En un regne dins la mar

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mar
Izquierda: El árbol de la ciencia en Arbor Scientiae, de Ramon Llull (ed. 1635). Derecha: Descripción anatómica de Llull en Practica Compendiosa Artis Raymundi Lulli, de Bernardo de Lavinheta (ed. 1523).

Cuando se acerca el solsticio de invierno, ocurre en la catedral de Palma un efecto matemático-astronómico de extraordinaria belleza: la luz cruza la nave de la catedral y se proyecta en la pared interior de la fachada principal, debajo del rosetón, formando así uno doble. Es un efecto que dura apenas unos minutos, y que en la isla se conoce como «ocho de luz». Según se ha explicado, el templo tiene una orientación especial, de 120 grados al sureste, de manera que al salir la luz por el horizonte hacia el mar atraviesa simultáneamente los dos rosetones del templo.

La orientación es la base del fenómeno descrito. Pocas catedrales o iglesias están orientadas así, solo las que quieren señalar el nacimiento del Sol en el solsticio de invierno. El espectáculo es prueba del heliocentrismo, que se rige por los movimientos de traslación y rotación, y la inclinación del eje de la Tierra, lo que da lugar a las estaciones, y a la salida y puesta del sol. Lo más curioso de todo ello es que esta demostración heliocéntrica es anterior a las teorías de Galileo Galilei. El fenómeno invita a pensar que los constructores de la catedral poseían conocimientos astronómicos muy avanzados. 

La construcción del templo se gestó al albor de la conquista de la isla por el rey Jaime I, movido por el deseo de poseer un regne dins la mar. Cuentan los cronistas que, una noche, cuando los miembros de la expedición ya divisaban tierras mallorquinas, se levantó un fuerte temporal. El monarca, arrodillado en la popa de su galera, pidió a la madre de Dios que los salvara. La tradición añade que Jaime I, durante aquellos trágicos momentos, hizo el voto solemne de construir un templo dedicado a Santa María. Era 1229. 

En la expedición que conquistó Mallorca en diciembre de ese mismo año participó activamente Ramon Amat Llull, casado con Isabel d’Erill. Como recompensa, el matrimonio recibió algunas propiedades en la isla. En 1232 nació su hijo, Ramon Llull. 

Durante las tres primeras décadas de su existencia, Llull hizo la vida que era esperable en alguien de su estamento: como miembro de la corte del infante Jaime de Mallorca, tuvo responsabilidades en la administración. Se casó y tuvo hijos. Cumplidos los treinta años, su vida dio un giro radical. Decidió que debía consagrarse a la causa de Jesucristo y dedicó nueve años a formarse para escribir y convertir a los infieles. 

Entre los conocimientos que se esforzó por adquirir destaca un dominio asombroso del árabe. Entonces escribió el extensísimo Libro de contemplación, redactado primero en árabe y después en vulgar. En aquel tiempo, Mallorca era un crisol de cultura judía, musulmana y cristiana. Llull, decidido a que su obra fuera universal, escribió en tres lenguas. En latín, porque era la lengua oficial de toda la cristiandad; en árabe, para intentar cristianizar el norte de África; y en vulgar, para que lo leyeran sus paisanos mallorquines. 

Llull vivió otra experiencia radical: la iluminación de Randa. En 1274, estando en oración en el monte de Randa (Mallorca), tuvo una intuición genial que interpretó como un don divino. Concibió su Arte, un medio para demostrar, con argumentos lógicos, los artículos de la fe. 

El método de conocimiento inventado por Llull, conocido como Ars Combinatoria, representa un complejo mecanismo de figuras geométricas y símbolos que combinan letras y conceptos, y se anuncia como un nuevo saber con pretensiones universales. El uso de este mecanismo, que proponía la unidad de los diferentes saberes de la época, tenía que conseguir, mediante la razón, la demostración y el diálogo y la paz entre las religiones. Llull buscó un modelo complejo de realidad en el que, como en una gran red, estuvieran implicados el mundo, el ser humano y Dios.

La ambición de Llull resulta simple hoy, pero, para su época, era revolucionaria: generar nuevos pensamientos verdaderos a partir de enunciados simples considerados verdaderos. Su mecanismo estaba compuesto por varios discos concéntricos que, al girarse, permitían varias combinaciones. Así pues, cada disco se dividía en una serie de conceptos que, al combinarse, construían proposiciones coherentes e incontestables. 

