
En los mercados de Asia Central, las falsificaciones de moda sustituyen al original y crean su propio sistema de valor.
Hay quizás más de cien especias apiladas en montañas en el mercado de Tashkent. Polvo ocre, naranja picante, marrón canela. Un puesto y el siguiente ofrecen los mismos productos: frutos secos, queso seco, mezclas para el chai y hierbas medicinales, pero no se hacen la competencia. Los vendedores charlan entre ellos cuando no hay clientes, y cuando pasa un turista le invitan a probar los dátiles, que son dulcísimos, dicen. En el primer piso, bajo la cúpula soviética, se despliega un banquete de carne roja dentro de las neveras, platos con comida preparada y ensaladas de todo tipo.
Fuera, escapando del olor a carne cruda y, pasadas las paradas de verduras, las alfombras, los vendedores ambulantes de zumo de granada y las tiendas de zapatos de piel, detrás de las paradas con periquitos y tórtolas, comienza otro mercado: zuecos Miu Miu, pañuelos Louis Vuitton, gafas Gucci, bolsos Dolce & Gabbana, Valentino e Yves Saint Laurent, todos apilados encima de mesas de plástico.
Una mujer rebusca entre el género. Hay piezas sacadas de la última temporada que se mezclan con los diseños más icónicos de las marcas. El mercado de Tashkent, en Uzbekistán, se convierte en un aparador del lujo. La mujer compara con una mano un bolso Miu Miu y otro Chanel, y con la otra sujeta a su hijo. Le dice algo a la vendedora, que deja el móvil para proponerle un precio. El niño tira del brazo, le quiere enseñar un gatito que corre por debajo de la mesa, entre las cajas de cartón y los restos de comida que deja cualquier mercado: hojas de zanahoria, cáscaras de naranja. El gato maúlla, pero no se escucha nada entre el fragor del gentío que pasa con carros, cestas y bolsas cargadas de producto fresco. La mujer saca un fajo de unos cuarenta mil soms (unos tres euros) y espera a que la dependienta ponga su compra dentro de una bolsa de plástico, idéntica a la que ya carga con patatas y lechuga.
El mercado global de las falsificaciones tiene su centro de producción en Asia, con China como principal fabricante y se extiende a escala mundial a través de redes que recuerdan a una nueva Ruta de la Seda. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), este mercado mueve cientos de miles de millones de euros al año y circula tanto en internet como en mercados locales, donde se encuentran tanto imitaciones calcadas como copias aproximadas de marcas de lujo. En Asia Central, sin embargo, la acumulación es abrumadora y la copia no es una excepción, sino la norma.
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Hace bastantes años ya, un conocido y su mujer estaban charlando conmigo sentados en una terraza. La conversación derivó hacia unos relojes que imitaban perfectamente a grandes marcas como Rolex, Philip Patek, Tag Heuer y otros. No recuerdo si estaban hechos en China o por algún punto de Asia… El caso es que vi muy entusiasmado al matrimonio ante la perspectiva de agenciarse algunos de los ejemplares y me preguntaron si quería aprovechar la ocasión. La cara de medio asco y decepción que debí de poner al rehusar, les disuadió de inmediato de continuar. Les tenía por otro tipo de persona, esa que por querer aparentar, nunca pasearía bisutería falsificada, no dándose cuenta de lo que eso revelaría sobre su personalidad o la falta de ella.
Quiero aclarar que tampoco hubiera lucido nunca en la muñeca relojes de 10.000, 25.000 o 150.000 euros, aún pudiéndomelo permitir. Pero lo que NUNCA haría, sería ese «quiero y no puedo» de andar por ahí alardeando de mi falsa personalidad encantada con sus falsos relojes.
Todo esto no se lo dije a mis contertulios pero creo que algo debieron intuir porque ahora cuando me ven de lejos, intentan evitarme y una vez que me aproximé lo más que pude a ellos, observé que llevaban relojes bonitos pero que rondaban entre 500 y 1.000 euros. O sea, que seguramente llegaron a las mismas conclusiones que yo.
A juzgar por la falta de comentarios o respuestas al tuyo, creo que has puesto el dedo en muchísimas llagas, L.G. ¡¡jajajaja!! ¡La de gente que está llevando imitaciones en JOT DOWN!