
«Una película solo puede considerarse personal si su director también firma el guion». He aquí una de las mayores y más extendidas falacias de la crítica cinematográfica. Y si no, que se lo pregunten a Hitchcock o a John Ford. Pero por si no bastara con ellos, ni con tantos otros, la nueva película de Alfonso Gómez-Rejón vuelve a demostrar que se puede hacer un filme personal, y hasta muy personal, a partir de un guion ajeno. Este cineasta tejano empezó llevándole pizzas y cafés a Scorsese, y en gran medida sigue siendo aquel veinteañero cinéfilo que esbozaba storyboards con el guion de Casino solo para compararlos luego con los planos de Scorsese, y así aprender más aún del maestro.
Después de veinte años haciendo prácticamente de todo en la industria, y tras un debut agridulce como director, su segunda película se erigió en enero como la gran triunfadora en el Festival de Sundance. El gran escaparate del indie americano llevaba tres años otorgando sus dos grandes premios (el del jurado y el del público) a la misma película, y en 2015 le ha tocado a Yo, él y Raquel, que además consiguió el mejor acuerdo de distribución de la historia del festival.
Tras verla en San Sebastián, contacté con Alfonso para charlar sobre su película y, en especial, sobre la construcción a nivel visual y estético. Porque ahí está la clave: Yo, él y Raquel es una película personal aunque Alfonso no concibiera la historia y los diálogos, porque lo que sí que concibió son sus imágenes y sonidos.
Con eso en mente, empiezo preguntándole por cómo se inició ese proceso de trasladar las palabras del guion al lenguaje cinematográfico. «Siempre empiezo dibujando storyboards. ¿Sabes qué? Conocí a Herzog hace poco porque vio mi película y me invitó a su casa para charlar. Y en un momento dado le pregunté si él usaba storyboards. «Eso es para los cobardes», me espetó. Pero yo siempre dibujo cada plano de la película, porque me ayuda a controlar mejor el aspecto visual».
Yo, él y Raquel parte de una idea formal que recorre toda la película, basada en empezar con un tono de realización muy fresco y lúdico e irlo haciendo cada vez más sobrio, hasta convertir la película en algo más íntimo y personal. «Eso tiene que ver con dos ideas: primero, que la historia está contada desde el punto de vista de Greg, que en cierta forma es un cineasta que te está seduciendo para que te metas en su mundo y en su historia. Pero a medida que conoce más a Rachel y se abre a ella, va perdiendo el control de su vida y de su relato, y por tanto el estilo se vuelve menos llamativo y más pausado. Por otro lado, tiene que ver con mi pánico a que la película acabe siendo una colección de clichés, porque trata de un tema que ya hemos visto en miles de películas. El guion y los diálogos eran originales, pero si lo rodábamos de forma demasiado convencional se perdería esa frescura y el público se aburriría. Y encima pensarían que se trata de una historia de amor, y queríamos alejarnos al máximo de eso. Por eso pensábamos siempre, desde los storyboards, en buscar un lenguaje visual diferente que convirtiera la película en un juego».
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Me ha gustado más este artículo que la propia película.
He pensado exactamente lo mismo! Muy buen artículo.
La película no me acabó de gustar pero lo que sí es cierto es lo que comenta el director respecto a la honestidad. Este tipo de peli muchas veces son poco íntegras, fáciles y previsibles. Eso si hay que reconocerlo. También la escena final, magnífica.
Gracias por vuestros comentarios, pero creo que es mucho mejor la película. El artículo en realidad lo «escribe» más Alfonso que yo (no lo he contado, pero seguramente hay más texto entre comillas que sin ellas), y aunque cuenta cosas muy interesantes, que además no había contado nunca, creo que como todo buen cineasta es aún mejor haciendo películas que explicándolas, porque lo suyo son más las imágenes que las palabras.
Estoy de acuerdo con Miguel Faus, el articulista; la película está llena de detalles magníficos, de puro cine. Y, así lo muestra este buen artículo.
Gracias Joaquín. Ese era el objetivo, dar cuenta de esos detalles y explicar porque son importantes.
Un buen artículo a la altura de una muy buena película. Qué gusto cuando alguien habla de cine con pasión y sin simplezas
Muy interesante artículo, espero más en la misma línea ( o sea, hablar de cine, de películas, con profundidad y conocimiento de causa ).
La pelicula me ha gustado, sobre todo teniendo en cuenta que cabía esperar lo peor ( adolescentes yanquis en un instituto ).
Fui a ver la con mi hija de 13 años. Comentándola luego con ella, conectó bastante bien con la historia, aunque ese tono juguetón de la cámara la sacaba a veces de la peli. A mí me pasó lo mismo, entiendo lo que comenta el director sobre el tono, pero en algún momento me llegó a molestar (clasicón que es uno). Por lo demás coincido con los comentarios, muy honesta, trata de forma exquisita el tema, y conmueve.