Algunos siglos después, el diseño fue duramente criticado por Martin Gardner, quien le dedicó todo un capítulo de su libro Logic Machines and Diagrams, en el que estudia máquinas y diagramas lógicos. Haciendo una lectura positiva del capítulo, se puede decir que, para Gardner, el método de Llull puede ser útil como regla nemotécnica, como ayuda para generar ideas, pero sin aplicación para el avance de la ciencia. Demoledor. 

Llull fue un científico en el sentido medieval, para quien el conocimiento se adquiría a través del estudio de los libros. No fue un científico en el sentido actual: no se interesó por la experimentación, ni por la comparación cuantitativa entre sus ideas y la realidad, y le interesó más lo teológico que lo matemático. Fue, en definitiva, un científico pregalileico.

Su importancia es innegable y, sin embargo, su obra ha sido relativamente desconocida. Durante siglos fue rechazado, además de falsificado. El curso mismo de los estudios sobre Llull es una larga historia de fraude y error. No es hasta el siglo XX cuando la posteridad de Llull adquiere un cariz científico y académico. 

Cuando aparecen los primeros manuales de historia sobre ciencia medieval a principios del siglo XX, el nombre de Llull ocupa un lugar entre los filósofos más destacados del siglo XIII: Tomás de Aquino, Alberto Magno, Roger Bacon… Sin embargo, hay que esperar hasta la segunda mitad del siglo XX para que se llegue a explicar en qué medida el pensamiento luliano se insiere en el contexto intelectual de sus días, y para que la crítica perfile el valor de la lógica luliana. 

Fue en Formentor donde, en 1960, Sebastián Garcías Palau organizó el I Congreso Internacional de Lulismo, dando origen a los estudios lulianos. Desde entonces, se considera a Llull uno de los fundadores de la metafísica de los tiempos del Renacimiento, y las aportaciones de historiadores han sido fundamentales para documentar el perfil del personaje. 

A pesar de su dimensión universal, el interés por el hombre y su trabajo se ha desarrollado principalmente en el contexto geográfico de unos pueblos que hablan la misma lengua. El asunto de la lengua, en España, es controvertido. 

La lengua de Llull es conocida como catalán, más que balear. La razón de esta denominación se encuentra en las circunstancias sociales e históricas que llevaron a las élites catalanas a lograr una superioridad económica con respecto a las baleares y valencianas, y su especial empeño en que su habla se denominara lengua y asumiera la formación de una literatura común. No es un fenómeno aislado. Si estudiamos la historia moderna de las varias hablas, o dialectos, que por semejanza y unidad constituyen lo que llamamos lengua, ha habido alguna que, por razones arbitrarias, ha adquirido un prestigio especial. Razones como la superioridad social y económica de sus hablantes, o su cultivo por parte de grandes autores. Es así como se consigue que el prestigio del dialecto se extienda hasta el punto de ser designado con el nombre general de la lengua. 

Llull viajó por buena parte de Europa, e incluso llegó a la orilla oriental del Mediterráneo. Estuvo en la isla de Chipre, en el reino de Armenia Menor o Cilicia, y también es posible que visitara Jerusalén. Hizo tres estancias en el norte de África para discutir sobre cuestiones de fe con sabios musulmanes, y escribió varios tratados teológicos dirigidos a las autoridades tunecinas. Cuando hizo la última de estas estancias, era un anciano. 

Su muerte, cumplidos los ochenta años, es todavía un poco misteriosa, ya que se desconoce si murió en Túnez, en la nave en la que regresaba delante de las costas mallorquinas, o bien una vez llegado a la isla. En el siglo XIV, la esperanza de vida era de treinta años. 

El interior de la catedral de Santa María de Palma destaca por ser un espacio unitario y diáfano, con un alzado dividido en arcadas apuntadas sobre pilares octogonales. Dos veces al año, durante casi ocho minutos, podemos ver el «ocho de luz»: la unión de dos mundos para buscar el equilibrio entre ellos, el mundo material y el espiritual, que tan incansablemente buscó Llull.

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48 Comentarios

  1. Hahahaha, espectacular el paràgraf en el que intenta justificar que Llull no parlava català. Vergonya aliena.

    • Vergüenza te tendría que dar a ti escribir un comentario con ánimo de ofender y que no aporta nada por tu incapacidad de argumentar y documentarte.

      Esto no es un bar de gente maleducada, Joan.

