Libros que todo cinéfilo debería tener en su biblioteca

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Ama a Hitchcock sobre todas las cosas; no pronuncies el nombre de Lumière en vano; santifica todos los estrenos de cine; honra a Truffaut y a Kubrick; no hagas spoilers; evita la tentación de ver cine comercial y da tu opinión de cualquier película aunque nadie te la pida. Si sigues estos mandamientos de todo cinéfilo, estos libros son para ti. 

Acomódate en la butaca, deja tu bol de palomitas cerca y prepárate para disfrutar del séptimo arte con esta selección de libros de grandes directores, historia del cine y análisis con mirada feminista y LGTBIQ+. 


El cine según Hitchcock, de François Truffaut (Alianza editorial)

libros cinéfilosEstamos ante la biblia de los cineastas: las conversaciones que Truffaut mantuvo con Hitchcock durante ocho días y en las que analizaron la carrera cinematográfica del maestro del suspense título a título. De dichas conversaciones surgió una amistad que unió para siempre a los dos directores y un libro que es un referente para todo amante del cine. 

Truffaut, exponente de la Nouvelle vague —un tipo de expresión cinematográfica que proponía una libertad técnica y de actuación muy diferente al estructurado y medido cine de Hitchcock— era un gran admirador de la obra del director británico y pretendía liberarlo de su reputación de creador de entretenimiento; porque para Truffaut, el cine de Hitchcock proponía grandes dilemas morales tras esas historias policíacas aparentemente sencillas y opinaba que, a nivel técnico, había revolucionado el uso del tiempo, la puesta en escena y la relación con el público.


Los archivos personales de Stanley Kubrick, de Alison Castle (Taschen)

libros cinéfilosHasta el 8 de mayo podéis visitar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la mayor exposición que se ha hecho sobre Kubrick y que plantea un viaje inmersivo a través de las películas y la mente del director: entrar a la nave de 2001: una odisea del espacio y acceder al compartimento en el que se encuentra HAL 9000, conocer el bar donde Alex y su pandilla bebían Moloko mezclado con leche o pasear por los pasillos del Overlook son solo algunos de los atractivos de una exposición que reúne más de seiscientos objetos de sus películas, entrevistas y explicaciones de sus obras. 

Si después de visitar la exposición sucumbís a la tentación de pasar por la tienda de regalos, los libros que Taschen ha dedicado a la obra del genio os llamaran desde las estanterías. Y es que no hay ninguna duda de que los libros de esta editorial son auténticas obras de arte, y este con el que me vine a casa hace un repaso cronológico por las películas de Kubrick e incluye material inédito, como bocetos de escenografías, guiones, correspondencia o entrevistas. Si además, sois tan frikis como yo, os esperan horas de visionado de sus películas libro en mano. 


David Lynch. El hombre de otro lugar, de Dennis Lim (Alpha Decay)

libros cinéfilosRayas amarillas pintadas en el asfalto iluminadas por los faros de un coche que atraviesa la noche a toda velocidad, unos labios de mujer color carmesí, un bosque que oculta secretos o unas cortinas rojas y un escenario iluminado son elementos que todos los que estamos inmersos en la cultura pop identificamos como lynchianos: todo aquello que es extraño, que genera incomodidad y se encuentra al límite entre lo real y lo onírico. 

Lo cierto es que David Lynch ha sabido imponer su sello en sus obras, aunque siempre se ha mostrado reacio a dar sentido a lo que ocurre dentro de su cabeza. Esto ha dado lugar a discusiones encarnizadas entre los culturetas y a teorías enrevesadas para analizar su simbología —se ha buscando explicación a lo lynchiano en el psicoanálisis, la filosofía e incluso desde la meditación trascendental, de la que Lynch es el máximo promotor—, pero la aproximación que hace Dennis Lim, vinculando la filmografía de Lynch a momentos de su vida, resulta la más accesible y lógica. Así, vemos que la familia perfecta que aparece al principio de Terciopelo azul está inspirada en sus propios padres y también en esa sensación de que tras esa vida idílica se escondía algo oscuro que el joven Lynch no acababa de identificar; la influencia de los bosques de su infancia en Montana como escenario de Twin Peaks; su etapa en Filadelfia como inspiración para el páramo infernal en el que transcurre Cabeza borradora o la huella de su vida en Los Ángeles en Carretera perdida, Mulholland Drive e Inland Empire


