Literatura

Escribir, ni un paso atrás: la literatura que no negocia, en Pamplona

Mircea Cartarescu para JD 3

La conversación se titulaba «Oponerse al mundo». Ariana Harwicz debía mantenerla con Jesús Ortega el sábado 26 de septiembre, en la plaza de las Pasiegas de Granada, dentro del festival Cultur-Alh, y la dirección retiró la invitación después de recibir peticiones contrarias a su presencia. Su codirectora, Patricia Escalona, relacionó el rechazo con la oposición de Harwicz al boicot cultural a Israel; la escritora denunció una exclusión ideológica; la Red Universitaria por Palestina de Granada, que había solicitado reconsiderar su participación, negó haber proferido amenazas y sostuvo que cuestionaba sus posiciones públicas, no su origen ni su religión. El título de la charla quedó como recordatorio de lo que se había previsto discutir.

La controversia dividió también a los escritores: siete participantes respaldaron la exclusión, reprochando a Harwicz sus declaraciones sobre Gaza y sus descalificaciones a quienes denuncian un genocidio, más de trescientas cincuenta personalidades de la cultura suscribieron un manifiesto contrario al veto y John Banville anunció que no acudiría al festival. La Universidad de Granada publicó un comunicado inequívoco: su equipo de gobierno no había adoptado ni respaldado la decisión, discrepaba de ella y recordaba que una universidad pública debe permitir el contraste de posiciones, incluidas las controvertidas. El itinerario «Escribir, ni un paso atrás» de los Encuentros de Pamplona llega, por tanto, con la lección puesta. Su programa habla de una literatura comprometida con sus lectores y con sus valores éticos, capaz de resistir las convenciones y las exigencias ideológicas de cada época, y lo sucedido en Granada obliga a llevar esa declaración a una situación concreta: qué hacemos cuando una escritora a la que hemos invitado sostiene opiniones que nos parecen equivocadas, injustas o insoportables. Defender que pueda intervenir exige aceptar la posibilidad de escucharla, discutirla y pedirle explicaciones; retirar su nombre del cartel ahorra todo ese trabajo.

Las cinco citas del itinerario se celebran entre el 3 y el 12 de octubre en la Sala de Cámara de Baluarte. Abre el sábado 3, a las siete de la tarde, Maja Haderlap, entrevistada por Mercedes Monmany, una de las críticas que con mayor perseverancia ha acercado la literatura centroeuropea a los lectores españoles. Haderlap pertenece a la minoría eslovena de Carintia, en Austria, creció entre los recuerdos de la persecución nazi y de la resistencia partisana, y el programa la sitúa en la tradición de Joseph Roth, Ingeborg Bachmann y Robert Musil, allí donde las disputas sobre las lenguas acaban afectando a la vida de quienes las hablan. En El ángel del olvido, publicada en castellano por Periférica, una niña crece junto a una abuela superviviente de Ravensbrück y un padre que se incorporó siendo niño a los partisanos, como había hecho su abuelo, en una casa donde la guerra reaparece en las conversaciones, en los silencios y en la dificultad de los adultos para vivir con lo que recuerdan. Haderlap obtuvo el Premio Ingeborg Bachmann en 2011 con un fragmento de esa novela; había comenzado escribiendo poesía en esloveno y desarrolló después su obra también en alemán, una trayectoria que permite hablar de pertenencia sin dar por supuesto que cada escritor deba instalarse para siempre en una sola lengua.

El martes 6, a las cinco de la tarde, Marion Poschmann conversa con la editora y traductora Cecilia Dreymüller sobre literatura y naturaleza. Quien haya leído Las islas de los pinos recordará a su profesor alemán, que sueña una infidelidad de su mujer, huye a Japón y termina recorriendo la senda de Bashō junto a un joven que quiere suicidarse; Poschmann acompaña a esos personajes extraviados con una atención al paisaje que participa de su desconcierto, porque mirar exige abandonar algunas de las certezas con las que habían llegado hasta allí. La autora recibió en 2017 el premio alemán de nature writing, y en la reflexión que recoge el programa propone recuperar una mirada poética sobre la naturaleza como parte de la respuesta a la catástrofe ecológica: habla de una nueva romantización del mundo y la vincula con las condiciones fundamentales de nuestra existencia. Es la pregunta menos estridente del itinerario y no la menos exigente: cuánto hemos dejado de percibir mientras aprendíamos a considerar el paisaje un recurso, un destino turístico o el fondo de una fotografía.

