Novak Djokovic, Naomi Osaka y casi todo lo que nos dejó el Open de Australia 2021

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Novak Djokovic, ganador del Open de Australia 2021
Novak Djokovic, ganador del Open de Australia 2021. Foto: Cordon Press.

Menos de tenis, se habló de todo durante estas cinco semanas de concentración australiana. Son días duros y desagradables: primero llegaron las quejas por las cuarentenas, luego la evidencia de la desigualdad de oportunidades y por último las acusaciones de fingir lesiones para conseguir no se sabe muy bien el qué. ¿Un relato, una narrativa? No sé, pregúntenle a Toni Nadal. Los ánimos han estado encrespados pero no se puede esperar menos en medio de una pandemia. Al principio hubo público en las gradas, luego confinaron Melbourne y volvimos al vacío que marcó 2020. Al menos las semifinales y la final se volvieron a disputar con el clásico ambiente nocturno de un Grand Slam y la verdad es que fue muy de agradecer.

En cuanto a los resultados deportivos, nada nuevo bajo el sol. Ganó Novak Djokovic por novena vez, octava desde 2011. En el camino solo se ha dejado los títulos de 2014 (Wawrinka), 2017 (Federer) y 2018 (Federer). Es su decimoctavo título del Grand Slam, diecisiete de ellos conseguidos en los últimos cuarenta. Una década ganando prácticamente uno de cada dos grandes. Queda, aun así, a dos del récord de Nadal y Federer, y les voy a hacer un spoiler que seguro que no esperaban: a este nivel, Nadal va a ganar Roland Garros por decimocuarta vez y va a volver a mantener los tres grandes de ventaja. El eterno retorno de lo mismo. Entre ambos, han ganado diez de los últimos once Grand Slams. De hecho, desde Roland Garros 2004 solo ocho tenistas distintos han levantado título en un «grande»: Federer, Nadal, Djokovic, Del Potro, Murray, Wawrinka, Cilic y Thiem. Ocho en diecisiete años.

¿Se ven síntomas al menos de algo parecido a un cambio? Sí, supongo que sí. Tsitsipas le ganó a Nadal remontando dos sets. Es cierto que fue una versión algo limitada de Nadal, y que Rafa va ya para los treinta y cinco años, pero supongo que en otro momento sería inconcebible. Medvedev se paseó hasta la final después de haber ganado el Masters el año pasado. Rublev se consolidó como un competidor de talento que estará ahí cuando se retiren los mejores. Brotes verdes los hay desde el momento en que, del «Big Three», uno decide quedarse en casa (Federer), otro se lesiona la espalda justo la semana antes del torneo (Nadal) y el otro tiene una rotura del oblicuo en medio de su partido de tercera ronda (Djokovic). Así cualquiera, ¿no? Y al final, pese a todo, ganó uno de ellos. Más lo que nos queda este año. Hagamos un repaso a casi todo lo que nos dejó Australia en esta edición confusa:

1. No solo es que Djokovic haya ganado el Open de Australia nueve veces, con trece años de separación entre el primer título y el, de momento, último. Es que lo ha conseguido en nueve finales. Algunas de ellas, como la de este año, dando una exhibición. No creo que fuera favorito ante Medvedev y no creo que fuera una falta de respeto decirlo. Dio igual. El partido se rompió ya en el segundo juego y aunque el ruso lo intentó, no hubo manera. Djokovic fue una apisonadora de golpes a las líneas y recuperaciones imposibles, con esa elasticidad absolutamente inhumana.

2. Vuelve, como después de cada torneo, el debate sobre quién es el mejor jugador de todos los tiempos y los fans de Federer estamos a un paso de tuitear «STOP THE COUNT» en cualquier momento. Luego, Nadal ganará Roland Garros y la perspectiva volverá a cambiar y así sucesivamente. De momento, aparte de haber ganado dieciocho títulos de Grand Slam —solo dos menos que sus rivales—, a favor de Djokovic cuenta que ha ganado todos los Masters 1000, se ha impuesto cinco veces en las World Tour Finals, tiene el H2H ganado frente a Nadal y Federer… y en breve se convertirá en el jugador que más semanas ha ocupado el número uno en la clasificación ATP. No son malas credenciales, desde luego.

3. Ahora bien, queda la lucha por las relaciones públicas. Djokovic no consigue caerle bien a nadie, es impresionante. En su partido de tercera ronda ante Taylor Fritz, el serbio se lesionó. Esto es así y me parece indiscutible. Iba con dos sets de ventaja y empezó a dejar de moverse. ¿Cómo pudo hacer para ganar el quinto set y derrotar a su rival de octavos de final dos días después? Supongo que a base de analgésicos y fisioterapia. Ahora bien, los rumores de que era un tramposo que se inventaba lesiones se convirtieron en gritos abiertos por los medios de comunicación. Incluso Toni Nadal tuvo su momento para poner en duda la lesión de Djokovic. Yo, que soy muy inocente, me lo creo. Igual que me creo que a Nadal le doliera la espalda y aun así ganara catorce sets seguidos hasta que se le cruzó el saque de Tsitsipas. Todos los jugadores profesionales juegan con molestias. Algunos las superan. Otros no. Pero no se las inventan, por ahí no paso.

4. Vamos ya con el finalista: Daniil Medvedev sabe lo que es llegar a la final de un grande sobreviviendo cada partido al borde de la retirada porque es exactamente lo que hizo él en el US Open 2019… y también le costó sus críticas, abucheos, etc. El ruso tuvo un pequeño bache después de aquella final un tanto inesperada pero acabó 2020 como un tiro (triunfos en París y en las ATP Finals) y empezó 2021 de la misma manera (ganó la ATP Cup junto a sus compatriotas Rublev y Karatsev). Para mí, era el máximo favorito antes de empezar la competición porque algún día tiene que pasar que no ganen los de siempre. Cumplió, que es de lo que se trata. Tuvo un rato malo contra Kraljinovic en tercera ronda, probablemente cuestión de concentración, pero se peleó con su entrenador y ya se pudo poner otra vez al partido. El resto de encuentros fueron más o menos un paseo, incluyendo el de cuartos contra Rublev y las semifinales contra Tsitsipas. Queda como número tres del mundo, listo para destronar del dos a Nadal a poco que se den bien las cosas esta primavera.

5. Stefanos Tsitsipas. Progresa adecuadamente. Ya sé que en los setenta, los ochenta, los noventa… los campeones brillaban desde la adolescencia. Bueno, obviamente, aquí vamos a otro ritmo. Dentro de esa lentitud en el relevo, hay que valorar que el griego ya haya jugado tres semifinales de Grand Slam con veintidós años, encadenando además Roland Garros 2020 con Australia 2021, lo que habla muy bien de su versatilidad. Su partido contra Rafa Nadal en cuartos de final fue una prueba de madurez. Cuando estás dos sets abajo contra una leyenda, es tan fácil rendirte. Tan fácil y tan apetecible, casi: ¿para qué luchar por el imposible cuando puedo coger el vuelo de vuelta a mi casa y olvidarme de más de un mes encerrado en una isla enorme? Tsitsipas no se rindió: sacó a las mil maravillas, se aprovechó de unos evidentes problemas de movilidad de Nadal y supo moverle con la derecha y el revés. Nada que reprocharle, desde luego.

6. Tampoco hay mucho que reprocharle a Nadal, por otro lado. De entrada, no sabíamos ni si iba a participar, y al final se quedó a un tie-break de las semifinales. Todo esto en las pistas más rápidas que se recuerdan, según consenso de los jugadores y jugadoras presentes. Nadal jugó bien, sin excesos, pero sabiendo lo que hacía. Se plantó en cuartos sin perder ni un set y le ganó las dos primeras mangas a Tsitsipas. El partido era suyo. Ahora bien, falló un par de smashes en el tie-break del tercero, ese set se escapó, el griego se animó… y es cierto que Nadal no está para cambiar de ritmo en pista dura. Si el partido se complica, se complica. Ahora bien, hablamos del campeón del US Open 2019, así que no vamos a descartarle para nada. Y tiene toda la pinta de que, con esta consistencia, en Roland Garros arrasa un año más.

