
(Fragmentos de un libro en preparación)
La opinión es como el culo, decía Harry el Sucio: todo el mundo tiene el suyo. Gran verdad pero…Hay culos que no te dicen absolutamente nada y otros que te obligan a darte la vuelta y seguirlos un buen rato calle abajo con la mirada encendida y admirado de su exquisita composición, esos dos paréntesis tumbados y separados por un paréntesis erguido. Así que sí, todo el mundo tiene el suyo, pero no todos, por fortuna para el negocio de la opinión, son iguales.
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Dios es uno y estrés.
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Después de un mes escribiendo, al repasar lo escrito borré setenta de las ciento veinte páginas que llevaba. Qué sensación pletórica de haber avanzado mucho.
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Un ciudadano, un voto, vale, de acuerdo, pero ¿por qué, dada la complejidad del primer elemento no hacer complejo también al segundo para que la representación —pauta esencial de la democracia— sea más firme y adecuada? Dado lo avanzado de la tecnología computacional no sería complicado el conteo si ese es el argumento que va a esgrimirse contra la idea de que cada ciudadano pudiera repartir su voto como le conviniese. Me dirán, está inventado, se llama listas abiertas. Sí, claro, pero en los lugares donde los partidos se niegan al riesgo de abrir las listas para que el ciudadano elija nombre por nombre a sus representantes, sin que le importen las siglas del partido por el que se presenta, ¿no sería conveniente que se nos permitiese repartir nuestra simpatía? Así, uno podría darle el sesenta por ciento de su voto a los liberales, el treinta a los socialdemócratas y el diez por ciento restante a los conservadores. O darle solo el cincuenta por ciento a los socialistas y el otro cincuenta por ciento no dárselo a nadie, medio voto en blanco. De esa operación, estoy seguro, resultaría una cámara parlamentaria más ajustadamente representativa de la que sale de un método en el que cada ciudadano tiene que escoger uno y solo uno de los partidos, igualando a los forofos e hinchas con los meros simpatizantes y a los que votan lo que votan no porque confíen en el partido al que votan sino porque piensan que votar a los otros es mucho peor.
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Dicen que las máquinas, al humanizarse, están matando a los humanos. Hasta en esto copian a los humanos, que para matar a Dios tuvieron que endiosarse.
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«Qué raro que en la expresión «cara de circunstancias» se sobreentienda que las circunstancias son pésimas. Nadie dice que una niña puso cara de circunstancias durante la fiesta de su cumpleaños, para describir su alegría, aunque ahí la alegría también denotaría las circunstancias que le daban lumbre a su cara.»
Después de muchos años, veo por escrito un enigma que siempre me ha intrigado…
¿Qué es periodismo?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul
Periodismo es poder informarme de lo ocurrido esta noche en Israel bajo los pepinazos de Hizbolá, cuando salto de la cama a por noticias.
Nade se sabe, de nada se informa.
Scott Fitzgerald si estuvo en una Zelda.
¿Cuál es el libro de Hailey sobre Hiroshima que se menciona? Gracias, me interesa.
John Hersey «Hiroshima»