      • Vols que t’ho escrigui en “vulgar”? O potser millor en balear? O català? O valencià… o dialecte millor?
        Faries riure però la veritat és que més aviat fas ràbia pel mal que la gent com tu ha fet i està fent a una llengua minoritzada i trepitjada al llarg de tants anys.

        • Sí, era la manera de referirse al vernáculo. No era despectivo, sino relativo al vulgo, a la lengua de la gente, en un momento en que, por ejemplo, el castellano era incipiente y no una lengua culta (no era una lengua de cultura ni de instrucción). Por eso se le llamaba vulgar, la lengua del vulgo.

        • Y yo tampoco he querido ofender, Sergi. De hecho utilizado más la palabra vernáculo, que difícilmente se presta a malentendidos. En este caso me pareció importante destacar que Llull fue el primero en escribir en la lengua que no era la culta, no era la lengua de instrucción, y que se conocía como vulgar. Es interesante usar la palabra vulgar porque vernáculo es un término mucho más actual y sí puede ser lengua de instrucción o cultura. Lo que hizo Llull usando el llamado vulgar fue valiente y un hito en la historia.

  2. El huevo es a la tortilla lo que Llull es a la alquimia. Al ver que no se mencionaba este hecho en todo el artículo me he visto en la obligación de escribirlo en comentarios.
    Veo que hay gente mosqueada con el apelativo de vulgar al referirse a tal o cual lengua, y lo entiendo, pero entiéndase también que decir que Llull era un científico medieval comporta un error.
    Llull fue un adepto y seguramente un iniciado de la Ciencia sagrada, bastante alejado de la ciencia tal y como la entendemos hoy.

    • Sí se dice que le interesaban más los textos sagrados, tradiciones y dogmas que el cientificismo:

      “Llull fue un científico en el sentido medieval, para quien el conocimiento se adquiría a través del estudio de los libros. No fue un científico en el sentido actual: no se interesó por la experimentación, ni por la comparación cuantitativa entre sus ideas y la realidad, y le interesó más lo teológico que lo matemático. Fue, en definitiva, un científico pregalileico.”

      ¿Podrías explicar dónde está el error? ¿Qué ciencia se hacía en el siglo XIII?

      Cuando aparecen los primeros manuales de historia sobre ciencia medieval a principios del siglo XX, el nombre de Llull ocupa un lugar entre los filósofos más destacados del siglo XIII: Tomás de Aquino, Alberto Magno, Roger Bacon…

      Si los manuales están mal, me gustaría al menos que se argumenta el porqué.

  3. Como siempre, un excelente artículo de divulgación, señora. Todavía no logro entender estos brotes de nacionalismo cuando
    hablamos de ciencia o religión de un pasado lejanísmo pero común. Menos mal que los latinos se extinguieron casi todos por
    no querer mezclarse con otros, o de viejos, solos pero puros además de obtusos y nacionalistas, de otra manera estarían
    reclamando la primacía en la cultura occidental. A menudo pienso que es debido a la estrechez demográfica de la Europa que
    todavía fomenta el espíritud de clan. Gracias por la informada y amena lectura.

    Menos mal que mi matria tenía lugar pa’ todos,
    gallegos y vascos visionarios y por eso, locos,
    pocos gringos, tantos tanos, catalanes, andaluces
    que se amansaron escuchando tangos.

    • Hola Roberto,

      Yo tampoco me explico esos brotes de fanatismo que nublan el entendimiento e impiden comprender una lectura divulgativa. Me ha sorprendido, así como la ignorancia de conceptos tan básicos como el de lengua vulgar o incluso el desconocimiento de la historia de la propia lengua, que para algunos parece que fue previa al latín.

      Todo esto nos sirve para saber que no se divulga lo suficiente y que puede haber más fanáticos de los que pensábamos (y en cuanto a esto, más nos vale tratar de que no se repitan historias de odio y crímenes).

      Un abrazo

  4. Com a mallorquí m’he sentit bastant ofès. Com s’havia de dir la llengua d’en Ramon Llull si els seus pares tot just feia uns anys que havien arribat a Mallorca? Podia haver canviat la llengua dels seus pares en aquells pocs anys? I el seu fill ja en xerrava una altra¿? Per favor, tant costa dir-ne català?
    Hi ha molts d’experts lulians i la seva obra, tot i les seves evidents limitacions, és, no només il·luminadora, sinó encegadora, fins al punt de despertar una curiositat màxima, ni que sigui per l’ambició que desprén. Quina llàstima que se l’embruti així, dedicant el paràgraf més extens de l’article a intentar dir una cosa que de les altres llengües no es diria mai. Innecessari totalment.

