
Cuando George Bernard Shaw escribió Pigmalión, necesitaba dinero. Años atrás había viajado de Irlanda a Inglaterra con la intención de ganarse la vida como crítico y escritor, pero esto, viniendo de una familia de clase trabajadora y sin influencias, no era sencillo. Sus ideas políticas y su pensamiento complejo, junto a los temas controvertidos que trataba, tampoco le ayudaban a hacerse popular.
Es posible que por eso eligiera escribir una versión de uno de los mitos que el poeta romano Ovidio trató en Las metamorfosis, asumiendo la familiaridad del público con la literatura clásica. Y es posible que acertase con la idea, pues los críticos concluyeron que se trataba de una de las comedias menos provocadoras de Shaw.
También es posible que uno de los motivos por los que, a partir de Pigmalión, se hizo la versión My Fair Lady fuera que el público pudiera ver un final feliz. My Fair Lady y Pigmalión comparten trama básica: la pobre florista Eliza Doolittle se transforma en una dama a manos del profesor Henry Higgins; pero en Pigmalión Eliza Doolittle abandona a Henry Higgins, mientras que en My Fair Lady, estrenada casi cuarenta años después, los protagonistas acaban juntos.
Aunque quizá Pigmalión no sea una pieza tan intelectualmente compleja como otras de las obras del conocido como «teatro de las ideas» de Shaw, trata cuestiones relativas a las clases sociales y las relaciones entre hombre y mujer. El prólogo se titula «Un profesor de fonética» y, probablemente, se refiere al distinguido erudito Henry Sweet. No pocos académicos han señalado que Shaw tomó a Sweet como modelo para desarrollar el personaje de su profesor Higgins.
Todo comienza una tarde de verano. Llueve, y una multitud que sale del teatro se refugia en el pórtico de la catedral de san Pablo en Covent Garden. Una madre y su hija esperan al hermano de esta, que intenta encontrar un taxi. Cuando el chico regresa, tropieza con Liza Doolittle y esparce sus flores.
La florista trata de convencer a la señora de que le pague el género arruinado. Con temor, se da cuenta de la presencia de Henry Higgins, que ha estado anotando cada palabra que ha dicho. Esto le hace pensar que Higgins es un policía que la va a arrestar, pero resulta ser un profesor que registra su discurso con fines científicos. Tras reprender a Liza por su mal lenguaje, Higgins se jacta de que en tres meses podría hacer pasar a la chica por una duquesa en una fiesta.
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