
El mal ha sido siempre un sujeto emborronado. A pesar de su naturaleza aparentemente permeable lleva siglos resistiendo análisis de pensadores, filósofos y antropólogos y —naturalmente— periodistas. El intento más famoso de entre los contemporáneos es el de la sempiterna Hannah Arendt, y su visión de Adolf Eichmann que se finiquitó con eso tan conocido de «la banalidad del mal». El gran Harry Mulisch (autor de dos obras maestras sobre el tema como El descubrimiento del cielo y Sigfrido) incidió en los mismos fangos con Causa Penal 40/61, llegando a similares conclusiones: el mal bien podría ser un turba de tipos mediocres capaces de cruzar todas las líneas con la excusa más nimia. Ron Rosenbaum fue incluso más ambicioso y en su libro Explicar a Hitler: Los orígenes de su maldad, trató —en forma de diversos ensayos— de llegar al fondo de la cuestión: ¿por qué el Führer industrializó la maldad hasta convertirla en una simple cuestión burocrática, de cálculos mundanos? Rosenbaum, que se mete hasta las orejas en cada rincón de la vida del dictador, acaba por reconocer que es incapaz de llegar a ninguna conclusión concreta. Su análisis se pierde en diversos caminos que acaban conduciendo al mismo lugar: el mal es impredecible, huidizo y caprichoso.
En cierto sentido, el mal bien podría ser la ausencia de lógica y todo aquello que no podemos procesar de un modo racional (desde un punto de vista moral, que no intelectual) formaría parte de ese concepto. Los vídeos de DAESH podrían ser un ejemplo claro de la disparidad de criterios con los que uno se enfrenta a la idea del mal. Imágenes de niños disparando en la nuca a prisioneros en monos de color naranja, decapitaciones, ahogamientos; cuarenta tipos reunidos en una playa decapitando a otros cuarenta desconocidos con un plano final de las olas teñidas de rojo; hombres arrojados de azoteas por su presunta homosexualidad. A la mayoría de los que piensan en sí mismos como seres humanos les repugna la sola idea de visionar algo así y se les hace difícil encontrar un discurso (ya sea teológico o bélico) en su contenido. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que son magníficos instrumentos de propaganda y que miles de jóvenes musulmanes de todo el mundo se han alistado en la organización gracias a ellos. Para todos esos jóvenes DAESH no es el mal. Para el resto de la humanidad, indiscutiblemente, lo es, en términos absolutos.
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Creo que es preciso traducir algunos de los términos del artículo:
– «entró en contacto con diversas facciones de la extrema derecha más radical de Europa» quiere decir que se afilió al Progress Party y al cabo de un tiempo le echaron. Es partido de la extrema derecha más radical en Europa está desde el 2013 en la coalición de gobierno en Noruega. Luego también intentó entrar en otro grupo y también le echaron.
– «creó su propio grupo (los caballeros templarios)» quiere decir que tenía un grupo de seguidores imaginarios para los que preparaba todo tipo de insignias. A este «grupo» se le dió mucha publicidad en su momento. Luego resultó que nunca había existido en ningún otro lugar aparte de en la imaginación de Breivik.
El partido del progreso no es para nada el partido más radical de la extrema derecha en Europa, ni siquiera me atrevería a llamarlo de extrema derecha. Es un partido incluso algo más liberal que el resto en Noruega en temas de impuestos, venta y consumo de alcohol y libertad de comportamiento a nivel individual, entre otras cosas, en frontal contraste con la mayoría de partidos noruegos que tienden a dar por hecho que el «papa Estado» debe controlar casi todo . Lo que si es cierto es que, como la mayoría de partidos de derechas o conservadores europeos, no ve con muy buenos ojos el tránsito libre e incontrolado de extranjeros ( sobre todo si vienen de países mayoritariamente musulmanes ), lo que, siendo reprochable absolutamente, no lo convierte ni muchísimo menos en extrema derecha radical. De hecho están en un gobierno tripartito y con muchas posibilidades de renovar con el apoyo del pueblo, y no, aquí aún no se han expulsado extranjeros, ni se han recortado libertades ni presupuestos como en España, Reino Unido , Grecia, Italia, Portugal y practicamente casi toda Europa Occidental.
La psicología y la psiquiatría arrojan más luz sobre esas lineas que son saltadas, especialmente en los casos de los «lobos solitarios» como coloquialmente se les conoce. Escritos de Freud y Lacan pueden consultarse pese a que sus detractores sigan insistiendo que eso no es ciencia.
Los ejercicios fílmicos también nos permiten atisbar un poco en la psique de esa maldad, impredecible e insalvable. Recuerdo la película Kalifornia, con Brad Pitt (Seven, me parece una chorrada infumable) y en la cual el personaje que encarna parece un tipo común y corriente, hasta que su naturaleza lo rebasa. Que es lo que lo detona y el porqué? Llegamos a la misma conclusión: hay un campo desierto, o en el mejor de los casos, minado.
Al dia siguiente de la tragedia en Noruega, recuerdo que en algún diario El sueño ha terminado…
Pingback: El hombre que asesinó a Noruega
Es bastante gracioso como se habla del mal y de los demonios, y blabla… ¿A nadie se le ha ocurrido coger un libro de Alice Miller? ¿Acaso no es bastante obvio que el mal procede del maltrato infantil?
