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Antonio Rivero Taravillo: «El mundo del libro es muy opaco: nadie pone los números sobre la mesa, nadie dice lo que gana»

Antonio Rivero Taravillo para Jot Down

Nada más abrir la puerta de su apartamento, el semblante de Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963) refleja las buenas noticias: su visita al oncólogo esta misma mañana le informa de que el tratamiento contra el cáncer que padece está surtiendo sus efectos, aunque es consciente de que parte de un diagnóstico muy serio y no puede bajar la guardia. 

En el salón de su casa, rodeado de libros y con la luz de Sevilla entrando generosamente por los ventanales, no resulta fácil escoger solo un puñado de temas de conversación, pues son muchos los palos que ha tocado a lo largo de su vida: prolífico poeta y novelista, biógrafo, traductor, director de revistas como El libro andaluz o Mercurio, responsable de la sucursal sevillana de La Casa del Libro en una época interesantísima… Quizás lo mejor sea empezar hablando de lo importante —la salud—, pasar luego a su pasión más conocida —Irlanda y su cultura— y dejar luego que la conversación vaya tomando su propio rumbo.  

¿Cómo le ha cambiado la vida la enfermedad?

Esto fue el clásico mazazo, no invento nada. Pero en tres o cuatro días lo vas asumiendo, y simplemente te das cuenta de que hay unos raíles que son los del protocolo médico que se prescribe. Y a partir de ahí, seguimos con la mayor firmeza posible. ¿Cambio de hábitos? Ahora hago mucho más ejercicio, la dieta la cuido mucho, no bebo alcohol, pero me encuentro estupendamente en ese sentido. El cuerpo y la mente se fortalecen. En cuanto a los efectos de la medicina, en el verano estaba tosiendo constantemente, me faltaba fuelle para hablar, mientras que ahora voy mucho más fluido, y eso me retroalimenta la sensación de que voy mejorando. Y claramente cuerpo y mente están relacionados. 

Le ha inspirado incluso poemas, por lo que he podido ver.

He escrito muchos poemas al respecto. Tengo incluso un poemario completo sobre todo esto. Partes de un cambio radical, por primera vez en tu vida le ves los colmillos al lobo. Y eso crea un escenario completamente distinto. Y aprecias a la gente que piensa en ti, das gracias por todo. La sensación que predomina es la gratitud. Cuando voy a oncología veo a gente en situaciones lastimeras y me siento un privilegiado. Todo es relativo, pero en una situación grave, como la mía, hay gente que está mil veces peor. Las prioridades se reordenan y te conviertes en una persona, si no distinta, con un nivel de conciencia diferente. 

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14 comentarios

  1. Manuel Queimaliños Rivera

    Extraña esa dicotomía atlántica/mediterránea. Como si para valorar lo mediterráneo tuviese que desvalorar lo atlántico. Extraño.

  2. José Antonio Chozas Monforte

    Excelente el tramo dedicado al mundo gaélico y anglosajón. Una gran entrevista.

  3. Me ha gustado bastante. Cuando una persona piensa por sí misma, lo único que le queda al lector es disfrutar.

    Discrep en cuanto a que José Antonio fuese de izquierdas en algún momento, por enfrentarse a la derecha al introducir temas sociales, y en base a su catolicismo.

    El nacionalcatolicismo controla, ahoga, suprime, extermina con aceite de ricino.

  4. Muy buen artículo. El personaje tiene enjundia, y el entrevistador está informado. Me recuerda al JotDown de hace una década. Las fotos, muy buenas. Me hace gracia que Antonio Rivero Taravillo se ponga jeans para la entrevista, cuando dudo que los lleve ni para estar por casa ni para salir a la calle en Sevilla.

  5. MacNaughton

    En el cine español, el estatus del traductor es simplemente no-existente…

    Nos invisibilizan, nos pagan muy mal, y no exagero cuando digo que una noche una pandilla skins a las ordenes, según he oído, de la Academia de Cine vinieron a increpar de malas maneras una pequeña reunión de traductores del sector que habíamos quedado en un bar que huele a fritanga por La Latina de Madrid para hablar de varios debates actualmente vivos en el mundo de la traducción, por ejemplo…

    1) El ex-traductor de Borges, Norman De Giovanni, y su famosa polémica con los herederos de Borges y, si, la temible María Kodama, la pura desesperación y ira que se manifiestan en su libro, «The Lesson of the Master» tras la cancelación de su contrato con Borges por parte de «la» Kodama…

    2) La famosa polémica entre Nabokov y Edmund Wilson en las páginas de The New Yorker hace varios décadas ya en la que Nabokov defendía su famoso teoría de la traducción – lo más literal posible con montones de notas de pie – y Edmund Wilson le acusó de simplemente inventar palabras que no existían en inglés…

    3) Las en sus momento muy famosos traducciones «falsas» del poeta galaico escocés MacPherson, «Ossian», que consistía en montar un bulo literario de enorme éxito sobre un supuesto gran poeta gaélico de ataño al nivel de Homer cuando gran parte de lo que MacPherson afirmaba haber «traducido», no eran más que invento suyo desde su casa en Edimburgo…

    4) La paradoja de que, aunque MacPherson había perpetrado el bulo literario más grande de su tiempo, no dejaba de retratar la cultura gaélica de las Tierras Altas casi mejor que nadie con aquellas traducciones fraudulentas…