7. «La revolución rusa». Dos rusos se plantaron en semifinales —Karatsev y Medvedev— y tal vez podrían haber sido tres si Rublev no se hubiera enfrentado en cuartos con Daniil. Lo de Karatsev desde luego es una sorpresa. Bueno, «sorpresa» se queda corto. Jugar tu primer Grand Slam y llegar a semifinales es una heroicidad que nadie había conseguido antes. Karatsev tiene veintisiete años y venía de la «qualy». Su papel en la ATP Cup que ganó con Rusia se limitó a los dobles. Más allá de sus triunfos en el circuito challenger nadie tenía mucha idea ni de si era diestro o zurdo. Es cierto que se benefició de lesiones claves de sus rivales, como la de Dimitrov en cuartos de final, pero, en fin, ahí hay que estar. Veremos los próximos meses a ver en qué queda este fenómeno.

8. Por cierto, las lesiones. Hubo de todos los colores, tanto en el cuadro masculino como en el femenino. Muchos le echaron la culpa a las dos semanas de cuarentena en las que los jugadores no pudieron entrenar en condiciones. No me parece disparatado. Australia, y en concreto la región de Victoria, le ha dado una buena y necesaria lección de humildad al deporte profesional. No hubo excepciones. Es cierto que algunos disfrutaron de unas condiciones más amables en Adelaida, otros más duras en Melbourne por haber coincidido en sus vuelos con positivos en coronavirus y la mayoría se manejaba con un estricto calendario de salidas y entrenamientos, pero ni la carta de Djokovic a las autoridades sirvió para nada. Hay prioridades y la salud es la principal. Bien hecho. Ahora bien, ¿que toda esa presión física y mental para preparar un reto de tamaña exigencia puede derivar en mil lesiones musculares? Sin duda.

9. Vamos con las decepciones y empecemos con Felix Auger-Aliassime: por fin entonado en un grande, el canadiense se planta en octavos de final tras derrotar a su compatriota Dennis Shapovalov y sin ceder un set. En esa ronda le espera el citado Aslan Karátsev y en poco más de una hora el marcador ya va 6-3, 6-1 a favor de la gran promesa post-adolescente. ¿Qué pasa después? Molestias, incomodidad, vértigo… y derrota, por supuesto, en cinco mangas. Vaya oportunidad perdida para empezar a sentir la verdadera presión de las últimas rondas. Cuidado con esto porque dichas oportunidades luego no vuelven.

10. Otra decepción podría ser Dominic Thiem, que cayó, también entre molestias físicas, contra Grigor Dimitrov en octavos de final. Como ven, todo el torneo ha sido una sucesión de círculos viciosos. De hecho, lo normal habría sido que el austríaco hubiera perdido ya en tercera ronda ante el volcánico Nick Kyrgios, pero al australiano se le fueron acabando las pilas y desperdició una ventaja de dos sets. Mi problema con Thiem es que no creo que sea un superclase. Sé que es un prejuicio como otro cualquiera, pero en el fondo lo que esconde es un elogio: Thiem tiene que estar al cien por cien de mentalidad, concentración y tenis para poder competir con los mejores. No puede «ir y volver» como Zverev y que eso le baste. Desde que ganara el pasado US Open, se le ve a un ochenta por ciento. No es un desastre, pero al ochenta por ciento, Thiem es demasiado vulnerable.

11. Por cierto, aceptable torneo de Alexander Zverev, que parece que va dejando atrás lo de irse a cinco sets en cada ronda ante cualquier rival. Es cierto que esta vez no tuvo grandes rivales a su paso hasta cuartos de final pero, bueno, llegó a cuartos de final, que es lo que tiene que hacer, y le ganó el primer set a Djokovic. Luego, pues lo de siempre: una mezcla de contundencia en los golpes y un lenguaje corporal muy mejorable cuando las cosas se tuercen. Da la sensación de que su cabeza no está en el tenis y motivos tiene para ello entre tanto escándalo por sus fiestas en plena pandemia y las acusaciones de malos tratos por parte de su exnovia. Aparte, acaba de tener un hijo con otra exnovia. Tiene veintitrés años.

12. Australia fue el primer torneo de Grand Slam para Karatsev, con 2veintisiete años, pero también lo fue para Carlos Alcaraz, con diecisiete. El chico —y sobre todo su entorno— detesta que le comparen con Nadal, pero no le va a quedar otra. Es como cuando a cada corredor belga con un mínimo de talento le comparaban con Merckx. Esto funciona así. En lo que acabamos de descubrir cómo se va a comportar en la élite, si será un jugador más defensivo, más ofensivo, más vinculado a la tierra batida o a las pistas duras… Alcaraz ha conseguido pasar la qualy, ha vivido la experiencia de la cuarentena, que es para vivirla a esa edad, y ha conseguido ya su primer triunfo en un torneo de Grand Slam. En segunda ronda, cayó con el también joven y talentoso sueco Mikael Ymer, más rodado a este nivel. A continuación, se fue a jugar a Adelaida, donde se llevó por delante a David Goffin —qué pena para lo que ha quedado el belga— antes de caer en octavos de final con Thiago Monteiro. Poco a poco.

13. Poco más se puede decir del tenis español: Roberto Bautista, bastante beligerante durante la cuarentena, cayó en primera ronda contra Radu Albot. Aparte de Nadal, solo tres españoles llegaron a tercera ronda en el cuadro masculino, uno de ellos, Feliciano López. Feli, a los treinta uy nueveaños, amplió su récord de Grand Slams disputados consecutivamente, dejándolo en setenta y cinco, que es una burrada. Teniendo en cuenta que es el único jugador del circuito que además dirige un torneo Masters 1000, no está nada mal lo del toledano, que incluso remontó dos sets a Lorenzo Sonego en segunda ronda, algo que, como vemos, ha sido bastante habitual en el torneo. El resto de la «Armada», ya digo, tocada y casi hundida. Pablo Carreño también se metió en tercera ronda y se retiró lesionado ante Grigor Dimitrov. El joven Pedro Martínez Portero al menos le ganó un set a Dusan Lajovic antes de ceder definitivamente en la misma ronda.

14. Pasemos ya al cuadro femenino y demos la bienvenida a la que promete ser la nueva gran reina del circuito: Naomi Osaka. Lo curioso de la japonesa no es solo que lleve ya cuatro torneos de Grand Slam (US Open 2018, Australia 2019, US Open 2020, Australia 2021) sino que en total ha ganado siete en toda su carrera. Sabe rendir cuando tiene que hacerlo. Iguala a Kim Clijsters y se sitúa a uno de Maria Sharapova con solo veintitrés años. A poco que apuntale su juego en hierba y tierra, puede darse un buen festín, aunque lo bueno del circuito femenino es siempre su imprevisibilidad. En todos los torneos aparece alguien que puede dar la sorpresa.

15. En este Open de Australia, la invitada inesperada fue la estadounidense Jennifer Brady, quien no tuvo que ganar a ni una sola top 20 en su camino. En fin, cosas peores hemos visto. Todo lo contrario que Osaka, a quien le tocó el llamado «cuadro de la muerte» y que tuvo que eliminar a Serena Williams en semifinales y a Garbiñe Muguruza en octavos de final, partido en el que la española llegó a tener dos puntos de partido sobre el servicio de la japonesa antes de malgastar el suyo para pasar de ronda. Por ese lado del cuadro también andaban Simona Halep (cayó en cuartos ante Serena) e Iga Swiatek (perdió en octavos ante Halep). Bianca Andreescu, de vuelta tras su enésima lesión, perdió en segunda ronda ante Su-Wei Hsieh. Nivelazo absoluto, vaya.

