
Viene de «John Williams: fanfarria y fantasía (1)»
Para acompañar la lectura, nuestra lista en Spotify:
Esa maldita música me sigue a todas partes. (Harrison Ford)
John Williams fue invitado por la Orquesta Filarmónica de Viena a dar dos conciertos con algunas de sus piezas más memorables con la colaboración de la veterana diva del violín Anne-Sophie Mutter. Esto es lo que se escuchó.
8. Parque Jurásico
La pieza elegida para ejecutarse en la velada de Viena es conocida como tema principal de la película Parque Jurásico, estrenada en 1993. Sorprendente en su día por novedosos efectos digitales, era la primera vez que el espectador podía ver animales extintos en unas imágenes comparables a las de un documental de naturaleza, con el afortunado paralelismo argumental del tema del filme: la ciencia trae a la vida a los dinosaurios extintos. La melodía, tan conocida del gran público, sabiamente se reserva en la película hasta el momento en que los personajes asisten al imponente espectáculo de los seres vivos recuperados por la tecnología. El tema es una majestuosa pastoral, como una procesión de homenaje y asombro a la voluntad como fuente de la creación, y a la vez de admiración a las criaturas de esa creación. Si en otras ocasiones John Williams ha sido encomendado con la misión de convencer al público de que las criaturas fílmicas vuelan, esta vez hace lo contrario. Los efectos digitales de la época no permitían un efecto enteramente convincente de pisada en el suelo de los dinosaurios informáticos, es la música la que asegura y subraya el efecto del braquiosaurio apoyando sus patas delanteras en el suelo. Fíjense ustedes en la escena en la que Steven Spielberg nos muestra por primera vez los bichos (minuto 1:37) y díganme si no es cierto.
9. «Dartmoor, 1912» de War Horse
War Worse fue la colaboración número 28 entre Steven Spielberg y John Williams, y cuenta la historia de amistad entre un muchacho inglés y un caballo en su peripecia durante la Primera Guerra Mundial.
La composición revela el exquisito conocimiento musical de Williams cuando se enfrenta a un trabajo fílmico. Aquí acude como fuente de inspiración tanto al folclore como a la música británica de la época que retrata la película. La partitura comienza con un claro solo de flauta que entona el tema de la naturaleza, acompañado por cuerdas cálidas y solemnes con un toque celta evocador de la tranquilidad ancestral de la tierra. La flauta desarrolla el tema, un sonido claro y puro que sugiere los apacibles paisajes rurales y la seguridad del mundo natural. Aparece un clarinete (en el original, un acordeón) con un motivo musical rural para situar al oyente en un espacio y tiempo concretos, Pronto, el ritmo animado de contrabajos y violoncelos impulsa la música hacia adelante, y la canción folklórica se escucha en flautas con la duplicación de las maderas. La sección de trompetas respalda la melodía con un alegre motivo staccato, mientras las cuerdas continúan con su propio patrón rítmico. Posteriormente, el tema de Dartmoor irrumpe con todo el conjunto, presentando esta luminosa idea lírica en todo su esplendor. Tras un breve interludio con cuerdas al estilo de Vaughan Williams, continúa la variación itinerante del tema de los Narracott y, nuevamente, culmina en una afirmación del tema de Dartmoor.
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En realidad Williams ya había ganado un oscar por la adaptación musical del violinista sobre el tejado en 1972
La marcha imperial debería haber sido el himno de España y no la simpleza que tenemos. Joder, es escucharla y dan ganas de invadir Polonia.
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