    5) La figura de C.S Scott Moncrieff y las descaradas libertades que se tomaba con el titulo En Busca Del Tiempo Perdido de Proust (Remembrance of Things Past) que sin embrago es una traducción épica y muy famosa, y la figura enigmática y sin duda atractiva de Stephen MacKenna, alabado en el capitulo 9 de Ulises de Joyce con la frase del bibliotecario Best «No sabes que Mallarmé ha escrito aquellos maravillosos poemas que Stephen MacKenna solía leerme en Paris» …

    6) La conveniencia o no de intentar replicar la hazaña de De Selby en «The Dalkey Archive» que consiste en adentrarse el mar en la playa de Dalkey vestido en un traje de buceo para llegar a un espacio cerca de la playa de Dalkey, una especie de cueva, fuera del Tiempo y allí convocar el espíritu de San Agustín de Hipona y interrogar sobre la vida después / Tiempo / culpabilidad o no de Judas Iscariote que no hacía más que cumplir con su imprescindible papel en la representación a fin de cuentas…

    • ¿Y os mandaron una pandilla de skins por esto?
      Me recuerda a esa historieta de que un cuando un pobre come merluza uno de los dos está malo.
      O los skins eran poco skins o vosotros os dedicabais también a otras cosas.

      • MacNaughton

        Lo de los skins me lo dijo un señor que se llama De Selby que conocí hace muchos años cuando De Selby trabajaba en un pub mítico de Madrid que se llama The Quiet Man, calle Valverde esquina Colón…

        Antes íbamos con frecuencia a The Quiet Man sin llegar a ser asiduos, hace un par de años me lo busqué, preso de un ataque de nostalgia de los viejos tiempos, cuando Santi y yo y otros nos sentábamos a hincharnos de pintas de Guinness y beber whisky Macallan allí y hablar, si, de John Ford y de Samuel Beckett….

        Ya no existe The Quiet Man. Ahora es un sitio vulgar con luces de neón en el escaparate…un chasco…

        En cuanto al mundo del cine, también De Selby me comentó que los hermanos Almodóvar, en otra vida, en otro universo, no son los dos más exitosos cineastas de toda la historia del cine español como son en nuestra realidad, sino un par de chulos peligrosísimos de la hampa de Madrid…

        • Pero el quiet man no estaba en la plaza del carmen? O ese era el handy man? No me acuerdo, pero uno estaba en la plaza del carmen y el otro por la calle Fuencarral. Por Colón no me suena nada …

          • MacNaughton

            Hola Antonio

            The Quiet Man estaba en la calle Valverde, casi esquina calle Colón – no ya la plaza de Colón sino la calle. En la calle Colón sigue aquella cervecería La Ardosa donde ponen una cerveza excelente, pero aquel barrio se ha transformado casi del todo en los últimos 20 años.

            La calle Valverde por su parte, a mi siempre me ha parecido una calle muy bonita, tiene una vistas en la bajada de Telefonica / Gran Vía que me gustan..

            . Otra calle que me gusta es la calle Salitre en Lavapiés que podría ser primo o sobrina de la calle Valverde, aunque Valverde es más noble desde luego.

            Saludos

            • Antonio Armero García

              Vale, ahora sí, no te había leído bien. Pues también me he tomado alguna pinta de guinness allí. Me acuerdo que en 2000 vi allí la final de la copa de Europa, la del Valencia.

  6. Con unos amigos solemos enviarnos los poemas que cuelga en su perfil de Facebook, y nos reímos mucho de lo malos que son. Recuerdo unas vacaciones de verano que tuvo en India, y cada noche publicaba uno o dos poemas: era patético imaginarlo en la habitación de hotel, con su pijamita, compartiendo su genialidad con el mundo. Tan provinciano, ¡divertidísimo!

  7. José María

    Excelente entrevista, en la que no se tiene por qué estar de acuerdo con todo, pero que invita a pensar. De Taravillo, un tipo inclasificable, he leído con gran interés «1922» (novela la llama él), el mejor recuento en mi opinión del año de Ulises y La tierra baldía. Y casi todos sus libros de poesía. El último, «Luna sin rostro», en Pre-Textos, es magnífico.

    • MacNaughton

      Estoy de acuerdo y por lo que comenta usted, habrá que buscar «1922»…

      Saqué hace poco en la biblioteca nacional escoces en Edimburgo la gran traducción que Antonio hizo junto con Catriona Zolotowska de poemas gaélicos escoceses varios y que incluye «The Birlinn of Clanranald», un poema épico del siglo XVIII de Alexander MacDonald, gran poeta gaélico, rebelde, «Jacobita» y el tutor de gaélico escocés de Charles Edward Stuart (Bonnie Prince Charlie,) durante la campaña militar para recuperar el trono para los Estuardos y la independencia de Escocia (1745-1746) que acabó en el catástrofe de la Batalla de Culloden y toda la campana terror en las Tierras Altas de parte de las Chaquetas Rojas u «El Carnicero Cumberland» que vino después…

      «Los hombres de las Tierras Altas después de Culloden fueron masacrados como ovejas en el campo. Si hubiesen sido hechos presos, eso se diría asesinato. Pero como se les consideraba incompatible con la civilización británica, se decía solo «liquidación»…» (George Bernard Shaw)

      En cuanto a la interferencia en la libre competencia de la Asociación de Traductores, no pueden marcar una tarifa quizá pero en el Reino Unido The Society of Authors recomienda una tarifa que es una forma de sortear el problema… estaba en 12 peniques, o 14 céntimos la palabra la ultima vez que miré hace tiempo ya pero no se nos pega eso en España ni de lejos…

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