16. Hay que detenerse en Garbiñe porque la ocasión lo merece: llegó a la final en el Torneo de Melbourne y se quedó a un punto de derrotar a la campeona en el Open. Buena nota en la gira australiana, sin apenas matices. No es justo dar por hecho que si hubiera convertido cualquiera de los dos puntos de partido de los que dispuso habría ganado el torneo porque es Garbiñe y la queremos tal y como es: una caja de sorpresas, pero, en fin, teniendo en cuenta su final el año pasado en este mismo torneo, ya solo le queda una gran actuación en un US Open para completar un palmarés más que brillante. En cuanto al resto de españolas, poco se puede decir que difiera de lo que dijimos del cuadro masculino: con Carla Suárez recuperándose de un linfoma de Hodgkin, ni Paula Badosa ni Sara Sorribes ni Aliona Bolsova consiguieron ganar un solo partido. Ya el hecho de que solo cuatro españolas estuvieran en el cuadro habla a las claras de la crisis en el deporte femenino.

17. Serena Williams llegó a semifinales y se echó a llorar en rueda de prensa, en lo que muchos vieron el anuncio de una retirada a final de año. Va a cumplir cuarenta años y ganó su primer grande… en 1999. ¿Puede ganar uno más y empatar a veinticuatro con Margaret Court-Smith? Bueno, si se confirma su intención de retirarse, le quedan solo tres balas y ya no es ni de lejos la dominadora del circuito. Ahora bien, la facilidad con la que se quita rivales de encima en las primeras rondas hace que sea una fija en la segunda semana independientemente de la superficie. Una vez ahí, te toca el cuadro de Jennifer Brady y a soñar, claro. Por cierto, su hermana Venus, a punto de cumplir cuarenta y uno, ahí sigue dando guerra. En segunda ronda perdió 6-1, 6-0 contra Sara Errani solo por su terquedad a la hora de no retirarse y de alguna manera «ensuciar» el triunfo ajeno. Encomiable.

18. ¿Por qué se quedó tan abierto el cuadro de Brady? Obviamente, porque las favoritas no estuvieron a la altura: Ashleigh Barty, la número uno del mundo, cayó en cuartos de final ante la sorprendente Karolina Muchova después de un torneo impecable. A Belinda Bencic la eliminó expeditivamente Elise Mertens en tercera ronda, confirmando que quizá lo suyo vaya a quedarse en nada. Sofia Kenin, campeona vigente del torneo, cayó en segunda ronda ante Kaia Kanepi, y Karolina Pliskova volvió a decepcionar a todo el mundo cayendo en tercera ronda. ¿Su rival? De nuevo, la checa Muchova. Enorme torneo, el suyo.

19. Ahora que los Grand Slams han optado —no queda otro remedio— por formatos más pequeños, solo hay tres competiciones más allá de los individuales: dobles masculinos, femeninos y mixtos. En la primera, los ganadores fueron Ivan Dodig y Filip Polasek, que derrotaron en la final a los campeones del año pasado, Rajeev Ram y Joe Salisbury. En la segunda, levantaron el trofeo Elise Mertens y Aryna Sabalenka. En cuanto a los mixtos, los campeones fueron Barbora Krejcikova y Rajeev Ram, que se rehízo así de su derrota en los masculinos.

20. En definitiva, torneo raro que acaba como cualquier otro torneo. Nadal ha ganado trece veces Roland Garros, Djokovic ha ganado nueve veces Australia y Federer ha ganado ocho veces Wimbledon. Solo resiste el US Open como garante de la igualdad competitiva. Son ya diecisiete años consecutivos en los que Rafa Nadal o Novak Djokovic ganan un torneo de Grand Slam. Si queremos mantener la mística del «Big 3» (aunque en los últimos diez años, Djokovic ha ganado diecisiete grandes y Federer cuatro), son diecinueve consecutivos para los tres grandes campeones desde que Roger se impusiera en Wimbledon 2003. Se viene ahora algo parecido a una gira europea indoor, una gira outdoor por oriente medio (Doha y Dubai) y luego ya, si todo va bien, volveremos a la tierra batida. Y ahí, visto lo visto el año pasado, solo una versión menor de Nadal junto a una superlativa de Thiem o Djokovic puede dar algo de emoción al torneo. La cosa queda 20-20-18, pero me da que solo hasta junio. Ahí estaremos para contarlo.

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29 Comentarios

  1. Como siempre muy certero el análisis, al que me gustaría aportar las siguientes acotaciones.

    -Empiezo por el campeón Djokovic:

    Es un cliché decir que Melbourne es a Djokovic lo que París a Nadal y Londres a Federer, pero las condiciones en que se ha desarrollado el torneo para el serbio refuerzan el tópico con la épica añadida de jugar lesionado en 2 rondas sumada a un campo de minas por cuadro, que se le fue aclarando conforme avanzaba a las rondas finales, justo al contrario que Nadal, quien también renqueante, progresó gracias a un camino más fácil hasta cuartos, donde ya sin problemas físicos, fue increíblemente eliminado cuando mejor estaba jugando. Libre de aspavientos y gestualidad, el chacal desplegó su mejor versión en la final frente al heterodoxo Medvedev, que venía de una racha de 20 partidos consecutivos ganados. Cuando el balcánico huele la sangre, ni el imperturbable ruso que pega el revés como si removiera un caldero es inmune a la combustión. Hay que recordar que ni la cancelación de Wimbledon 2020 (vigente campeón) ni su expulsión fortuita del Us Open han hecho mella en Novak, un serio aviso de la determinación con que persigue su objetivo de ser el GOAT.

    Ganar 9 veces en Australia es tan meritorio como las 13 victorias de Rafa en París, y me explico. Hay un consenso en que las pistas rápidas son las que más igualan a los tenistas, por lo que la tierra es la superficie donde las diferencias se agigantan cuando surge un fenómeno en ellas como el balear. El margen a la sorpresa en tierra es mucho menor.

    – Nadal: Me sorprendió muchísimo su derrota contra Tsitsipás por el cómo, no porque el griego eventualmente o cualquiera de los emergentes no puedan tumbar al Big-2. Le vi físicamente cansado, no por las molestias de la espalda de las que ya se había recuperado, sino con el depósito vacío. Llegaba tarde a ciertas bolas. No sé si le perjudicó un cuadro tan benévolo hasta que se topó con Stéfanos que le impidió coger ritmo. En cualquier caso, los 2 primeros sets y el 3º hasta el desempate ofreció su mejor versión.

    – Los emergentes: No había duda de que Medvedev era el jugador más en forma de todos, y así lo demostró hasta la final en la que le pudo la presión que paradójicamente había traspasado el día previo al serbio en rueda de prensa. Tiene mucho margen de mejora en tierra pero en dura es el rival a batir tras Nole, sin duda. En cuanto a Thiem, yo sí creo que es un superclase, al menos por ejecución de golpes y mentalidad, no en vano ha conseguido derribar a Djokovic y Nadal en partidos muy psicológicos. El problema que le veo es que no sabe dosificarse, y juega todos los partidos como si corriera un iron man. Además, su preparación fue deficiente como lo atestiguan la paliza que un jugador mediocre como Berrettini le infligió en la ATP Cup. Si a esto se añade que tuvo un cuadro complicadísimo desde el inicio, con el grano en el culo que supone Kyrgios (que solo se motiva contra los grandes para luego perder en la ronda siguiente con un top 50) su trayectoria tenía fecha de caducidad temprana. Zverev tiene un serio problema de mentalidad contra los Top-10 en GS, al que se añaden sus escarceos extraeportivos. Recuerdo que hace 3 años (con 20) fue el tenista que más me impresionó, pegando palizas a Thiem y ganando 3 Masters 1000 y el Másters a Djokovic. Es joven, pero necesita un entrenador que le ponga en su sitio. Hablando de lo cual, es lo mismo que le sucede (en menor medida) a Tsitsipás. Creo que necesita un entrenador que no sea su padre, al que a fin de cuentas increpa cada dos por tres. Pudiera ser el partido contra Rafa un punto de inflexión en su carrera, pero tiene que creérselo, porque su tenis es maravillosamente plástico pero hasta ahora ha sido incapaz de mantener ese nivel en torneos de 2 semanas. No digo que estuviera obligado a ganar a Daniil, pero sí arrebatarle algún set al menos.
    Lo de Karatsev francamente lo veo flor de un día y que supo aprovechar las lesiones y un cuadro que se le aclaró mucho desde el principio. Schwartzmann no representa una amenaza en pista dura.