  5. Lo que es innecesario es escribir en una lengua distinta a la del foro en cuestión.

    No me extraña que en La Vanguardia se mezclen comentarios en ambos idiomas. Por la misma razón, supongo, puede ocurrir algo similar en Quebec con el francés y el inglés.

    Pero en un ámbito en español, ¿emplear otra lengua? Si alguno de los aquí catalano – escribientes sabe alemán, ¿escribe en catalán en el FAZ? Ídem con el español, por supuesto.

    Falta de modales y educación por mentalidad neofeudal y etnicista, se llama.

    • Lástima que en la España castellana no se enseñen las otras lenguas españolas (lo son, verdad?). Sería todo más fácil. Unos no tendrían que estar justificándose constantemente y pidiendo perdón por existir y otros tendrían en la cabeza la diversidad de su estado y serían más abiertos de mente. Me pregunto que pasará en los fórums suizos…

        • Me refiero en el sistema de educación obligatoria, en primaria y secundaria. Elegir una de las lenguas estatales no propias.

      • Eso de poner a la lengua española castellana al mismo nivel que al resto de lenguas españolas no castellanas como que no. Sobre todo por el detalle geopolitico de que la primera la hablan cientos de millones de personas y para arriba y las otras, pues que quiere que le diga, para filólogos y románticos y sus hablantes están muy bien.

        Los hablantes de esas lenguas pueden usarlas libremente y no tienen que justificarse de nada. Y los no hablantes de esas otras lenguas españolas mejor que aprendan matemáticas y biología y chino e inglés o árabe.

        Sobre lo de la mente abierta, ya sabe, cuidado con que no se caiga el cerebro. Y estamos en una nación democrática, la diversidad se da de suyo.

        Ahora, claro, si es usted un podemita, un podemoide o un supremacista catalán, hagamos lo que hagamos los de más acá del Ebro será calificado de franquista. Nada que hacer.

        • El comentario le retrata. Resumen:
          hay lenguas de primera y lenguas de segunda.
          Y como ya hemos obligado a los hablantes de las lenguas de segunda a saber la de primera, ya está todo hecho, no perderemos más el tiempo, si alguien lo quiere “perder” allá él (gracias por su bondad y magnanimidad!), pero que no moleste en público.

          Y habla de supremacismo refiriéndose a los otros!

          • Claro, y su comentario retrata su buenismo y su desconocimiento.
            No, no hay lenguas de primera y de segunda. Lo que sí hay son realidades políticas y geopolíticas.
            Tengo el máximo respeto a las expresiones culturales que no supongan merma de la dignidad humana y entre ellas, por supuesto, a todas las lenguas. Me ofenden demasiado a menudo por ser andaluz (incluso esos que en un magma ustedes llaman castellanos) para incurrir en el mismo vicio.
            Además hasta familiarmente no podría hacerlo porque tuve una abuela y tengo primos cuya lengua materna no es una lengua “estatal”.

            Usted parte de que ha habido una imposición del español castellano en las regiones que tienen también otras lenguas. Eso es falso. Sencillamente. El castellano es tan propio de Cataluña como el catalán.

            Los únicos supremacistas que hay en España (y son demasiados) son por un lado los voxeros y por el otro toda la gama de nacionalistas periféricos en sus distintos colores y grados.

            • “Usted parte de que ha habido una imposición del español castellano en las regiones que tienen también otras lenguas. Eso es falso. Sencillamente. El castellano es tan propio de Cataluña como el catalán.”

              No hace falta decir nada más.

              • ¿Ve cómo habla desde la ignorancia y el prejuicio?
                El castellano de forma natural y no impuesta se habla en Cataluña desde el siglo XV.
                Que los territorios y los idiomas no tienen derechos.
                Los tienen las personas.
                Y las personas en España no están oprimidas por el hecho de que el español sea la lengua común (estoy hablando de 2021, oiga).

