Cartas renovadas de Colón

Cartas desde la Española

Vida y viajes de Cristobal Colon 1851 Enviando a tierra un bote por agua a Higuey provincia oriental de Espanola 3820338748
Colón envía un bote al sur de La Española, en la provincia de Higüey, a por agua en agosto de 1494. Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla

Cartas de Cristóbal Colón a los Reyes fechadas en la isla Española.

Año de 1498

A continuación reproducimos fragmentos de cartas de Colón publicados por Fray Bartolomé de las Casas en su Historia general de las Indias. Según se desprende del contenido, a Colón le preocupaba la relajación de costumbres de los españoles que iban a poblar por entonces La Española.

Acá son muy necesarios devotos religiosos para reformar la fe de los nuestros más que para darla a los indios, pues ya sus costumbres nos han conquistado y les sacamos ventaja. También necesitamos un letrado, persona experimentada en la justicia, porque sin la justicia real creo que aprovecharán los religiosos poco.

*****

Pronto habrá vecinos acá, porque en esta tierra abundan todas las cosas, en especial el pan y la carne. El pan que hacen los indios es una maravilla, pues está nuestra gente más sana que con el de trigo; también hay muchos puercos y gallinas, además de otras alimañas que son como conejos, pero con mejor carne. Hay tanto de todo en toda la isla que es normal que un mozo indio con un perro cace cada día quince o veinte presas para su amo, de manera que solo falta vino y vestuario. Por lo demás, esta es la tierra de los mayores haraganes del mundo, o lo es nuestra gente en ella. No hay hombre bueno ni malo que no tenga dos o tres indios que le sirvan, perros que le cacen y mujeres hermosas. De esta costumbre estoy muy descontento, porque me parece que no hace servicio a Dios, y no lo puedo remediar, como comer carne en sábado y otras malas costumbres que no son de ser buenos cristianos. Acá aprovecharía mucho que vinieran algunos devotos religiosos, más para reformar la fe de los cristianos que para darla a los indios. Yo jamás podré castigarlos a menos que se me envíe gente, en cada pasaje cincuenta o sesenta, y a su vez yo envíe de vuelta a otros tantos de los que son haraganes y desobedientes, como ahora hago; este es el mayor castigo.

*****

Siempre temí al enemigo de nuestra Santa Fe, pues se ha puesto a desbaratar nuestro gran negocio con toda su fuerza. Fue tan contrario a todo, antes de que se descubriese, que todos se burlaban. Después la gente que vino conmigo acá, que del negocio y de mí dijeron mil testimonios, ahora desde allá ponen impedimentos a mi despacho y a que Vuestras Altezas tengan la costa, como sucederá si place a Aquel que es superior de todo el mundo, el cual hizo el comienzo y del cual se ve tan manifiesto que le sostiene y aumenta. Es cierto, si se mirasen las cosas que acá han pasado, se podría decir tanto como del pueblo de Israel.

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