    – Respecto a las lesiones, evidentemente algo ha influido la cuarentena estricta a tenor de la ristra de damnificados. No entiendo a quienes dicen que Novak es un teatrero etc. En otras ocasiones con el marcador abajo podría comprar el argumento, pero con 2-0 y el tercer set controlado contra Fritz, hay que ser gilipollas (él también) para pensar que va a fingir una lesión que le mantenga 2 horas más en pista en un torneo de 2 semanas. La grandeza de estos jugadores como él y el mallorquín es que al 50-60% les vale para ganar a cualquiera por debajo del top-20. En este sentido, Nadal también llegó dolorido y dijo que era imposible conseguir «su objetivo» de ganar, pero conforme fue avanzando se recuperó y manifestó estar al 100% para competir por el título, y cuando perdió en rueda de prensa aprovechó un calambre para decir que «evidentemente a la vista está que no he llegado bien». ¿Alguien se imagina la que se hubiera liado si esto lo hubiera dicho Djokovic? Apenas se pasó de puntillas sobre ello. Creo que al serbio se le juzga mucho más severamente que a Rafa o Roger. Evidentemente cae peor, y en el caso de los españoles, lo ven como la amenaza que puede decantar la balanza del GOAT en contra de Nadal. Pero a mí me cae bien, porque es humano, reconoce que se equivoca y dice lo que piensa, y en un mundo tan encorsetado en todos los ámbitos, y más aún el del deporte profesional, valoro a un tío que se mete en tantos charcos velando además por la estabilidad económica de los tenistas más modestos.

    – Concluyo diciendo que ahora la patata caliente la tiene Rafa en RG. Evidentemente es super favorito, pero la presión por preservar el cortijo la ha superado el serbio tras un torneo accidentadísimo que intuyo le va a reforzar para París. Y ojo, que aparte tenemos la derivada del ranking. Es probable que Medvedev le arrebate el #2 a Nadal. Eso en términos de sorteo en los cuadros puede tener consecuencias como que Rafa en semifinales pueda cruzarse con Djokovic, No sería plato de buen gusto para ninguno, pero la responsabilidad mayor la tendría el español por defender su territorio. Además, siendo #3 podría tocarte un cuadro complicadísimo (véase el de Thiem en Australia), y esto ya no lo digo por RG, sino por el resto de grandes donde un Dimitrov en Octavos de Wimbledon es muy diferente de un Norrie o Fognini.

    En cualquier caso, sigo pensando que hasta que no se retiren el debate sobre el GOAT seguirá abierto, pero creo que a día de hoy los 3 tienen argumentos, solo que los del serbio me parecen más consistentes.

    – Respecto al cuadro femenino, parece que Osaka es la elegida, dado que Halep ya va teniendo una edad y, a pesar de su regularidad, le cuesta más ganar que antes. Garbiñe siempre puede ganar un GS, como también caer a las primeras de cambio, es un tiro al aire y esperemos que lo cerca que estuvo de tumbar a la japonesa le estimule de cara al futuro.

  2. El Open de Australia siempre es el grand slam más difícil de seguir, por los horarios de las antípodas, y es una pena cuando los pocos partidos que se pueden ver (las finales, sobre todo) no dejan demasiado espectáculo. Osaka barrió a Brady, como estaba previsto, y Djokovic barrió a Mevdedev, como nadie queríamos que estuviera previsto, pero como siempre. De las finales, la que ofreció más espectáculo y mejor tenis fue la de dobles femenino (que vi en diferido). Elise Mertens demostró estar en un estado de forma excelente, tras ganar el torneo preparatorio de Melbourne y hacer un buen papel en Open de Australia y suplió las carencias de una Aryna Sabalenka que va a dejar los dobles para centrarse más en los individuales.

    Los mejores partidos del torneo se dieron más bien en las rondas previas: Thiem-Kyrgios, Mevdedev-Rublev, Nadal-Tsitsipas y los partidos de 3ª y 4ª ronda del cuadro de la muerte femenino: Sabalenka-Williams, Halep-Swiatek, Osaka-Muguruza… La pandemia debe de estar detrás de muchos de los resultados de este AusOpen21. Si bien no fallaron tantas cabezas de serie como en el pasado US Open o Roland Garros, sí que se nota una clara diferencia de forma física entre los cabezas de serie. Lo ocurrido con Karatsev o Thiem en el cuadro masculino, o las tempranas salidas de Kerber, Kvitova, Bencic, Kenin o Azarenka demuestran la diferencia de preparación, o de rodaje, entre diferentes jugadores. Lo de Pliskova no puede calificarse de sorpresa: caer en tercera ronda es lo que hace en todos los grand slams. Ya dije en un comentario en otra ocasión que para una checa de nombre Karolina ganase un grand slam había que esperar a que madurase un poco Karolina Muchova. Y ahí la tenemos, asomando el morro… no creo que hubiese ganado, pero tuvo la final a tiro en un partido disputadísimo con Brady – y de llegar a la final probablemente le habría dado más problemas a Osaka, porque su juego es mucho más que potencia y golpes planos.

  3. Después de los dos entendidos comentarios anteriores, casi me dá apuro decir algo, pero bueno….
    A mí también me pasa que Djokovic me cae mal, no puedo explicar muy bien porqué, pero así es. No niego que sea un grandísimo jugador, eso sería estúpido.

  4. «No solo es que Djokovic haya ganado el Open de Australia nueve veces, con trece años de separación entre el primer título y el, de momento, último. Es que lo ha conseguido en nueve finales.»
    Igual meto la pata al no entender mucho de tenis, pero creo que para ganar cualquier torneo, es obligatorio jugar antes la final. Entonces, ¿qué sentido tiene la frase: «Es que lo ha conseguido en nueve finales»?
    Además, yo no encuentro antipático a Djokovic, en cambio a Nadal, sí y mucho.

    • Se refiere a que ha jugado 9 finales en Australia y ha hecho pleno, 9 de 9. Es más, siempre que ha llegado a semifinales, lo ha ganado. También podría decirse lo mismo de Nadal, 13 finales de 13 en RG.

  5. Pese a todo lo que hemos visto, creo que este AO ha sido un buen golpe de realidad para todos aquellos que creímos que esta vez sí, la Next Gen daría un paso adelante en los Grand Slam. La final no puede calificarse de otra cosa que no sea decepción. Djokovic es un monstruo, sí, sacó lo mejor en la final, sí, pero no hay que olvidar que el partido del ruso fue lamentable viendo su progresión en las rondas previas. Probablemente lo más destavcable es al clara falta de preparación táctica, se vió desbordado desde el minuto uno y sin ideas para romper el ritmo del serbio. Inconcebible una derrota así tras las palizas a Tsitsipas y Rublev, que venían jugando muy bien.

    En fin, respecto a Djokovic es innegable que no cae del todo bien. Ya el año pasado me sorprendió enormemente el poco apoyo que tenía en la final, incluso su punto de partido fue celebrado de manera tibia. Es algo que sinceramente no me puedo explicar con el mejor jugador que ha pasado por este torneo. Lo que sí diré es que si bien me creo que tuviera alguna lesión menor durante el torneo (no se juega una final así si es algo verdaderamente serio), el adjetivo de TEATRERO no se lo quita nadie. Ya son demasiados años viendo «resurrecciones» milagrosas en pista, si estás lesionado, estás lesionado, no te recuperas como si nada en el momento caliente y empiezas a jugar como en los primeros sets. Por mucho que Rafa las deje caer en rueda de prensa, cuando se ha visto tocado en la pista ha perdido siempre, no muestra altibajos ni recuperaciones milagrosas como si no le pasara nada. A esto hay que sumarle idas de olla varias que son típicas en el serbio (gritos, gestos, rotura de raquetas, etc). En fin, esto es como el cuento de Pedro y el lobo, las primeras cuelan, pero a la larga tu imagen acaba dañada. Y para culminar se ha vuelto a ver que el entorno del jugador no le ayuda en absoluta. Solo hay que ver las declaraciones de sus entrenadores o las películas que se monta su padre, como poco de vergüenza ajena. Una pena todo esto, porque más allá no duro que el serbio sea un buen tipo, y por supuesto unos de los mejores deportistas que mis ojos han visto.