                Ay, esa moral de esclavos que subyace en el etnicismo…

                Huelen mejor y son más listos, hablan catalán y están oprimidísimos…

                https://www.dolcacatalunya.com/2017/03/imposicion-del-castellano-se-habla-cataluna-desde-siglo-xv/

                • Pues como persona con derechos y no como territorio, me encantaría que mi estado me permitiera relacionarme con el en mi lengua: en el congreso, justicia, ministerios… Resulta algo contradictorio mentar primero la geopolítica como causa y motivo y unas líneas más abajo luego defender que los territorios no tienen derechos. Por otro lado ¿piensa que mi madre, mi hijo y mis vecinos hablan catalán para molestarle? ¿o por un deseo irrefrenable de ser antisistema? ¿Odian a España?Sencillamente, es su lengua. Y no es una cuestión catalana, aunque usted se empeñe en marcar una ralla en el Ebro. Al sur del Ebro también hablamos “raro”, y en un “regne dins la mar”. Incluso en Galicia, el País Vasco, Navarra, Asturias… ¡Cosas de la geopolítica!

                  Según usted, el problema se situa entre un nacionalismo español de vox y el resto de los nacionalistas periféricos. Si quiere desarmar ambos extremos, que el estado asuma como propias todas las lenguas de los territorios que lo forman y que se eduque a la ciudadanía en esa diversidad. Lamentablemente, no si hay alguien en la meseta que sea capaz de plantearse el multilingüismo sin ser tildado de “podemita” o “romántico”. Así nos va: nos perdonan la vida y abiertamente admiten que no quieren perder su privilegio monolingüe.

                  • Ole. Como yo soy monolingüe tengo un privilegio. Como usted tiene dos lenguas, por narices yo debo tener otra.
                    Caballero, mezcla usted la nación política y las naciones culturales. A la nación política le basta con una lengua. Aquí, en Brasil, en Francia, en EEUU, en Rusia…
                    Quiere presentar (como nacionalista que es) una correspondencia entre lo político y lo cultural. Y no.
                    Se quejan de puro vicio. Para lo común hable en lo común.
                    Me recuerda (no tiene nada que ver) a la cuestión de la escuela pública/privada cuando la derecha habla de la libertad de enseñanza y esas paridas. Y resulta que en países democratísimos la privada no existe o es residual (sólo para ricos o frikis). Pues con esto ídem. A ver en qué país se respetan las lenguas en la medida que en este. Saquen ejemplos de Francia o EEUU o Rusia o Alemania o Italia…
                    Ejemplos de la talla de países chiquitillos del tercer mundo o que bordean lo fallido como Bélgica no valen, ¿eh?, que estamos hablando en serio.

                    Y su referencia a la geopolitica. Ubíquese. Que hable de ella no supone otorgar derechos a los territorios, hablo de política no de “ius”. Si aparte de valorar la geopolitica, no fuera demócrata, la cuestión se resolvía con dos cañonazos. Pero ya le digo, me parecería mal, los hablantes de las lenguas no “estatales” tienen derecho a hablar en ellas, nada de concesión ni privilegio, reconocimiento. Además aportan riqueza en todos los sentidos. Ahora, de ahí a decir que los 47 millones de españoles hablemos las cuatro lenguas o haya que emplearlas en las instituciones comunes va un trecho grande que no existe en otros lugares, lo cual es lógico y sensato. Circos los justos. Lo que quieren es un congreso con cuatro equipos de traductores para jugar a la Torre de Babel, cuando todos comparten la misma lengua.
                    Y lo digo claro. No quiero que desaparezca ni una lengua más del planeta, ni la que hablen cuatro personas en el Amazonas. Pero si la alternativa es la de estos supremacistas, románticos buenistas y podemitas, quedémonos con cinco o seis lenguas (chino, árabe, inglés, hindi, francés y español) en el planeta y ya.

                    • Empieze su comentario por la última frase “y ya”. No lo intente vestir tanto, que al final su posición es la que es.

  6. Desgraciadamente Bernat dice algo que me hubiera gustado leer. Quizás alguien de buena voluntad quisiera traducirla porque,
    lo que sí entendí en su primera frase, es que se siente ofendido y quisiera saber por qué, con el resto siento una impotencia ya
    que hay palabras muy parecidas al italiano, pero nada. Es un galimatías. Cuando vaya a Barcelona, si se puede, tendrá que
    hacer un curso veloz de catalán que siempre postergué por el poco tiempo a mi disposición.

    • Bernat habla de la lengua que utilizaba Llull en el ámbito familiar, que él llama catalán aunque esa denominación no existía (como no existía Cataluña) en el siglo XIII.

