Arte y Letras Historia

Robots reales y de ciencia ficción: una inspiración mutua

Una robot en una obra de Anton Brzezinski. Fuente Getty.
Una robot en una obra de Anton Brzezinski. Fuente Getty.

Los robots aparecen por primera vez en la ficción en dos civilizaciones sin contacto entre sí. La China de la dinastía Zhou, y la Grecia clásica. Ambas referencias en un momento de florecimiento cultural, en el primer caso cuando Confucio elabora su filosofía y comienza la literatura clásica china, y en el segundo cuando los filósofos griegos avanzan en matemáticas e ingeniería.

En la leyenda china, el maestro Yan Shi se presenta en la corte del rey guerrero Wu acompañado de un hombre mecánico. Un robot no solo capaz de hablar y moverse como un ser humano, sino de exceder el propósito para el que fue creado, y poner en peligro a su creador. Porque después de hablar con los cortesanos, y demostrado su ingenio, el hombre artificial se dirige a las damas y las acosa sexualmente. El rey monta en cólera por su comportamiento, y ordena ejecutar a Yan Shi, el cual, asustado, desarma al robot en el acto para que el monarca compruebe que es solo una creación humana. Por eso, le explica, ha sido incapaz de controlarse. El monarca saca del robot el corazón, los riñones, y toda la serie de órganos internos que le daban vida y capacidades. Encantado con la creación, perdona la vida al maestro.

La tradición griega, por su parte, cuenta que Arquitas de Tarento, filósofo, matemático, y amigo de Platón, logró hacer volar una paloma robot. Una figura aerodinámica con alas, en realidad, impulsada en su parte trasera por un receptáculo que contenía agua hirviendo, y cuya presión en forma de vapor daba impulso, al escapar, a la paloma. Un motor de vapor como el de las futuras locomotoras del siglo XIX, por tanto.

Arquitas, al igual que el rey chino Wu, es un personaje histórico. Pero tanto el hombre mecánico de Yan Shi, como la paloma del matemático tienen más tintes de leyenda que de suceso real. Además lo interesante no es que coincidan en la idea de construir robots, sino el momento histórico en que sitúan la aparición de los mismos. La tradición china aparece mucho después del rey Wu, durante la unificación del primer emperador chino, Qin Shi Huang, que comienza a dar forma al país que hoy conocemos. La atribución a Arquitas, se hace durante el Imperio romano, coincidiendo con la integración de Egipto en su dominio, y por tanto de su ciudad científica por excelencia, Alejandría. De ambos momentos históricos tenemos evidencias de robots reales construidos. Y por tanto sabemos que la máquina real fue capaz de influir en las fantasías de los narradores. Exageradas, claro, como siempre lo son las capacidades de la tecnología en la ciencia ficción.

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2 comentarios

  1. Horacio Hellpop

    Interesante artículo, no conocía alguno de los precedentes, dejo el enlace a un escrito atribuido a Séneca para los interesados https://margencero.es/margencero/maquina/

  2. E.T.A. Hoffmann. El hombre de la Arena (Der Sandmann, 1817). Olimpia.

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