    Respecto a Nadal: con la tontería vuelve a encarar un Roland Garros con la presión de tener que defender su título, cuando a su edad lo normal hubiera sido empezar a sucumbir ante jugadores como Thiem. Ha tenido un Australia aceptable, pero su derrota ante Tsitsipas ha sido FEA, FEA. Como dice el artículo una remontada con una ventaja de dos sets hubiera sido inconcebible en el pasado. Entiendo que ya tiene una edad, y el físico ya no le permite competir a tope durante 5 sets, pero esos fallos en aquel Tie Break son como poco, preocupantes, Rafael me da la impresión de que lleva unos años flojeando en su condición más fuerte: la cabeza. Y si esto le falla también, que se vaya despidiendo de ganar algo grande fuera de su feudo, y mucho menos contra el serbio que lleva tiempo siendo el más estable en los momentos calientes.

    • Es cierto que el entorno del serbio no ayuda, con declaraciones estentóreas por parte de Ivanisevic o su padre. Yo creo que lo que dijo el croata fue más bien para intentar meter presión a Nadal, aunque le saliera el tiro por la culata. Las apelaciones místicas del padre viendo a su hijo como un elegido o enviado de Dios son de frenopático, sí, pero supongo que el fuerte sentimiento nacionalista, religioso y el amor de un padre no necesitan demasiado estímulo de esas pasiones con un hijo que es un crack en lo suyo y uno de los mejores deportistas de siempre. Lo que sí que me parece es que Novak contratase a Ivanisevic siendo de nacionalidades que anteayer se masacraban en los balcanes. Eso no solo es un gesto deportivo sino de concordia que no se valora lo suficiente, como su empeño y dedicación en que los tenistas más modestos reciban mejor trato. Los gestos, gritos, idas de olla etc. obedecen al recelo que su intrusión en el binomio Federer-Nadal produjo en el público. Estos proyectan la imagen de yernos perfectos, lo que no deja de tener su punto hipócrita cuando el propio Toni Nadal ha dicho recientemente que su sobrino no es perfecto y dista de la imagen idealizada que de él se tiene. Sin embargo, Nole se proyecta como es, humano y con aristas, y es esa dimensión la que paradójicamente no le perdona la gente, que tiende a idolatrar a sus referentes eludiendo su parte humana. Una de las mayores plagas de este siglo es la necesidad que impone la dictadura de la corrección política, que extendida al ámbito de las artes o el deporte mandata la obligatoriedad de ser un ejemplo. Mire usted, no, ningún artista o deportista tiene por qué ser ejemplo de nada, sino ser admirados por aquello en lo que destacan. ¿Qué hubiera sido del arte o del deporte sin las personalidades volcánicas de McEnroe, Picasso, Hemingway y tantos otros? Las declaraciones del serbio cuando le preguntaron cómo iba a celebrar su triunfo fueron modélicas por sinceras: «Antes solía volverme loco e ir a discotecas y clubes nocturnos y Dios sabe qué. Ahora es un poco diferente, más en casa, una celebración con la familia y las personas cercanas».
      Prefiero esa claridad al discurso buenista y encorsetado que gasta la mayoría, más atentos a los publicistas y el qué dirán.

  6. He decidido repartir mis intervenciones en fragmentos separados. Para exponer mejor mis ideas y para no agobiar a quien tenga la paciencia de leerme. A ver qué tal me sale.

    AO 2021 pasará a la historia por ser el primer gran torneo que se juega sin jueces de línea. La tecnología declara de forma incuestionable si una bola ha entrado o no y prescinde del factor humano. El cambio no me parece menor. Creo que influye en dos aspectos del juego: por un lado, el jugador debería de dejar atrás la costumbre de mirar de reojo la línea antes de golpear la bola en la medida en que ese hábito pueda afectar a su juego. El otro aspecto tiene efectos psicológicos, el jugador deberá de adquirir la disciplina mental de olvidar lo que ha sucedido en el punto anterior y enfocar el siguiente sin condicionantes del pasado. Si el tenista asume la decisión de la máquina, a pesar de que la impresión recibida a través de los sentidos sea la contraria, habrá mejorado su disposición para conseguir la victoria (¿una nueva faceta del mindfulness aplicado al tenis?). Por eso me produjo cierta contrariedad ver a Nadal un tanto atascado (la verdad es que no recuerdo si fue en el cuarto o quinto set) en uno de los puntos que se dirimieron contra Tsitsipas rumiando si el golpe de su rival se había ido fuera. ¿No es la faceta psicológica uno de sus puntos fuertes? Sin duda esa indisposición mental fue un síntoma de que las cosas ya no marchaban bien en el partido.

    El otro síntoma, ya comentado en este foro, fueron los errores no forzados que cometió Nadal en el tie break del tercer set. Nadal es en esta faceta uno de los mejores del circuito (y de la historia). Apenas regala puntos al contrario. Cinco errores no forzados en cada uno de los dos primeros sets contra Tsitsipas fueron su carta de presentación para conseguir la victoria. Precisamente los últimos juegos del primer set y los primeros del segundo presenciaron lo mejor de su tenis. Mi impresión en ese momento fue la de que estaba preparado para luchar por el campeonato. Unos minutos después esa sensación se disolvió como un azucarillo. En el tie break del tercer set Nadal cometió precisamente cinco errores no forzados, los mismos que en todo un set. En el siguiente, el número de errores no forzados se disparó y fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que Nadal no era el mismo y de que el tie break iba a tener más importancia. Hay otra cosa en relación con este tema. Considero que hay dos tipos de errores no forzados, aquellos que se producen en medio de una fase de tanteo sin que los jugadores hayan iniciado el ataque a su rival y los que suceden cuando el jugador que está al ataque (y ha puesto al contrario en una situación crítica) falla en el momento en que debería de liquidar el punto. Casi todos los errores cometidos por Nadal en ese tie break fueron de este segundo tipo lo cual nos produjo una mayor contrariedad porque daba la sensación de que Nadal tenía la iniciativa del juego. Mi impresión, en cambio, fue la de que los errores no forzados del cuarto set fueron del primer tipo lo que indicaba una disposición mental distinta en el mallorquín. El futuro nos dirá lo que tenga que contarnos pero si Rafa conserva la versión de los dos primeros sets contra Tsitsipas, las esperanzas siguen intactas para verle levantar trofeos.

  7. La configuración de un cuadro de un grand slam es por definición un elemento azaroso. Creo que en este AO 2021 este factor tuvo una importancia un poco mayor que en otras ocasiones por dos motivos: la congelación del ranking y el estado de salud de muchos jugadores condicionada por un encierro involuntario. Si tenemos en cuenta estas dos circunstancias podremos entender un poco mejor el desarrollo del AO 2021. Hagamos un breve repaso.

    En primera ronda tuvimos ocasión de ver un Sinner-Shapovalov, un partido que en el futuro seguramente se jugará cuando el torneo tenga menos jugadores. Me pregunto qué se le pasó por la cabeza al italiano al ver cómo Alcaraz se enfrentaba en primera ronda con otro jugador de la qualy mientras que él se las tenía que ver contra un representante destacado de la clase media. El partido tuvo un nivel impropio de una primera ronda con un Shapovalov que dirime sus partidos en un todo o nada, o te meto un winner imponente o mando la bola al quinto pino, sin término medio. Me pregunto cómo le influye al canadiense tener a esa señora con ese rictus imperturbable y ese rostro blanquecino y pálido acechándolo fríamente desde la grada. Creo que a Sinner le vino mal ese rival porque su tenis requiere aún un contrincante más previsible.