      A mí esa cuestión no me importó cuando escribí el artículo, yo solo quise destacar que Llull por primera vez usó la lengua no culta para llegar a más gente. Y se han ofendido porque comúnmente se le llama vulgar.

      • Ignora los comentarios. Viviras mejor y contestar no convencera a los convencidos (de un lado y otro).

        Demuestras una voluntad Luliana en tratar de convencer a los infieles con la palabra. A veces es algo agotador.

          • Barbàrie? Per l’amor de Déu, quina supèrbia. Tanta sort dels escollits que escriuen en un magazine i ens fan veure la llum. Gràcies.

            No m’he ofès perquè la llengua fos citada amb el nom de vulgar, com ho eren totes en aquell moment, fora del llatí.
            Ofèn l’esforç en fer colar un propòsit polític en un article que no va d’això. I més encara quan és un article sobre en Ramon Llull, iniciador del corpus literari català, que escrivia no només pensant en la resta de pobladors de Mallorca, sinó –i sobretot- en la gent del Principat de Catalunya. Per tant probablement n’hagués dit pestes d’aquest propòsit polític. O és que ell es considerava “balear”?¿ Entram a parlar d’això? Idò? Què hi pinta el paràgraf més llarg de l’article? Innecessari i, en tot cas, denunciable.

            Que hagi estat “sense voler” seria una hipòtesi -però no per això disculpable-. Però no voler-ho veure, no acceptar l’errada, és encara més preocupant si qui ho diu és una persona entesa en Ramon Llull … o llavors és que per ventura no enteneu res d’en Ramon Llull.

              • Teresa, és molt lleig fer servir segons usuaris per tapar les vergonyes i per acabar sense respondre.

                Resum: fins i tot en un article sobre un autor medieval com en Ramon Llull, en una plataforma suposadament progre, hi ha d’haver anticatalanisme. Gratuït.
                Gràcies.

  7. Me quedo con la idea que en España, las lenguas que no son el castellano y la cultura generada en esas lenguas son puestas en duda y tienen que justificar permanentemente su valía. Son sospechosas y consideradas menores. Si el bon Ramon fuera de Toledo, tendríamos Ramon Llull hasta en la sopa y su vulgar tendría un nombre incuestionable. Lo mismo pasa con Joanot Martorell, Lluís Alcanyís, los papas Borja, Ausiàs March y tantos otros. Por tanto, es normal que el interés de por la obra luliana nazca principalmente de las personas de cultura catalana.

    Por otra parte, el párrafo sobre el nombre de la lengua no queda claro si la la denominación de la lengua es del siglo XIII o del XIX. Evidentemente, en el siglo XIII la lengua no se denominaba catalán: vulgar, nostre romanç, catalanesc… (Desconozco como se llamaba el vulgar que se hablaba en Burgos). Y las variantes dialectales eran mínimas, cosa que hace prácticamente imposible de diferenciar un texto escrito en Girona, que escrito en Randa, o en Xirivella… Ramon Llull no escribia solo para sus “paisanos mallorquines”. Sus paisanos también estaban al otro lado del mar. Actualmente los catalanoparlantes tenemos menos diferencia dialectal que un hablante de Cádiz y uno de Valladolid, pero nuestra lengua siempre se pone en cuestión. Guerras culturales hispánicas (y catalánicas).

    Por otra parte, y la parte principal, Ramon Llull es un personaje potentísimo. Un genio perdedor entrañable al que todo le sale mal y por el camino fija el catalán como lengua literaria, abre la puerta a la lógica matemática, crea una escuela de traductores, escribe en tres idiomas… Bienvenido sea este artículo que divulga su figura.

    Salutacions des de València.

    • Gracias por la aportación.

      El párrafo sobre la denominación de la lengua trataba de evitar la controversia sobre el nombre de la lengua (pensé que a los mallorquines les podría molestar que se llame catalán y explico el porqué). No imaginé que molestara la denominación vulgar, ni que lo fueran a sacar de contexto.

      • El tema es que nadie se cree que el nombre de la lengua que engloba los dialectos hablados en México, Uruguay, Argentina, Chile o Colombia se pudiera llamar de otra manera que “español” o “castellano”. Evidentemente la habrían podido llamar klingon o sindarin, pero el hecho de que casi todo el continente americano hable lenguas cuyo origen (y nombre) está en la península ibérica tiene poco de casual. Cito:

        “Si estudiamos la historia moderna de las varias hablas, o dialectos, que por semejanza y unidad constituyen lo que llamamos lengua, ha habido alguna que, por razones arbitrarias, ha adquirido un prestigio especial. Razones como la superioridad social y económica de sus hablantes, o su cultivo por parte de grandes autores. Es así como se consigue que el prestigio del dialecto se extienda hasta el punto de ser designado con el nombre general de la lengua.”