¡Este hombre fue criado durante años por una madre esquizofrénica! «Alguien dijo una vez que si los malvados fuesen demonios surgidos del mismísimo infierno, eso nos aliviaría: sabremos que no son humanos, que no son de los nuestros. Lamentablemente, no fue Lucifer quien empuñó las armas en Noruega.» Lo que es lamentable es este párrafo. Hoy no hay dropcoin para usted Sr. García.
El problema que tenemos cuando argumentamos eso es que hay cientos de miles de personas que son maltratadas en su infancia y sin embargo no se vuelven terroristas ni asesinos en serie
El pasajero oscuro que habita en cada uno de nosotros. Unos lo encierran , otros lo dejan salir de vez en cuando, unos pocos le dejan el control total. Todos sabemos que vive en nuestro interior.
Me parece muy acertado lo que dice autor: «Entenderlo no rebajará sus consecuencias pero al menos nos daría las herramientas para tratar de asimilarlo, de digerir lo que provoca en una sociedad presuntamente civilizada». Y como sugiere Joseph, leer a Freud y a Lacan abriría caminos hacia un mejor entendimiento. Basta remitirse a esta otra parte del artículo para quienes dudan de esto: «En 2013 su madre fue a visitarle y él lloro y le pidió perdón por haberle arruinado la vida. Fue la única ocasión, dijeron sus carceleros, en la que se ha visto a Breivik emocionado». No soy profesional en este tema, pero de haber una pista que nos lleve a descubrir el origen de su transtorno, debe ser esta.
El artículo está lleno de inexactitudes y errores, tanto en los testimonios como en las conclusiones.
No puedo dejar de contestar a la burda simplificación de Héctor C, basandose en los libros de Alice Miller. Mira, hay montones de niños maltratados, que han sufrido acoso, y que de adultos, no van por ahí asesinando, ni acosando gente. Ya esta bien de simplificar de esta manera, y de condenar, a los que han tenido la desgracia de nacer en lugares que no hogares, regentados por perversos que no padres. Esos comportamientos van con uno mismo, , independientemente de donde hayas nacido, Los neurocientificos tendrán mucho que decir al respecto, cada dia se descubren mas cosas. Pero basta ya, de condenar a la gente, con la mezquina, injusta , falsa y asquerosa premisa de como fue su infancia. Hay gente que repite comportamientos execrables y sigue la cadena, pero otros muchos, no los repiten jamás, los sufren y los condenan con todas las fuerzas, a pesar de haberlos visto y sufrido. Va con la persona, y gente que no habiendo sufrido nada, se dedica a la vileza mas absoluta, a la crueldad con el prójimo. Si señores existe la banalidad del mal, hayan nacido donde hayan nacido. Hay gente que disfruta haciendo sufrir a otros, y puede ser tu madre, tu padre, tu hermana. Hay montones de desgraciados, con vidas desgraciadas que no matarian ni a una mosca. Marie France hirigoyen ha arrojado luz sobre el tema del mal, la perversion, de una forma profunda, sutil y útil. Simplificar es agredir.
Estimada Carmen, qué maravillosa regañina! Disculpa mi simplificación. Quedé atónito ante el argumento del mal en el ser humano como elemento dejado al azar, ejemplificado justamente en este caso: el de un psicópata de madre esquizofrénica. No le quepa duda que hojeare a la señora Marie France Hirigoyen. Ciertamente, mi discurso no defiende una condenación de nadie en base a su infancia, supongo que también hay que tener en cuenta a la sociedad, la cultura y la educación. Por otro lado, ya que cree que mi discurso es simplista, aunque yo diría más bien que visceral, le ofrezco que nos proporcione usted un discurso complejo, aportándonos su opinión sobre el artículo: Quizás una introducción a M.F. Hirigoyen, lo que usted quiera. Creáme me ha dejado con ganas de conocer más sobre su vasta sabiduría.
Carmen, no creo que nadie esté diciendo que un niño maltratado acabe siendo un psicópata o un asesino. Nada más lejos de la realidad. Llegados a este punto no está de más recordar el sencillo ejercicio de lógica que solían enseñar en el instituto:
Todos los atenienses son griegos.
Todos los espartanos son griegos.
Ningún ateniense es espartano y ningún espartano es ateniense.
Por lo tanto, no todos los griegos son atenienses.
Pues eso.
A ver si antes de lanzarnos al cuello de los demás e ir por ahí con el dedo acusador dedicamos 30 segundos a analizar lo que nos están diciendo.
Que maravillosa conversacion me perdí…en su día.
Hoy he recalado en este estupendo articulo… no tiene nada que ver que buscara otra linea relativa al Sr. Trump, pero el caso es que estoy aqui.
Y por supuesto que estoy de acuerdo con Carmen, no deja de tener algo de razón Hector C. en que son un profundo factor desestabilizante el entorno de tu infancia… peeero….Rousseau se equivocaba en su rotundidad, al igual que Hobbes,… nada es blanco ni negro, todo es gris. Un gris salpicado de motitas blancas y negras. Porque aunque no todo sea negro, si que si, rotundamente, afirmo que entre vez y cuando aparecen motas absolutamente NEGRAS, al igual que candidamente blancas, y ni su educacion, ni el entorno, ni el cariño o los castigos consiguen doblegar totalmente su tendencia… han nacido asi: Hijos de puta desde chicos …. (o maravillosamente angelicales)… pero si, aunque parezca muy fuerte, SI un niño pequeño puede ser maquiavélico, sin tener nada especialmente diagnosticable, por ahora, quizas algún día….