    También en esa primera ronda un finés desconocido se midió al cabeza de serie número diez del torneo al que acabó por derrotar en cinco sets. Ese cabeza de serie era Monfils. Verle abatido en la sala de prensa pidiendo clemencia a los periodistas me impresionó. Me volví a dar cuenta de lo duro que es este deporte en el que los dos contendientes se agreden mutuamente sin tocarse un pelo y luego deben de responder caballerosamente a la prensa sin poder renunciar a tener que dar la cara. En segunda ronda vimos un Humbert-Kyrgios en el que el primero tenía mejor ranking que el segundo cuando quizá en otras circunstancias debería ser al contrario. Tengo mis esperanzas puestas en el francés para hacer grandes cosas en el futuro. Tiene un servicio temible y me pareció sólido atrás. Es rápido y tiene cualidades que me recuerdan un poco a Djokovic. Creo que el cuadro fue injusto con él a la hora de emparejarlo en segunda ronda con toda la afición presionando a favor del ídolo local.

    Luego jugadores como Goffin, Bautista, Wawrinka o Thiem fueron eliminados en rondas muy tempraneras para su estatus particular. Si tenemos todo eso en cuenta no es tan extraño que un ruso desconocido jugase unas semis contra Djokovic. Nunca antes habíamos visto el caso de un novato en un grand slam llegar tan lejos. Se habían dado supuestos similares en la era open pero todos esos jugadores no pasaron de cuartos. Los nombres de esos tenistas después de esas pequeñas hazañas se han perdido en el olvido. Estoy con Dani en que este será el destino del ruso. Ya veremos si nos equivocamos.

    • Una pregunta para los entendidos que pululan por aquí: ¿ cómo se hace exactamente el cuadro, el orden de juego, en un torneo ? Yo creía que era por riguroso orden de ranking, pero me parece que no es así. A ver si alguien nos ilumina.

      • Sí, se hace por ranking. Los cuadros se dividen por cuadrantes. Hasta hace unos años (no recuerdo cuándo, pero diría que finales del siglo XX), la disposición de los cabezas de serie era fija, y por tanto siempre se enfrentaban el 1 contra el 4 y el 2 contra el 3 en semifinales, el 1 contra el 8, el 2 contra el 7, el 3 contra el 6 y el 4 contra el 5 en cuartos y así sucesivamente. Pero desde hace tiempo (ya digo que más de 20 años) no es así, y la zona en la que caen los cabezas de serie se sortea, manteniendo por supuesto al 1 y al 2 en los extremos del cuadro (bien sea arriba o bien abajo), por lo que puede ser que el 1 se enfrente al 3 y el 2 al 4 en semifinales, extendiendo esa alteración a rondas más tempranas. Por ejemplo en el último AO, en cuartos el 1 (Djokovic) se cruzó contra el 6 (Zverev), el 2 (Nadal) contra el 5 (Tsitsipás), el 3 (Thiem) teóricamente (porque perdió antes) con el 8 (Schwartzman) teóricamente también (porque también cayó prematuramente), y el 4 (Medvedev) contra el 7 (Rublev). Pero los 4 primeros podrían haberse cruzado con cualquiera de los otros 4 si el sorteo así lo hubiese dictaminado. Esto se proyecta hasta la ronda de dieciseisavos para confeccionar el resto del cuadro para los cabezas de serie, que en un GS son 32. Hasta la primera ronda (sesentaycuatroavos de final) se coge el ranking que ocupen los jugadores para determinar si entran en el cuadro final o no. El cuadro final de u GS son 128 jugadores, por lo que a priori hasta el clasificado 128 tendría opciones. Sin embargo la organización de cada torneo de GS se reserva 8 invitaciones (Wild Cards) para jugadores locales que no tienen ranking o para otros que por lesión no hayan podido competir el año previo y no estén bien clasificados, a los que hay que sumar 16 más provenientes de la fase previa que se juega una semana antes (Carlos Alcaraz entró por esta vía). De esta forma, el último jugador que entraría por ranking sería el 104, siempre que desde el 32 hasta el 104 no hubiera lesionados, en cuyo caso podría llegarle el turno más allá del 104. En los Masters 1000, al haber una ronda menos, los Wild Cards son 4 y los clasificados de la previa 8. Y para el resto de torneos (ATP 500 y ATP 250) las plazas se reducen proporcionalmente porque tienen una ronda menos que los Masters 1000, por lo que las cifras serán de 2 y 4 respectivamente. Mención aparte merece Wimbledon, que para el sorteo solamente tiene en cuenta los resultados en hierba (principalmente los años previos y los torneos de Queen’s y Halle), lo que ha relegado a Nadal a ser cabeza de serie número 3 en lugar de número 2 como indicaba su ranking, obligándole a cruzarse con Novak o Roger en semifinales.

  8. Acabando ya su carrera, Agassi dijo que lamentaba haber tardado mucho en empezar a competir en Australia. Hoy en día no puede decirse que su caso sea el de Djokovic ni Australia puede considerarse un grand slam inferior a los otros, como había sucedido años atrás. La confusión creada entre los aficionados por el serbio en este torneo ha sido mayúscula. Demasiados problemas ante Tiafoe antes del partido contra Fritz. Por cierto, empieza a ser urgente que aparezcan tenistas masculinos de los Estados Unidos con peso significativo. Por el bien del tenis es necesario que así sea, porque una parte importante del circuito se juega en ese país y porque hay que cubrir cuanto antes el vacío que nos dejen los tres grandes. Tiene razón Dani en que parece un sinsentido argumentar que el serbio se inventó una lesión frente a su rival cuando tenía encarrilado el partido. Viendo todo en retrospectiva no dejo de preguntarme qué hubiera pasado si el desarrollo del partido no se hubiera visto alterado por el descanso obligado, muy largo, para que el público abandonase el estadio. El partido por momentos me llevó a recordar la final en ese mismo escenario, años atrás, entre Nadal y Wawrinka y cómo la lesión de un jugador condiciona el desarrollo del enfrentamiento. El jugador aficionado al tenis sabe muy bien que un rival mediocre te lleva a jugar de forma parecida y que si tienes enfrente a un contendiente de mayor nivel (sin pasarse mucho) hace que tu juego mejore. Es el mejor ejemplo de reflexividad que el experto del tenis Ian Thomson definió hace muchos años en su libro Jugando contra los mejores (no acudáis a las hemerotecas a buscar esta obra porque me lo acabo de inventar pero me ha parecido muy oportuno y conveniente decirlo de esta forma). Yo creo que cada jugador tiene un patrón determinado de juego. Tus rivales lo conocen y esperan ganarte teniendo en cuenta ese patrón. Cuando sucede algo que provoca que tu rival no se comporte conforme a ese modelo predeterminado se produce una confusión en el jugador rival hasta que este se adapta. Me pregunto qué pasó por la cabeza de Fritz cuando primero vio cómo Djokovic jugaba condicionado por la lesión y luego un rato después (cuando se vació de público el recinto) Djokovic no volvió a ser el mismo del principio del partido pero tampoco el de los dos sets anteriores. En todo caso demasiado para él.

    Creo que Djokovic tuvo mucha suerte al enfrentarse a Raonic en el siguiente partido, pues su inmejorable capacidad de restar es un arma muy efectiva frente al saque del canadiense y este jugador no responde al modelo de tenista rocoso que le pondría en problemas al serbio jugando sólido desde atrás si este no está bien físicamente. Cuando tuvo que enfrentarse a Zverev me pasé medio partido preguntándome si se resentiría de su lesión. Pero finalmente no hubo nada de eso. Lo que hubo fue un perfecto machaque de su raqueta y justo después la recomposición de su juego, como si hubiese abandonado la adrenalina en ese destrozo, que le llevó a ganar no sé si cuatro o cinco juegos seguidos. En ese momento caí en la cuenta de que Djokovic estaba al 80 ó 90 por ciento, suficiente para ganar a casi cualquiera.

