Cine y TV Entrevistas

Jorge Perugorría: «Si ‘Fresa y chocolate’ sigue vigente es porque es un canto a la tolerancia, al respeto a la diferencia»

Jorge Perugorría para Jot Down

Durante la conversación, Jorge Perugorría (Wajay, La Habana, 1965) casi empalma uno tras otro cigarrillos H. Upmann, un tabaco fuerte muy popular en Cuba, como encadena anécdotas, recuerdos y digresiones. En su casa habanera va cayendo muy lentamente la tarde, pero la luz del Caribe entra aún generosa por distintos ángulos del amplio salón, cuyas paredes delatan al amante del arte. 

Hace justo treinta años que este actor de teatro saltó a la fama de la mano del director Tomás Gutiérrez Alea, Titón, con una película que hizo historia: Fresa y chocolate, la historia de amistad entre un revolucionario y un homosexual basada en un relato de Senel Paz. Desde entonces, la carrera de Perugorría ha pasado por la dirección de cineastas legendarios, lo ha llevado a él mismo a ponerse tras la cámara y hasta a dirigir festivales dedicados al séptimo arte en su país. Aunque su posición le permitiría vivir en cualquier lugar del mundo, ha preferido permanecer en la isla que le vio nacer, con su esposa, la actriz y fotógrafa Elsa María Lafuente, sus cuatro hijos y sus nietos.

En la entrevista está presente el también actor René de la Cruz, inveterado amigo suyo, que escucha y asiente en silencio el relato de Pichi, como todo el mundo lo llama. A mitad de charla, el anfitrión se levanta para abrir una botella de ron cubano y servir unos sorbos, que parecen estimular su ya de por sí buena memoria.      

Quería empezar preguntándote por los orígenes de su apellido, que suena muy en español, ¿se ha preocupado alguna vez por investigar sus orígenes familiares?

Realmente nunca me había preocupado esa historia, pero como empecé a trabajar tanto en España, los mismos españoles me decían siempre que era un apellido vasco. Cuando he ido a San Sebastián o a Bilbao, donde tengo muchos amigos vascos, hemos terminado hablando del apellido y me han asegurado que no queda ya ningún Perugorría, o quedan muy pocos. Y ahora que estuve en Biarritz, me dijeron que el origen del apellido es un caserío de por allá. Fuimos a ver y me contaron que se marcharon como hace doscientos años, para Argentina, para Cuba y de allí para Estados Unidos.    

¿Y el mote de Pichi, con el que todos le conocen acá?

Eso viene de muchacho. Jorge es un nombre muy común, Perugorría es un apellido impronunciable, así que me pusieron Pichi. Según me cuentan en el barrio mío, en Wajay, un pueblo cerca del aeropuerto, más campo que ciudad, había un personaje de una novela de Radio Progreso, Alegrías de Sobremesa, que se llamaba Pichilingo. Era un viejo. Y yo, que nací pasado de tiempo, parecía como un viejecito arrugado al nacer, así que se me quedó Pichilingo. Y los muchachos, Pichi.   

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3 comentarios

  1. Una entrevista acrítica con un personaje acrítico… poco interesante.

  2. adolfo urbina

    Entrevisté a Jorge en La Habana por aquellos años. Él vivía por plaza de la Revolución. Hubo un corte de luz y mi grabadora dejó de funcionar. Tuvimos que «emigrar» a mi alojamiento en Centro Habana para completar la entrevista.

    -«Después de protagonizar la película ‘Fresa y chocolate’ te has convertido en una gran estrella de Cuba», afirmé.

    – «No, Adolfo. Aquí las estrellas tienen que hacer cola en la bodega para recoger las papas, o sobornar a un albañil para que les venda un saquito de cemento porque tienen que repellar el techo de la cocina, o comprar  una antena de televisión a un vecino que las fabrica en su casa con latas y  radios de bicicleta.
    ¿Estrellas? En Cuba la única estrella es Fidel Castro».

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