Historia del cine, de Román Gubern (Anagrama)

libros cinéfilosAhora que parece que hemos superado nuestra capacidad de asombro, somos tan atrevidos como para reírnos de los espectadores primerizos que entraron en pánico al ver que un tren proyectado en una pantalla se les venía encima, pero pensad en lo increíble que debió ser asistir a ese momento, cuya semilla se remonta prácticamente a los orígenes del hombre, cuando el primer humano intentó pintar imágenes en movimiento en las cavernas con el fin de reproducir más fielmente su entorno. 

La existencia del cine es un verdadero milagro, fruto de los descubrimientos y el trabajo de personas de muy diferentes lugares, y Román Gubern nos lleva de la mano por ese apasionante viaje, hasta llegar a Edison y su impresión de películas cinematográficas y a las primeras proyecciones públicas de los hermanos Lumière, para después mostrarnos cómo el cine se convirtió en la expresión artística que conocemos hoy en día. 


Scream Queer, de Javier Parra (Dos Bigotes)

libros cinéfilosYa sea por la mirada de sus propios creadores LGTBIQ+, o por la apropiación de ciertos personajes e iconos por parte del colectivo, para Javier Parra resulta evidente que el terror queer siempre ha estado presente en el cine de género; lo estaba en Frankenstein, donde el doctor creaba vida con la ayuda de otro hombre —su mayordomo Igor—, y que además estaba dirigida por James Whale  —quien nunca ocultó su orientación sexual a pesar de la homofobia del Hollywood de esos años—; también se encontraba en Drácula, con la tensión sexual existente entre el conde y el abogado londinense que llegaba a Transilvania; en la alegoría de lo que suponía ser un hombre gay dentro del armario que es Pesadilla en Elm Street II, o en la familia formada por dos hombres que creaban Brad Pitt y Tom Cruise en Entrevista con el vampiro —una película que atacaba directamente los roles de género y la institución de la familia—. Esta mirada queer se encontraba muchas veces de forma velada, mostrando una sexualidad fuera de los límites del patriarcado, de ahí la importancia de analizar los subtextos y las segundas lecturas de estas películas. 

Esto tampoco significa que el cine de terror se haya librado de los prejuicios, de hecho, durante mucho tiempo los villanos fueron retratados como gais, comunistas y pedófilos, y las vampiras como lesbianas libidinosas para el disfrute de la mirada masculina. Pero debido a la ausencia de referentes LGTBIQ+ en la cultura de masas, el colectivo se reapropió de algunos de estos villanos para convertirlos en iconos de los que estar orgullosos; un ejemplo de ello es Angela, la asesina de Campamento sangriento que se descubre como persona transexual. En este sentido, el documental Disclosure (Netflix) es un complemento perfecto al libro de Javier Parra para entender cómo ha evolucionado la representación trans en el cine. 


Alfred Hitchcock presenta: cuentos que mi madre nunca me contó. Los relatos favoritos del maestro del suspense, de Alfred Hitchcock (Blackie Books)

libros cinéfilosNormal que la madre de Hitchcock no le leyera antes de dormir estas historias sobre la América profunda, oficinistas con tendencias psicópatas o planes urdidos a fuego lento para llevar a cabo el crimen perfecto, aunque seguramente es lo que el pequeño Alfred habría querido escuchar.