    La final fue un poco decepcionante para los que creíamos que Djokovic era favorito pero por poca diferencia. La forma en que gestionó el balcánico el ritmo del partido fue excepcional. Entregándole al ruso determinados juegos en los que este sacaba para decidir del modo exacto y preciso cuándo apretaría al resto. No acabo de ver a Mevdeved (a lo mejor está mal escrito) como un tenista top. Me decepciona un poco su actitud. En principio es bueno para el juego el ritmo con el que despacha los puntos, ventilando sus saques sin pausa alguna, resolviendo sus servicios en segundos. Pero veo algo de esta actitud mecánica en su juego al resto con la impresión (quizá equivocada) de que a veces no tiene la disposición suficiente para devolver el saque del rival. De que trata todos los puntos de la misma forma cuando precisamente un tenista excepcional sabe actuar de forma distinta ante cada punto pues en el tenis no todos los puntos tienen el mismo valor. En este aspecto el contraste con Djokovic a la hora de restar es palmario: bien plantado, a la distancia adecuada, las piernas separadas esperando abarcar el mayor espacio posible, la actitud concentrada, la activación de sus músculos justo antes de recibir la pelota y esa capacidad, solo suya, de reaccionar como un gato para rechazar el saque y poner la bola en el sitio adecuado. Djokovic es el jugador más completo de la historia del tenis. Me pregunto si es suficiente para el GOAT.

    • Muy acertadas tus reflexiones. Respecto a Daniil Medvedev (o Daniel del Oso en versión castiza) no creo que sea un tenista monocorde en absoluto. Creo que ese patrón que describes se ajusta como un guante a Rublev, que juega a piñón fijo sin plan B, lo que le vale para llegar a cuartos pero si quiere alcanzar otras cotas Fernando Vicente debería reconducir su esquema de juego. A Medvedev lo veo como un jugador indescifrable, no solo por su rictus imperturbable sino porque es capaz de defenderse y contragolpear sin solución de continuidad. Creo que su potencial se vio en la final del Us Open contra Nadal. Lo que le pasó en Australia es que como bien dices, tenía enfrente al mejor jugador en pista dura y mejor restador de la historia, que además jugaba en su pista talismán. De haberse enfrentado a Nadal en una hipotética final en París habría ocurrido lo mismo. Al favoritismo hay que añadir unos imponderables como la mística y el aura que desprenden estas leyendas. Para mí el serbio es también el más completo, y creo que es algo difícil de rebatir. ¿Es eso suficiente para ser acreedor de título de GOAT? Para mí (y esto es subjetivo, obviamente), sí.

      • La alusión a Medvedev jugando una final de Roland Garros contra Rafa Nadal me ha resultado chocante. Muchas cosas tienen que suceder en el juego del ruso para que ocurra algo asi. Según escribía este texto la curiosidad me ha llevado a consultar cuál ha sido su carrera en París. Acabo de comprobar que Medvedev nunca ha ganado ningún partido en Roland Garros. Hasta le veo deslizarse con dificultad en el polvo de Paris.

        • Me referí a la final del US Open 2019, no a Roland Garros donde evidentemente el ruso no ha destacado, por lo que dije en un mensaje previo que en tierra tiene mucho margen de mejora y que en dura es un rival temible, el más temible diría yo tras Djokovic.

  9. El mejor partido del cuadro femenino creo que se jugó el domingo de madrugada una semana antes de acabar el torneo. Esa es mi impresión limitada y parcial. La motivación de ver a Garbiñe frente a Osaka fue suficiente para ver tenis de madrugada. Como ya esperaba el duelo fue espectacular. En el tercer set Garbiñe dispone de dos puntos (¡seguidos!) para ganar al resto el partido y luego todo se pierde ante la fortaleza de la japonesa sin que su rival pueda disponer de bolas de partido con su propio saque en el siguiente juego. Hay un cambio físico evidente en la jugadora japonesa si, por ejemplo, tomamos como modelo su participación en AO 2019. Me pregunto si ha ganado kilos para conseguir un golpeo más potente (algo tan físico como que la fuerza es el resultado de la masa por la aceleración). En cualquier caso su desempeño en el resto del torneo fue incontestable. Que haya sido capaz de igualar la velocidad media de su primer saque al de Serena Williams es solo un síntoma de lo bien que sirve la japonesa (por cierto otra que no pudo aguantar las lágrimas frente a la prensa en señal de frustración al ver cómo se le escapan sus oportunidades de seguir ganando grand slams). Percibir en una pantalla las tres dimensiones del espacio nos condena a no poder apreciar bien la ejecución técnica del servicio. Mi impresión es la de que Osaka es una de las mejores sacadoras del circuito, combinando planos y liftados como muy pocas jugadoras lo hacen. Si a eso le unimos un juego de fondo sin fisuras (y dado que en el tenis femenino ya casi no se estila la aproximación a la red) pues parece que tenemos una candidata solvente para ganar muchos torneos en el futuro. A ver si es verdad porque muchos aficionados necesitamos jugadoras que lleguen a las rondas finales de los torneos con regularidad.

    Ya no sigo más. Me han quedado en el tintero temas tan sugerentes cómo de qué forma la capacidad ilimitada de sudar de Nadal puede condicionar su juego ahora que ya hay un límite temporal para sacar ni recogepelotas para ayudarlo en esos menesteres. O por qué motivo deberíamos de obviar toda esperanza de que Federer, que por cierto aún sigue siendo número cinco o seis del ránking, vuelva a llevarse un grand slam. Quedan para otra ocasión. O para nunca, quién sabe. Gracias a Guillermo por seguir con esas crónicas tan esperadas. Que siga la música.

  10. Decir que no te caen bien Nadal o Iker Casillas será delito en el futuro Código Penal del próximo gobierno (PP, Vox, Cs)

  11. Nivel altísimo como siempre de Guillermo Ortiz y especialmente atinados los comentarios.Da gusto leer a gente que sabe,no añadiré nada más porque no es posible mejorar todo lo anterior.

    Sólo hacer un pequeño apunte,ser el las completo no basta para ser el GOAT.

    Sobran ejemplos en el mundo del deporte que así nos lo han demostrado: desde Jordan vs LeBron,Messi VS cristiano … hasta sampras VS agassi.Los segundos más completos que los primeros,pero peores que los primeros.

    • La completitud es diferente en un deporte individual frente a uno colectivo, y aun así hay grados. Es más fácil ser completo en baloncesto que en fútbol, puesto que basta ser un alero o ala pívot con capacidad anotadora y defensiva para entrar en la discusión. En fútbol la cualidad de completo vendría representada por la figura del centrocampista, que por demarcación es capaz de aglutinar poder ofensivo y defensivo. En un deporte individual como es el tenis, entiendo como tal quien es capaz de jugar y ganar en todas las superficies, aunque haya alguna que se le dé mejor que otras, y que domine la mayor cantidad de aspectos del juego. En este sentido, creo que el serbio es el más acreditado, puesto que a su versatilidad se añade que lo hace todo bien, salvo la volea. Federer lo hace todo bien salvo el juego de fondo y el factor mental, y Nadal lo hace todo bien salvo el servicio y la volea. Respecto a la volea en el caso de Rafa y Novak, me refiero a que no son especialistas, aunque puntualmente suban a la red y su efectividad sea alta, y en el caso del servicio, aunque ha mejorado el balear, no resiste comparación con el de sus rivales. Se ha hablado poco del saque de Djokovic en este AO, ha sido determinante y diría que tiene uno de los 3 mejores saques del circuito, junto a Medvedev y quizá Thiem sería el otro. Entendiendo el servicio como generador de puntos gratis y sacarte de apuros, añadido al porcentaje de puntos ganados al primer servicio. Nada que ver con ser un cañonero.

