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El asesino de Adán y Eva (y 3)

Charles Darwin. DP adán y eva
Charles Darwin. DP

Viene de «El asesino de Adán y Eva (2)»

El origen de las especies

El 24 de noviembre de 1859, John Murray publicaba Del origen de las rspecies por medio de la selección natural, o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. La primera edición, de mil doscientos cincuenta ejemplares, se agotó en un solo día. Cuando apareció la segunda edición, en enero de 1860, la sociedad ya estaba absolutamente dividida entre la evolución de las especies y las tesis creacionistas, que reunían a muchos más partidarios, entre los que no solo se encontraban hombres de la Iglesia y comunidades religiosas sino también un elevado número de científicos. La presión ejercida por las autoridades religiosas, que controlaban el sistema universitario y lideraban la opinión social de la época, condicionaba la postura de todos aquellos cuya reputación dependía de evitar cualquier enemistad con la Iglesia.

A propósito de la presentación oficial de El origen de las especies —título oficial de la obra a partir de su sexta edición—, el 30 de junio de 1860 se organizó un debate en Oxford con el objetivo de analizar la teoría evolutiva de Charles Darwin, quien no pudo asistir debido en parte a los fuertes dolores que su enfermedad le causaba y en parte al mismo temor que le había impedido explicar sus ideas a FiztRoy casi treinta años antes. La hostilidad en las intervenciones de los antidarwinistas era previsible. En 1650, el arzobispo James Ussher había calculado en Los anales del mundo que la Tierra había sido creada el 22 de octubre del año 4004 antes de Cristo. Por otra parte, los dogmas bíblicos de la creación simultánea de todas las criaturas y su supervivencia tras el diluvio no eran susceptibles de ser cuestionadas por nadie. Sin embargo, la idea que con más escándalo había sido recibida era la que ponía en duda la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Algo que actualmente puede parecernos tan absurdo como la creencia en una Tierra plana, era una verdad incontestable en 1860. Lo cierto es que Darwin no mencionaba expresamente la evolución del ser humano desde especies inferiores, pero la frase «Se arrojará mucha luz sobre el origen del hombre y su historia» y la sugerencia de que el ser humano no era más que un animal sujeto al mismo proceso de dinámica biológica que un mono, un perro o un gato había irritado a todos los hombres de fe. El origen de las especies, considerada cercana a la herejía, debía ser derrotada.

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6 comentarios

  1. El empecinado

    Sustituid el «1960» por «1860».

  2. Gran serie de artículos. Gracias

  3. Gracias por esta excelente serie de artículos, un placer leerlos.

  4. Un placer de lectura, los artículos dejan ver la admiración y pasión de quien los escribe. Gracias!

  5. Me sumo a las felicitaciones al autor. He disfrutado muchísimo leyendo los 3 artículos. Me apasiona Darwin, sus teorías y la evolución humana. Los, artículos me han arrojado mucha luz.
    Me gustaría añadir un dato que leí en el libro «Gen» y que apuntaba, que el gran miedo de Darwin era un gran agujero de su teoria: no conocía el mecanismo exacto de la evolución porque nadie había descubierto aun los genes.

    Saludos

  6. Pingback: ¿Hacia el Homo Evolutis? - Jot Down Cultural Magazine

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