Para entender el cine de Hitchcock nada como el libro de Truffaut, pero para comprender su pasión por el suspense —un suspense que no siempre es entendido como un suceso terrorífico, sino como la espera de algo que no se conoce— merece la pena leer a los autores que le inspiraron: Ray Bradbury, Shirley Jackson, Roald Dahl o Margaret St. Clair, entre otros; autores que hicieron del misterio y de los giros en la trama su seña de identidad. 


Kubrick en la luna y otras leyendas urbanas, de David Sánchez y Héctor Sánchez (Errata Naturae)

libros cinéfilosLa época dorada de Hollywood estaba repleta de salseos: las orgías durante el rodaje de El mago de Oz y ese ahorcamiento de un miembro del equipo que aparece al fondo de una de las escenas; el golpe que Bette Davis propinó a su archienemiga Joan Crawford mientras rodaban Baby Jane y que acabó con puntos de sutura; los orígenes almerienses de un criogenizado Walt Disney; la confesión de Kubrick, en forma de mensajes subliminales en su película El resplandor, de su participación en la farsa de la llegada a la Luna, o todas las muertes que se produjeron durante el rodaje maldito de El exorcista. ¿Lo único malo de estas historias? Que nunca sucedieron. 

La magia del cine ha hecho que estas leyendas urbanas se hayan asentado en nuestra cultura popular y en nuestras conversaciones de bar, pero por muy fascinante que sea creer que en la lápida de Groucho Marx se puede leer «Disculpe que no me levante» —spoiler: tal lápida no existe, ya que Groucho fue incinerado—, aún más impresionante es conocer la verdad que hay detrás de estas historias y poder descubrirlas a través del humor y el conocimiento cinéfilo de Héctor Sánchez y las ilustraciones de David Sánchez


Reina del grito. Un viaje por los miedos femeninos, de Desirée de Fez (Blackie Books)

libros cinéfilosYo, como Desirée de Fez, soy miedica hasta la médula, pero también una fan absoluta de las películas sobre casas encantadas, asesinos de adolescentes desprevenidos, posesiones infernales y llegadas a la pubertad sangrientas y empoderantes.⁣ Estas películas de terror son liberadoras, porque el miedo en ellas está debidamente controlado al otro lado de la pantalla y le ocurre a otras personas. Por otra parte, el terror siempre ha estado muy vinculado a lo femenino tal vez, porque las mujeres vivimos en un mundo que intenta atemorizarnos para que no nos salgamos del lugar que nos marca la sociedad y estas películas nos muestran temores que todas las mujeres hemos sentido alguna vez, como el miedo a desear, a crecer, a nuestro propio cuerpo, a la maternidad o a no ser lo suficientemente buenas. 

Pero es necesario reivindicar más a las mujeres dentro del cine de terror, no solo como actrices principales, también como directoras, guionistas, productoras y críticas, y que empiecen a ser ellas las que nos hablen de los miedos femeninos y nos enseñen a afrontarlos, aunque tenga que ser cubiertas de sangre y vísceras, amputando los miembros de nuestros enemigos o expulsando a demonios machirulos de nuestro lado.


Mi vecino Miyazaki, de Álvaro López Martín y Marta García Villar (Diábolo ediciones) 

libros cinéfilosComo muchas personas de mi generación, no descubrí el estudio Ghibli hasta el 2001, con El viaje de Chihiro, aunque Miyazaki y Takahata llevaban haciendo películas de animación desde el año 84. Esto quiere decir que, en lugar de las cursis princesas Disney, mis referentes en la infancia podrían haber sido Nausicaä, Mononoke o Nicky, la aprendiz de bruja: niñas y mujeres valientes e inteligentes, que no esperan a ningún príncipe azul ni salvador, sino que llevan todo el peso de la acción. Aunque también es posible que si hubiera visto La tumba de las luciérnagas de pequeña hubiera quedado traumatizada de por vida.

