Ama a Hitchcock sobre todas las cosas; no pronuncies el nombre de Lumière en vano; santifica todos los estrenos de cine; honra a Truffaut y a Kubrick; no hagas spoilers; evita la tentación de ver cine comercial y da tu opinión de cualquier película aunque nadie te la pida. Si sigues estos mandamientos de todo cinéfilo, estos libros son para ti.
Acomódate en la butaca, deja tu bol de palomitas cerca y prepárate para disfrutar del séptimo arte con esta selección de libros de grandes directores, historia del cine y análisis con mirada feminista y LGTBIQ+.
El cine según Hitchcock, de François Truffaut (Alianza editorial)

Truffaut, exponente de la Nouvelle vague —un tipo de expresión cinematográfica que proponía una libertad técnica y de actuación muy diferente al estructurado y medido cine de Hitchcock— era un gran admirador de la obra del director británico y pretendía liberarlo de su reputación de creador de entretenimiento; porque para Truffaut, el cine de Hitchcock proponía grandes dilemas morales tras esas historias policíacas aparentemente sencillas y opinaba que, a nivel técnico, había revolucionado el uso del tiempo, la puesta en escena y la relación con el público.
Los archivos personales de Stanley Kubrick, de Alison Castle (Taschen)

Si después de visitar la exposición sucumbís a la tentación de pasar por la tienda de regalos, los libros que Taschen ha dedicado a la obra del genio os llamaran desde las estanterías. Y es que no hay ninguna duda de que los libros de esta editorial son auténticas obras de arte, y este con el que me vine a casa hace un repaso cronológico por las películas de Kubrick e incluye material inédito, como bocetos de escenografías, guiones, correspondencia o entrevistas. Si además, sois tan frikis como yo, os esperan horas de visionado de sus películas libro en mano.
David Lynch. El hombre de otro lugar, de Dennis Lim (Alpha Decay)

Lo cierto es que David Lynch ha sabido imponer su sello en sus obras, aunque siempre se ha mostrado reacio a dar sentido a lo que ocurre dentro de su cabeza. Esto ha dado lugar a discusiones encarnizadas entre los culturetas y a teorías enrevesadas para analizar su simbología —se ha buscando explicación a lo lynchiano en el psicoanálisis, la filosofía e incluso desde la meditación trascendental, de la que Lynch es el máximo promotor—, pero la aproximación que hace Dennis Lim, vinculando la filmografía de Lynch a momentos de su vida, resulta la más accesible y lógica. Así, vemos que la familia perfecta que aparece al principio de Terciopelo azul está inspirada en sus propios padres y también en esa sensación de que tras esa vida idílica se escondía algo oscuro que el joven Lynch no acababa de identificar; la influencia de los bosques de su infancia en Montana como escenario de Twin Peaks; su etapa en Filadelfia como inspiración para el páramo infernal en el que transcurre Cabeza borradora o la huella de su vida en Los Ángeles en Carretera perdida, Mulholland Drive e Inland Empire.
Historia del cine, de Román Gubern (Anagrama)

La existencia del cine es un verdadero milagro, fruto de los descubrimientos y el trabajo de personas de muy diferentes lugares, y Román Gubern nos lleva de la mano por ese apasionante viaje, hasta llegar a Edison y su impresión de películas cinematográficas y a las primeras proyecciones públicas de los hermanos Lumière, para después mostrarnos cómo el cine se convirtió en la expresión artística que conocemos hoy en día.
Scream Queer, de Javier Parra (Dos Bigotes)

Esto tampoco significa que el cine de terror se haya librado de los prejuicios, de hecho, durante mucho tiempo los villanos fueron retratados como gais, comunistas y pedófilos, y las vampiras como lesbianas libidinosas para el disfrute de la mirada masculina. Pero debido a la ausencia de referentes LGTBIQ+ en la cultura de masas, el colectivo se reapropió de algunos de estos villanos para convertirlos en iconos de los que estar orgullosos; un ejemplo de ello es Angela, la asesina de Campamento sangriento que se descubre como persona transexual. En este sentido, el documental Disclosure (Netflix) es un complemento perfecto al libro de Javier Parra para entender cómo ha evolucionado la representación trans en el cine.
Alfred Hitchcock presenta: cuentos que mi madre nunca me contó. Los relatos favoritos del maestro del suspense, de Alfred Hitchcock (Blackie Books)

Para entender el cine de Hitchcock nada como el libro de Truffaut, pero para comprender su pasión por el suspense —un suspense que no siempre es entendido como un suceso terrorífico, sino como la espera de algo que no se conoce— merece la pena leer a los autores que le inspiraron: Ray Bradbury, Shirley Jackson, Roald Dahl o Margaret St. Clair, entre otros; autores que hicieron del misterio y de los giros en la trama su seña de identidad.
Kubrick en la luna y otras leyendas urbanas, de David Sánchez y Héctor Sánchez (Errata Naturae)

