Un viejo chiste venía a decir así:
Dos amigos que hace tiempo que no se ven se cruzan por la calle y uno de ellos, al ver a su conocido cabizbajo, le pregunta que qué le pasa, que qué tal su día. A lo que el otro le responde con apenas un hilo de voz:
— Pues mi hijo ha muerto en un accidente, me he enterado que mi hija es drogadicta y que se prostituye para pagarse la droga y mi mujer me considera culpable de todo y me ha abandonado.
A lo que el primero le replica:
— Menudo día llevamos los dos: a ti te pasa eso y yo he perdido un bolígrafo.
Más tarde volveré al chiste, pero ahora centrémonos en el motivo de estas letras:
Es raro el día que no vemos una noticia de alguien atropellado por un patinete en alguna de nuestras ciudades, basta usar su buscador favorito para encontrar decenas de artículos que recogen esos accidentes y es fácil encontrar entrevistas a personas que han sido atropelladas por dichos vehículos. Ante la alarma social creada, ya se vienen normas restrictivas para el uso de ellos. Normas que son saludadas casi unánimemente con sonoros aplausos. Este es uno de los pocos temas que pone de acuerdo a todos los partidos y a la ciudadanía: los patinetes son peligrosos y hay que restringir su uso. Sin duda entrañan cierto peligro y hay que dictar normas adecuadas para esa nueva realidad. Pero el problema surge cuando entre las medidas que se van a implantar para paliar los efectos de ese riesgo se encuentran la del seguro obligatorio, cuestión que implicará un importante desembolso al que quiera seguir usando el patinete y que, a buen seguro, limitará de forma importante su uso evitando su peligrosidad y difiriendo a sus usuarios a otros métodos de transporte (algunos usarán transporte público, otros bicicleta y una cantidad no nula volverá al coche o moto). Lo dicho, todo el mundo está de acuerdo en la peligrosidad del patinete y en la necesidad de regular su uso, yo también, pero ¿y si son el bolígrafo perdido? Veamos los datos, que nunca está de más examinarlos para tratar de ver la realidad.
Puesto que sería muy sesgado examinar los accidentes en todo tipo de vías, ya que los patinetes se usan muy mayoritariamente en vías urbanas, limitémonos a ese ámbito y parece lógico considerar aquellos accidentes más graves, los que han producido fallecimientos, ya que si tomamos todo tipo de heridas, las comparaciones son más complicadas..
Según el Ministerio del Interior, en 2024 fallecieron en España en vías urbanas 488 personas, de ellas 206 fueron peatones, el número de ellos atropellados por un patinete (o una bicicleta) fue de 0 (cero), lo cual constituye un 0%. El 100% restante fue atropellado por otro tipo de vehículo.
Ante estas cifras alguien se puede preguntar por qué no aparecen entrevistas a fallecidos por atropello de un coche, autobús, camión o moto. Hay dos razones para dicha carencia. La primera ya la habrán sospechado los lectores más sagaces, son muchos y al ser tantos no son noticia. La segunda razón es porque están muertos y se hace difícil la comunicación con ellos.
Hay varias razones para el desequilibrio de la peligrosidad entre vehículos, pero un elemento fundamental es la energía cinética. La bala causa su daño no por su peso, ni por su forma, sino por la velocidad que lleva (aunque el peso y la forma juegan su papel). En un atropello, el factor clave es la energía cinética. Cuanto mayor sea dicha energía, más daño puede causar. La energía cinética es la que posee un objeto debido a su movimiento, es decir, su velocidad y masa. Se calcula con la fórmula E = ½ * m * v², donde ‘m’ es la masa y ‘v’ la velocidad. Evidentemente, la velocidad de los coches y motos suele ser muy superior a las de un patinete y la masa es enormemente mayor (típicamente unos 1500 kg contra 100kg, peso del usuario más el patinete).
La conclusión es que vamos a restringir el uso de un vehículo que el año pasado no causó muertes a terceros, y que la física describe claramente como mucho menos peligroso, abocando con ello a movernos con otros medios de transporte que causaron centenares de fallecidos. Algo falla en esta lógica: hemos hipotecado nuestras ciudades y las hemos entregado a unas estufas rodantes de más de una tonelada, para las cuales hemos cubierto nuestras calles de un compuesto que es negro, color que no es el más apropiado para la lucha contra las temperaturas que solemos disfrutar en verano (y meses colindantes) en prácticamente todas las ciudades de nuestro país.
Creo que el camino debería ser el opuesto: dificultar el uso de coches propios y, en menor medida, de motos, favoreciendo el desplazamiento de peatones, bicicletas y patinetes. Para ello tendríamos que modificar las infraestructuras de nuestras ciudades o, al menos, dedicar la mayoría de los carriles de sus calles a bicicletas y patinetes, con lo cual dejaríamos las aceras para uso exclusivo de peatones (como debe ser). Naturalmente, esto causaría una demanda de transporte público que habría que satisfacer y poco a poco tendríamos que modificar las infraestructuras de nuestras ciudades eliminando las anchas avenidas multicarriles que tan inhóspitas son, sobre todo para nuestros mayores, y las rotondas, que no aportan nada al peatón. Nuestras ciudades serían menos ruidosas, más transitables y más humanas.