      • Me veo en la obligación de intervenir en este diálogo entre ambos para hacer varios apuntes sobre esta intervención de Dani aquí y antes ante un comentario que hice días atrás. No creo que lleguemos a nada pero la conversación nos servirá para entretener la vida y eso ya es importante.
        Creo que el hecho de que Djokovic sea el jugador más completo del tenis, por encima de Nadal y Federer, no le hace aún obtener el título del GOAT. Me parece necesario que las carreras de estos tres monstruos hayan finalizado para tratar de resolver esta incógnita y, aún así, nada nos garantiza que podamos llegar a una conclusión. El GOAT se concederá cuando, retirados los tres, examinemos el nivel de títulos obtenidos y con esa información podamos llegar a algún tipo de conclusión. Por otra parte, el nivel de completitud de Djokovic no está muy lejos del de Nadal y Federer, Los tres son jugadores muy completos que creo que superarían, en un ejercicio de imaginación, el juego de grandes jugadores del pasado como Sampras, Agassi o Edberg y ya no digamos a otros legendarios de los años ochenta o de décadas anteriores, dado que el deporte que estos practicaban era otro distinto del que vemos ahora.
        Cuando he leído que es más fácil ser completo en baloncesto que en fútbol algo en mi interior también se me ha soliviantado.
        En primer lugar, la comparación entre fútbol y baloncesto es muy compleja. Es más fácil de comparar balonmano y baloncesto, por ejemplo. Baloncesto y fútbol son deportes muy distintos. En lugar de comparar aspectos de uno y otro deporte solo señalaré aquello que es importante en el baloncesto y que no está presente en el fútbol para entender esta disparidad. Así a bote pronto:
        El baloncesto es un juego de posesiones. Cada equipo cuenta con un número muy parecido de oportunidades para conseguir puntos y evitar que el equipo contrario haga lo propio. Estas oportunidades no dudan más que 24 segundos así que hay que tomar decisiones rápidas.
        El baloncesto permite a jugadores y técnicos repensar el juego durante su desarrollo en múltiples oportunidades.
        El baloncesto  exige que cada jugador adopte consecutivamente un rol ofensivo y defensivo vital para dirimir el choque.
        El baloncesto cuenta con posiciones específicas pero ninguna de ellas impide desarrollar a los jugadores todos (o casi todos) los aspectos del juego. Grandes jugadores defensivos y ofensivos se han dado en las cinco posiciones baśicas del baloncesto (base, escolta, alero, ala-pívot y pívot).
        El baloncesto se explica mucho mejor con números que el fútbol. Muchísimos factores de carácter numérico en el fútbol que se han puesto de moda recientemente (número de pases, porcentaje de posesión, llegadas al área…) apenas sirven para explicar por qué un equipo ha ganado o perdido.
        Por último, el baloncesto tiene importantísimas barreras de entrada para participar en el juego. Que intente el Bilbao Basket hacer un equipo de cantera como lo hace el Athletic a ver adónde llega.
        En vista de las características del juego del baloncesto que acabo de señalar a mí me parece que este deporte exige a sus jugadores más prestaciones que las que reclama el fútbol a los suyos. Además creo que estas prestaciones son más fáciles de identificar y de trabajar que en el fútbol. Así que creo que es mucho más difícil ser un jugador completo en el baloncesto que en el fútbol. No obstante es posible que yo no haya entendido nada y que el sentido de tus palabras haya sido otro distinto al que yo he indicado aqui.

        • En efecto el debate del GOAT se sustanciará cuando se retiren, pero lo que yo he dicho es que en mi opinión, si detuiéramos el tiempo hoy, con todas las variables involucradas, los argumentos del serbio me parecen los más consistentes para hacerle acreedor del título.
          No pretendía simplificar la complejidad de las variables que atañen al baloncesto, sino separar los deportes colectivos de los individuales. En un deporte colectivo es más difícil que un potencial crack destaque si nace en un país sin tradición. Me viene el ejemplo de Jari Litmanen, el excelente jugador finlandés que nunca hubiera entrado en la discusión de ser el mejor jugador de fútbol de su época por provenir de un país sin tradición. Esto sería quizá parte de otro debate, porque la nacionalidad influye a la hora de descollar en según qué deportes porque hay más donde elegir, pero no controla el factor azaroso de que el fenómeno en potencia surja en una latitud impensable.

      • Entiendo tu explicación Dani. En mi opinión Djokovic es efectivamente el más completo de los tres porque destaca en las tres superficies y no tiene apenas puntos flojos en sus golpes,sin embargo, desde mi punto de vista a niveles de alta competición la personalidad,la actitud es el elemento multiplicador mientras que tener buenos golpes simplemente suma.

        En el tenis pocos expertos dirán que sampras no fue mejor jugador que agassi, en cambio el repertorio del de las Vegas era más «completo» en el sentido que se adaptaba a las superficies y tenía un amplio repertorio de golpes.

        Esto sería extrapolable a otros deportes colectivos o individuales.Por ejemplo cristiano es objetivamente más completo que Messi puesto que remata mejor de cabeza,es ambidiestro, más rápido etc pero nadie discute que Messi es mejor.

        En la carretera de GOAT por el tenis hay muchas variables que se pueden analizar,están igualadisimos y hasta que no acaben sus carreras no lo sabremos,pero hoy , a 25/2/2021 no podemos decir que Djokovic ha sido el mejor.Todavia no.

        PD-.muy de acuerdo con lo que dices sobre thiem y realmente bueno tu primer comentario.Muy acertado y muy bien redactado.

        • Claro, una cosa es actitud o personalidad y otra los hechos. Objetivamente Agassi era un tenista más completo que Sampras, pero su personalidad o actitud fuera de las pistas le restó títulos que hubieran igualado más su palmarés con Pete, y aun así logró 60 trofeos. Cuando comparo a los integrantes del Big-3 doy por hecho que la terna tiene una actitud y mentalidad equiparable por la que no han sufrido bajones significativos como el de Las Vegas o, por poner otro ejemplo de talento increíblemente malgastado, Marat Safin, quien tenía todas las condiciones para marcar época. Habrán tenido algún año peor por lesiones o problemas personales, pero después de 15-20 años en la élite, han sido profesionales como pocos deportistas en la historia.

          • Es justo ahí donde diferimos.

            Para mi Federer,siendo probablemente el más talentoso no tiene la capacidad mental de Djokovic o Nadal.
            Esta afirmación la baso no sólo en mis impresiones,sino en la estadística avanzada donde se demuestra que es inferior a la hora de jugar puntos claves como los tie break,los quinto set o las propias finales.

            En cuanto a Djokovic y Nadal ahí si está más igualado el aspecto mental ( lo mismo dicen las estadísticas) ,sin embargo veo a Djokovic un poco más inestable aunque aquí solo es una apreciación personal.

            Creo que la capacidad de superación de nadal es extraordinaria ( como pocas veces se ha visto en cualquier deportista)superando adversidaded (apogeo de Federer,lesiones muy graves y deficiencias tecnicas) que no ha tenido Djokovic y eso hará que finalmente el GOAT se decante a su favor.

            • Federer mentalmente es bueno, lo que ocurre es que al lado de Djokovic y Nadal palidece. Lo comenté en un mensaje previo que ese, junto al juego de fondo, constituyen sus talones de Aquiles. La capacidad de superación de Rafaestá fuera de duda, así como su regularidad a nivel mental, superior a la de Novak. Sin embargo, este es más fuerte en la «zona Cesarini», es decir, donde se dirimen los partidos importantes. Es el único que le ha levantado bolas de partido en GS a uno de los otros (Federer), y por 2 ocasiones: Us Open 2011 y Wimbledon 2019, con 40-15 y saque del suizo nada menos.

              • No se puede decir que Djokovic sea mejor que Nadal que en la zona cesarini. De hecho sus estadísticas en los llamados puntos bajo presión son sorprendentemente muy parecidos,casi idénticos.

                Lo que me parece significativo es que teniendo peor saque y más problemas físicos haya conseguido tanto como el serbio. Eso sólo se puede conseguir si tu fortaleza mental es sobresaliente.

                Si uno analiza con detalle todos los grandes GOAT de la historia del deporte vemos que el verdadero denominador común entre ellos es la mente. Ese es su elemento diferenciador.

                Si algo caracteriza a Nadal es precisamente eso,esa es su principal ventaja competitiva en relación al resto y ese es el motivo que mi apuesta sigue siendo Nadal, aunque reconozco que Djokovic ha mejorado muchísimo en este aspecto a lo largo de su carrera.

                • Bueno, cada uno, como digo tiene sus argumentos, pero insisto que Djokovic le tiene comida la moral a Nadal desde hace mucho, excepción hecha de RG. No le gana en pista dura desde 2013. Además Nadal tiene que mejorar mucho en un aspecto no baladí en el que su bagaje es pobrísimo: los torneos indoor y particularmente la Copa de Maestros, el quinto torneo en importancia tras los GS. El problema es que cada vez le queda menos tiempo y no es el contexto más favorable a su juego, basado en los intercambios y en el físico.

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