        ¿De verdad es así? O sea, ¿decimos que los venezolanos y ecuatorianos hablan una lengua que se llama español y no quenya gracias al prestigio de grandes autores, o la mayor potencia económica de España sobre las américas (y en qué época sería eso)? Porque no me parece que sea ese el caso. Parece bastante evidente que el nombre de la lengua viene decidido por a) el origen geográfico de sus hablantes (España, o más concretamente, Castilla) y b) el hecho innegable de que la expansión de su lengua a esos territorios se produjo manu militari, mediante la conquista, y buena parte de sus hablantes actuales no son sino descendientes de los susodichos conquistadores. Si esto es evidente para cualquier otra lengua “grande” con procesos similares (¿por qué la lengua habitual de Estados Unidos y Australia se llama “inglés”, me pregunto?), ¿tan difícil era sumar dos y dos en el caso del catalán?

        No asumo mala fe, parece más bien el caso contrario: por evitar ofender a la extrema derecha valenciana o balear, a los que irrita sobremanera el tema de la unidad de la lengua, parece que se ha querido rizar el rizo y cogérsela con papel de fumar haciendo piruetas lingüísticas para no tener que llamar “puño” a la mano cerrada. Pero como con el caso de los antidisturbios y los neonazis, ese guante de seda en el trato a ciertos colectivos no deja sino un cierto regusto a posicionamiento político.

  8. Perdone, pero hasta donde llega mi conocimiento el “ocho de luz” no prueba el heliocentrismo más que el geocentrismo. Tampoco lo hace el efecto del relámpago de las pirámides de Kéops. En una época en la que el paso de una estación a otra eran importantes para la agricultura, hubo templos en los que se construyeron algunos elementos para que sirvieran como calendarios primitivos de estaciones. No sé cómo ha relacionado usted el “ocho de luz” con la hipótesis de Copérnico.

    • Supieron orientar la construcción 120 grados al sureste, hacia la salida del sol en el solsticio de invierno. Por eso lo importante es el Sol, aunque es una deducción que podrás enncontrar en algunos “papers”, no una prueba irrefutable.

      • Usted misma emplea la hipótesis geocéntrica al hablar de la “salida del Sol”. Geocentrismo y heliocentrismo son matemáticamente equivalentes. Sigo sin entender la razón de que correlacione el ocho de luz con el heliocentrismo.

        • Estoy de acuerdo y pensé inmediatamente lo mismo al leer el artículo. El posicionaciomiento del sol en una determinada época del año puede explicarse igualmente desde una teoría heliocéntrica o geocéntrica – de hecho aquí mismo en Jotdown hay un par de artículos sobre Galileo y sobre lo complicado que fue probar el heliocentrismo.

  9. Gracias por la traducción, y por los comentarios siguientes, especialmente por esa frase… Un genio perdedor entrañable al que todo le sale mal y por el camino fija el catalán… Sin desperdicio, una que pertenece a mis héroes preferidos, aquellos de las causas perdidas, aunque en este caso, y por lo que desgraciadamente no entiendo, tan perdedor no fue. Con respecto al comen
    tario de Marco MC, le diré, estimada señora, que es la misma duda que tuve y que no comenté porque también yo entiendo poco de astrofísca y estaba seguro de que una explicación tampoco la habría entendido. Por lo demás, unas excelentes lecturas. Gracias.

    • Ramon Llull, visto desde la distancia de los siglos, consiguió muchos logros, pero en su tiempo se sentía frustrado. Una de sus primeras obras fue el Ars Magna, donde explicaba sus ideas para demostrar la existencia de Dios y la falsedadde las demás religiones. El resto de su obra son simplificaciones, resúmenes, adaptaciones… para intentar convencer a sus coetáneos de su plan. Uno de sus momentos más tristes fue cuando, habiendo conseguido financiación y preparado un viaje hacia el norte de África para poner en práctica su plan teórico de conversión por la lógica, le entra el pánico y aborta toda la operación.

  10. La lengua de Cervantes, conocida como español o castellano, que no alcaladehenarense. La razón de esta denominación…raro verdad? Señora, se le ve el plumero.

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