No digo que perder un bolígrafo sea algo positivo, hay que evitarlo, pero puede que existan cosas peores que estamos obviando.









En 2024 no se, pero en febrero de 2025, si.
https://www.youtube.com/watch?v=nWWJphgsrQs
Ay, mira que utilizar la física y la estadística para rebatir una verdad que con un palillo en la boca es absoluta… Veo aquí un par de cuestiones:
* Es políticamente muy impopular limitar la «libertad» de llevar una máquina productora de humo de una tonelada para transportar una persona de un punto A a un punto B. Y con elecciones cada 4 años, el cortoplacismo se impone (esto no es un alegato por un régimen dictatorial, ojo, que la democracia es nuestro «boli perdido»).
* Lo de la ciencia vs. el «cuñadismo»… Llevamos años (muchos) con la prohibición de usar el móvil en las gasolineras sin que haya ninguna evidencia científica de su peligrosidad. Como peligroso es meter un patinete eléctrico en el metro, o entrar en un avión con un potito.
En realidad, tal y como indica en el desarrollo del texto, el hecho de que un evento sea noticiable tiene mucho que ver con las consecuencias de la noticia. Un atentado aéreo, un patinete que se quema en el metro, un accidente en una central nuclear… sin embargo, los asesinos «silenciosos» a medio largo plazo no impactan tanto. La gente tiene miedo a viajar en avión, pero no en coche; no somos conscientes del riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias derivadas de la contaminación; somos las ranas en el cazo que se calienta poco a poco por el cambio climático. La incapacidad humana para trabajar con estadísticas y probabilidades hacen el resto.
El problema del patinete es que el personal va por donde le sale de los cojones. Me parece que esto es una verdad que no merece matices, pero qué sabré yo, que para comprar el pan voy andando…
Los datos y las estadiscas estan muy bien y reflejan una realidad. Pero estoy harto de ir por la acera con mis hijos y tener que esquivar a patinadores o biciclistas con un claro exceso de velocidad y evidente falta de respeto al peaton. Los coches y las motos van por la calzada, ¿pq no los otros vehiculos?. Dicho esto, tampoco se solucionaria nada, ¿Cuantos respetan las señales de trafico como, llamame loco, los semaforos o no girar por donde te sale de los huevos?
Si la moto y el coche, llevan matriculas y seguros, ¿Pq no otros vehiculos?
Le parece mal que haya patinadores y ciclistas que van por la acera. Está clarísimo que , por si no lo sabe, es usted de extrema derecha.
En efecto, la extrema derecha siempre ha estado obsesionada con los patinetes. De hecho Hitler en su primer discurso prometió acabar con el judaísmo, el bolchevismo y los patinetes eléctricos.
Una de las primeras leyes del franquismo fue la de represión de la masonería, el comunismo y los patines. Aún recuerdo la valerosa entrada en España de Carrillo, desafiando el fascismo con peluca y en patinete.
Que digo yo que hemos cubierto las calles de una cosa negra y ancha porque además de personas se transportan cosas, y que sería cosa de ver lo que lucirían nuestras ciudades si todo lo que ahora se reparte en camión o furgoneta se tuviese que llevar en pequeños carretillos. Por eso, y no por los coches, los romanos ya cubrieron de piedras montones de leguas, más que nada porque a la gente le gusta comer a diario, las ciudades no producen comida, y hay que traerla de otra parte.
Se podría abundar en la idea, pero, ¿para qué?
Porque en ciudades como Amsterdam o Copenhagen no llegan los víveres, ni a las calles peatonales de ciudadds españolas.
Debe de ser genial mirar a los infelices peatones (ancianos, niños y discapacitados) desde la altura a toda pastilla, sin bocina ni luces ni casco, tratando de esquivar el velocípedo.
Pues si, me parece mal que no se respeten a los peatones ni a las normas de trafico, sea una bici, un patinete, una moto o un unicornio.
Si usted de ahi deduce lo que soy o dejo de ser, es su problema.
Patinetes y bicicletas por la calzada bajo las normas de la DGT. Sólo pido eso.
Ahora vendrá alguien llamándome f4scista.
Creo que confundes el tocino, la velocidad y la oportunidad del chiste del bolígrafo. Como ya han comentado otras personas, al parecer tan fascistas como yo, el problema reside básicamente en que los que circulan por las aceras y no por la calzada (por cierto, a mi tampoco me gusta el asfalto, pero andar en bicicleta –o patinete– sobre adoquines bastante incómodo, además de muy peligroso). Entiendo que cada uno tiene sus gustos, pero a mi me jode bastante que me revienten un tobillo mientras camino por la acera o paseo por un parque. Rarito que es uno.