capaz de mantenerse frío y en silencio cuando le pones a plena carga. Ni traseras que arden ni molestos ventiladores a toda pastilla.
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¿Publicidad encubierta?
Es una Nota de prensa. Lo pone arriba en la categoría.
En la versión móvil no se ve esa categoría por ningún lado
Tienes razón, Miguel. No me había fijado. Voy a arreglarlo inmediatamente. Disculpad el fallo.
También hay que reconocer que es un maquinón del quince. :-P
Es evidente que las máquinas forman parte del día a día. Como cualquier otra herramienta, considerarlas como una ayuda o un obstáculo esta en función de cómo se utilicen. Y esa realidad sirve hasta para los que ya nos hemos jubilado. No digamos si se extiende al ámbito de la salud; en este tiempo incierto, una máquina, un respirador, establece la frágil línea que separa la vida de la muerte.