El miércoles 7, a las siete, cinco voces poéticas comparten mesa bajo el título «Ensanchar la mirada», con Laura Chivite como dinamizadora. La escritora pamplonesa, que este año ha publicado su primer poemario, Superé a los soldados, acompaña a Miren Agur Meabe, la primera persona que obtuvo el Premio Nacional de Poesía con un libro escrito en euskera, Cómo guardar ceniza en el pecho, en 2021; a Fermín Herrero, natural de Ausejo de la Sierra y Premio de las Letras de Castilla y León, que ha construido su obra con una atención sostenida al paisaje soriano y a las palabras de quienes lo habitan; a Antoni Clapés, que añade a su escritura en catalán una larga dedicación a la traducción y a Cafè Central, el proyecto editorial que impulsó a finales de los ochenta; y a Aitana Monzón, nacida en Tudela en 2000 y la más joven de los cinco. El programa atribuye a la poesía una capacidad de conocimiento y de resistencia frente a los discursos que simplifican el mundo, y el orden de los sustantivos importa: primero conocimiento, luego resistencia.

La quinta voz es María Negroni, autora de El corazón del daño, que lleva años transitando entre el poema, el ensayo y la ficción y cuya presencia trae a Pamplona lo ocurrido en Granada con nombre propio: figura entre quienes han firmado contra la exclusión de Harwicz. La cuestión de cómo convivir con el desacuerdo llega así a Baluarte como una discusión reciente entre colegas, con decisiones que ya han tenido consecuencias.

El domingo 11, a la una del mediodía, Adanía Shibli pronuncia «Repetición y olvido», con Berta Ares Yáñez como introductora. Colaboradora habitual de Jot Down y miembro del equipo de los Encuentros desde 2021, Ares entrevistó a la escritora palestina para nuestro número 48, y Shibli explicó entonces que prefería el acto de escribir a la identificación profesional como escritora, y describió Palestina como una experiencia que había educado su relación con el lenguaje, el arte y la escucha. Durante doce años trabajó en Un detalle menor, una novela que parte de la violación y el asesinato de una joven beduina por soldados israelíes en el Néguev en 1949, y en la que, décadas después, una mujer palestina intenta averiguar qué ocurrió sometida a las restricciones de movimiento que condicionan su investigación. La obra fue finalista del National Book Award de Literatura Traducida de 2020 y del Booker Internacional de 2021, y ganó el LiBeraturpreis de 2023, cuya ceremonia de entrega en la Feria de Fráncfort fue suspendida después del 7 de octubre. Su conferencia aborda precisamente las dificultades de la escucha: la repetición de historias sobre Palestina y otros lugares sometidos a ocupación produce cansancio, después llega el abandono de esas historias y de quienes las cuentan, y la pregunta es qué puede hacer la literatura ante ese desgaste. Acaba de publicar en Random House Engaño, una novela que sigue las vidas de dos jóvenes palestinos y la erosión de sus posibilidades de decidir sobre su propia existencia.

El lunes 12, a las doce y media, cierra el itinerario Mircea Cărtărescu, acompañado por dos personas que conocen su obra desde una intimidad poco habitual: Marian Ochoa de Eribe, su principal traductora al castellano, y Xavier Montoliu Pauli, traductor al catalán. «Vértigo y belleza» propone entrar en ese universo de sueños, recuerdos y ciudades transformadas que atraviesa la trilogía Cegador y Solenoide, que ocupa ochocientas páginas en la edición española de Impedimenta y sigue a un profesor en un Bucarest donde las experiencias más corrientes pueden abrirse a lo monstruoso o lo inconcebible. Cuando lo entrevistamos en 2016, antes de recibir el Premio Formentos de las letras, Cărtărescu comparó el Nobel con una lotería para la que él no compraba billetes, aunque alguien parece comprarlos en su nombre ya que es candidato perpetuo. El escritor describió Solenoide como una exploración de la tragedia humana a través del tiempo y contó que escribía a mano, dos páginas diarias, sin releerse; Marian Ochoa confirmó entonces la extraordinaria limpieza de sus manuscritos.

En Pamplona, el propósito de no dar un paso atrás compromete también a quienes invitan, presentan y escuchan. La libertad de un escritor incluye la posibilidad de incomodar a sus lectores y de contrariar a sus anfitriones. Habrá argumentos que discutir y opiniones que merezcan una réplica airada. Para eso hacen falta encuentros capaces de mantener abierta la conversación e incluso cuando haga falta «oponerse al mundo».

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