El libro de Álvaro López Martín y Marta García Villar hace un repaso por las películas del estudio hasta El recuerdo de Marnie, por sus historias, temas, imágenes, curiosidades y datos más significativos. Y si queréis conocer más sobre el origen del estudio Ghibli —que se puede rastrear hasta series de animación tan conocidas por todos como son Heidi, Marco o Ana de las Tejas Verdes— los mismos autores han publicado el libro Antes de mi vecino Miyazaki (Diábolo ediciones). 


El Gran Hotel Wes Anderson, de Nuria Díaz (Lunwerg)

libros cinéfilosNuria Díaz nos invita a descubrir el gran hotel que es la vida y la obra de Wes Anderson: en la recepción, su infancia, adolescencia y primeros pasos en el mundo del cine; en el primer pasillo, sus referencias cinematográficas —precisamente, Truffaut y Hitchcock—; en la cocina, los ingredientes para el éxito de su cine —historias absurdas, melancólicas y entrañables, mezcladas con una estética cuidada y personajes carismáticos (algunos recurrentes como Bill Murray, Edward Norton o Tilda Swinton), aderezado por una buena banda sonora—; en la siguiente planta, su característico estilo en cuanto a color, planos, vestuario y objetos; en la discoteca, su melomanía; en la suite junior, su influencia en el mundo de la moda, las fotos de Instagram con planos cenitales, la decoración o la ilustración publicitaria y, por último, en el área de descanso, test, manualidades y material complementario. 

Cualquiera querría quedarse a vivir en una película de este hípster tejano y también hospedarse en este hotel que ha creado Nuria Díaz con unas ilustraciones que son el mejor homenaje al cine de Anderson. 


 

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13 Comentarios

  1. Hola! Os habéis dejado uno para mi imprescindible. No solo por el personaje, sino por lo bien escrito: “Ciudadano Wells” de Peter Bogdanovich.
    Saludos

  2. Un libro de ficción para todo cinéfilo es Mejor Productor de James Robert Baker. Fascinante en su lectura y en cómo te cambia la forma de entender una época del cine. Maravilloso.

  3. El artículo no empieza muy bien, en el segundo párrafo se dice: “… deja tu bol de palomitas… ” . No conozco nada más anticinéfilo que comer palomitas en el cine.

  4. Hola! Echo muy de menos en esta lista Imágenes de Ingmar Bergman y también Qué es el cine de André Bazin. Imprescindibles.
    Y por supuesto, como apuntaba el otro lector, el libro de Bogdanovich sobre Welles. Y sí me apuras las memorias de Wilder y Houston. Ay…

  5. Todos fantásticos, incluyendo los de los comentarios, pero el primero es el único verdaderamente imprescindible. El Cine según Hitchock, de Truffaut, es la biblia y es el primer libro de la bibliografía recomendada en todas las escuelas de cine.

  6. En todas las listas faltan siempre libros pero es que esta faltan muchos imprescindibles:

    Conversaciones con Billy wilder
    Un arbol es un arbol de King Vidor
    El guión de Robert McKee
    Las aventuras de un guionista en Hollywood de William Goldman
    El nombre delante del titulo de Frank Capra

    Y tantos otros.

    Me parece que no debería haber pasado el filtro de Jotdown este artículo.

    • El problema de las listas es que son listas…y si el autor recurre a lo ordinal, doble problema. Con una lista de mil títulos, es muy probable que las 10 cosas que me gustan estén incluidas; en una lista de 10, es muy probable que queden fuera muchas de las cosas que me gustan. Y si existe una valoración que clasifica las cosas ordinalmente, nos sentimos agraviados porque esa cosa que nos gusta está en el número 550 y no en el número 1. Cualquier valoración es subjetiva. El problema que yo veo con esta lista, es que es demasiado corta y además el sesgo de la autoridad implícito en su título…yo creo que una lista, corta o larga, debería empezar teniendo un título más modesto y sincero: Los Libros que YO CREO, SUGIERO, etc. Todo cinéfilo debería tener en su biblioteca…

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