La magia del cine ha hecho que estas leyendas urbanas se hayan asentado en nuestra cultura popular y en nuestras conversaciones de bar, pero por muy fascinante que sea creer que en la lápida de Groucho Marx se puede leer «Disculpe que no me levante» —spoiler: tal lápida no existe, ya que Groucho fue incinerado—, aún más impresionante es conocer la verdad que hay detrás de estas historias y poder descubrirlas a través del humor y el conocimiento cinéfilo de Héctor Sánchez y las ilustraciones de David Sánchez.
Reina del grito. Un viaje por los miedos femeninos, de Desirée de Fez (Blackie Books)

Pero es necesario reivindicar más a las mujeres dentro del cine de terror, no solo como actrices principales, también como directoras, guionistas, productoras y críticas, y que empiecen a ser ellas las que nos hablen de los miedos femeninos y nos enseñen a afrontarlos, aunque tenga que ser cubiertas de sangre y vísceras, amputando los miembros de nuestros enemigos o expulsando a demonios machirulos de nuestro lado.
Mi vecino Miyazaki, de Álvaro López Martín y Marta García Villar (Diábolo ediciones)

El libro de Álvaro López Martín y Marta García Villar hace un repaso por las películas del estudio hasta El recuerdo de Marnie, por sus historias, temas, imágenes, curiosidades y datos más significativos. Y si queréis conocer más sobre el origen del estudio Ghibli —que se puede rastrear hasta series de animación tan conocidas por todos como son Heidi, Marco o Ana de las Tejas Verdes— los mismos autores han publicado el libro Antes de mi vecino Miyazaki (Diábolo ediciones).
El Gran Hotel Wes Anderson, de Nuria Díaz (Lunwerg)

Cualquiera querría quedarse a vivir en una película de este hípster tejano y también hospedarse en este hotel que ha creado Nuria Díaz con unas ilustraciones que son el mejor homenaje al cine de Anderson.







Hola! Os habéis dejado uno para mi imprescindible. No solo por el personaje, sino por lo bien escrito: “Ciudadano Wells” de Peter Bogdanovich.
Saludos
Un libro de ficción para todo cinéfilo es Mejor Productor de James Robert Baker. Fascinante en su lectura y en cómo te cambia la forma de entender una época del cine. Maravilloso.
Budd Schulberg-«De Cine» Memorias de un príncipe de Hollywood
El artículo no empieza muy bien, en el segundo párrafo se dice: «… deja tu bol de palomitas… » . No conozco nada más anticinéfilo que comer palomitas en el cine.
Imperdonable que no esté «Moteros tranquilos, toros salvajes» de Peter Biskind.
Hola! Echo muy de menos en esta lista Imágenes de Ingmar Bergman y también Qué es el cine de André Bazin. Imprescindibles.
Y por supuesto, como apuntaba el otro lector, el libro de Bogdanovich sobre Welles. Y sí me apuras las memorias de Wilder y Houston. Ay…
Impecable. Yo habría incluido la Historia del Cine de José Luis Sánchez Noriega
Esculpir en el tiempo, de Andréi Tarkovski un poco pesado pero imprescindible.
Otro voto para el brillante “Moteros tranquilos, toros salvajes” de Biskind.
Todos fantásticos, incluyendo los de los comentarios, pero el primero es el único verdaderamente imprescindible. El Cine según Hitchock, de Truffaut, es la biblia y es el primer libro de la bibliografía recomendada en todas las escuelas de cine.
Falta el de conversaciones con Billy Wilder.
En todas las listas faltan siempre libros pero es que esta faltan muchos imprescindibles:
Conversaciones con Billy wilder
Un arbol es un arbol de King Vidor
El guión de Robert McKee
Las aventuras de un guionista en Hollywood de William Goldman
El nombre delante del titulo de Frank Capra
Y tantos otros.
Me parece que no debería haber pasado el filtro de Jotdown este artículo.
El problema de las listas es que son listas…y si el autor recurre a lo ordinal, doble problema. Con una lista de mil títulos, es muy probable que las 10 cosas que me gustan estén incluidas; en una lista de 10, es muy probable que queden fuera muchas de las cosas que me gustan. Y si existe una valoración que clasifica las cosas ordinalmente, nos sentimos agraviados porque esa cosa que nos gusta está en el número 550 y no en el número 1. Cualquier valoración es subjetiva. El problema que yo veo con esta lista, es que es demasiado corta y además el sesgo de la autoridad implícito en su título…yo creo que una lista, corta o larga, debería empezar teniendo un título más modesto y sincero: Los Libros que YO CREO, SUGIERO, etc. Todo cinéfilo debería tener en su biblioteca…